Donald Trump y el segmento político clasista racista e imperialista

Donald Trump y el segmento político clasista racista e imperialista

Félix Encinas

La reacción más retrograda del segmento político clasista imperialista burgués ha ganado las elecciones en los Estados Unidos de América a la cabeza de Donald Trump. Para los norteamericanos lo más importante es Estados Unidos y para ello requieren remozar a su “nación” con un chauvinista y pragmático como Donald Trump; la sociedad norteamericana voto a favor de una política fundamentalista basada en un proceso de reafirmación de una nación indisolublemente ligado a los intereses de los más millonarios de Estados Unidos.



Donald Trump y el segmento político clasista racista e imperialista

Félix Encinas

La reacción más retrograda del segmento político clasista imperialista burgués ha ganado las elecciones en los Estados Unidos de América a la cabeza de Donald Trump. Para los norteamericanos lo más importante es Estados Unidos y para ello requieren remozar a su “nación” con un chauvinista y pragmático como Donald Trump; la sociedad norteamericana voto a favor de una política fundamentalista basada en un proceso de reafirmación de una nación indisolublemente ligado a los intereses de los más millonarios de Estados Unidos.

El pilar fundamental de su victoria se ha basado en retroalimentar de manera sutil el orgullo americano bajo la consigna de: “Haz de América un país grande de nuevo” (Donald Trump) y ha apostado por retomar de manera practica el “sueño americano”, basado en un nacionalismo a ultranza similar a una ideología neo nazi que se cimienta o tiene que ver con el rechazo a los migrantes, para ello ha ensalzado a las clase medias y a los blancos, “vamos a construir un gran muro a lo largo de nuestra frontera sur y México va a pagarlo al 100%. Aun no lo saben, pero van a pagar el muro” (ultranacionalismo).

Como principio imperialista preservaran su economía a partir de la producción de sus mercancías fortaleciendo su mercado interno, robusteciendo a su clase dominante e iniciara un relanzamiento en la internacionalización de sus mercancías, “tenemos que renegociar nuestros acuerdos comerciales y tenemos que impedir que esos países roben nuestras compañías y nuestro empleo” (Donald Trump), luego plantean condicionar sus acuerdos comerciales con los demás países, bajo una base esencial que es la fortificación de su economía; de esta manera marca el límite al desarrollo del capitalismo universal el mismo que está enmarcado en los acuerdos comerciales entre las potencias capitalista. Con esta política proteccionista de Estado–Nación permitirá fortalecer sus esferas productivas para dará trabajo a los ciudadanos norteamericanos, erradicando la mano de obra ilegal y a la vez profundiza la privatización en salud, existirá diferencia en la forma de educación que reciben los americanos.

Reducirá los impuestos para las empresas y aumentara a los particulares, los migrantes que llegaron al norte, los legalizados, los negros, los latinos, los asiáticos, los otros norte americanos serán los que realizaran la labor que los americano blancos no harán, para obligar los migrantes ilegales a realizar trabajos poco renumerados que beneficiaría a las empresas que los absorban (un suerte de esclavización moderna con bajo salario, sin derechos, y con la migración pisándoles los talones). Esa discriminación es la base para entender que en Norte América existe dos tipos de ciudadanos (los blancos y los otros); este es el argumento de una clase imperial que somete al conjunto del pueblo americano, los estadounidenses han asumido su condición de vasallos, ese es su modo de vida en una democracia occidental donde el modelo económico capitalista por su origen imprime deterioró social permanente, destrucción de la naturaleza, prevalece la mercancía, el dinero, la ganancia dejando de lado al ser humano y a la naturaleza.

En relación a su política exterior Trump plantea someter al mundo a los intereses de los Estados Unidos (cumpliendo las políticas estatales); quiere mostrar que por medio de la fortificación del Estado – Nación norteamericano edificara el re potenciamiento de la estructura estatal – militar; habla de paz, busca amigos para que sean sus socios y quiere que sus enemigos sean ahora sus amigos, para decirles a sus socios que en caso de intervención junto a la OTAN los gastos de participación deben ser equitativas, más allá de que las operaciones de intervención sean blandas o militares. En su política exterior sugiere que el rol de los norteamericanos -en su afán por poner orden en el mundo- debe entrar en acuerdos estratégicos con otras potencias capitalistas que fungen como gendarmes en el mundo, siempre y cuando estén sujetos a sus interés fundamentalmente económico, realizara intervenciones sutiles (guerra de baja intensidad) sin - de ninguna manera- dejar de lado el potencial militar que posee los Estados Unidos

Trump y la relación con Latino América y Bolivia

Donal Trump ha mencionado lo siguiente “La gente emigra ilegalmente a Estados Unidos porque sus países son un asco y es por culpa de los corruptos que se roban el dinero. Si los países se manejaran bien, la gente se quedaría ahí”, ha prometido encarcelar a los gobernantes corruptos, el presidente electo de Norteamérica se siente un gendarme carcelero, seguramente impondrá una normativa legal norteamericana para poder extraditar a los gobernantes inmiscuidos en corrupción.

Trump ha planteado la revisión de los acuerdos comerciales con América Latina y ha mencionado que impondrá un determinado arancel, considera que estos acuerdos son lesivos a la economía y -posiblemente en sus términos de empresario- Tump ve desde la perspectiva comercial - empresarial la relación con América Latina desde la ámbito del negocio, ello para realizar acuerdos económicos sujetados a sus condiciones imperiales y seguramente en detrimento de los pueblos de Centro y Sur América.

Desearía de sobre manera romper las relaciones con Cuba y aniquilar todo vestigio de rebelión e insurgencia, está en su planteamiento de manera implícita intervenir en naciones y países que no se enmarquen en los lineamientos imperiales. Fuera quien fuera elegido en la casa blanca, para los países y pueblos del mundo solo nos queda seguir luchando por la dignidad de nuestra patria, de nuestro pueblo, para defender lo que queda de nuestros recursos naturales, solo la unidad de los pobres de América Latina va a permitir asumir una resistencia activa ante una posible avasallamiento imperial, sin por ello, apañar a los gobiernos corruptos que con sus discursos populistas han dado rienda suelta al desarrollo del capitalismo en nuestro países.

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