Bolivia “centro energético de Sudamérica” es un cuento

Bolivia “centro energético de Sudamérica” es un cuento

Por: Manuel Morales Alvarez

La tragedia de Bolivia es su anclaje como país exportador de materias primas para los mercados internacionales, una historia de dominación colonial y capitalista resumida en el llamado saqueo del oro, la plata y los alimentos durante la Colonia, la plata y el estaño durante la República (rumbo a Europa y Estados Unidos), y más reciente, la febril exportación de gas a dos vecinos: Brasil y Argentina, con transnacionales de por medio. Una excepción notable, que será analizado en otro momento, es la exportación de cocaína (no así de la materia prima, la hoja de coca) por razones de “marketing”, ya que exportar toneladas de hoja de coca para su transformación en droga en los países consumidores es verdaderamente una situación anti-económica. Así Bolivia exporta cocaína (pasta base o clorhidrato) prácticamente para el consumo directo de los consumidores vecinos y transcontinentales.



Bolivia “centro energético de Sudamérica” es un cuento

Por: Manuel Morales Alvarez

La tragedia de Bolivia es su anclaje como país exportador de materias primas para los mercados internacionales, una historia de dominación colonial y capitalista resumida en el llamado saqueo del oro, la plata y los alimentos durante la Colonia, la plata y el estaño durante la República (rumbo a Europa y Estados Unidos), y más reciente, la febril exportación de gas a dos vecinos: Brasil y Argentina, con transnacionales de por medio. Una excepción notable, que será analizado en otro momento, es la exportación de cocaína (no así de la materia prima, la hoja de coca) por razones de “marketing”, ya que exportar toneladas de hoja de coca para su transformación en droga en los países consumidores es verdaderamente una situación anti-económica. Así Bolivia exporta cocaína (pasta base o clorhidrato) prácticamente para el consumo directo de los consumidores vecinos y transcontinentales.

La exportación de gas al Brasil se materializa durante la dictadura de Banzer (1971-1977), época donde se construyen gasoductos que hacen viable dicha exportación. La presencia de empresas petroleras transnacionales se consolida para comienzos de la década del 2000, situación que genera una crisis cuando el pueblo se levanta con la consigna “gas para los bolivianos”. El pueblo aspiraba a la recuperación del gas y su industrialización como instrumento de promoción de una nueva economía que permita aprovechar las ventajas de esta materia prima no renovable para generar un desarrollo interno.

Evo Morales, incrementa la exportación de gas a la Argentina y durante todo este tiempo ha mantenido la venta de un gas rico, al precio de un gas separado. Después de 10 años de gobierno, impulsa la construcción de plantas de separación de gas, que no es un proceso de industrialización y que no rompe el esquema de seguir exportando materia prima: gas.

La política petrolera del gobierno de Evo Morales se asienta en contratos con petroleras transnacionales a las cuales les otorga áreas para la exploración gasífera, a cambio de devolverles sus costos de operación y garantizarles una participación de las ganancias obtenidas con la comercialización del gas (40%, 45%, hasta 49% según la riqueza del yacimiento gasífero explotado), una vez conformada una empresa mixta o Sociedad de Economía Mixta (SAM) con YPFB. De las de 20 áreas reservadas a la explotación de hidrocarburos, que cuentan con un contrato de servicios suscrito con YPFB, se tiene los siguientes casos:

En consecuencia el futuro del gas para los bolivianos y las bolivianas está hipotecado a que las transnacionales mantengan el interés de trabajar bajo este modelo. Si el precio del petróleo ha bajado de 118 dólares el barril a 29 dólares el barril, y no se incrementa notablemente en el mediano plazo, las petroleras estarán interesadas en seguir explorando nuevas áreas sabiendo que serán socias de un 45% del gas que YPFB comercializará a un bajo costo? La respuesta es no.

En este contexto, el gobierno dice que transformará el gas en electricidad y que lo venderá a los países vecinos, convirtiendo a Bolivia en el ¡CENTRO ENERGÉTICO DE SUDAMERICA!. Lo que conviene preguntarnos es si esta buena intención es tan grande como la frase lo pretende. Evidentemente, Bolivia bajo los designios de la división internacional del trabajo signada por el capitalismo, seguirá exportando materias primas y también podrá exportar energía eléctrica barata asumiendo las inversiones y costos (incluidos los ambientales) de semejante empresa, pero no en la magnitud que los actuales gobernantes pretenden hacernos creer. Veamos los siguientes cuadros que nos indican lo que los países vecinos producen, exportan e importan de electricidad.

Bolivia es el décimo país productor de energía eléctrica en la región de Sudamérica. No somos ningún centro energético.

Evidentemente Bolivia no importa electricidad y existe una enorme demanda de Brasil y Argentina. Pero, Bolivia es el último país de la región en exportación de electricidad, es decir, las exportaciones el 2014 fueron igual a cero.

Bolivia no es el centro energético de Sudamérica y en el futuro tendrá que competir con países que tienen gas y pueden también producir electricidad como Perú. El caso del Paraguay, es líder en exportaciones eléctricas por sus represas e hidroeléctricas de Acaray a Brasil y Argentina desde 1970, y luego de Itaipú y Yacyretá.

Mucho ojo. Hay grandes inversiones Chinas en países vecinos para generar energía eléctrica, concretamente en la Amazonía peruana.

En Sudamérica se trabaja para crear un mercado eléctrico regional, donde países como Perú pretenden exportar electricidad a Chile, Ecuador a Colombia y Bolivia ha anunciado –a través de las autoridades del gobierno de Evo Morales y de él en persona- que hará las siguientes operaciones de venta: “100 megavatios de exportación (en 2015 al 2020) con 1.000 megavatios de exportación y al 2030 con 3.000”. Estas cantidades, por supuesto que no colocan al país como el “centro energético de Sudamérica” y lo único que hacen es demostrar que esta frase es otra maniobra propagandística del actual gobierno, que no ha podido verdaderamente industrializar el gas y romper el designio que el capitalismo mantiene sobre nuestro país.

Invertir en hidroeléctricas, termoeléctricas y una planta nuclear en Bolivia para exportar electricidad cuando los países vecinos tienen todas las posibilidades de vender y comprar electricidad a través del sistema regional interconectado, es un gran riesgo. Bolivia, no dispone de energía eléctrica de exportación en este momento, y tampoco un mercado asegurado. La competitividad regional y las inversiones Chinas pueden poner por los suelos esta ilusión que el gobierno nos pretende vender.

Antes de nada, el gobierno tiene que explicar el costo ambiental y los beneficios reales de esta afiebrada inversión energética, de este otro tipo de materia prima (electricidad). Sólo como ejemplo, y para reflexionar, al Brasil le conviene comprar a Bolivia energía eléctrica barata y ahorrarse invertir en hidroeléctricas en la Amazonía, porque el costo ambiental y social es mayor. Solo a un Presidente como el Boliviano le anima hacer estas inversiones, de manera compulsiva, pensando que de esta manera el país avanza.

Hoy en día, las energías alternativas y su uso productivo local son componentes estratégicos de la soberanía energética y eso es lo que no tenemos hoy por hoy.