“Creíamos que con la llegada de la democracia, llegaba la igualdad”

30.May.11    Periódico Insurgent@
   

felix

“Creíamos que con la llegada de la democracia, llegaba la igualdad”

Testimonios de la lucha contra los régimenes neoliberales


“Creíamos que con la llegada de la democracia, llegaba la igualdad”

Testimonios de la lucha contra los régimenes neoliberales

Félix Encinas, cursó primaria en el campo porque su papá era profesor rural, allí amigos de infancia se fueron muriendo por falta de alimento. A sus 16 años conoció los rigores de la dictadura militar, con el golpe de Natusch Busch. Estudio en el Colegio Ayacucho, cantera de liderazgos forjados en las calles, en la lucha. Con el transcurso del tiempo su compromiso con la vida y con los más pobres le costó cárcel y torturas, al igual que a otros jóvenes como él, sólo que Félix vivió para contarnos.

Los emblemáticos luchadores indígenas durante la Guerra Federal y la sublevación general de comunidades a la cabeza de los Willkas

Cuál fue tu escuela de formación política

Muchas cosas marcaron mi forma de pensar. Cuando era niño asistimos a la escuela del campo porque mi padre era profesor en Pacajes, vi como los campesinos comían pajaritos y no tenían alimentos. Teníamos muchos amigos y de repente ya no venían a la escuela y nos enterábamos que se habían muerto con diarrea y desde entonces nos comprometimos a luchar por ellos, por los niños, por los pobres y ese fue el antecedente. Años más tarde ya en la ciudad de La Paz, mi madre tenía un quiosquito donde vendía jugos de frutas. Con mis hermanos nos turnábamos para dormir y cuidar el quiosco, la noche antes del golpe de Estado de 1979 me toco a mi, cuando desperté vi soldados corriendo, botando los panes que la gente salía a vender. Llegó uno de mis hermanos y sacamos todas las máquinas de jugos que teníamos. Luego nos pusimos a gritar contra los militares, armamos barricadas. Ese fue nuestro bautizo. No es que leímos marxismo o el Manifiesto, la realidad nacional nos entro por los ojos, en la práctica.

De qué golpe militar estamos hablando

De Natusch Busch el 1 de noviembre de 1979, cuando la población luchaba por la apertura democrática. Esa época éramos jóvenes, estábamos en el colegio, éramos ingenuos porque creíamos que con la llegada de la democracia, llegaba la igualdad, pero luego constatamos que no era así. El 79 fue el momento de nuestro compromiso con la revolución y conocimos mucha gente.

En ese tiempo no tenías militancia política…

No, era un estudiante común y corriente, pero en ese tiempo si me llamó la atención Marcelo Quiroga Santa Cruz cuando hablaba en la Plaza de la Pérez Velazco, verlo y escucharle hablar con palabras tan sencillas, era increíble. Había muchos jóvenes en torno a él. Simpatizaba con Marcelo hasta el día de su muerte, al principio nos resistimos a creer en su muerte, fue muy duro.

¿Estabas en la universidad o todavía en el colegio?

En el famoso colegio Ayacucho.

Para los que no saben, cuéntanos sobre el Ayacucho

Era por ese entonces un colegio de puros varones, éramos rebeldes y organizadores por naturaleza, la mayoría estudiantes de sectores populares, organizamos marchas contra la dictadura desde el primer día de 1980 y 1981, nos movilizamos exigiendo democracia sin saber mucho lo que era la democracia. Entre los estudiantes del Ayacucho había militantes del MNRI, PC, hasta del ELN, había otros de derecha, otros que tenían tatuados signos nazis, había de todo. Del colegio salieron muchos dirigentes nacionales. Hacíamos nuestro propio material impreso, antes no había fotocopiadoras pero nos dábamos maneras para entregar panfletos a compañeros de otros colegios para que coloquen en los Bancos y que no se hagan pescar. El Ayacucho tenía ese espíritu organizador, nos distribuíamos a qué colegio ir a hablar y lo cumplíamos. Los del Ayacucho organizamos la marcha estudiantil más grande, que nunca más se vio en La Paz, empezaba en la Plaza del Estudiante y terminaba en la Av. Montes, a tal punto que a la policía se le terminó el gas, no sabían qué más lanzarnos. Los del Ayacucho éramos solidarios con el pueblo, coordinamos varias acciones de resistencia con los universitarios de la UMSA.

Qué carrera estudiaste en la universidad

Siempre supe que tenía que estudiar sociología, la vida y el compromiso me empujo a ello.

En sociología –entrado el 83, 84- conocimos a militantes de diferentes partidos: PS-1, PC, MIR y otros que hoy están en la derecha. En las aulas nos enteramos lo que era el marxismo, fuimos contextualizando las cosas que pasaban en nuestro país, y con varios compañeros sentimos la necesidad de luchar contra el neoliberalismo, contra la relocalización de los mineros, contra la venta de las empresas estatales y constituir la lucha revolucionaria.

A qué organización entraste a militar

Empezamos a soñar con una sociedad más justa, en construir una alternativa político militar. Mientras que mucha gente de izquierda terminó en la derecha y cruzaron los ríos de sangre, nosotros continuamos en la lucha por el presupuesto universitario, por los derechos de los trabajadores, por los mineros relocalizados, lo que hace que me vincule a las Fuerzas Armadas Revolucionarias Zárate Willka, que empieza a funcionar, si la memoria no me falla, desde 1987 hasta 1989-1990.

Cuál su fundamento ideológico

El marxismo, principalmente y la recuperación de Zárate Willka, indígena que no planteo un revanchismo racista, sino un programa político de la nación boliviana como una forma de reconstitución de esta nación. Convoco a indios y blancos para que se incorporen a su lucha, y también combatió a los ricos blancos y a los ricos indígenas. En la práctica Zárate Willka muestra que es posible hacer una transformación política estructural, económica a partir del indígena. Fuimos la primera organización política militar que reivindico los intereses indígenas y campesinos.

La mayoría de los integrantes eran indígenas?

Éramos como en cierta ocasión nos definieron en la prensa, una organización de estudiantes universitarios pobres. Cuando los organismos de seguridad nos apresan no vestíamos bien, no teníamos dinero, la única fortuna que teníamos eran nuestros libros que eran importantes en nuestra formación.

Recibían dinero de algún lado?

Nunca, cada célula se autofinanciaba. Es más; como organización éramos críticos con muchas situaciones, lo que nos llevo a romper con una fracción del ELN, también rompimos con aquella izquierda que pregonaba la revolución en los cafés y que no hacía nada más. Nuestros militantes recibieron instrucción en el país, nunca salimos a otro lado, no conocemos otros países, pero admirábamos a Fidel y la lucha de los pueblos centroamericanos. Nuestra lucha fundamental siempre fue antiimperialista, anticapitalista, contra el neoliberalismo, esa es la base de nuestra confrontación.

Por qué llegan a la cárcel?

Siempre estuvimos presentes en las movilizaciones populares contra el neoliberalismo, de acciones concretas se pasó a acciones político militares mucho más grandes. La acción que resonó mucho en el país fue aquella que hicimos contra George Sulsch, el 8 de agosto de 1988. Este personaje era secretario de Estado de EEUU, y llegó a nuestro país durante el gobierno de Víctor Paz. Su llegada tenía el objetivo de firmar un acuerdo para instalar bases militares en Potosí y el Trópico de Bolivia, con la intención de cercar al Perú, donde en ese momento arreciaba su lucha revolucionaria. El objetivo para impedir tal propósito se logró plenamente. Hicimos un operativo militar en la autopista que une las ciudades de La Paz y El Alto que afecto a esta comitiva norteamericana.

Caen presos después de esta acción?

No, después de la acción pasó un año y recién nos detectaron los organismos de inteligencia de la Embajada Norteamericana, logran apresar a un compañero y a partir de allí cae parte de la organización, caemos en la zona de Sopocachi, tras un gran operativo que despliega la represión. Nos apresan, nos llevan a oficinas de inteligencia en la calle Manchego de Sopocachi, allí nos torturan.

Cómo vivieron esos días?

Sabíamos que inyectaban pentotal, una droga que te hacia hablar aunque no quieras, entonces optamos como mecanismo de defensa, no comer, no beber nada, una suerte de huelga seca. Fueron días de violencia, de tortura contra nosotros, nos preguntaban de cosas que ni sabíamos.

Los organismos de inteligencia nacional parecía que no sabían a lo que se enfrentaban, creo que por eso hubo intervención gringa. Directamente los norteamericanos dirigían los interrogatorios. Nos torturaban psicológicamente, nos decían que apresarían a toda nuestra familia; físicamente nos apretaban o metían corriente a los testículos, nos arrancaron las uñas, nos metían corriente a los pies, todo el tiempo nos mojaban, nos hacían submarino, nos daban golpes secos que no dejaban huellas, pasamos varias veces por simulacros de ejecución. A pesar de todo eso nunca lograron hacernos decir nada, aguantamos de todo. Nos torturaron durante varios días, nos apresaron cerca de San Juan y el 10 de julio recién nos entregaron al Ministerio Público, de ahí nos trasladaron al Penal de San Pedro.

Cuánto tiempo estuvieron en la cárcel?

Seis años, en la cárcel nos recibieron con palizas, creo que por la condición humilde se aprovecharon, no éramos gente de dinero. Aguantamos porque estaba de por medio la disciplina y nuestro compromiso. Intentaron asesinarnos dentro la cárcel por mandato de los norteamericanos, pero nuestra actitud, nuestro ejemplo de personas solidarias hizo que nos constituyéramos en referencia y la misma gente nos ayudaba. Entramos íntegros, salimos íntegros. Jamás hemos exigido una solidaridad lastimera para nosotros, hemos tenido paciencia, hemos aceptado nuestra condición y hemos tenido la virtud de seguir estudiando, preparándonos, no nos hemos quedado ni quebrado.

Más de 20 años que saliste de la cárcel y sigues en política, por qué?

Porque sigue en nuestra retina: la muerte por diarrea de nuestros amigos de la infancia, ese noviembre del 79, la lucha por la democracia, contra el neoliberalismo, los miles de hombres y mujeres pobres, los campesinos sin tierra, los niños que se van a dormir sin cenar, ese es nuestro compromiso. Porque aunque estamos en proceso de cambio las condiciones de vida no han mejorado, porque la gente que esta arriba no ha tenido el coraje de hacer transformaciones, y por eso ahora lo que tenemos es un proceso desgastado, que se esta yendo a pique poco a poco, pero algún rato estas personas tendrán que rendir cuentas a la historia.

Qué le dirías a los jóvenes de hoy que parecen muy pragmáticos?

En estos tiempos de consumismo masivo, de sobre-tecnologización, donde el niño, el joven son encajonados sin derecho a pensar, a cuestionar. Creo que este post modernismo, la tecnología no nos lleva a nada mientras exista hambre, pobreza, campesinos sin tierra, gente sin trabajo, niños en las calles por un mendrugo de pan. Pienso que la juventud debe ser insurgente a su manera, a su modo. Ser rebelde e insurgente es tener ética, es ser consecuente con uno mismo, ser solidaridad con los más necesitados, es compromiso que no se mide sólo estudiando, sino luchando por un mejor país.