Manifiesto del Partido de los Trabajadores (PT) al pueblo de Bolivia

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Manifiesto del Partido de los Trabajadores (PT) al pueblo de Bolivia

A ocho años de gobierno de Evo Morales, el Partido de los Trabajadores (PT) juzga urgente y necesario expresar a la opinión pública los siguientes puntos de vista:

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Manifiesto del Partido de los Trabajadores (PT) al pueblo de Bolivia

A ocho años de gobierno de Evo Morales, el Partido de los Trabajadores (PT) juzga urgente y necesario expresar a la opinión pública los siguientes puntos de vista:

1. Cualquier proceso político que busca transformaciones sustantivas en la vida económica, social e historia del país, debe ser evaluado por los empoderamientos que resultan en las clases y sectores que conforman la sociedad boliviana.

2. Gran parte de la población que apoyó al actual gobierno, se ilusionó en que podía lograr significativos niveles de justicia social, que cambien sus condiciones de trabajo y de vida, pero no fue así.

3. El principal resultado de la gestión de gobierno, no cabe duda, es el haber creado y fortalecido nuevas castas oligárquicas, vinculadas a la economía del narcotráfico, al contrabando, a la actividad financiera formal e informal, a esa actividad minera que bajo el rótulo de cooperativa niega derechos laborales, así como, a los jerarcas que usufructúan de las empresas e inversiones estatales.

4. En el ejercicio y desarrollo de esa evidente naturaleza de clase pro-capitalista del MAS, el gobierno terminó empalmando sus intereses con las viejas burguesías, incluso con aquellas que gobernaron desde la fundación del país. Hoy simplemente han delimitado las áreas de los negocios de todas ellas.

5. Su propósito de clase siempre fue ese, pero trató de tenerlo escondido cuanto pudo. Cabe recordar que los principales conductores de este proceso siempre asumieron que su objetivo central era el “capitalismo andino”, que no podría ser tal sin las nuevas castas oligárquicas empoderadas.

6. El gobierno simplemente se aprovechó desvergonzadamente del respaldo de la población, y en extremo no dudó en movilizar a los sectores populares con el único fin de sacar ventaja en sus pugnas inter-oligárquicas con las viejas castas oligárquicas, en particular la agro empresarial del oriente boliviano.

7. Los asalariados del país, obreros o profesionales, nunca fueron empoderados por este proceso, por el contrario resultaron a total merced de la soberbia del gobierno y en los últimos años sufren el peso de tal sojuzgamiento.

8. Los pueblos indígenas en cuyo nombre se dice haber fijado el norte del “proceso de cambio” simplemente fueron usados, y luego vejados en sus derechos fundamentales, en particular a ser consultados en forma previa para cualquier política gubernamental que les afecte. Hoy sus principales líderes son frecuentes víctimas de la persecución orquestada desde niveles de gobierno.

9. A su turno, las y los trabajadores urbanos por cuenta propia, año tras año sufren los crecientes rigores del sistema tributario, y para ellos el gobierno no toma la más mínima iniciativa que facilite su acceso a las prestaciones de salud de la seguridad social de corto plazo.

10. Ocurre lo propio con los productores campesinos que, bajo la mentalidad feudal del gobierno actual, resultan a un siglo de distancia de conocer los beneficios de las prestaciones de salud de la seguridad social, no obstante la propia Constitución proclama a esta como un derecho universal.

11. En definitiva, las nuevas castas oligárquicas gobernantes, en concomitancia con las oligarquías de antaño, buscan mantener y reproducir el sometimiento de las y los asalariados, de las y los trabajadores por cuenta propia en las ciudades o en el campo; de forma que siempre estén a su servicio, incluso en lo político, cual servidumbre obligada a aplaudir las migajas que le llega y la supuesta clemencia en el maltrato cotidiano que las instancias del gobierno propinan como expresión de su soberbia cotidiana.

12. Sin embargo, el 2013 marcó la más importante rebeldía del movimiento sindical boliviano: la fundación del PT. Es a esta expresión política a la que más teme el gobierno, tanto porque puede desnudar la verdadera naturaleza gubernamental, como porque tiene un valioso potencial para canalizar las insatisfacciones ciudadanas hacía una reconfiguración cualitativa del escenario político del país, con el desarrollo de una alternativa distinta a la del oficialismo y a la de la oposición hasta ahora conocida.

La Paz, 20 de enero de 2014