En ocasión del Primero de Mayo y los derechos de las y los trabajadores

   

En ocasión del Primero de Mayo y los derechos de las y los trabajadores


En ocasión del Primero de Mayo y los derechos de las y los trabajadores

 

Las jornadas de mayo de 1886, de los obreros de la ciudad Chicago, cuyos líderes resultaron víctimas de la represión y procesos judiciales armados, dieron lugar a que en gran parte del mundo el 1ro. de mayo se recuerde como el día internacional del trabajo.

 

Esa fecha simboliza la búsqueda de condiciones justas de trabajo, reflejadas en jornadas laborales razonables, a la par que constituye un símbolo de denuncia de la instrumentalización de la justicia, para fines represivos contrarios a las libertades y democracia de cualquier país.

 

El que hayan sido condenados a la horca 8 líderes, entre dirigentes sindicales y periodistas de esa época, allí en Chicago, puso en evidencia que la justicia puede terminar al servicio de grupos de poder que erróneamente creyeron que, con escarmentar las ansias de libertad, de progreso económico y justicia, iban a hacer retroceder la rueda de la historia.

 

Tal mentalidad pre-moderna, feudal, de creer que el poder económico o político circunstancial puede suplantar la Ley y poner a su servicio al aparato judicial aún pervive en muchas sociedades y regímenes de gobierno.

 

La jornada de trabajo, el salario justo, equitativo y satisfactorio, la seguridad social de corto y largo plazo y una larga lista de conquistas sociales han quedado, al presente, no solo consagradas en las legislaciones nacionales sino que han sido considerados por diversos tratados internacionales de la O.I.T y sobre derechos humanos. Y solo quienes aún están atrapados en una mentalidad feudal creen que pueden aumentar las horas de trabajo, creen que pueden dejar a los trabajadores/as, por ejemplo médicos, sin salarios por meses; entre tantos atropellos.

 

Por otra parte, la evolución de las condiciones laborales ha tenido una estrecha relación con la democracia, con las libertades, con el reconocimiento y puesta en práctica de los derechos. Por eso históricamente el pueblo trabajador de nuestro país encarnó la lucha contra las dictaduras militares durante las décadas de los sesenta hasta principios de los ochenta del siglo XX. Porque estaban convencidos que sin democracia, no hay derechos humanos y como parte de ellos los derechos laborales.

El Estado de Derecho, que es parte indisoluble de la democracia, junto a una justicia proba e imparcial y oportuna es lo que da certeza a las y los trabajadores, para que sus derechos no sean simples declaraciones en el papel.

 

A su vez una mirada de sí mismos por parte de cada trabajador/a se hace necesaria, porque derecho que no se ejerce es derecho que se pierde. Y solo cuando cada persona se ve a si misma como un ser con derechos alcanza el valor, el ánimo de ejercerlos. Lo contrario a ello resulta la mentalidad servil, propia de la época feudal, donde se cree que se debe esperar el favor del dueño del gobierno, que al deberle un “favor” se debe asumir con resignación los designios de estar a su servicio.

 

Mujeres y hombres libres encarnaron las jornadas de mayo de 1886, allí en Chicago. Trabajadoras y trabajadores libres, que se asumen ciudadanos/as es lo que puede guiar a mejor destino la suerte del movimiento sindical boliviano, por tanto, de todos las y los trabajadores del campo y la ciudad del país.

 

¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!

¡GLORIA A LOS MÁRTIRES DE CHICAGO!