Narrativa crítica de la insurgencia: Bolivia digna y soberana

ELN-CNPZ    06.Mar.14    Documentos

Narrativa crítica de la insurgencia: Bolivia digna y soberana

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Narrativa crítica de la insurgencia: Bolivia digna y soberana

…Todas las revoluciones tuvieron pues como única consecuencia perfeccionar la maquinaria del Estado en vez de hacer a un lado este paralizante íncubo. Las fracciones y partidos de las clases dominantes que alternadamente lucharon por la supremacía, consideraron la ocupación (control) (toma) y la dirección de esta inmensa maquinaria de gobierno como el principal botín del vencedor… El Poder gubernamental con su ejército permanente, su burocracia que lo dirige todo, su clero embrutecedor y su jerarquía de tribunales serviles, se habían hecho tan independientes de la sociedad misma, que un aventurero de grotesca mediocridad, a la cabeza de una hambrienta banda de desesperados, era suficiente para ejercerlo… La verdadera antítesis del poder estatal, fue la Comuna (Comunidad)… Esa no fue pues una revolución contra tal o cual forma de Poder estatal, legitimista, constitucional, republicano o imperial. Fue una rebelión contra el Estado mismo, este aborto sobrenatural de la sociedad, la reasunción por el pueblo y para el pueblo de su propia vida social… La Comuna es la reasunción del Poder estatal por la sociedad como su propia fuerza viva y ya no como la fuerza que la controla y la somete, es la reasunción del Poder estatal por las masas populares mismas, que constituyen su propia fuerza en reemplazo de la fuerza organizada que las reprime –la forma política de su emancipación social, en lugar de la fuerza artificial (apropiada de sus opresores) (su propia fuerza opuesta a los opresores y organizada contra ellos) de la sociedad, puesta al servicio de sus enemigos para oprimirlas… La forma era simple como todas las cosas grandes. El tiempo requerido para los desarrollos históricos, siempre había sido perdido, en todas las revoluciones del pasado, en los mismos días del triunfo popular, cada vez que el pueblo había entregado sus armas victoriosas, dejándolas que se volvieran contra él mismo… Pero el proletariado no puede, como las clases dominantes y sus diferentes fracciones rivales lo han hecho en sus sucesivos momentos de triunfo, tomar simplemente el aparato estatal existente y ponerlo a funcionar para sus propios fines. La primera condición para el sostenimiento del Poder político es transformar esa maquinaria existente, destruir ese instrumento de dominación de clase… Esa enorme maquinaria gubernamental, enroscando como una boa constrictora el verdadero cuerpo social en las ubicuas redes de un ejército permanente, una burocracia jerarquizada, una policía obediente, el clero y una magistratura servil… Pero la comunidad no puede contentarse con tomar simplemente la máquina estatal ya hecha y hacerla funcionar para sus propios propósitos. El instrumento político de su esclavizamiento no puede servir como instrumento político de su emancipación…
Carlos Marx

El presente documento tiene como propósito principal, exponer la visión del Ejército de Liberación Nacional / Comisión Néstor Paz Zamora (ELN/CNPZ); Tercera Generación Combatiente que ha esbozado una Teoría de la Insurgencia como visión crítica de la historia, economía, política, derecho, teoría e ideología y el Proyecto Insurgente de País: Comunismo holístico: El Taky de los micropoderes, la Constituencia, las Comunidades y Brigadas Insurgentes de Reconstitución y Liberación Nacional de Bolivia…

A ojo de buen cubero, resulta pertinente una caracterización bastante puntual acerca de la Insurgencia y un sujeto insurgente; es decir; de aquellas comunidades e individuos que se definen insurrectos frente a la mezquina realidad que ha convertido un “proceso de cambio” en la mera sustitución de actores prebendales en la cúspide del poder político, lejos de la Comunidad Boliviana que les entronizó y cuya esperanza es malgastada no sólo por una “traición o equívoco” -ya que esto último significaría decir que necesitamos un “masismo sin MAS”- sino también por estructuras teóricas y movimientos conservadores típicos del engranaje moderno -revolución conservadora- que pretenden avasallar a la comunidad insurgente plasmada en Octubre…

La insurgencia es una cualidad sociocultural boliviana y latinoamericana que refleja su vocación histórica de emerger/insurgir/resistir/proponer cada ciclo en que la estructura misma del sistema se halla en tela de juicio, a través de su logro más evidente, la Comunidad, unidad sociocultural con población/territorio/norma/autogobierno que bien puede ser ayllu, colectivo, cabildo, Villa San Antonio, Abdón Saavedra, Chaco, Achumani, Comunidad Insurgente o Amazonas y se halla en la antípoda del estado (pluri/pos) moderno, desde muchos siglos anteriores a la conquista española. Es la resistencia/propuesta alternativa al Estado, que condensa lo sustantivo de nuestra cultura en éste tiempo/espacio/pacha y busca una Comunidad Nacional de Comunidades; no un estado central plurinacional que las subyugue a nombre de sus más profundos anhelos e intereses…

Por tanto, una Comunidad Insurgente supondrá la síntesis de permanencia y cambio sociohistórico cuya mirada se dirija hacia adelante/atrás de forma simultánea, debiendo ajustar cuentas con el pasado aún incomprendido como catarsis que permita concebir el momento actual de construcción de una nueva Comunidad Nacional. Insurgir no sólo es conspirar, sino emerger, subir del subsuelo al firmamento; liberar y construir mientras derruimos la vieja maquinaria que aprisiona la Comunidad, ahora desde la cultura, estética, ética, política, narrativa: un lenguaje libre, propio, armónico y complementario; una obra colectiva que muestre en los hechos lo que se dibuja en palabras, porque el tiempo de la acción ha llegado y el de las frases, ha terminado…

Un lenguaje generacional desprovisto de rebelión/pachakuti asemeja un sistema conceptual geriátrico en “descolonización” para conservar la estructura de poder vigente; una rebelión sin lenguaje representa lo mismo, ya que éste es el que la funda y no a la inversa. Representa un espacio/tiempo como el actual, en que debemos lanzar el desafío con ilusiones y bastante realismo; conjuncionar todas las artes y ciencias posibles, para plasmar un ideario civilizacional con base territorial, social, cultural y teórico/ideológica. El Ejército de Liberación Nacional / Comisión Néstor Paz Zamora (ELN/CNPZ) Tercera Generación Elena, brinda un epicentro espacial y humano que debe transitar el hecho constitutivo (comunidad asentada en el territorio, con toda su organicidad: ayllu/tenta/partido/sindicato/”ejército”/junta/cabildo), para consolidar un taypi sociopolítico (taky insurgente) en la perspectiva de converger en una comunidad insurgente de iguales, diversos, libres y complementarios: comunismo holístico…

Por todo ello, lejos de recrear obviedades retóricas, resulta fundamental diseñar las perspectivas teóricas que aporten el taky de una Comunidad en plena Insurgencia, esto es; interpelar los lenguajes, pulsiones e idearios políticos que recorren los imaginarios colectivos en ésta etapa “muy” histórica, por fundacional. De suyo, diremos que los nuevos conflictos entre la Comunidad y el Estado, llanamente, obedecen a una lógica distinta de la que convencionalmente se anotician los “analistas” (listos-del-ano, a decir de Marcos Loayza) y políticos; en base a ciertas percepciones genésicas:

a) Vivimos una etapa donde las claves políticas amerindias y sus disputas, se hallan en el centro del espectro político, basadas en sus lógicas propias que –por lo menos- resultan incomprendidas por el conjunto “teórico” de nuestra formación social civilizacional. O sea, los “analistas” y políticos apenas sospechan los factores en juego dentro de una pulseta mayor: Comunidad vs. Estado.

b) Esta onda larga nos trae novedades coyunturales que deben leerse en su contexto; ignorado neocolonialmente por la mayoría de “cientistas mediáticos” vigentes…

c) Lo anterior podría mostrar que la insurgencia no reside únicamente en la utopía de unos pocos frente a la “viveza criolla” de muchos (que cohabitan aún –cínicamente-, los compartimientos de una izquierda rebelde que duda entre ser oficialista u oponerse al sistema); sino al contrario: se trata de una fuerza histórica en plena ebullición, cuya virtud política reside en ignorar a quienes la ignoran; o sea; excluye a sus exclusores, sin obviar que no es el aparato estatal que debe repararse, sino la fuerza social insurgente la que destruya el Estado en plena implosión…

d) Una comprensión del proceso actual, transita por nuevos códigos de lectura socioepocal, no por el rediseño plurinacional de viejas recetas cuyos ingredientes se hayan vencido, sino por acudir a la simiente para luego coronar una rebelión a partir de nuestras raíces…

Actualmente, no se discuten proyectos de país, ya que el MAS ha monopolizado la textura del cambio a su estrecha medida; más bien se debaten opiniones inconsultas acerca de un proceso carente de insurgencia, es decir, ausente de cambio, como si su perspectiva fuera el renovar los cuadros burocráticos del Estado en vez de reconstituir los cimientos de Bolivia. La modernidad –incluso revolucionaria- ahogó toda certeza basada en la historia, la teoría o el sentido común. Pareciera que, a mayor debilidad estatal, hubiera menor idea de lo que debería sobrevenir. Por ello, la crisis ideológica, abarca a todos los actores, democráticamente, requiriéndose una salida estructural antes que un atajo coyuntural.

Ergo, el gobierno agradece a los “analistas/políticos” que, de forma flagrante, razonan los conflictos presentes como los antiguamente destronados, sin llegar a su punto crucial… Si ha de señalarse una respuesta; primero; debería considerarse que un pacto de reciprocidad existente hace cinco mil años ha sido reemplazado por la ruptura contrahegemónica de un presente amerindio que repudia el Estado (“Juicio Al Estado” Neoliberal/Plurinacional) cuando pretende reemplazar sus autoridades y cargos comunitarios con las maquinarias partidocráticas de un poder sin sustento real, ya que paulatinamente, va minando sus bases de sustentación. Lo que ningún líder neoliberal se atrevió a intentar –el reemplazo de las autoridades originarias amerindias por las estatales/partidarias- hoy por hoy, es reclamado como un derecho del “Apu Mallku” coronado en Tiwanaku en franca y directa contravención a los cimientos comunitarios que resisten, por lo menos, ochocientos años, sin mandar obedeciendo las directrices de una civilización que colocó al MAS en la testera y, por tanto, puede arrojar a la papelera de la historia, si es que no representa sus aspiraciones más legítimas: un nuevo pacto de reciprocidad que conjuncione Comunidad/Buena Vida/Poder, bajo una matriz insurgente de Rebelión/Pachakuti/Comunidad Nacional. La Insurgencia no puede caminar el atajo del MAS… Más bien, todo lo contrario… Comunidad vs. Estado… A eso apunta la Rebelión…

…Y cuando llegue la muerte, bienvenida sea…

En el presente documento, se despliega nuestro contexto epistemológico/teórico, así como una caracterización del sistema que ha posibilitado la emergencia de fuerzas y bloques políticos contemporáneos, entre los cuales se desarrollan diversas estrategias, unas de afianzamiento del actual poder y otras de construcción y toma/devolución del poder a la Comunidad Insurgente (Octubre), para transformar el mundo, nuestra misión… No se trata ni de “intelectualizar a los proletarios ni proletarizar a los intelectuales”, ya que no aspiramos a ese oficio gris de una docencia alienante y fallida; tampoco el ofrecer un maná teórico a los especialistas en elucubraciones que, separados del mundo, pretenden marcarle un sendero. No pretendemos aquello, no aspiramos a la intelectualidad como categoría, sino a ser librepensadores en acción; sustentamos la articulación política de la lucha, trabajo y acción colectiva… Carecemos de norte dogmático, pero no de horizonte epistemológico; el cual exponemos en el presente documento…

También llevamos a cabo un redimensionamiento estructural de nuestros horizontes teóricos/ético/políticos de referencia: El foco que da vida a un ejército insurgente, debe comprenderse como un catalizador del momento histórico, una luz que alumbra el camino (taky) para la abolición de la realidad y la reconstitución insurgente de un Mundo Nuevo, la Casa Común Planetaria. Por tanto, aclaramos que nuestra insurgencia –en esta coyuntura histórica- no supone una acción militar contra el gobierno, sino el relanzamiento de una lucha ética y política contra el Estado represivo, su capitalismo andino amazónico, la revolución democrática/cultural y su sistema estatista plurinacional(pos)moderno –proceso sin cambio-; a través de la acción social e insurgencia teórico/política, en aras de (re)constituir una Comunidad Nacional de Bolivia Digna y Soberana, razón por la que nuestros compañeros ofrendaron sus vidas, las mismas que estamos dispuestos a ofrecer, no como un acto que busca el heroísmo de gratificación histórica, sino el mero y simple cumplimiento de nuestro deber, pues consideramos que las causas de nuestra rebeldía se hallan intactas en tiempos en que una revolución ha roto muchos huevos y jamás ha logrado un pastel para los desposeídos, sino que, explotando predatoriamente los recursos naturales clave para financiar su estructura de poder; clausurando demagógicamente -igual que el neoliberalismo-, la posibilidad real de una Bolivia digna y soberana; se solaza en el banquete de los poderosos con los despojos del país y su posibilidad fehaciente de constituirse en sujeto insurgente de su historia y no objeto de la fatalidad…

Cuando supimos, el 5 de junio de 1990, que Gonzalo, el Comandante del ELN había muerto, nos preguntamos: ¿Qué motivo habría tenido? Pues la lucha nació mucho antes y prosigue, impenitente, hasta la victoria final. Por tanto, el acto presente no es un homenaje ceremonial, sino un In Memoriam a todos los combatientes elenos que cumplieron su deber. Porque mientras exista un ápice de injusticia en el mundo, los guerreros del ELN empuñarán sus armas contra el poder, sin otra recompensa que, algún día, cuando se haya obtenido el triunfo, ser tenuemente recordados, como parte de un proceso que no acaba sino hasta que se termina, para iniciar uno nuevo… El que lo sabe, sabe, y es guerrillero. El que no, es jefe; es un dios de 36 naciones, es un descolonizado, aunque mande colonialmente.

Dicen que las circunstancias del hombre se debaten bajo la guerra, el poder y el amor… Hace 45 años que le declaramos la guerra a la injusticia, prometiendo devolver el poder y la riqueza a la Comunidad, el Pueblo, como acto de amor por los semejantes (pues a ellas, mejor ni preguntarles), a cualquier costo, pues un eleno jamás pregunta por el número y arsenal del adversario, sino en qué puesto de la línea de fuego ha de ubicar su alma de pueblo en combate… Hasta Rambo se da cuenta que hablamos muy seriamente, pues ha descubierto que un pueblo combatiente puede vencer al ejército más poderoso del planeta… Esa es nuestra ruta… Primero hemos reemplazado la forma partido burocrática y señorial, por un Ejército Insurgente del Pueblo. Posteriormente, cuando la textura militar fue un óbice para el avance de la rebelión, creamos comisiones político militares que han devenido en comunidades libres, comunidades insurgentes, republiquetas guerrilleras insurgentes que plasmarán el histórico legado del comunismo holístico eleno: a cada quién según su capacidad, a cada cual según su trabajo, en una Bolivia Digna y Soberana…

Hasta hoy, no hemos sido vencidos, perdimos otra batalla más en esta guerra de los tiempos; y al influjo catastrófico de la derrota, llanamente, nos hicimos pueblo, sumergidos en su simiente, reclutando a sus mejores hijos en plena adversidad, rasgo característico de nuestro amor por las causas aparentemente perdidas, pues allí se aloja la gloria, única y anónima vanidad que caracteriza al guerrillero eleno… No estaba muerto, andaba de aprendiz, dirán de nosotros, preocupados, recogiendo los pedazos de una derrota, para nuevamente presentarnos al combate… Por eso, decimos a los eternos charlatanes del poder, arremolinados en cafetines de moda, que así como los compañeros cumplieron su deber, aquí estamos nosotros, para seguirlo cumpliendo… Si Lenin los cría, Evo los junta, lo sabemos, y responderemos a ello sin declarar la guerra a ningún gobierno, sino ante la historia: volveremos a las montañas para abolir el Estado… Amárrense los calzones, plurinacionales, que aquí regresa el Ejército de Liberación Nacional de Bolivia… Pues aquel arrojo que los literatos consideran heroísmo, en realidad, sólo constituye la energía exigida a un combatiente que alimenta la acción, pues culmina en el deber cumplido por un eleno…

Finalmente, elevamos un homenaje a los Combatientes alzados en lucha armada contra el neoliberalismo, caídos hace veinticuatro años y; a través de ellos; a todos los caídos y presentes de nuestra historia, que se han levantado en armas por la justicia y la Comunidad, contra el Estado y poder opresores; historia insurgente con antecedentes remotos en el tiempo, que adquiere nuevo sentido en esta Tercera Generación Insurgente de Elenos dispuestos a reanudar el combate… Volveremos a las Montañas, una vez más los muros del oprobio se estremecerán ante el tableteo de nuestras ametralladoras; una vez más se conmoverán los cimientos de Bolivia ante nuestro inclaudicable grito de Victoria o Muerte, Venceremos…

VoM/EMG