25 Problemas de salud vinculados con “roundup” (glifosato) de Monsanto

25 Problemas de salud vinculados con “roundup” (glifosato) de Monsanto

Alexis Baden-Mayer

Organic Consumers Association – EcoWatch

Monsanto inventó el herbicida llamado glifosato y en 1974, después de la
prohibición del DDT, lo puso en el mercado con el nombre comercial de
Roundup. Pero no fue hasta la segunda mitad de los noventa que se
generalizó el uso de Roundup, gracias a la ingeniosa estrategia de ventas
de Monsanto. ¿Cómo es la estrategia? Modificar genéticamente las semillas
utilizadas en cultivos para que sean capaces de tolerar altas dosis de
Roundup. Con la introducción de esas nuevas semillas producidas por la
ingeniería genética, los productores agrarios pueden controlar las malas
hierbas en sus plantaciones de maíz, soja, algodón, colza, remolacha
azucarera y alfalfa, unos cultivos que corrían peligro si no se limpiaba
de hierbajos por medio de Roundup. Impaciente por vender cada vez más su
herbicida insignia, Monsanto animan a los productores a que utilicen su
producto también como disecante, para secar sus cultivos y así adelantar
el momento de la cosecha. Es así que el Roundup es ahora fumigado regular
y directamente en un conjunto de cultivos no modificados genéticamente,
como trigo, cebada, avena, colza, guisantes, lentejas, soja, judías secas
y caña de azúcar.

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Monsanto inventó el herbicida llamado glifosato y en 1974, después de la
prohibición del DDT, lo puso en el mercado con el nombre comercial de
Roundup. Pero no fue hasta la segunda mitad de los noventa que se
generalizó el uso de Roundup, gracias a la ingeniosa estrategia de ventas
de Monsanto. ¿Cómo es la estrategia? Modificar genéticamente las semillas
utilizadas en cultivos para que sean capaces de tolerar altas dosis de
Roundup. Con la introducción de esas nuevas semillas producidas por la
ingeniería genética, los productores agrarios pueden controlar las malas
hierbas en sus plantaciones de maíz, soja, algodón, colza, remolacha
azucarera y alfalfa, unos cultivos que corrían peligro si no se limpiaba
de hierbajos por medio de Roundup. Impaciente por vender cada vez más su
herbicida insignia, Monsanto animan a los productores a que utilicen su
producto también como disecante, para secar sus cultivos y así adelantar
el momento de la cosecha. Es así que el Roundup es ahora fumigado regular
y directamente en un conjunto de cultivos no modificados genéticamente,
como trigo, cebada, avena, colza, guisantes, lentejas, soja, judías secas
y caña de azúcar.

Entre 1996 y 2011, la generalización en Estados Unidos de los cultivos
fumigados con Roundup Ready incrementó el empleo del herbicida en 230
millones de kilos, a pesar de que Monsanto aseguraba que el uso de sus
semillas genéticamente modificadas redundaría en una reducción de los
pesticidas y herbicidas necesarios.

Monsanto ha falsificado la información sobre la seguridad de Roundup y lo
ha promocionado comercialmente en los departamentos municipales encargados
de parques y los consumidores en general como un producto “amigo del medio
ambiente” y “biodegradable”, para alentar su uso en los arcenes de las
carreteras, campos deportivos, campos de golf, patios de escuelas, prados
y jardines de viviendas. Un tribunal francés dictaminó que esa campaña de
promoción comercial había incurrido en “publicidad engañosa”.

En los cerca de 20 años de intensificada exposición a este herbicida, los
científicos han estado documentando las consecuencias en la salud
derivadas del uso de Roundup y glifosato en lo que comemos, el agua que
bebemos, el aire que respiramos y los lugares donde juegan nuestros hijos.

Además, comprobaron que las personas enfermas presentan una mayor tasa de
glifosato en su organismo que las personas sanas. Identificaron también
los siguientes problemas de salud, que ellos atribuyen a la exposición al
Roundup y/o al glifosato:

Anancefalia (defecto congénito): Una investigación relacionad con los
defectos del tubo neuronal entre bebés nacidos de mujeres que vivían
dentro de la zona de 1.000 metros de los campos fumigados con pesticidas
mostró que una asociación entre glifosato y anancefalia, ausencia de una
porción importante de cerebro, cráneo y cuero cabelludo formados durante
la etapa embrionaria.

Autismo: el glifosato tiene numerosos efectos biológicos conocidos que se
alinean con patologías igualmente conocidas asociadas con el autismo. Una
de esas asociaciones es el problema intestinal observado en niños autistas
con la toxicidad del glifosato contra bacterias benéficas que destruyen
las bacterias patogénicas, junto con la alta resistencia al glifosato de
estas bacterias potogénicas. Además la capacidad del glifosato de
favorecer la acumulación de aluminio en el cerebro puede hacer que esta
sea la principal causa de autismo en EEUU.

Cáncer: controles puerta a puerta llevados a cabo con 65.000 personas
residentes en comunidades de zonas de producción agrícola en las que se
utiliza Roundup, conocidas allí como los “pueblos fumigados”, hallaron una
incidencia del cáncer cuatro veces más alta que la media nacional, con
incrementos en cáncer de mama, de próstata y de pulmón. En una comparación
realizada entre dos pueblos, uno de los cuales era fumigado con Roundup,
el 31 por ciento de sus habitantes tenía un familiar con cáncer, mientras
que en el pueblo sin el herbicida, apenas el 3 por ciento tenía un
familiar con cáncer. Es probable que los altos índices de cáncer entre
personas expuestas a Roundup sean la consecuencia de la conocida capacidad
del glifosato para provocar daños en el ADN, demostrada en numerosas
pruebas de laboratorio.

Cáncer de cerebro: en un estudio de niños con cáncer cerebral comparados
con niños sanos, los investigadores encontraron que si cualquiera de los
progenitores había estado expuesto al Roundup durante los dos años
anteriores al nacimiento del niño, las posibilidades de que este desarrollara cáncer se duplicaban.

Cáncer de mama: el glifosato induce el crecimiento celular del cáncer de
mama vía receptores de estrógeno. El único estudio de larga duración
–realizado con animales– de exposición al glifosato produjo ratas con
tumores mamarios y reducido tiempo de vida.

Colitis: la toxicidad del glifosato contra las bacterias benéficas que
inhiben la bacteria Clostridium, junto con la alta resistencia de
Clostridium al glifosato, podría ser un importante factor en la
predisposición al crecimiento exagerado de Clostridium. Se ha verificado
que el crecimiento exagerado de Clostridium, específicamente C. difficile,
es factor causal de la colitis.

Defectos congénitos: el Roundup y el glifosato pueden afectar a la
señalización del recorrido de la vitamina A (ácido retinoico), algo
crucial para el normal desarrollo del feto. Lo bebés nacidos de mujeres
que viven dentro de la zona de 1.000 metros de los campos fumigados con
glifosato eran más de dos veces más propensos a tener defectos de
nacimiento, sgún un estudio realizado en Paraguay. Los defectos congénitos
se multiplicaron por cuatro en la década siguiente a la llegada del
Roundup Ready a la provincia de Chaco, Argentina, donde el glifosato se
utiliza entre ocho a 10 veces más por hectárea que en el estudio realizado
en Estados Unidos con una familia campesina de los altos niveles de empleo
de glifosato y los defectos congénitos registrados, entre ellos ano
ocluido, deficiencia de hormona del crecimiento, hipospadias (orificio
urinario anormalmente situado), defecto cardiaco y micropene.

Depresión: el glifosato afecta a los procesos químicos que impactan en la
producción de serotonina, un importante neurotransmisor que regula el
humor, el apetito y el sueño. La reducción de serotonina ha sido asociada
con la depresión.

Diabetes: un bajo nivel de testosterona es un factor de riesgo de diabetes
tipo 2. Ratas en libertad en el medio ambiente alimentadas con dosis
relevantes de Roundup durante un periodo de 30 días desde el comienzo de
la pubertad habían reducido la producción de testosterona lo suficiente
como para alterar la morfología celular de los testículos y retrasar la
aparición de la madurez sexual.

Enfermedad cardiaca: el glifosato puede afectar a las enzimas corporales,
provocando disfunción lisosómica, un factor importante en la enfermedad
cardiovascular y el infarto de corazón.

Enfermedad celíaca e intolerancia al gluten: los peces expuestos al
glifosato desarrollan problemas de digestión que recuerdan la enfermedad
celíaca. Existe un paralelismo entre las características de la enfermedad
celíaca y los efectos conocidos del glifosato. Entre ellos, el
desequilibrio bacteriano en el intestino, la afectación de las enzimas
involucradas en la eliminación de la toxicidad de los venenos propios del
medio ambiente, el deficiencia de minerales y la reducción de aminoácidos.

Enfermedad de Lou Gehrig (ALS): la deficiencia de sulfato en el cerebro ha
sido asociada con la esclerosis amiotrópica lateral (ALS). El glifosato
afecta a la transmisión de sulfato desde el intestino al hígado, y esto
puede resultar en una grave deficiencia de sulfato en todos los tejidos,
incluso los del cerebro.

Enfermedad hepática: dosis muy bajas de Roundup pueden afecta a la función
celular del hígado humano, según un estudio de 2009 publicado en
Toxicology.

Enfermedad inflamatoria del intestino grueso (“Síndrome del intestino
agujereado”): el glifosato puede inducir una deficiencia grave de
triptófano. Lo que puede conducir a una enfermedad inflamatoria del
intestino grueso de extrema gravedad que afecta intensamente la capacidad
de absorción de nutrientes en los intestinos, debido a inflamación,
sangrado y diarrea.

Enfermedad renal crónica: la generalización del uso de glifosato puede
explicar el repentino aumento de la insuficiencia renal registrado
últimamente entre los trabajadores de la agricultura en América Central,
Sri Lanka e India. Los científicos han dicho: “Aunque el glifosato no es
la única causa de la epidemia de enfermedad renal crónica, da la impresión
de que ha adquirido la capacidad de destruir el tejido renal de miles de
campesinos cuando se combina con [aguas duras] y metales nefrotóxicos”.

Enfermedades respiratorias: controles puerta a puerta llevados a cabo con
65.000 personas residentes en comunidades de zonas de producción agrícola
en las que se utiliza Roundup, conocidas allí como los “pueblos
fumigados”, hallaron una incidencia mayor que la media de enfermedades
respiratorias.

Esclerosis múltiple: se ha comprobado un aumento de la incidencia de la
enfermedad inflamatoria del intestino grueso asociado con el glifosato de
Monsanto, posiblemente un factor causal. La hipótesis es que esta
enfermedad inflamatoria inducida por el glifosato filtre bacterias en el
sistema vascular, lo que dispararía una reacción inmune y,
consecuentemente, un trastorno autoinmune con el resultado de la
destrucción de la vaina de la médula.

Hipotiroidismo: controles puerta a puerta llevados a cabo con 65.000
personas residentes en comunidades de zonas de producción agrícola en las
que se utiliza Roundup, conocidas allí como los “pueblos fumigados”,
hallaron alta incidencia mayor que la media de hipotiroidismo.

Linfoma no-Hodkin (LNH): una revisión sistemática y una serie de
metaanálisis realizados durante cerca de 30 años investigación
epidemiológica sobre la relación entre LNH y la exposición laboral a
pesticidas agrícolas hallaron que las células B del linfoma estaban
positivamente asociadas con el glifosato.

Mal de Alzheimer: en los experimentos de laboratorio, Roundup provoca el
mismo tipo de agresión oxidativa y muerte de células neuronales observado
en el mal de Alzheimer. Y afecta a una enzima llamada CaMKII, cuya falta
de regulación también ha sido asociada con este mal.

Mal de Parkinson: el daño cerebral debido al uso de herbicidas ha sido
reconocido como el principal factor ambiental asociado con los trastornos
neurodegenerativos, entre ellos el mal de Parkinson. La aparición del
Parkinson subsiguiente a la exposición al glifosato ha sido bien
documentada, y los estudios de laboratorio muestran que el glifosato
induce la muerte celular característica de esta enfermedad.

Obesidad: un experimento que implicaba el traslado de una cepa de
bacterias productoras de endotoxinas desde el intestino de un ser humano
obeso al intestino de ratones hizo que estos se convirtieran en obesos.
Dado que el glifosato induce una modificación de la flora bacteriana del
intestino par convertirla en productora de endotoxinas, esta puede ser la
contribución del glifosato a la obesidad.

Problemas del embarazo (infertilidad, abortos espontáneos, partos de bebés
muertos): el glifosato es un tóxico que afecta a las células de la
placenta humana; esto explica, según científicos, los problemas de las
trabajadoras del campo expuestas al herbicida.

Problemas reproductivos: estudios de laboratorio con animales encontraron
que los machos de la rata expuestos a altas dosis de glifosato, tanto
durante el período de desarrollo prenatal como en el puberal, sufren
problemas reproductivos, entre ellos, retraso de la madurez sexual, escasa
producción de semen y reducción de la producción de testosterona.

Trastornos de la atención (ADHD, por sus siglas en inglés): en las
comunidades agrarias hay una fuerte correlación entre la exposición a
Roudnup y los trastornos de la atención, probablemente debidos a la capacidad del glifosato de afectar las funciones de la hormona tiroidea.