¿El militarismo fase superior del masismo?

¿El militarismo fase superior del masismo?

X: Artemio Cruz

evo militar



¿El militarismo fase superior del masismo?

X: Artemio Cruz

La acumulación revolucionaria originada en el año 2000 asume su punto más alto en octubre del año 2003. Como nunca en la historia de Bolivia se presenta un movimiento popular sin dirección de una vanguardia política definida: esto determinará que la salida de la crisis estatal sea en el marco de la democracia liberal. El catalizador de ese acumulado popular se deposita en las manos del Movimiento Al Socialismo (MAS), partido creado sobre la base del Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IPSP) cuyos principales ejes organizativos fueron las organizaciones sindicales de campesinos y colonizadores.

La agenda de los cambios esperados fueron implementados con muchas dudas, un ejemplo de esto fueron las políticas de nacionalización de los hidrocarburos y la incompleta nacionalización de las minas. Poco a poco se comenzó a escuchar la vieja propuesta de la industrialización, planteada en los años 50 y 60 del siglo pasado con el rótulo de sustitución de importaciones. Los planteamientos revolucionarios se fueron diluyendo en políticas sociales más ligadas a la ideología socialdemócrata que revolucionaria.

El discurso político del MAS -en su elemento simbólico- se apropia de figuras de la izquierda boliviana como el CHE y la imagen del líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz, a esto se incluye la figura emblemática de un jesuita comprometido con las causas populares como fue Luis Espinal.Todo esto en contrapeso de las imágenes históricas de Tupak Catari y Bartolina Sisa. Fuera de ser elementos simbólicos estas figuras son la expresión de las tensiones internas, que en el plano ideológico mantiene el MAS, mediatizada fuertemente por el reparto del poder y la burocracia del Estado.

Los cuadros sindicales de los movimientos campesinos fueron cooptados por la burocracia de la administración pública debilitando la consolidación de un pensamiento ideológico que hoy solamente recae en el Vicepresidente, que obligado por las circunstancias realiza muchas piruetas para imaginar algún concepto o idea que tape el hueco de la falta de ideología en el actual proceso, incluso pidiendo auxilio a intelectuales europeos o extranjeros para explicar el vivir bien.

Lo que nos interesa destacar en estas pocas líneas es el carácter militarista del pensamiento y acción de Evo Morales; su apego a las fuerzas armadas se encuentra declarada a través del fortalecimiento del potencial bélico, económico y de gestión, ordenados, directamente por el presidente.

¿Cómo podemos entender este protagonismo tan central en el proceso de cambio de las fuerzas armadas? Pensamos que una línea de análisis puede ser el carácter colonial de nuestras formas de pensar y hacer, de esa colonización del ser y el saber que ha sido estudiada por diversos cientistas sociales.

No es un secreto que en declaraciones públicas Evo Morales ha demostrado su casi veneración por el servicio militar, este hecho marcó definitivamente el imaginario y la importancia que tiene para Morales el uniforme militar, muchas personas cercanas a Morales no dejan de comentar la alegría y satisfacción que demuestra cuando aborda un avión de guerra o participa de maniobras militares, existen afirmaciones que una de sus hijas se encuentra cursando la carrera militar.

Los primeros años de república libre que ha tenido Bolivia siempre ha estado ligado a una inestabilidad política debido a las pugnas entre los caudillos militares de cada época, en un rápido recuento podemos anotar que de 80 presidentes 44 han sido militares, la gran mayoría gobiernos de facto (Dictadores) y que en los tiempos de la doctrina de la seguridad nacional fueron incondicionales instrumentos de las políticas represivas de Estados Unidos. No debemos olvidar que hasta hace poco la gran mayoría de oficiales recibía becas para la Escuela de las Américas de Panamá o de otros centros de formación política en Europa y en el vecino país de la Argentina (en tiempos de la dictadura) donde acordaron los famosos documentos de Santa Fe I y II, de lucha contra la subversión.

¿Es posible que el carisma de Evo Morales haya logrado el milagro de una transformación en la ideología política de las fuerzas armadas? Nosotros dudamos de esta transformación pese a las nuevas consignas que hoy son los gritos de guerra de la tropa. ¿Es posible que el ejército que ejecutó al CHE, pueda afirmar patria o muerte? O realizar desfiles conjuntos con los pueblos originarios cuando fue el mismo ejército que ultimó a Zarate Willca y de las incontables masacres a campesinos e indígenas como en Kuruyuki?.

La recuperación de la memoria histórica ha sido uno de los puntales movilizadores de los pueblos originarios, pero parece que los episodios ligados a las fuerzas armadas ocupan un lugar de olvido injustificado ¿u obligado?

Los privilegios que hoy tienen las fuerzas armadas, como la jubilación con el 100%, un sistema propio de seguridad social, mantenimiento de apoyos cuando pasan a ser pasivos, etc. Y como si fuera poco ¡nombrados como representantes diplomáticos del Estado Plurinacional!! Gran responsabilidad cuando públicamente afirman que no son políticos, sino tienen otro tipo de formación.

Resulta difícil hablar de revolución o cambio cuando uno de los instrumentos que históricamente ha impedido el avance popular obtiene ventajas de un proceso abierto con la sangre del pueblo, ese pueblo ¡masacrado por el ejército!!!

A estas alturas solamente podemos encontrar una explicación a la actitud de Evo Morales, y esta no es otra que la colonización recibida en el cuartel, por eso la propuesta de varias organizaciones de jóvenes de suprimir el servicio militar no pudo llegar ni a la puerta de la Asamblea Constituyente, por eso varias muertes de soldados y cadetes, no terminan de ser aclaradas y castigadas, por eso la escuela antiguerrillera de Sanandita sigue abierta, por eso…….no estamos en un proceso de cambio, parafraseando a Sergio Almaraz diremos que seguimos en el tiempo de las cosas pequeñas.