Crónica de una auto-derrota por goleada

26.Jul.15    Nacional
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Crónica de una auto-derrota por goleada
Juan Carlos Zuleta Calderón

sábado, 25 de julio de 2015
En momentos en que debería primar la cordura, antes que el apasionamiento político y la provocación, el Vicepresidente del Estado tuvo, hace unos días -en mi opinión- una actuación desafortunada, cayendo, al final, derrotado por él mismo frente a un conflicto que no termina de resolverse. A continuación analizo el discurso de la segunda autoridad nacional sobre el conflicto potosino, dividido en cinco actos.


Crónica de una auto-derrota por goleada
Juan Carlos Zuleta Calderón

sábado, 25 de julio de 2015
En momentos en que debería primar la cordura, antes que el apasionamiento político y la provocación, el Vicepresidente del Estado tuvo, hace unos días -en mi opinión- una actuación desafortunada, cayendo, al final, derrotado por él mismo frente a un conflicto que no termina de resolverse. A continuación analizo el discurso de la segunda autoridad nacional sobre el conflicto potosino, dividido en cinco actos.
Acto 1. Su improvisación saltó a la vista cuando leyó la carta de Comcipo y, en particular, el último punto en el que los potosinos exigían la presencia del Presidente y su firma en el documento a suscribirse. Aquí, sus nervios le jugaron una mala pasada. Cuando leyó esa parte de la misiva no supo qué decir; se percató muy tarde de que ésa era, precisamente, la causa del quiebre del diálogo y, sin darse cuenta, se metió el primer autogol.
Acto 2. Repitió la explicación sin fundamento del ministro Romero -que un dinamitazo destruyó la fibra óptica donde se debía conectar el canal estatal- para justificar la causa del incumplimiento del compromiso de transmitir el diálogo en vivo. Un argumento a todas luces carente de sentido, si se tiene en cuenta que todos los demás medios sí pudieron transmitir el evento en vivo sin problemas. Éste fue el segundo autogol.
Acto 3. Intentó desacreditar a los dirigentes potosinos refiriéndose al Silala. ¡Vaya error! Pues, otra vez, no se le pasó por la cabeza que lo estábamos escuchando, viendo con la mayor atención, y que todavía quedamos algunos bolivianos con suficiente memoria y dignidad. Dijo que Comcipo se negó a aceptar el pago de Chile (a partir de 2009) sólo del 50% de lo que correspondería por el uso de sus aguas, pero se olvidó de dos importantes detalles: el primero, que esto hubiera sido como caer en el juego de Chile de que sólo nos pertenece la mitad del Silala, lo que, a su vez, hubiera implicado la aceptación de que el Silala es un río internacional y no un manantial que nace en Bolivia, una posición defendida por nuestro vecino. Y el segundo, que esto hubiera significado renunciar a la deuda histórica que Chile tiene con Bolivia desde principios del siglo XX. Por tanto, en este asunto, el Vicepresidente se metió dos tremendos autogoles adicionales.
Acto 4. Se refirió a los dos proyectos más anhelados por el pueblo de Potosí: el aeropuerto y la fábrica de cemento, a los cuales defenestró en un dos por tres, sin ningún argumento sólido, rematando su descuidado tratamiento de este tema con una conclusión de lo más extraña, para decir lo menos: que ahora correspondería a los potosinos demostrar que estos dos proyectos son viables (como si todos los proyectos que ejecuta el Gobierno lo fueran), sin proponer ni por si acaso alternativa alguna.
Después de escuchar esto, me quedé pensando y dije: ¿O sea que hora Comcipo tendrá que contratar a los técnicos capaces para hacer el trabajo que debió llevar adelante el Gobierno? Y luego me pregunté: ¿Y para qué entonces está el Gobierno? Éste fue el quinto autogol que tuvo que soportar.
Acto 5 y final. Terminó reiterando el libreto del ministro de Minería en torno a la defensa del proyecto San Bartolomé de la empresa Manquiri y el proyecto del litio en el Salar de Uyuni, sin darse por entendido de que, en el primer caso, se trataría de la empresa responsable del pronto desmoronamiento del Cerro Rico de Potosí y, en el segundo, se estaría hablando de un emprendimiento esencialmente fallido, en vista de que luego de más de siete años y un gasto de cerca de 150 millones de dólares, no contaría con ningún proceso certificado y menos patentado, y sólo habría logrado producir 18 toneladas de carbonato de litio de dudosa calidad y pureza. Y, claro, éste constituyó el último autogol con el que fue auto-derrotado por goleada.