Camiri: el final de la Revolución Democrática Cultural

15.Abr.08    Boletines
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CAMIRI: el final de la revolución democrática cultural
Artemio Cruz
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La población de Camiri, antigua capital petrolera de Bolivia, es hoy escenario de la más importante confrontación entre un pensamiento liberal conservador y un pensamiento liberal progresista. ¿Cómo llegamos a este punto, siendo que las fuerzas populares, derrotaron a un gobierno y eligieron a otro con la votación histórica de más del 53%?


CAMIRI: el final de la revolución democrática cultural
Artemio Cruz

La población de Camiri, antigua capital petrolera de Bolivia, es hoy escenario de la más importante confrontación entre un pensamiento liberal conservador y un pensamiento liberal progresista. ¿Cómo llegamos a este punto, siendo que las fuerzas populares, derrotaron a un gobierno y eligieron a otro con la votación histórica de más del 53%?

Las movilizaciones de octubre del año 2003 que terminaron con la fuga del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, construyeron una propuesta de cambio estatal denominada “la agenda de octubre”, esta propuesta apuntaba a poner fin a la política neoliberal impuesta en Bolivia desde 1985. La plataforma electoral del Movimiento Al Socialismo (MAS), del actual presidente Evo Morales tomó para si esta propuesta y la convirtió en programa de gobierno. Lamentablemente a dos años de gobierno ha quedado demostrado que Evo Morales continúa con una política de corte liberal clásico, porque mantiene una economía de mercado, el sistema político tradicional denominado “sistémico” por algunos politólogos neoliberales, se mantiene intacto y se puede afirmar que el MAS se ha “sistematizado”. Por otra parte los movimientos sociales, actores principales de las rebeliones bolivianas contemporáneas, han sido cooptadas por el gobierno incluyéndolos en la maquinaria burocrática del Estado, lo que ha debilitado su capacidad de reacción frente a la actual arremetida de la derecha conservadora.

Afirmamos que el actual gobierno del MAS, no es el gobierno de “los movimientos sociales” porque no ha puesto en la agenda de cambios, las propuestas centrales que tienen que ver con la economía, la representación política y el fin del colonialismo, característica principal del Estado liberal boliviano desde 1826. El MAS ha confundido la incorporación de líderes populares en la administración estatal, con la implementación de un programa que refleje los intereses de los movimientos sociales.

La actitud bonapartista del actual gobierno ha permitido que la derecha conservadora, conocedora de las debilidades y contradicciones internas del MAS, pueda configurar un discurso articulador de todas las representaciones políticas maltrechas desde octubre del 2003 sobre la base de la autonomía departamental.

El MAS, ha quedado demostrado, no es una organización política preparada para cambiar el Estado, y con mucha dificultad será un regular administrador del Estado neoliberal, todavía vigente, por eso su incapacidad de resolver problemas de presencia estatal, contenidas y garantizas por la actual Constitución Política del Estado. La experiencia estrictamente sindical de Evo morales, no ha tenido el soporte vital de Alvaro García en la conformación de un instrumento político de cambio, que supone un programa de acción, un sustento ideológico y una organización política territorial que garantice una verdadera revolución en un contexto democrático.

Las denuncias de un manejo discrecional del poder político, por parte de un entorno presidencial, han dejado de ser una conjetura y se ha materializado trágicamente, con la denuncia del ex vocero gubernamental Alex Contreras. El oxígeno que recibe, de las organizaciones populares, la administración de Morales, tiende a ser cada vez más reducido, no otra cosa significa la movilización de la Central Obrera Regional del la ciudad de El Alto, pidiendo el alejamiento del actual hombre fuerte del gobierno el Ministro Ramón de la Quintana.

La falta de una brújula política, ha dejado que la Asamblea Constituyente pase a segundo plano y se debata en un proceso de inanición cercano a la muerte. La confusión de roles entre el poder Ejecutivo y la Asamblea Constituyente, ha desdibujado la esperanza de lograr cambios profundos a partir de una nueva Constitución y las frágiles alianzas con sectores de la clase media progresista se han esfumado por la incapacidad de los operadores políticos del MAS.

La acción bonapartista del gobierno, esta construyendo una actitud pasiva en varios sectores populares, que contrariamente deberían estar constantemente movilizados si se tratará de un proceso revolucionario, a la ya perdida confianza de la clase media poco a poco se están sumando sectores populares, seducidos por los discursos de la derecha conservadora, como ha ocurrido en la ciudad de Sucre.

Este escenario, nada alentador, supone una serie de tareas inmediatas de los movimientos populares, uno de ellos y pensamos urgente es la de recuperar la independencia orgánica de los movimientos sociales, como lo ha hecho la COR de la ciudad de El Alto, y la elaboración de una agenda que, independientemente de la política gubernamental, reencauce las fuerzas revolucionarias y proponga acciones concretas para frenar el avance de las fuerzas contrarrevolucionarias, esto supone también una plena conciencia de una lucha prolongada, de una claridad ideológica y la construcción de un instrumento político.

La esperanza depositada en el MAS el año 2005, se ha esfumado y hemos llegado a un punto de entrampamiento generado por el mismo gobierno, que ya es irreversible. La insistente prédica que nos señala que estamos en un “proceso de cambio” ya suena hueco para los millones de bolivianos que no entienden por qué no tienen trabajo, por qué su sueldo ya no le cubre sus necesidades básicas, por qué continúa la corrupción, por qué se mantienen en el gobierno militantes neoliberales y finalmente por qué tendría que defender este gobierno.

Camiri es el símbolo del final de un discurso, la realidad nos ha demostrado que la fuerza de la derecha conservadora sigue teniendo el poder, y al MAS sólo le queda el gobierno y lamentablemente mal administrado.