Cosmovisión Andina

\"cru\"
Se presenta a continuación el documento acerca de la Cosmovisión Andina, con la cual se trabaja en la Cátedra y se busca un encuentro con el marxismo.



COSMOVISIÓN ANDINA

Cuadernos de Formación de Patria Insurgente

¿Qué es la cosmovisión andina?

Cada cultura tiene una concepción de su realidad y de acuerdo a ella vive, “viendo” y “dejando de ver” el cosmos. Este ver la realidad desde cada cultura, desde cada pueblo, es lo que se conoce con el nombre de Cosmovisión. Según la visión de los pueblos indígenas que viven en los Andes, el cosmos, el mundo, está conformado por:

• la comunidad natural constituida por la tierra, el agua, los animales, las plantas, el clima, el paisaje
• por la comunidad humana que comprende a los diferentes pueblos que lo habitan
• y por la comunidad de “huacas” (deidades sagradas) a quienes les tenemos mucho respeto por haber vivido y visto mucho más que otros seres y por haber acompañado a nuestros ancestros, a nosotros, a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos.

En efecto, en los Andes, un medio natural con gran cantidad de pobladores, con suelos de relieve accidentado, con diversos tipos de clima y variedad de culturas, tuvo lugar un prolongado proceso de interacciones entre estas tres comunidades, las cuales se encuentran relacionadas a través de un continuo y activo diálogo, reciprocidad y efectiva redistribución.

Como consecuencia de esas interacciones se desarrolló un modo de “ver” y sobre todo de “vivir y sentir” el cosmos, que si bien tiene sus particularidades en cada lugar puede ser reconocido en conjunto como cosmovisión andina. Por tanto, la cosmovisión andina recupera las maneras de ver, sentir y percibir la totalidad de la realidad constituida por las comunidades natural, humana y sagrada.

Cada una de estas comunidades es equivalente a cualquier otra; esto es, cada quien, ya sea hombre, árbol o piedra, es una entidad plena e imprescindible, con su propio e inalienable modo de ser, con su personalidad definida, con su nombre propio, con su responsabilidad específica en el mantenimiento de la armonía y el equilibrio del cosmos, y es en tal condición de equivalencia que se relaciona con cada uno de los otros; en definitiva, las tres comunidades tienen el mismo valor, ninguna vale más y por lo tanto todas son importantes, merecen respeto y consideración.

Ese respeto y consideración se expresan cuando se reconoce que todo es sagrado porque refiere esa estrecha relación de vida entre todo lo que existe: es sagrada la Pachamama y son sagrados los cerros (Apus, Achachilas, Huamanis y Auquis), las estrellas, el sol, la luna, el rayo, las piedras, los ríos, manantiales, lagunas, los animales y las plantas, no sólo las cultivadas sino también las silvestres, los seres humanos vivos y también nuestros muertos.

La Pacha

En las culturas aymara y quechua, la Pacha es el Cosmos Integral, es decir la realidad cósmica integral que comprende tiempo, espacio, situación y ser, simultáneamente. Pacha es el concepto articulador y ordenador de la vida. En la Pacha se articula lo femenino con lo masculino. Pachamama es la energía femenina que es negativa y Pachakamak la energía masculina que es positiva.

Para los andinos el cosmos es una totalidad viva. No se comprende a las partes separadas del todo. Cualquier evento se entiende inmerso dentro de los demás y cada una de las partes parte refleja el todo. En el mundo animal, por ejemplo, lo que afecta a uno de sus órganos, afecta necesariamente al organismo, al ser vivo.

El cosmos es pues este mundo comunitario, pleno de un sentimiento de pertenencia: un mundo en el que no cabe exclusión alguna. Uno sabe siempre que es miembro de una comunidad con cuya persistencia se siente íntimamente comprometido. Uno sabe que es miembro de una comunidad que vive en uno. En este cosmos existen mundos simultáneos, paralelos y comunicados entre sí, en los que se reconoce la vida y la comunicación entre las entidades naturales y espirituales.

La comunidad natural, la comunidad humana y la comunidad de deidades, constituyen la totalidad del cosmos. En las culturas quechua y aymara, es la Pacha la que comprende al conjunto de estas comunidades, las cuales a pesar de ser tan diversas y variables, representan al todo, el cual no representa la suma de las partes sino las relaciones o interdependencia entre las partes: ukhu pacha, kay pacha, janaq pacha y supay pacha

pac

Territorialidad

La territorialidad es el entorno vital donde se nace, se cría, se reproduce y transforma cada ser, cada especie, cada cultura y cada pueblo. Tiene sus dimensiones palpables y otras perceptibles; unas tangibles, otras intangibles.

La territorialidad es un concepto que da cuenta del espacio en el cual las relaciones entre las partes son posibles. Por tanto, no existen seres ni culturas sin un territorio determinado. El territorio es la base primera sobre la que se asientan nuestras vidas y nuestra primera sayaña, nuestro primer chaco. La territorialidad es, por tanto, la Pacha misma.

En nuestras culturas andinas es el ayllu nuestro primer espacio y tiempo donde nos criamos y desde donde nos proyectamos al mundo y al cosmos. Es en ayllu donde nos criamos físicamente como seres humanos; pero es allí donde también criamos nuestros saberes y los saberes de nuestras culturas. Por eso es que tampoco hay sabiduría sin territorio ni territorio sin sabiduría.

El ser parte de un territorio es lo que nos permite dimensionar el sentimiento de pertenencia, es decir de identidad tanto personal como cultural. Entonces, en el marco de la cosmovisión andina el territorio no es solamente un especio físico y geográfico, sino también el espacio de lo intangible. Allí es donde vivimos y donde desarrollamos toda nuestra vida y por tanto donde se reproduce nuestra identidad que pervive y se transforma.

La territorialidad no supone, como se entiende en Occidente, una mera demarcación de límites, fraccionamiento o mercantilización del territorio. En los Andes, la territorialidad es lo mismo que la PACHA, es decir el principio ordenador y regulador de una vida que no es lineal, sino cíclica.
terr

El Ayllu

Quienes conforman la comunidad humana, natural y sagrada, constituyen el Ayllu que ocupa un Pacha local; es decir, todos son parientes pertenecientes a una misma familia. Pero no sólo son parientes los runas sino también los ríos, los cerros, las piedras, las estrellas, los animales y las plantas que se encuentran en el Pacha local.

El Ayllu, incluye a los parientes. Pero resulta que el parentesco, y con ello el Ayllu, abarca a cada uno de los miembros del Pacha o microcosmos local. La familia humana no se diferencia de la gran familia que es el Ayllu sino que está inmersa en él. El Ayllu es la unión de la comunidad humana y de la comunidad de huacas que viven en el Pacha local.

Así constituida, la unidad comunitaria es muy íntima y afectuosa. Cuando traemos a nuestra tierra una semilla de otro piso ecológico y le ofrecemos el mejor de nuestros suelos y la cuidamos con cariño y esmero, ella es ya un miembro de nuestra familia: es como una nuera. Se evidencia así que los cultivos vegetales de nuestra tierra son hijos de la familia humana que los cría. Las llamas y alpacas son también hijas de la familia que las pastorea y las cuida.

El mismo hecho de reconocer la equivalencia entre todos, hace que cada comunidad y en especial la comunidad humana se sienta como una integrante más de la comunidad natural de la cual forma parte, como un integrante más y no el más importante.

Todos quienes existen en el mundo andino son como somos nosotros mismos y son nuestros hermanos. Con ellos nos acompañamos, con ellos conversamos e intercambiamos de todo. Les contamos lo que nos pasa y nos dan consejos; y también ellos nos cuentan lo suyo y confían en nosotros. Tratamos con cada uno de ellos de persona a persona, conversamos con ellos cara a cara.

El diálogo y la reciprocidad entre comunidades que sienten que tienen igual valor y, que reconocen la necesidad del otro para la necesidad del otro para uno mismo, hace posible la armonía y el equilibrio. Es por ello que en la concepción andina no caben ni poderosos ni autosuficientes.

Todo cuanto existe está vivo

Si Pacha es la vida misma de todos los seres vivos, entonces en la realidad cósmica no existe nada sin vida: tukuy ima kawsaynimpi – todo tiene vida en la realidad de la Pacha. Todo cuanto existe está vivo: no sólo el hombre, los animales y las plantas, sino también las piedras, los ríos, los cerros y todo lo demás, desde las pequeñísimas bacterias o virus hasta los más enormes seres como las estrellas. Igual que nosotros todos participan en la gran fiesta que es la vida: todos comen, todos duermen, todos danzan, todos cantan, todos producen y todos viven en comunidad.

Por ello mismo es que tukuyninchej khuska kawsakunchis pachaj kawsay ukhumpi – en la realidad de la Pacha todo tiene relación con todo y convivimos todos relacionados con todos. Todos nos necesitamos los unos a los otros para vivir. Cada uno de los seres que lo habitamos es equivalente a cualquier otro. Aquí no existen “todos” ni “partes”, aquí hay “asociaciones físicas prolongadas entre organismos de diferentes especies”. Quienes vivimos en los Andes lo hacemos en forma de crianza mutua.

La tierra cultivada es una forma de crianza. Allí no sólo se cría a las plantas y a los animales considerando como condiciones ya dadas al suelo, al agua y al clima, sino que también se cría al suelo, al agua y al clima. Recíprocamente, la tierra cría a quienes la crían. Se trata pues de una cultura de crianza en un mundo vivo.

Otra manifestación de equivalencia en el mundo andino es que así como el hombre hace crianza en la tierra combinando la forma de vida de las plantas, los animales, los suelos, las aguas y los climas que toma de la naturaleza con el permiso de las huacas, del mismo modo las huacas tienen su tierra que es la flora de la naturaleza y tiene sus rebaños que son la fauna y la comunidad humana.

El tiempo

Otro rasgo importante en nuestra cosmovisión es que el “tiempo” andino no es el tiempo lineal e irreversible del Occidente moderno (que, se dice, se inicia cuando Jehová-Dios creo el universo y terminará con el fin del mundo) en el que continuamente se cancela al pasado con el ansia de proyectar lo que se va a vivir en el futuro, escamotea de esta manera el presente y, con ello, la vida. El “presente” en el mundo vivo andino se re-crea, se re-nueva, por inclusión del “pasado”.

Pero, a la vez, la cultura andina es capaz de saber continuamente cómo se va a presentar el “futuro” por la participación de todos los miembros de la colectividad natural en la conversación cósmico-telúrica propia del mundo vivo. En los Andes no hay una distinción tajante y definitiva entre “pasado” y “futuro” porque el “presente” los contiene a ambos.

Por tanto no hay lugar aquí para el tiempo lineal e irreversible del Occidente moderno. En los Andes existen las nociones de secuencia, de antes y después, pero ellas no se oponen como pasado y futuro tal como sucede en la cultura occidental, sino que se encuentran albergadas en el “presente”, en el “presente de siempre”, en “lo de siempre”, “siempre re-creado”, “siempre renovado”. Es que en los Andes vivimos en un mundo vivo, no en el mundo-reloj de Occidente.

Por ello es que el sacerdote andino, en la ceremonia ritual, puede remontarse en el «pasado» miles de años y ver hoy en pleno funcionamiento ritual una “huaca” y participar activamente en aquel acto: de esta manera incluye el “pasado” en el “presente”. Asimismo, el sacerdote puede por su capacidad de conversar con todos los componentes del mundo vivo, saber el clima que corresponderá a la campaña agrícola o pastoril venidera y también puede remontarse más y llegar a saber el clima de las diez próximas campañas: de esta manera incluye el «futuro» en el “presente».

En los Andes, pasado, presente y futuro, antes, ahora y después, no son aspectos que están separados sino que ellos concurren en el ahora que, por eso mismo, es siempre: “siempre re-creado”, “siempre renovado”, “siempre novedoso”, “siempre dinámico”…

Cada año se embaraza la Pachamama -fecundada por el Sol- y pare un nuevo Pacha, es decir el micro-cosmos, el lugar particular y específico en que uno vive. Dentro del Pacha, a su vez, el agua fecunda a la tierra, y así sucesivamente). Los sacerdotes y las sacerdotisas toman el pulso a la Pachamama y tocan el feto durante la gestación para conocer antes del parto el carácter de la cría. Por eso pueden saber el clima del año venidero.

La comunidad natural andina siendo sumamente diversa, es sin embargo la de siempre, porque la de siempre es la diversidad. La diversidad es lo habitual, es lo normal. Pero no cualquier diversidad sino la que conviene a la vida. Por este modo de ser es que la cultura andina ha podido mantener su presencia y ganarse el respeto en las grandes mayorías poblacionales del campo y de las ciudades.

Todo ocurre dentro del cosmos

Otra característica de la cosmovisión andina es su inmanencia; esto es, que todo ocurre dentro del cosmos. El mundo andino no se proyecta al exterior de sí mismo y no reconoce algo que actúe sobre él desde fuera. En la cultura andina no existe lo “sobrenatural” ni “el más allᔠni “lo trascendente”.

El mundo inmanente andino es el mundo de la sensibilidad: nada en él escapa a la percepción. Todo cuanto existe es patente. Todo cuanto existe es evidente; inclusive los seres sagrados son perceptibles, son visibles.

La cosmovisión andina subsiste a pesar de la imposición constante de otras visiones o formas de concebir la realidad; mantiene su diferenciación (con elementos propios) respecto de otras culturas; mantiene latentes sus procesos, sus normas y pautas individuales y sociales; se fortalece y desarrolla permanentemente, apropiándose y adecuando elementos genera procesos muy interesantes de apropiación y adecuación de elementos y factores exógenos; es decir, continúa siendo la tradición andina, funcional y vigente.

La Chakana

Habíamos dicho que la cosmovisión es la concepción e imagen del mundo que tienen los pueblos, mediante la cual perciben e interpretan su entorno natural, humano y sagrado.

En el mundo andino, la cosmovisión está principalmente ligada a la cosmografía, que es la descripción del cosmos, la cual corresponde en nuestro caso al cielo del hemisferio austral, cuyo eje visual y simbólico lo marca la constelación de la Cruz del Sur denominada Chakana en la antigüedad y cuyo nombre se aplica a la Cruz Escalonada Andina, símbolo de los principios ordenadores de la Pacha.

Literalmente, la chakana refiere la unión de las palabras quechuas chaka (puente o unión) y hanan (alto, arriba o grande). Por tanto, la chakana o chaka hanan significa “escalera”, “puente a lo alto” o “unión con el Hanan Pacha”, es decir con lo que está arriba o lo que es grande.

Si la chakana es una representación gráfica de la Cruz del Sur, representa entonces un eje vertical (la dimensión de la profundidad del micro y macro cosmos) y un eje horizontal (la dimensión extensiva del micro y macro cosmos). De igual manera, la chakana presupone también dimensiones físicas, sociales y espaciales del cosmos, las cuales están –igual que todo- estrechamente relacionadas y en equilibrio: nuestro Munay es nuestro espíritu, nuestras energías; se complementa con nuestra parte material y productiva, nuestro Ruway. Nuestro Yachay se refiere a nuestro saber a través de la vivencia y la experiencia; esta a su vez se complementa con el Atiy que es nuestra capacidad organizativa, de acción e interacción.

Es el equilibrio entre estas diferentes energías, las fuerzas, las fisiologías, las identidades de todos, el que va a posibilitar el Sumaj Kawsay o Suma Qamaña.
ch

ti

Por otra parte, la astronomía y la práctica astronómica en los Andes esta también vinculada con la chakana, debido a la necesidad de este conocimiento para la actividad agrícola y de relacionamiento con la naturaleza. Su presencia en la historia andina es muy importante, más aún si se encuentra representada en el personaje de los cetros que aparece tanto en el imaginario social como en sus milenarias edificaciones.

Entre los testimonios logrados por las investigaciones arqueológicas y astronómicas son relevantes, entre otros, los observatorios y alineamientos intersolsticiales y estelares, los calendarios iconográficos y de sombras, los fechados angulares y los espejos astronómicos, como artefactos de una práctica social y ritual permanente de reconocimiento de la ciclicidad del tiempo.

En definitiva, los principios de la Pacha son percibidos y reflejados en la chakana. Estos mismos principios son vivenciados en el cosmos específico por seres también definidos como nosotros los seres humanos. Es por ello que la chakana se convierte en una referencia para la organización de nuestra vida en lo social, en lo político, en lo económico y lo cultural.

Comparación de las formas de organización social, política, económica, medio ambiental, arquitectónica, religiosa

La manera cómo organizamos nuestra vida nos distingue de la manera cómo organizan su vida otros pueblos, otras culturas, particularmente las del “occidente moderno”. Veamos:
sss

pol

ec

medio

arq

fre

Reiteramos que la cosmovisión andina determina además de ciertos rasgos culturales específicos, la manera cómo organizamos nuestra vida. Para mayor abundamiento, nos referimos a continuación a estos otros aspectos:

a) Salud

La concepción andina en torno a la salud proviene del reconocimiento de las relaciones que existen entre la comunidad humana, la comunidad natural y la comunidad de lo sagrado, en el marco de los principios y valores propios o ancestrales. Para el mundo indígena originario, las montañas, los lagos, la lluvia, el sol, las plantas y los animales son seres vivos, con familia, con casa, con identidad propia. “Para tener buena salud hay que darle de comer a la montaña”, afirma un curandero kallawaya.

En efecto, la salud de una persona, tanto en el plano físico biológico como en el emocional y espiritual, depende del equilibrio que ésta haya alcanzado con su entorno. En tal sentido, es mayor el afán por la prevención que por el tratamiento de las enfermedades.

Las enfermedades se tratan administrando por lo general diversos tipos de plantas medicinales, según sea el sexo, la edad, el clima y otros aspectos semejantes. Complementa el tratamiento la armonización entre el afectado, su familia, la sociedad y el cosmos.

El sentido de apoyo y cooperación interfamiliar para el tratamiento de enfermedades y las convalecencias es por ello importante y decisivo. A los pacientes nunca se les deja solos; por ello son constantes los velatorios, hacerles comer, llevarles un regalo, regalarles plantas medicinales, recomendar sobre los tratamientos efectivos, etc. (Higinio 2001:174).

Los rituales son de gran importancia para las curaciones. Las ofrendas a Pachamama buscan restablecer el equilibrio vital del cual todo depende. Por ejemplo, en los rituales kallawayas están representados de tres niveles ecológicos: fetos, grasa y lana de llama para el altiplano; claveles y conejos para los valles altos; algodón y coca para la región subtropical, de modo que la Pachamama y los Apus sean satisfechos y proporcionen salud a los seres humanos.

No todas las personas cuentan con las habilidades necesarias para el manejo de la medicina. Porque son la Pachamama y los Apus quienes las eligen y el Ayllu respectivo quien avala su conocimiento y su capacidad “para seguir aprendiendo”. Estos médicos tradicionales no solo curan lo físico, sino también las otras dimensiones de la persona; es por ello que para atender esa integralidad deben tener contactos con el mundo espiritual y estar preparados para ello.

Por otra parte, debemos aclarar que la salud no solo está asociada a la medicina; también tienen que ver con ella, la ganadería, la artesanía, la tecnología productiva y otras actividades que hacen a la vida cotidiana en las comunidades.

b) Crianza de los animales

El dialogo y la conversación son permanentes entre los seres humanos, los animales, las plantas y la Pachamama: “En el viaje a los valles interandinos a Moquegua nuestras llamas son como hermanos porque se viaja días y semanas; es en este viaje que conversamos con las llamas como si fueran también personas; cuando conversamos con ellas se alegran y cuando de alguna cosa renegamos también nuestra llamas se ponen mal o se reniegan en el viaje”. Raymundo Aguirre, comunidad de Acora, Puno-Perú. (Foro Internacional de los Pueblos Indígenas. 19 – 21 de octubre, Oruro).

Los animales, sean silvestres o domésticos son parte de nuestra Pacha y por tanto, parte de las familias y depositarias de su cariño y respeto. En su crianza, niños y niñas participan plenamente, aunque la asistencia a la escuela actualmente la limitan.a las tardes y los fines de semana.

Como en otras actividades, la crianza de los animales está vinculada a lo ritual y en éste el “uywa ch´uwa” refiere las relaciones y conversaciones entre los tres componentes del rito para los ganados, el ritual uywa ch’uwa es la conversación entre las tres comunidades que constituyen el ayllu: comunidad humana, comunidad natural y comunidad de lo sagrado.

c) Actividad agrícola

La cosmovisión andina también está presente en las actividades agrícolas, las cuales se rigen por el ciclo productivo y ritual de las comunidades adquiriendo una significación especial durante las siembras y las cosechas.

Como el mundo andino tiene una concepción cualitativa del tiempo y del permanente cumplimiento de los ciclos regenerativos, en lo agrícola es muy importante tomar en cuenta Indicadores Climáticos tales como los “zoo-indicadores” en el caso de los animales, los “bio-indicadores” en el caso de las plantas y los “astro-indicadores” en el caso de las estrellas u otros cuerpos celestes.

El pensamiento de los occidentales modernos

En temas de negociación, deliberación y diálogo, en un país multicultural como Bolivia, es muy importante que seamos críticos en torno a los modos cómo observamos e interpretamos la realidad, sobre todo de aquellos esquemas que provienen de una tradición colonial.

En general. En el conjunto de naciones, occidente se caracteriza porque cree que su particularidad es universal y, además, la más avanzada; esta falsa creencia en más evidente por el hecho de la globalización que induce a creer que ahora sí, el mundo entero baila a su son; lo cual también es relativo porque lo que se está dando es la mundialización del intercambio y no de la reciprocidad.

Para decirlo de manera resumida, “desde Aristóteles hasta la mecánica cuántica, la verdad para Occidente es el lugar de la no contradicción. En cambio, para la civilización amerindia, la verdad es el lugar de lo contradictorio.

Algo más: cuando un occidental dice conflicto, negociación, deliberación y diálogo piensa, automáticamente, que los amerindios entienden lo mismo que él; nada más falso; interesantemente, si no piensan en lo contrario, piensan en otra cosa.

A modo de resumen visual, para conocer como piensan los occidentales modernos (entre los cuales muchos de nosotros también podríamos encontrarnos), veamos el siguiente cuadro:
com

Texto elaborado en base a una compilación efectuada a partir de los siguientes textos:

• “Metodología Propia – Educación Diferente”. Centro de Culturas Originarias KAWSAY. Cochabamba, Bolivia. Mayo de 2005.
• “Suma Tamaña – Por una convivialidad postindustrial”. Medina, Javier. La Paz, Bolivia. Enero de 2006.
• WIKIPEDIA, la enciclopedia libre.