La Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional en Sudamérica (Iirsa)

30.May.11    TIPNIS
   

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La Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional en Sudamérica (Iirsa)

Los ejes del IIRSA que afectan a Bolivia

Dentro del plan de integración regional, por su posición geográfica, Bolivia cobra una importancia vital como país de tránsito y vinculación. Por lo menos cinco ejes del IIRSA tienen un impacto directo en Bolivia:

1. El eje interoceánico (que vincula puertos chilenos y peruanos con puertos del Brasil) atraviesa Bolivia de Este a Oeste.
2. El Eje Andino parte de Caracas, en Venezuela y desciende por los países andinos pasando por Bogotá, Quito, Lima y llegando al norte de Chile y a La Paz.
3. El Eje Perú-Brasil parte de Porto Velho en el Estado de Rondonia del Brasil, desciende por el norte de Bolivia y llega hasta los puertos de Tacna.
4. El eje Bolivia-Paraguay-Brasil parte de La Paz, pasa por Santa Cruz, por Villazón, por Asunción en Paraguay y llega hasta Curitiba y Puerto do Santos en Brasil.
5. El eje Orinoco-Amazonas-Plata buscará vincular a través de hidrovías el corazón del amazonas con puertos del norte de Brasil, puertos de Venezuela, ríos colombianos, ríos peruanos y la Cuenca del Plata. La hidrovía hacia la Cuenca del Plata atravesará Bolivia utilizando el río Madera, el Madre de Dios, el Mamoré, y el Rio Itenez-Guaporé.


La Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional en Sudamérica (Iirsa)

El neoliberalismo, iniciado en Bolivia en 1985, buscaba establecer la apertura total de los mercados Sudamericanos, y sus recursos, a los capitales transnacionales interesados en la región. Para lograr esto se plantearon la necesidad de retirar a los Estados de la actividad económica y convertirlos en protectores de las actividades de las empresas privadas. El decreto 21060, las medidas de flexibilización laboral y el proceso de capitalización de las empresas estatales instauraron el proyecto neoliberal en el país.

A partir de mediados de los noventa se empezó a desarrollar la propuesta del ALCA, el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas. Con este tratado se buscaba superar todas las trabas legislativas existentes para establecer el flujo libre de capitales, mercancías y recursos de la región. Para hacer posible este masivo y fantástico flujo de capitales en la región, era necesario desarrollar una infraestructura que vincule todas las regiones que la ambición transnacional quería abarcar. Ésta infraestructura fue planteada por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), en un seminario a los presidentes sudamericanos en 1996, como la condición necesaria para el desarrollo económico de la región. En el 2000, en Brasilia, en una reunión sudamericana de presidentes, el BID, la CAF (Corporación Andina de Fomento) y FONPLATA (Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata) propusieron la creación del IIRSA (Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica) como un medio para hacer posible la construcción de la infraestructura necesaria para ejecutar los planes neoliberales.

El IIRSA, se encargaría de la identificación de proyectos de importancia regional, su financiamiento y su ejecución. Se plantearon 12 “Ejes de Integración y Desarrollo” elaborados en función de las necesidades empresariales para mejorar el flujo de capitales. Se pidió a los presidentes que afirmaran que el proyecto fue elaborado por ellos y no por las organizaciones financieras. Las carreteras e hidrovías se ejecutarían, entonces, por petición de los gobiernos locales vinculados por estos 12 ejes. Su costo sería financiado por préstamos de los organismos financieros que crearon el IIRSA y sus asociados. La deuda sería responsabilidad de los gobiernos locales. La infraestructura serviría a las empresas transnacionales que operan en la región. Las poblaciones locales se verían beneficiadas por el goteo económico resultante de las actividades económicas empresariales, y se verían afectadas por la construcción de megaproyectos en territorios antes aislados o bajo régimen de protección ambiental. Además estas carreteras facilitarían la extracción y el aprovechamiento de los recursos naturales de la región además de sus recursos humanos.

La Red Fundamental de Carreteras propuesta a través del Plan Bolivia, es la aplicación de los proyectos del IIRSA en Bolivia. El tramo TIPNIS, como muchos otros tramos y proyectos dentro del territorio boliviano, es tan solo un complemento para el megaproyecto neoliberal de vinculación caminera y económica de Sudamérica. La idea de que la vinculación carretera es la condición necesaria para alcanzar el desarrollo económico de la región sostiene estos megaproyectos.

Neoliberalismo de Izquierda, la Nueva Era del Capital

Después del 2000 la propuesta neoliberal de sacar a los Estados regionales de la actividad económica se vio afectada. Los movimientos sociales y el descontento con el modelo aplicado generaron importantes movilizaciones en varios países. La propuesta neoliberal entonces dio un giro. Se utilizó a una nueva generación de gobiernos izquierdistas, populistas y progresistas para reintroducir al Estado en la actividad económica, convirtiéndolo en una empresa más. Éste nuevo neoliberalismo de izquierda garantiza que los Estados no se opondrán a los intereses transnacionales puesto que, como empresarios, comparten los mismos intereses por aprovechar los mercados y los recursos de la región. Modificando la propuesta gonista de la Capitalización (que mantenía al Estado como un accionista más de las empresas), se permitió la coparticipación del Estado en la explotación de los recursos naturales del país junto a las empresas transnacionales. Algunas reglas del juego se han modificado. Las ganancias, como siempre, son para quienes ponen el capital.

Kirchner en la Argentina, Bachelet en Chile, Chávez en Venezuela, Lula en Brasil, Evo en Bolivia, Correa en Ecuador y Obama en Washington, habrían conformado este nuevo bloque de izquierda neoliberal. Su modo de operar: la apropiación de las reivindicaciones sociales para elaborar un discurso progresista, justificar y permitirse así, el desarrollo de su activismo empresarial. Afianzados en un nacionalismo a veces excesivamente regionalista, estos gobiernos habrían permitido al neoliberalismo transformarse para seguir adelante con sus proyectos sobre la región. La aplicación de los planes del IIRSA que estos gobiernos llevan adelante, es tan sólo una prueba más de sus intenciones e intereses declaradamente neoliberales.