Acordarnos de nuestros héroes y mártires

    ()

condor


Acordarnos de nuestros héroes y mártires

Nuestros muertos están vivos y junto a los Achachilas o hermanos mayores, configuran nuestra guía espiritual: Atahuallpa, Manco Inca, Tupaj Amaru, Tomas Katari, Dámaso Katari, Nicolás Katari, Julián Apaza (Tupaj Katari), Bartolina Sisa, Micaela Bastidas, Gregoria Apaza, Hapiaoeki Tumpa, Pablo Zarate Willka, los Comandantes Willkas y tantos otros y otras, que ratificaron la voluntad inquebrantable de plasmar en la rebeldía insurgente toda la fuerza de nuestros pueblos en contra de la explotación, la opresión y la servidumbre.

Hoy las comunidades campesinas y pueblos indígenas nos debemos levantar. Para ello nos hemos propuesto comenzar por lo más difícil: reconstruir la economía comunitaria, que no es otra cosa que el poder comunal, la democracia comunal asentado en la producción, base de la generación de la riqueza social, la misma que no está signada por el interés privado e individualista.

Esta tarea histórica se la debemos a nuestros héroes, mártires y dirigentes. Y como tenemos memoria y como no podemos ni debemos olvidarnos de ellos, hoy los evocamos con nuestro mayor respeto y admiración:

Eleuterio Romero, Enrique Encinas, Pánfilo Flores, Jacinto Quispe, Paulino Quispe (Wilasaco), Dionisio Huayñapaco, Raymundo Tambo, Agapito Vidal, Florencio Gabriel y muchos otros.

Enrique Encinas:

Ex minero de Llallagua, militante del PRIN y emisario de Juan Lechín, se movilizó de las minas al campo para hacer trabajo político, después de 1952. Era cochabambino, se estableció en una comunidad de Quillacollo.

Desde la clandestinidad, organiza y hace trabajo político y sindical en las bases organizando la resistencia contra los militares. Luego él apoyo al Movimiento Campesino de Bases (MCB) en todo, de manera incondicional y convencido de la justeza de nuestros objetivos; él nos presenta a dirigentes jóvenes como Eleuterio Romero y otros compañeros que se integran al movimiento.

Tenía convicciones socialistas. También apoyada incondicionalmente al ELN.

Era un dirigente honesto, enfrentó a las dictaduras como la de Barrientos, Banzer.

Desde Cochabamba ha sido forjador de la unidad del movimiento campesino de Bolivia y participó de la fundación de la Confederación Única (CSUTCB). Pregonaba la unidad, la independencia sindical y la revolución socialista.

Fue dirigente desde 1952 hasta la década de los 80.

Paulino Quispe (Wilasaco):

Nació en la comunidad Belén Grande, provincia Omasuyus, capital Achacachi. Tenía un saco rojo, por eso le decían “wilasaco”, está tradición se extendió luego a toda la provincia, de allí es que nacen los “ponchos rojos”.

Fue el primer dirigente campesino que se enfrentó al MNR, defendiendo a las bases, demandando una verdadera Reforma Agraria Revolucionaria.

Ejecutó al entonces Ministro Alvarez Plata, como una consecuencia de los conflictos entre el movimiento campesino y el Estado, esta no fue una conducta personal, sino la expresión de la justicia comunitaria.

Fue Secretario General de la Confederación Independiente de los Trabajadores Campesinos de Bolivia y desde ese cargo, impulso la unidad del movimiento campesino, coincidiendo plenamente con los postulados del MCB. Fue uno de los fundadores de la CSUTCB, incorporándose orgánicamente al MCB.

Después de años y años de lucha consecuente, el Wilasaco, muere en la pobreza.

Dionicio Huaynapaco:

Nace en la localidad de Huatajata, provincia Omasuyus. Era integrante del movimiento cristiano, se incorpora al movimiento revolucionario durante la guerrilla de Teoponte. Por problemas físicos no pudo integrarse al frente armado, le correspondió hacer el trabajo logístico, de reclutamiento y de formación de nuevos líderes en las comunidades.

En el trabajo sindical y político, se convierte en el Ejecutivo de la Confederación Independiente, impulsado al MCB así como la unidad y la formación de la Confederación Única. Cuando se funda la CSUTCB, él es elegido Secretario de Relaciones Internacionales del primer Comité Ejecutivo.

Murió en un accidente en su comunidad.

Raymundo Tambo:

Nació en la provincia Aroma, en la localidad de Ayo Ayo. Era estudiante universitario de la Universidad Mayor de San Andrés y dirigente campesino de la provincia Aroma.

En el terreno político, era el responsable político del área rural de la guerrilla de Teoponte. Apareció muerto, fue asesinado y hasta el día de hoy no se identificó a los autores de este hecho. Es un mártir del movimiento campesino.

Jacinto Quispe:

Nacido en la provincia Los Andes. Fue ejecutivo provincial y departamental, llegó a ser Secretario General de la CSUTCB, impulsor y fundador del MCB de La Paz.

Era un dirigente consecuente y honesto, muy querido por los aymaras y quechuas del departamento de La Paz.

Como hombre íntegro y revolucionarios, asumió la tarea de luchar contra la corrupción al interior del movimiento campesino. De esta manera, abrió procesos contra malos dirigentes que se aprovecharon de los bienes y recursos de Coraca.

Como represalias de parte de malos dirigentes kataristas, denunciados y procesados por actos de corrupción, un grupo de matones agrede al compañero Jacinto Quispe, lo torturan y lo dan por muerto arrojándolo a una zanja en la ciudad de El Alto. Jacinto sobrevive al ataque, pero como consecuencia de los golpes en la cabeza, al tiempo muere.

Jacinto fue uno de los principales promotores de la formación de nuevos líderes, realizando cursos de formación en su provincia y en diferentes lugares del departamento de La Paz.

Agapito Vidal:

Viejo dirigente campesino, de la comunidad de Guadalupe, Vallegrande. De la época del 52, se incorpora al MCB.

Esclarecido dirigente, era “el hombre de la zona”. Su trabajo posibilitó el crecimiento del MCB en la región.

Ascencio Farel:

De la comunidad Guadalupe de Vallegrande.

Agapito y Ascencio, convencidos por el socialismo, la lucha armada, durante su dirigencia organizaron una dura resistencia campesina a las dictaduras militares.

Pánfilo Flores:

Nació en comunidad de Jorochito, Provincia Andrés Ibáñez de Santa Cruz. Desde muy joven fue dirigente de la comunidad y subcentral, se destacó, llegó a ser dirigente provincial, incorporándose al MCB, por su claridad asiste a las tareas internacionalistas.

En El Salvador, Centroamérica, la guerrilla del Frente Farabundo Martí empuja una gran ofensiva militar. Como internacionalistas, Pánfilo Flores aceptó marchar a luchar a este hermano país. Se integró como combatiente y durante meses aprendió y desarrollo el oficio de guerrillero. Durante una de las ofensivas, columnas guerrilleras se adentraron en los barrios periféricos de las ciudades, desplazándose por calles, casas y barricadas, entre paredes agujereadas y techos. Ahí cayó Pánfilo, campesino boliviano que entendió que la lucha es latinoamericana.

Emigdio Díaz Colque:

Nace en el departamento de Oruro, una vez que sale de la Universidad se va al campo, a Cochabamba, a trabajar en el MCB. En esas condiciones sale a cumplir su misión internacionalista.

Partió hacia el Perú, a incorporarse a la lucha de ese hermano pueblo, en una de las columnas guerrilleras del Movimiento Revolucionario Tupaj Amaru (MRTA). “Pasaron los meses y no se tenía información precisa de él. Sólo se conocía que estaba en la pelea y que algún día tendríamos noticias de él y el resto de los compañeros. Luego, se supo de la masacre de Molinos y supimos la suerte que había corrido”. La columna guerrillera fue emboscada por el ejército, iban en varios camiones, sufriendo el disparo desde el camino, en esta masacre murieron muchos combatientes, incluido Emigdio Díaz.

Eleuterio Romero:

Joven dirigente de la Federación de Cochabamba, nació en la comunidad de Payacollo, se destaca por su lucidez, su carácter enérgico, virtudes que lo llevan a incorporarse al movimiento campesino de resistencia a la dictadura de Banzer.

La masacre de Tolata y Epizana, contra el movimiento campesino en 1975, fue un detonante en la conciencia de muchos jóvenes comunarios, que comprendieron que el enemigo de las comunidades eran los militares y el Estado Anticampesino.

Ellos y muchos otros, fueron los mejores hijos de las comunidades, muchos tuvimos el honor de conocerlos, compartir con ellos y luchar bajo su guía y ejemplo. Su sangre no fue derramada en vano, como su labor fructifica hoy en esta nueva gesta revolucionaria que debe parir una nueva sociedad.

Hoy ese legado histórico lo recogemos y nos obliga a ser más y mejores, a fortalecernos orgánicamente para hacer efectivo la estrategia que ahora vamos construyendo.

Las comunidades quechuas, aymaras, guaraníes, de tierras bajas y altas, merecemos la REALIZACIÓN PLENA de nuestras aspiraciones. Requerimos –al mismo tiempo- redoblar los esfuerzos para que nazca en todos y todas, en cada uno de nosotros y nosotras el hombre nuevo que el Che ejemplificó.

Actualmente, las comunidades están estructuradas de manera parcelada con el predominio de la colonización, donde el “yo” y “lo mío” es el principio rector, causa fundamental de nuestros males, aspectos que deben ser superados como principio rector de la descolonización.

Pero no sólo tenemos que luchar por la descolonización, sino también contra el capitalismo, ya que los grandes problemas de las comunidades como ser la pobreza, la inseguridad alimentaria, la erosión de las tierras, la falta de agua, la crisis del medio ambiente es gracias a la forma irracional que tiene el sistema de explotar la naturaleza.

Y si todos los problemas anteriores son fruto del sistema capitalista, pues corresponde a nosotros mismos el ponerle un alto y darle una solución definiendo nuestro propio modelo de desarrollo.

En este proceso, la organización debe estar cohesionada en el cumplimiento de nuestro objetivo, siendo la disciplina consciente fundamental. A ello se suma, la sencillez revolucionaria, la audacia en las tareas a implementar y una práctica insurgente en cada uno y una de nosotros.

La estructura orgánica de cada comunidad y de cada municipio (reorganizado) debe ser el motor de la construcción del poder local.

Hoy resurgimos y emergemos para hacer la revolución desde la comunidad y desde las naciones originarias.