El avance de la triple frontera es la expresión del extractivismo agudo del gobierno de Evo Morales

El avance de la triple frontera es la expresión del extractivismo agudo del gobierno de Evo Morales

X: Manuel Morales Alvarez

Uno de los indicadores más ilustrativos del modelo capitalista que empuja el gobierno de Evo Morales es la expansión del extractivismo, modelo que se sustenta en la explotación de materias primas para su exportación, sin posibilidades de desarrollar una transformación propia, endógena, de esas materias primas. De esta manera, se sirve al capitalismo globalizado que refuerza el papel o rol que juega Bolivia dentro de este andamiaje, consolidando la dependencia, el colonialismo económico, donde el saqueo se mantiene pero con un rostro diferente, aunque este pretenda ser un rostro indígena y nacionalista para confundir a la población.



El avance de la triple frontera es la expresión del extractivismo agudo del gobierno de Evo Morales

X: Manuel Morales Alvarez

Uno de los indicadores más ilustrativos del modelo capitalista que empuja el gobierno de Evo Morales es la expansión del extractivismo, modelo que se sustenta en la explotación de materias primas para su exportación, sin posibilidades de desarrollar una transformación propia, endógena, de esas materias primas. De esta manera, se sirve al capitalismo globalizado que refuerza el papel o rol que juega Bolivia dentro de este andamiaje, consolidando la dependencia, el colonialismo económico, donde el saqueo se mantiene pero con un rostro diferente, aunque este pretenda ser un rostro indígena y nacionalista para confundir a la población.

¿De qué hablamos?

De la ampliación de la frontera hidrocarburífera, minera y la de los agronegocios (agricultura y ganadería).

Tal vez, la ampliación de la frontera agrícola fue la más difundida a principios del 2015, cuando Evo Morales ratificó la realización de la Cumbre Agropecuaria “Sembrando Bolivia”, donde empresarios y gobierno del MAS, con la presencia de sus “movimientos sociales” organizaban un evento destinado a ratificar la política agropecuaria y darle un impulso mayor, planteando la penetración de nuevas plantaciones de sembradíos transgénicos (algodón, soya y maíz principalmente), la ampliación de la frontera agrícola en un millón de hectáreas cada año (una superficie cercana a la del Lago Titicaca), perdonazo para los deforestadores de bosques, etc., etc.

La ampliación de la frontera agropecuaria no está destinada a la estimulación de la producción campesina, indígena o de interculturales, sino de grandes empresarios, la mayoría de ellos extranjeros, para sembrar commodities (mercancías cotizadas en bolsas internacionales) y no alimentos precisamente.

La frontera de la coca ilegal se ha ampliado en Bolivia a zonas no tradicionales (incluyendo áreas protegidas, parques nacionales), con una producción excedentaria que fortalece la economía ilegal del narcotráfico.

La frontera minera se ha ampliado incesantemente a partir de las concesiones otorgadas a empresarios, transnacionales y cooperativistas, con un juego tenebroso de legalización desde la misma Constitución Política del Estado de 2009, donde los propietarios de concesiones mineras hablan de tener “derechos pre-constituidos”.

Las nuevas y viejas concesiones mineras han copado gran parte del espacio andino, generando propiedades privadas dentro de tierras comunitarias de origen (TCO´s). Para viabilizar esta política extractivista, se lanzó (promulgó) la nueva Ley Minera, donde se protege esta ampliación y se establece penas de cárcel a quienes se oponen a estas concesiones y explotaciones realizadas sin ninguna consulta a los pobladores del lugar.

Para el gobierno, la protección de las concesiones de las transnacionales mineras es “sagrada” y parte de un “Secreto de Estado”. En el primer caso, el Vicepresidente Linera dijo –por ejemplo- que la empresa transnacional San Cristóbal filial de la japonesa Sumitomo deberían duplicarse, apelando a las “inversiones y tecnología” de dicha empresa. “Estoy aquí para reafirmar el compromiso del Gobierno de Bolivia con la empresa Sumitomo, para darle garantías. No se asuste”, afirmó el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, en un discurso ante uno ejecutivo japonés, a propósito del aniversario del pueblo de San Cristóbal, donde opera la empresa, cerca de Chile. “Somos socialistas, somos comunitaristas, pero ahora los necesitamos a ustedes para que trabajen para nosotros”, agregó.

Debe recordarse que San Cristóbal es la mayor compañía minera privada de Bolivia, produce a cielo abierto plata, plomo y zinc en la región andina de Potosí removiendo a diario 150.000 toneladas de roca para procesar unas 40.000 toneladas de minerales, según datos de la empresa. Sin embargo nadie conoce la mina, nadie penetra sus límites y no existen información de libre acceso sobre las operaciones, impactos ambientales, recursos verdaderamente explotados y exportados de dicha empresa.

Cuando los gobernantes del actual proceso populista y extractivista señalan que requieren de la tecnología de las mineras transnacionales, en realidad están reconociendo la triste realidad del país, pues la explotación a cielo abierto no demanda una nueva o gran tecnología, sino el saqueo a gran escala del yacimiento. ¿Qué gana Bolivia, en términos de tecnología de las operaciones de Sumitomo?

La frontera petrolera se ha ensanchado hacia zonas donde se presume existen recursos gasíferos y de petróleo liviano, otorgando nuevas licencias de exploración a empresas transnacionales dedicadas al aprovechamiento del llamado “oro negro”, violando el estatus de áreas protegidas y parques nacionales mediante burdos decretos supremos emanados en la desesperación de tener por un periodo de precios bajos de las materias primas.

¿Cambio la matriz productiva en Bolivia? No, seguimos siendo un país exportador de materias primas sin agregarle valor, para potenciar un aparato productivo propio o local.

El incremento del extractivismo a través de la ampliación de la frontera agrícola, minera y petrolera es la prueba palpable de la crisis del modelo económico del actual gobierno y que la única alternativa sobre la que trabaja es la de profundizar el sistema capitalista desplegado hoy en Bolivia.

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