El asunto de la identidad indígena y los resultados del Censo

El asunto de la identidad indígena y los resultados del Censo



El asunto de la identidad indígena y los resultados del Censo

Se ha dado a conocer a la opinión pública los datos oficiales del Censo Nacional de Población y Vivienda realizado en noviembre del año 2012. Esta información ha generado en el país un debate en relación a los datos de la encuesta, cabe aclarar que antes de realizarse el mismo se ha tenido diferentes cuestionamientos respecto a la elaboración de la boleta censal, como por ejemplo el no incluir una opción diferente a la pertenencia a una identidad indígena, o en su caso la insuficiente capacitación de las personas encargadas de la ejecución del padrón.

Los frutos del censo nos permiten definir la relación de la estructura orgánica estatal entre el gobierno central, los gobiernos departamentales y municipales; también se fundamenta la reasignación del numero escaños que tienen los departamentos en la Asamblea Legislativa; y según la población que tiene cada departamento se realiza la redistribución de recursos económicos. El censo es un instrumento que nos da los elementos necesarios para la planificación de políticas públicas.

En la pregunta del censo en relación a la cuestión de la identidad se tomó en cuenta solo a los pueblos - naciones originarias como única opción, con esta propuesta pretendían consolidar una sociedad explicada desde la visión étnica (eminentemente desde lo aymara-quechua), en el fondo buscaba reivindicar al indígena como sujeto social y pivote esencial de la sociedad y el Estado Plurinacional. A pesar de esta intención los resultados relacionados a la cuestión de la identidad nacional se han expresado de la siguiente manera: de cada 10 personas, 6 no se identifican con ninguna nación o pueblo indígena (de 6.916.732 habitantes 4.032.014 no pertenecen a ninguna nación)

En su “lucha contra la colonia española”, los pensadores pachamámicos querían hacer pagar los platos rotos a sectores, que supuestamente, “no tenían identidad étnica-nacional” por su condición de mestizos y a aquellos que no se consideraban indígenas; desde el gobierno tanto a nivel técnico como político se determina excluir la opción mestizo, marginando a las clases medias, estudiantes, obreros y capas urbanas populares; esa tozudez por tener una estratificación de la sociedad basadas en la diferencia racial y refrendada en la pertenecía a un ”pueblo o nación indígena” buscaba la exclusión y eliminación (con la intención de ejercer una revancha racial) de la Bolivia nacional–popular y anti oligárquica.

Ahora, si nos adentramos en las intenciones del gobierno, podemos decir que: El esquema de la idealización de la nación está sujeto al mecanismo dialectico de su desarrollo, por ello pensar en el argumento de las naciones indígenas implicaba haber abarcado a todas las naciones indígenas en su totalidad y sin parcialidades; era menester plantear y construir en este punto la hegemonía plena de las naciones indígenas a partir de la conformación de la comunidad de naciones donde los grupos étnico minoritarios que tiene poca población se solidificaran y se reagrupan en una suerte de confederaciones, esa era la forma de generar soluciones en torno a la marginalidad indígena de las naciones minoritarias; y es justamente acá donde se encuentra claramente el error de los ideólogos del indianismo pachamámico que optaron por centralizar la objetividad de lo nacional en el yo interior aymara–quechua, marginado de esta manera a las demás naciones o grupos étnicos, planteamiento que resulta de lo más contradictorio si se maneja un discurso de “descolonización”; lo que termino por fulminar el desarrollo dialectico de la constitución de las naciones indígenas es que estas asumieron una actitud irrelevante hacia el capitalismo globalizado, ello se expresa cuando asumen una posición hibrida al decirnos ni socialismo ni capitalismo, haciendo de esta manera loas al planteamiento de los nacionalismos burgueses. Hoy vivimos, en el tema de las naciones indígenas, el vaciamiento del concepto supremo de la igualdad y por el contrario se pretende construir una especie de pirámide donde se pueden distinguir naciones o grupos étnicos de primera clase e ir descendiendo hasta llegar a las naciones olvidadas y de escasa utilidad para los propósitos gubernamentales. Es por ello que la cuestión del indígena ingresa a un proceso de agotamiento y decadencia, que muy difícilmente será revertido. También debemos mencionar como parte del análisis de la situación política que envolvió el censo 2012, que en el tema de lo nacional existe una fluctuación movida por la percepción que se tiene del ente organizador y las intenciones que este tiene con el planteamiento de un determinado esquema de boleta censal, es por esto que la respuesta de los habitantes puede variar, en una época pueden identificarse con las características de un concepto de nación y en otra rechazarlo.

Si nos concentramos únicamente en los resultados del censo, estos nos invitan a tener la siguiente lectura, en relación a la cuestión de la identidad y pertenecía nacional: la población mayoritariamente ha resuelto el problema de lo nacional a partir de la des-indigenización de la sociedad y por tanto ha rechazado el tema de la división del país en naciones o grupos étnicos, entre indígenas y no indígenas; ello, debido a la actitud del Presidente Evo Morales que por medio de su gobierno solo ha favorecido a la parcialidad indígena aymara quechua, en detrimento de las demás naciones indígenas o las minorías étnicas del país, el ejemplo más claro es el problema del Tipnis y de los pueblos–etnias de las tierras bajas; a este punto debemos añadir la franca exclusión de sectores de las clases medias, mestizos, obreros y su desprecio a los sectores universitarios y la minimización de las personas que no son indígenas y que se sienten el yo boliviano, como esa oposición de identidad nacional .

Hemos manifestado que el asunto de los indígenas, es la transversal y uno de los pilares esenciales en el desarrollo económico social y político de Bolivia, nos referimos al indio como el sujeto social que plasma en su modo de vida la preservación de la naturaleza, La cuestión indígena no pasa por percepciones animistas, benefactoras, pachamámicas, sino por el rol que tiene en el ámbito social, económico y político, por la relación que cumple en la esfera productiva, por su vinculación con los modos de producción, su dependencia con la estructura de la producción capitalista; en definitiva en su posición de clase social. El indio tiene el deber de combatir a la casta plasmado en clase, nos referimos a los q´aras y qamiri burgueses que hoy se han unido por mantener sus intereses económicos y su posición social, que poseen una visión individualista y explotadora del trabajador. Entonces el resultado de la encuesta sobre el tema al que nos referimos refleja la simbiosis de lo indígena hacia la nación boliviana, donde lo boliviano se comporta como una identidad aglutinadora que encarna en su estructura ultima a lo que es la sociedad civil nacional (clase y nación), como el desarrollo de una conciencia colectiva con la capacidad de articular unir y plantear un proyecto integral constitutivo que tenga la capacidad de interpelar a la historia, por ende a las viejas épocas: coloniales, mineras, terrateniente-oligárquica, y en esta última fase impugnar al neoliberalismo burgués (q´ara-blanco) e indígena (qamiri–burgués encarnado en el M.A.S.).

Las contradicciones ideológicas y políticas acarrean a una cadena de actitudes, tales como: la criminalización de la protesta social (Caranavi, Mayo de 2010, la lucha de los pueblos indígenas del TIPNIS, la judicialización de la lucha por la jubilación digna, entre otros),y el acomodo de los gobernantes a los interés de la derecha (la fortificación de la agroindustria y los transgénicos, la vigencia más fuerte del latifundio, la falta de una política minera, la no industrialización de los hidrocarburos que constituye al país como proveedor de materias primas). Por ello preexiste de manera recurrente un proceso implosivo de la institucionalidad del Estado Plurinacional frente a las demandas de los sectores clasistas.

Todos los que vivimos en esta tierra bendita pertenecemos a una nación, esa nación vive y está ligada a la autoconciencia de lo que son las clases sociales, no hay apátridas, solo los gitanos no tiene patria, los traidores y vende patrias son quienes no tienen nación; a pesar de su color cultural , los pachamámicos se niegan a ver que es la lucha de clases la que devela el tipo de nación que queremos tener; la mayoría de las elites nacionales (indígenas y no indígenas) en plenitud han rechazado la lucha de clases y impugnan la construcción de la nación de los trabajadores, negando a miles de ciudadanos su pertenecía nacional boliviana, tratando de esta manera ahogar a la Bolivia mestiza, popular e insurgente.

Las fuerzas sindicales y sociales (estudiantes, profesionales, las clases medias, los indígenas con conciencia de clase) que fueron segregadas por el gobierno son los indiscutibles patriotas, ellos son los que construirán la nación de los trabajadores, reivindicando nación y clase. La conciencia nacional integral es producto de las condiciones sociales del individuo y su colectividad definida por su condición de clase. La insurgencia del trabajo reconoce la gran influencia de la clase trabajadora en el proceso de producción, sabe que todos quienes vivimos en la sociedad de alguna manera estamos explotados por el sistema capitalista, como los obreros que venden su fuerza de trabajo o los trabajadores que desarrollan actividades en espacios laborales no productivos reciben sueldos equiparables al trabajo vivo. La insurgencia del trabajo es rebelión frente al capitalismo, es la interpelación al culturalismo burgués, (que planeta el vivir bien como complemento del capitalismo con un salario que no cubre las necesidades básicas, es una construcción en base a la dignidad de nuestra conciencia de trabajadores. Es hora de que sucumban las clases compuestas por k’aras e indígenas qamiris burgueses (oligarcas, capitalistas), viva la nación de los trabajadores y los pobres que se expresa en la construcción de la comunidad de las naciones de una Bolivia indígena, mestiza, popular e insurgente.