Sandismo reflexión

28.Abr.08    Boletines
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dani
A los años, la llamada “Revolución Sandinista” nos deja varias dudas, que en forma de interrogantes debemos plantearnos:

¿Cuál fue el papel de la organización sandinista en la derrota de esa revolución?

¿Por qué fue una revolución derrotada?

¿Qué son actualmente los sandinistas?

Muchos bolivianos y bolivianas apoyamos el proceso Sandinista sin condición alguna. Sin embargo, pasados los años, debemos saber a ciencia cierta, ¿quién es en la actualidad Daniel Ortega, los sandinistas y el carácter de su actual gobierno?


A los años, la llamada “Revolución Sandinista” nos deja varias dudas, que en forma de interrogantes debemos plantearnos:

¿Cuál fue el papel de la organización sandinista en la derrota de esa revolución?

¿Por qué fue una revolución derrotada?

¿Qué son actualmente los sandinistas?

Muchos bolivianos y bolivianas apoyamos el proceso Sandinista sin condición alguna. Sin embargo, pasados los años, debemos saber a ciencia cierta, ¿quién es en la actualidad Daniel Ortega, los sandinistas y el carácter de su actual gobierno?

Un encuentro con los Comandantes de la URNG…

Hace bastantes años atrás tuvimos un encuentro (choque para ser más precisos) con varios Comandantes de la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), durante un encuentro internacional de organizaciones de izquierda del continente, en la ciudad de México.

En dicho evento, cada delegación exponía sus avances políticos y organizativos y luego había un intercambio de criterios. En el caso boliviano, se expuso el proceso de resistencia al neoliberalismo, la emergencia de las naciones originarias y la necesidad de articular un nuevo sujeto histórico, conformado por los trabajadores e indígenas. Cuando toco hablar a los Comandantes guerrilleros de Guatemala, ellos expusieron el “gran logro” de los Acuerdos de Paz, mediante los cuales se habían desarmado e incorporado a la vida política legal de su país. Al mismo tiempo, que se destacaba este hecho como un gran triunfo, los integrantes de la ex guerrilla denunciaban el incumplimiento de parte del ejército y los grupos paramilitares de aspectos fundamentales de los Acuerdos. De manera que en algunas regiones seguía existiendo represión hacia los campesinos y activistas de izquierda. También señalaron, que políticamente les estaba yendo muy bien, pues “ya tenía presencia en el parlamento”.

Obviamente, que para nosotros estas afirmaciones nos parecieron contraproducentes a todas luces, y les interrogamos acerca de ¿cuán buena había sido esta salida política? No podíamos comprender como habían hecho un “Acuerdo de Paz”, que sólo había beneficiado a la derecha, los militares y a los grupos represivos, pues la guerrilla se desarmó, pero no así su contrincante el ejército. Tampoco comprendíamos el logro de libertades políticas para los ex combatientes pero ninguna conquista económica, social, política ni cultural para los pueblos en lucha y para los trabajadores de las ciudades de Guatemala. También les dijimos que si era suficiente llegar al parlamento, con bancadas minoritarias, perdiendo la perspectiva de la lucha en torno al poder.

No es difícil imaginar la reacción exaltada de los ex líderes guerrilleros frente a estas preocupaciones elementales. Por poco nos insultan, en todo caso nos desafiaron a demostrar quienes éramos y qué hacíamos en los hechos. Finalmente, nos dijeron que ellos estaban en condiciones de volver a tomar las armas de manera inmediata en caso de que el “proceso en el que estaban fracasará”.

Después de este intercambio acalorado de palabras, ya no teníamos dudas: la URNG había rifado el proceso armado en Guatemala, sobre tantas vidas cegadas por la represión y los enfrentamientos, se erigía un grupo político que por un puñado de migajas se había rendido, había capitulado, argumentado para ello, un supuesto “empate catastrófico”, en el que ninguno de los dos contendientes podía ganar la guerra. Pero al final los resultados fueron distintos, porque los Acuerdos de Paz, demostraron que ellos perdieron y que los que ganaron fueron los señores de la guerra. Y esto no debe extrañarnos, pues como dijo Félix Cárdenas, con toda su sapiencia: “nosotros los pueblos siempre ganamos en las calles y los caminos, pero siempre perdemos en la mesa de negociación”.

Ahora bien, han pasado los años, y la “lucha electoral” de la URNG demostró ser un verdadero fracaso. Electoralmente, ni siquiera la candidatura de la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú logro un apoyo de los sectores populares e indígenas.

Pero mientras esto pasa en Guatemala, ¿Qué paso en Nicaragua?

De manera distinta, los sandinistas han logrado un triunfo electoral. Sin embargo, cabe preguntarse ¿quienes son estos sandinistas con apoyo popular? Para ello, transcribimos una nota, escrita antes de las elecciones para Presidente en Nicaragua, donde se aclara la actual situación de los sandinistas, aspectos que pueden darnos luces sobre este tema para un análisis e interpretación posterior:

Los sandinistas no deben confundirse: el FSLN de Daniel Ortega no es el sandinismo, sino su traición

Ernesto Cardenal

Votar por Daniel Ortega es votar por Alemán. Ellos tienen un pacto que no se ha disuelto.

Por ese pacto Daniel ha gobernado junto con Alemán. Ellos controlan la Corte Suprema de Justicia, la Asamblea Nacional, la Contraloría, el Ministerio Público, la Procuraduría de los Derechos Humanos y el Consejo Supremo Electoral. A ese pacto se debe que Alemán, condenado a 20 años, esté libre y Byron Jerez haya sido absuelto de todo. Por eso Alemán pudo robar descaradamente todo lo que quiso, sin ninguna oposición sandinista, y al mismo tiempo se han enriquecido desmesuradamente los del bloque de empresarios sandinistas, se han mantenido los megasalarios, no ha habido oposición a las imposiciones del Fondo Monetario y el Banco Mundial. Y de ahí la pobreza en que estamos.

¿Y han visto la plataforma de gobierno de Daniel, además de la alianza con Alemán? En ella hay contras (de los que torturaron y asesinaron) y somocistas y guardias de la EBBI. Incluso Daniel ha tenido acercamiento con “El Chigüín”, quien ha dicho que le causó muy buena impresión. Sandinistas: ¡Voten por el verdadero sandinismo!

El verdadero sandinismo es el del partido de Herty Lewites, su candidato espiritual, y el de Mundo Jarquín, escogido por él, y Carlos Mejía Godoy. De la comandante guerrillera Dora María Téllez, presidenta del partido, y los comandantes de la Revolución Henry Ruiz (Modesto), Víctor Tirado López y Luis Carrión, la comandante guerrillera Mónica Baltodano, el comandante guerrillero Hugo Torres, el comandante guerrillero René Vivas, Víctor Hugo Tinoco, Sergio Ramírez, Gioconda Belli, Luis Enrique Mejía Godoy, Luis Rocha, Fernando Cardenal, Carlos Tünnermann, Miguel Ernesto Vigil, Daisy Zamora, Vidaluz Meneses y tantos otros escritores, artistas, embajadores y ministros de gobierno de la revolución; los que no participaron de la piñata y los que no pactaron con el enemigo, y mucho pueblo humilde.

La bandera del sandinismo de Daniel (que nunca hubiera aceptado Sandino) es que no hay enemigos. UNIDA, NICARAGUA TRIUNFA es el lema de su campaña, que está por todo el país. Tres palabras cortas que son tres grandes mentiras. Admirable que en tan pocas palabras haya tanta mentira. UNIDA es una palabra falsa. Daniel ha desunido al sandinismo. A Herty lo expulsó por intentar postularse como candidato de su partido. Y su caudillismo ha apartado a miles del partido. NICARAGUA aquí no quiere decir nada. Para Daniel esa palabra son él y la Rosario y el pequeño grupo de la piñata. TRIUNFA es una palabra que no tiene sentido, tan sólo quiere decir que sería el triunfo de él y la Rosario y los piñateros, mientras toda Nicaragua pierde.

Y hablar de “Nicaragua unida” no es revolucionario. ¿Unión de explotadores con explotados? ¿Unión con ladrones? ¿Con somocistas? ¿Con criminales? ¿Abrazo de ricos y pobres, con los ricos siendo siempre ricos y los pobres siempre pobres? ¿Es esto la revolución? ¿Es esto sandinismo? La paz que predican es traición. Como la del Espino Negro. Recordemos a Sandino: “La lucha sigue”.

El programa Ortega-Murillo está lleno de palabras de amor, reconciliación, unión, piedad religiosa, pero en el fondo lo que hay es rencor, deseo de venganza, prepotencia, intolerancia. Detrás de ellas se trasluce la falta de ética, la hipocresía y locuras rosado chicha.

Otra alianza de Daniel ha sido con el Cardenal Obando, que odió visceralmente al sandinismo y le hizo tanto daño, y por su antisandinismo es que llegó a Cardenal. Nos ha llenado de estupor esa campaña en la radio, la televisión y las grandes mantas desplegadas por todas partes: Obando, príncipe de la reconciliación, el FSLN te apoya. Como también la petición de Daniel de que se diera el Premio Nobel de la Paz a ese campeón del antisandinismo y protector de la contra. Y es a Daniel que se debe que el presidente del Consejo Supremo Electoral sea Roberto Rivas, el protegido de Obando.

Daniel en cada elección se cambia de ropa, y hace creer que con eso ha cambiado. La verdad es que no hay ninguna verdad en él. A la revolución la ha traicionado. Primero le quitó al himno sandinista la línea de “el yanqui enemigo de la humanidad”, y después quitó del todo el himno sandinista y lo ha reemplazado por otras músicas. La bandera rojinegra la cambió por el color rosado.
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Antes
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Ahora

Con su demagogia (que contradice sus hechos) Daniel ha engañado a líderes de la izquierda latinoamericana, que creen que él representa aquí la izquierda. Por estar lejos comprendemos que puedan estar engañados, pero los sandinistas nicaragüenses no pueden estar engañados.

Es cierto que nuestras masas han estado por mucho tiempo abandonadas políticamente, y a eso se debe que muchos estén sumisos ante el caudillismo de Ortega. Pero al ir a votar deben tener presente que Daniel y Alemán son socios. Los dos ellos actúan al margen de la ley. Son dos mafias. Está esa bochornosa fotografía que todo el país ha visto: los dos juntos en primer plano sentados a la misma mesa, alegres como en un festín.

Es falso que los sandinistas deban ahora “cerrar filas”.

Como revolucionarios ahora deben rebelarse.

Si se les ha comprado con cualquier soborno, o se les amenaza con cualquier chantaje, recuerden que a la hora de votar el voto es SECRETO. Ésta es la ocasión de librarnos de los caudillos, Daniel y Alemán.

¿A quiénes se debe que la Cementera Nacional haya sido devuelta a la familia Somoza?

Ustedes han visto cómo los narcotraficantes están viniendo a Nicaragua. Algunos viniendo con todo un avión cargado de coca, al que después dejan abandonado. Y no hay ningún narcotraficante preso. Cada narcotraficante capturado tiene su precio. Muchos para quedar libres tienen que pagar millones de dólares. Recuerden bien esto: no hay ningún narco preso.

No crean esos discursos de una demagogia a gritos que por su misma voz hueca y engolada y sonsonete anticuado suenan falsos. Como muy bien ha dicho Gioconda Belli: “No podemos creer en las promesas de los que ya nos fallaron”. ¿Cómo creer a Daniel Ortega cuando grita que está con los pobres y se presenta en los barrios pobres en un Mercedes Benz?

Es triste ver guerrilleros que admiramos y que ahora son los nuevos ricos de Nicaragua. Ahora son empresarios millonarios. Uno de ellos es ahora una de las personas más ricas de Centroamérica. ¿Y qué decir de los que en un bautizo, una fiesta de quince años o una boda gastan 15,000 ó 20,000 dólares? ¿Para eso se derramó tanta sangre?

Hay potentados sandinistas que tienen hijos en el extranjero con becas que fueron creadas para los pobres que no pueden pagarse esos estudios. Eso es quitarles becas a los pobres. Daniel Ortega tiene un hijo con una beca del gobierno español que era para los pobres.

La gran gesta del FSLN, de Carlos Fonseca y de miles de héroes y mártires ahora está reducida al matrimonio Ortega-Murillo, y allí nadie manda más que ellos.

Pero si es un gran mal que el FSLN se hubiera corrompido hasta ese punto, un mal mucho mayor es que ese FSLN así de corrompido vuelva a gobernar. Muy malo es que hubiéramos perdido la revolución, pero mucho más malo es una falsa revolución. Y mucho más malo todavía es que una revolución falsificada nos gobierne.

El Frente Sandinista debe volver a ser lo que fue, para que los que murieron por esa causa no hayan muerto en vano.

Herty Lewites, el del alegre rostro (y tan simpático que hasta de sus enemigos se hacía querer), estando con el corazón enfermo, arriesgó su vida por el Rescate del Sandinismo, y dio la vida por ello. Un gran golpe fue su muerte. Pero ahora es el candidato espiritual de ese movimiento. Lo ha sustituido Mundo Jarquín, a quien él había escogido para vicepresidente. Un profesional comprometido con los pobres toda su vida, y que sabrá gobernar profesionalmente, sin ningún pacto más que con el pueblo. Es el único candidato con las manos limpias, como acaba de decir Bianca Jagger, mujer muy bella, por lo que ha sido famosa en el mundo entero, pero tiene una fama mejor que es la de defender todas las causas bellas del mundo. Y como vicepresidente tendríamos a Carlos Mejía Godoy, el gran cantautor nacional de Nicaragua y gran cantor de la revolución.

Cada quien es libre de votar por el que quiera, pero no debe votar contra su conciencia. Si es sandinista no debe votar por los que traicionaron el sandinismo, y a nuestros muertos.

El futuro de Nicaragua es el que está en juego, y el del gran movimiento que generó Sandino.