Realidades sociales e información

Filosofía de la política, Sentido de la Política, y finalmente, potencialidad y fuerza descodificadora del orden sistémico de la cosificación: toda esta totalidad en la articulación de sus partes sociales, es y será partera de los procesos de realización de la Insurgencia del Trabajo.

Puño



Realidades sociales e información

Introducción

Un conglomerado humano regido por la codificación globalizante del capital consumista, una sociedad boliviana subsumida a los mandatos regicida-dominantes de los clanes familiares de la élite capitalista patrimonial rentista (Poder); contextos sociales afines al carácter constrictor de la a-historicidad, espacios en donde al pensar, el hacer y el realizar del sujeto histórico han desaparecido. En un contexto-realidad así definido subyacen las múltiples interrogantes acerca del rol mediático de la comunicación; hoy más que nunca somos grandiosidad en lo funcional convencional de la tele-tecno-cibernética-informativa, pero patética miseria en las profundidades de lo real del ser.

La metamorfosis del sujeto social

Pensando en los artificios de lo figurado, las virtudes y limitaciones que nos brinda los paradigmas de la razón, es algo así como la relación recíproca de hechos y la socialización comunicativa de estos hechos (las palabras y las cosas); el acontecer civilizacional en su recorrido de la modernidad cuenta con significativos logros y experiencias en este campo; se impone sin embargo a estas alturas precisar que en los tiempos y espacios precedentes a lo actual, y pese a los rigores de las verdades fundamentalistas reveladas primó la transparencia, el decir y el hacer en igualdad de condiciones; estamos pues aquí en presencia del vivir de los sujetos sociales en autenticidad y lo propio; lo otro será o cambiará como resultado de los procesos progresivos de la alienación, en este ámbito la sociedad es igualdad, fraternidad y democracia como cosas, apariencia y mueca en sus relaciones sociales e individuales; se alza el sujeto abstracto como existencia pero como carencia de vida; prevalencia del trabajo muerto sobre el trabajo vivo como diría Marx. Hoy tenemos en frente realidades sociales reducidas a su mínima dimensión en opinión y palabra; política, ideología amalgamados bajo los lineamientos postmodernistas y multiculturalistas; relativismo axiológico a ultranza, dogmatismo nihilista, síntesis y producto de todo ello, el surgimiento del sujeto simbólico-convencional, personificación de la franca autodestrucción.

La información: Realidad social-política

La conformación de ideas, pensamiento y praxis constructivas en el buen sentido, conlleva en todo momento asumir la crítica y la autocrítica honesta de sí mismo (introspección), elemento que en presente y futuro nos permitirá valorar las realidades con mayor responsabilidad y madurez histórica; la dialéctica, ciencia de la lógica como la denominó Hegel exige rigurosamente aquello a estas alturas.

Lo nuestro, no puede seguir proclamándose de revolucionario cuando en las profundidades de la conciencia anida la voracidad panzo-falocrática del don dinero; esta dicotomía es la que precisamente marca diferencia entre realidades trasplantadas (falacia e incoherencia) y realidades del silencio en las cuales están inmersas las innumerables y diversas potencialidades de los trabajadores sociales de la insurgencia liberadora.

En este campo desproporcionado, si la verdad oprimida no logra superar su condición y calidad de saberes; el saber cómo el escenario del despliegue e interacción de las capacidades creadoras y transformadoras; si este orden social no irrumpe en las nuevas percepciones y hermenéuticas del poder; ayer en capitalismo el sujeto y el trabajo bajo la mediación de la mercancía, hoy en pos capitalismo-imperio-globalización la mercancía, las cosas como el imaginario definidor de la historia; en estas circunstancias; principios, conciencia y valores constituyen el único baluarte que podrá enfrentar a este ámbito deshumanizante en el cual todo hálito de buena intención comunicativa queda reducida a la instrumentalización banal, distraccionista y desinformativa: escritura, habla e imagen al servicio de la castración de la voluntad de poder.

¿Qué somos, y cuál nuestro rol histórico en esta historia de la anomia?

La reversión de la nada al devenir del ser, tiene ante sí el histórico desafío de superar los espacios de la alienación y la enajenación del sujeto, algo importante que propios y extraños lo vienen negando, deformando y soslayando: la alienación del trabajo, tema todavía poco explorado como meta-teoría; en nuestro entender tiene que constituirse en esta coyuntura-epocal, en el referente y pivote de nuestros saberes, veamos al respecto que nos muestra la memoria de los Manuscritos Económico Filosóficos de Marx, … la transición de la muerte inevitable del capitalismo al socialismo es necesaria, pero sólo en el sentido en que es necesario el pleno desarrollo del individuo. Es la realización de la libertad y la felicidad la que necesita el establecimiento de un orden en el cual los individuos asociados determinan la organización de sus vidas. “La enajenación del trabajador en su producto significa no solamente que su trabajo se convierte en un objeto, en una existencia exterior, sino que está fuera de él, independiente, extraño, que se convierte en un poder independiente frente a él, que la vida que ha prestado al objeto se le enfrente como cosa extraña y hostil, (aquí lo animal se convierte en lo humano y lo humano en animal); esta realidad inscrita en lo moderno, existencia del hombre como cosa(s), y el paso a la posmodernidad; existencia de las cosas como poder y determinación sobre los hombres ya no puede ser desentrañado e interpretado bajo los perfiles y las “tesis” de la consigna, el panfleto y el retórico discurso que sólo excita los deseos instintivos de quienes lo proclaman; realidad-saber, realidad-creer hacer, dos polos en confrontación patética y subyacente, posiciones que definirán en el presente de este siglo el curso y los destinos de la humanidad.

“Sujeto (s) del silencio” y memoria histórica

Las experiencias y memorias de lo nuestro en este largo andar, están inscritos cada vez más en el férreo castigo y recriminación del accionar errático que venimos cometiendo; en las contextualizadas de los poderes dominantes seguimos todavía siendo potencialidades y fuerzas sociales dúctiles y permeables a las manipulaciones de las sinergias del poder; he ahí nuestro discurrir experiencia-memoria; materias primas e insumos sociales para el encumbramiento de poderes ajenos, entrega y concesión gratuita de lo propio a interpósitos intereses, ficción intermitente en las percepciones del ejercicio del poder social. El orden del empoderamiento (conciencia cosificada) y su complementariedad apropiación (fuerza de trabajo bajo la domeñación de las cosas) su imbricación con las superestructuras ha revertido retrógradamente el carácter de la política; de espíritu y hacer de la sociedad, hoy es negación y totalitarismo de la voluntad social.

Esta constracción de lo social a los designios de los aparatos y redes de la política, tiene y debe ser respondida anteponiendo prioritariamente el pensamiento, la palabra y la acción, recursos enmarcados en las reales posibilidades de legitimidad, y autodeterminación: la política en los recónditos vericuetos del silencio, y en su advenimiento como superación ‘histórica a lo salvaje de la razón instrumentalizada, se patentiza en el desarrollo de esta instrumentalidad en nueva mentalidad y dimensiones, esto es como: Filosofía de la política, Sentido de la Política, y finalmente, potencialidad y fuerza descodificadora del orden sistémico de la cosificación: toda esta totalidad en la articulación de sus partes sociales, es y será partera de los procesos de realización de la Insurgencia del Trabajo.