El sujeto histórico nacional: forma y lucha de clases, planteamiento indígena e insurgencia

El sujeto histórico nacional: forma y lucha de clases, planteamiento indígena e insurgencia

minero



El sujeto histórico nacional: forma y lucha de clases, planteamiento indígena e insurgencia

El sujeto histórico nacional

El sujeto histórico nacional se constituye como protagonistas verdadero en la construcción de la patria digna, es el hombre o mujer que han aportado al desarrollo de la reivindicación de la dignidad de la patria; el sujeto histórico nacional se forja en el movimiento indígena que se constituye en la transversal que atraviesa toda la historia de la realidad nacional, de la conciencia nacional, recuperando la forma de organización indígena andina amazónica como procedimiento para entender la realidad y la forma de organización sociopolítica de las comunidades indígenas. Es el movimiento obrero, que en su momento histórico ha logrado traspasar la conciencia de la nación, su aporte es desde el punto de vista de las acciones de lucha clasista y de la reivindicación económica, pasando a una acción política desde el emerger de la clase trabajadora que se da en 1905 con la creación de la Unión Gráfica, el nacimiento de la a Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia en 1944 (FSTMB), la revolución de 1952 y la diferencia con el planteamiento de la Tesis de Pulacayo, la Asamblea Popular en 1971 y la derrota de los trabajadores sufrida en 1985 con la relocalización de la columna vertebral del movimiento minero trabajador. Es su fundamento teórico y la presencia de un marxismo vivo y crítico y que de alguna manera está ligada a su praxis y lucha ideológica, política que ha permitido al pueblo asimilar el proceso de construcción de la insurgencia del trabajo de la mano del movimiento originario indígena y de los obreros, a ello se suma la clase media con conciencia y compromiso de luchar por el país.

Para comprender el tema es necesario realizar la pregunta pertinente ¿cómo entender -en el actual proceso la lucha de clases-, cuando no hay una presencia orgánica de la clase obrera, de los trabajadores?

La universalización del capitalismo -en su fase imperialista (con sus tres cabezas de dragón: Estados Unidos, Alemania y los Tigres del Asia)- ha significado el incremento de la riqueza del capitalismo como expoliador de la fuerza de trabajo humano e intelectual en las distintas esferas laborales y, por ende, el detrimento de la naturaleza (cambio climático, utilización de la agroindustria basada en la inversión química de la producción); hay por tanto una globalización generalizada del capitalismo que influye en los distintos aspectos de la vida del ser humano (económico, político, cultural, social); estas indicaciones se reflejan en el cotidianidad de las personas; más aún en países como el nuestro donde hay una metamorfosis de las personas, a partir de la forma de explotación de la son víctimas, ahí se forja la desaparición física de la clase obrera centralizada, precisamente por la universalización del capital, que designa determinados roles productivos a las naciones, regiones y que tiene que ver con el tema de la invisibilización de la clase obrera y por tanto del sujeto historio revolucionario.

El proceso de desconcentración del proletariado, es el resultado de una economía liberal, la llamada relocalizacion de los trabajadores mineros en Bolivia a partir de 1985, la forma neoliberal de contratos laborales ha afectado a la manera de organización de los trabajadores y se ha perdido la condición obrera, no es una cuestión cuantitativa, es más bien una situación de incidencia en la vida política; a partir del rol que cumplen en el eje económico como elemento generador de recursos.

Hay por tanto una desproletarizacion, no sólo por la falta de la condición para ser proletarios, sino a pesar de ser proletario, porque los nuevos obreros que no han tenido la experiencia o la cultura de organizarse se ven imposibilitados para tener un sindicato contestatario al gobierno del MAS, ello debido a la presencia liberal de la producción, a las condiciones laborales que se les ofrece y al salario bajo que reciben.

Consideramos que la experiencia del movimiento obrero en su gesta de construir una nueva sociedad, nace de su lucha y organización (FSTMB, COB) que en su momento fue incisivo en la vida política del país. Y que hoy no es más que un ente funcional al gobierno desprovisto de un planteamiento político económico que dignifique a la clase obrera; los dirigentes actuales de la COB son los traidores del movimiento de los trabajadores y como tales deben ser considerados.

La división social del trabajo en sus diversas formas

El trabajo tiene una expresión obrera típica (como “proletariado”) tradicional, cada vez menor en las sociedades centrales, pero cada vez mayor en el conjunto del planeta. Tiene no obstante, otras muy variadas expresiones como “clase media asalariada, como trabajo generalizado, etnificado, precarizado, excluido, invisibilizado (Andrés Piqueras, 2006; 147). El trabajo responde a muchas esferas laborales que implican la sustracción del tiempo laboral del otro, (espacio laborales en: servicios, comercialización, oficio, ocupación, cargo o trabajo intelectual), no directamente como trabajo vivo o como fuerza de trabajo, (el obrero asalariado que vende su fuerza de trabajo – el dueño de los medios de producción, la plusvalía) sino como sustracción del servicio del empleado, como acto intermediario entre el productor y el proceso de intercambio entre mercancía y dinero; hay en el proceso creativo de las diferentes formas de trabajo, escalas de división social del trabajo, que es el elemento importante para clasificar a los trabajadores que realizan su labor con el fin de vivir o sobrevivir; existen trabajos que implica bajos sueldos que el trabajador obtiene de su labor, que no es directamente creador de mercancías sino que está enmarcado en un acto comercial.

Frente a los que acumulan un capital determinado, que no es precisamente productivo, sino mercantil, comercial, del cual obtiene ciertas ganancias que pueden ser significativos, o meramente parciales, ello dependiendo de la mercancía de su valor basado en la oferta y la demanda, estamos hablando de una clase de burguesía en formación de los comerciantes y de los kamiris y Q´aras que se perfilan como una burguesía comercial acumuladora de capital y no productora, que se desmarca del ámbito de la producción de mercancía en base a la fuerza de trabajo, capital y plusvalía. La articulación de los trabajadores en general; tanto de los obreros que venden su fuerza de trabajo, como de los trabajadores que desarrollas actividades en espacios laborales no productivos y que gozan de sueldos equiparables a el trabajo responde a muchas esferas laborales que implican la sustracción del tiempo laboral del otro, (espacio laborales en: servicios, comercialización, oficio, ocupación, cargo o trabajo intelectual), no directamente como trabajo vivo o como fuerza de trabajo, (el obrero asalariado que vende su fuerza de trabajo – el dueño de los medios de producción-la plusvalía) sino como sustracción del servicio del empleado, como acto intermediario entre el productor y el proceso de intercambio entre mercancía y dinero.

Comunidad indígena y capitalismo

Cada nacionalidad o nación originaria a la vez que está conformada y definida por su pertenecía de integridad étnica, esta también explicada por una estructura de clase; en relación a lo étnico no es el color de la piel, o la pureza de la integridad racial lo que constituye lo étnico; quienes apuestan a la lucha racial a la construcción racista de lo nacional apuestan a la destrucción del ser humano negando la insurgencia constitutiva del ser humano en la lucha histórica contra el capitalismo en su formación imperialista y de globalización; niegan la lucha contra el colonialismo interno, que vio en las naciones originaria antes y después de la fundación de la república, como un obstáculo al pueblo indio, lo sometió al servilismo, lo confino y asesino sistemáticamente. No queremos ya un colonialismo interno racista, ni queremos una construcción racista de lo nuevo, el tema étnico pasa por buscar el proceso fundacional de las nacionalidades, de la construcción nacionalitaria desde la perspectiva de la lucha de clases como factor fundamental para definir la situación de la economía.

La construcción de lo nacional, no se debe reivindicar en los términos del clásico concepto de formación capitalista de nación, en esa lógica y sentido de formación de Nación Estado capitalista, que implica que cada nación tenga su propio estado; esta opción no implica que neguemos el contexto mundial y la presencia del proceso de globalización del capitalismo por intermedio del imperialismo (plural).

En toda sociedad de clase (a pesar de la existencia de diversas nacionalidades y grupos étnicos, en el que la formación económica social aún mantiene su espíritu; el proceso de mercantilización e introducción del capital es real, en las condiciones actuales del capitalismo, expresada en el desarrollo de la globalización), hay relaciones sociales que son en sí mismas factor intrínseco en la producción de ganancia para el capital donde la relación del trabajo con el capital no se da exclusivamente en el ámbito de fuerza de trabajo productora; sino también se desarrolla en diferentes formas de trabajo, el mismo trabajo comunal, el trabajo expresada en servicios, o proceso de comercialización en un espacio de mercantilización. Andrés Piqueras (2006; 113) “el concepto de trabajo que aquí se utiliza como sujeto, trasciende lo meramente productivo” (….) “Este hecho para designar a quienes crean riqueza, pero sin querer con ello decir que debemos ser designados como productores, sin trabajo no existiríamos, pero el trabajo como sujeto antagónico del capital se realiza y responde a muchas otras facetas del ciclo de la vida“.

Las clases medias y el rol histórico

Las clases medias están conformados por hombres y mujeres que han logrado obtener un grado moderado de ingresos económicos, un nivel de formación profesional, en ellos mismos existe facciones que, por su condición económica y social se alinean a la burguesía o los obreros, son precisamente clase a medias; los mestizos y criollos se complementan con una posición de clase de acuerdo al lugar que ocupan en el proceso de producción capitalista (ya sea manual o intelectual); esa misma clase media amestizada, criolla o de ascenso socio clasista (indígena) es el que en el devenir histórico ha definido y apoyado (de acuerdo a sus intereses de clase) los procesos políticos y sociales.

El sujeto histórico nacional no es solo el obrero, el indígena, somos todos los trabajadores. El sujeto insurgente va más allá de la estéril discusión de si el obrero o el indígena es el único protagonista de nuestra historia, porque nosotros sabemos que el protagonista es aquel o aquella que ha decidido unir el decir con el hacer (un nuevo sentido ético y político), enaltecer la palabra empeñada, el no hipotecar el objetivo por el medio empleado, el que no se corrompe, el sujeto que no encubre sus actos con frases grandilocuentes.

El sujeto histórico nacional es el trabajador insurgente que, plantea una ruptura, definitiva con el ser “izquierdista”, esos supuestos marxistas que reivindica el etnonacionalismo burgués suplantando la lucha de clases por la expresión política del indianismo. Planteamos una ruptura con el pachamamismo que reivindican su etno nacionalismo a partir del pensamiento amautico que no encuentra diferencia entre pobres y ricos, entre q´amir burgueses e indígenas pobres, entre la oligarquía y la patria, y que ve al pachamamismo como un soporte al capitalismo.

Por tanto, el sujeto insurgente como portador de la transformación revolucionaria, recupera el modo de vida de los pueblos indígenas, plantea la lucha de clases que se EXPRESA EN LA UNIDAD DE LA FUERZA DE LA INSURGENCIA DEL TRABAJO como esa instancia que interpela a la enajenación del trabajo robado por el burgués.