Economía fortuita y la situación del trabajo y el capital en la minería

31.Oct.12    Periódico Insurgent@
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Economía fortuita y la situación del trabajo y el capital en la minería

Lucio Gonzales Alanes

minero fortuito

Cuando las relaciones sociales de producción están a favor de la acumulación ampliada del capital, como es el caso de nuestra economía, no nos vemos favorecidos con la explotación y producción de nuestros recursos naturales en este caso (minerales), son los países, no sólo del Norte como EEUU, sino también el conjunto del capitalismo decadente y emergente el que demanda y consume nuestros minerales en el proceso de producción y por supuesto nos lo venden como productos acabados o valores de uso.


Economía fortuita y la situación del trabajo y el capital en la minería

Lucio Gonzales Alanes

Cuando las relaciones sociales de producción están a favor de la acumulación ampliada del capital, como es el caso de nuestra economía, no nos vemos favorecidos con la explotación y producción de nuestros recursos naturales en este caso (minerales), son los países, no sólo del Norte como EEUU, sino también el conjunto del capitalismo decadente y emergente el que demanda y consume nuestros minerales en el proceso de producción y por supuesto nos lo venden como productos acabados o valores de uso.

La historia económica de nuestro país nos dice que somos mono productores principalmente de minerales; gobernantes y empresarios nacionales y extranjeros sólo han estado a la pesca de lo que te marca el ritmo de la economía mundial, si el mismo es de ralentización, recesión o depresión por supuesto que el precio de nuestras materias primas se deprime y nadie osa ni arriesga en invertir en estos rubros. Manejados por la definición del costo de oportunidad abandonan este sector de la economía, la misma conducta muestran el conjunto de las fuerzas productivas (empresarios y trabajadores) y si la economía mundial está en el ritmo del auge entonces llega el momento de hacer proyectos, planes para el sector minero, bueno en estas circunstancias no hay tiempo para cavilar una política minera y por eso no existe ella como tal, somos corto-placistas y vivimos de lo que nos deja la minería de exportación de materia prima, nosotros estamos a la expectativa de que pasara mañana en el mercado mundial esperando mejor suerte, a todo esto yo llamo economía fortuita.

Sabemos que si hoy la minería está en condiciones excepcionales y favorables es por lo que está aconteciendo en la economía internacional, veamos lo que pasa solamente con un mineral que se produce en nuestras minas el estaño. Durante más de una década, desde el año 1986 los precios del estaño (Sn) estaban en 2.5 dólares por libra fina, el año 2004 comienza a subir paulatinamente este precio, el año pasado llegó hasta los 14 dólares la libra fina, nunca en la historia económica de la minería se había dado este fenómeno económico, hoy el precio está entre 9 y 10 dólares la libra fina, entonces es el efecto precio del mercado mundial lo que nos da mayores ingresos y no la gestión o la política económica de este gobierno, aquí no existe ningún relanzamiento de la política minera como sostienen los gobernantes simplemente estamos dentro de la economía fortuita.

Como somos una economía fortuita y que vive del rentismo, no hay planes de industrialización. El actual gobierno del MAS a través de su Ministerio de Minería ha mostrado una absoluta incapacidad e incuria en el manejo y administración del área de minería, los cinco ministros que hasta ahora han estado de paso, dos de ellos, otrora radicales defensores de la minería estatal, exdirigentes de la FSTMB y recalcitrantes opositores a la Joint Venture (contratos de riesgo compartido), una vez llegado al poder se han puesto de hinojos ante las transnacionales, no han querido ni oír para nada, la necesidad de nacionalizar y tocar a las minas San Cristóbal, San Bartolomé, Inti Raymi y otras, con el argumento de que nunca fueron minas de la Comibol.

Como nada nuevo hay en este tema de minería, seguimos exportando, materias primas como en los gobiernos nacionalistas y neoliberales, no hay incorporación de valor agregado como consecuencia de una ausencia de industrialización de la minería, quienes se van a favorecerse en mayor medida serán los países donde exportamos. Nosotros vendemos nuestras materias primas, que deja aproximadamente un 30% de lo que es el precio del producto final o valor de uso, que se realiza en el proceso de producción en los países de destino, algunos lo llaman intercambio desigual de la economía.

Lucha entre trabajadores mineros de Colquiri

En este problema tiene mucho que ver el mercado mundial y la ausencia de una política minera del gobierno, porque el Código de Minería neoliberal dejado por Goni sigue funcionando de maravillas para las trasnacionales mencionadas líneas arriba.

Los trabajadores mineros en su conjunto están sometidos a lo que dicta el mercado mundial, están subsumidos por el gran capital, en este ámbito no hay diferencia entre trabajadores del sector privado, estatales o cooperativistas, porque todos ellos trabajan para la reproducción ampliada del capital, así será mientras no alcancen la insurgencia y emancipación del trabajo frente al capital y se da un proceso antitético contra el sistema imperante, que enriquece a unos y empobrece al país, como ha sucedido en toda su historia republicana.

Entonces la dialéctica de la economía, riqueza-pobreza, se manifiesta en su cruda realidad ya Carlos Marx decía: “El obrero es más pobre cuanto más riqueza produce, cuanto más crece su producción en potencia y en volumen. El trabajador se convierte en una mercancía tanto más cuanto más mercancías produce, la desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas”.

Finalmente todo los problemas de la minería, no serán resueltos en una instancia asambleísta denominado “cumbre”, ni el vivir bien es consecuencia de un proceso de descolonización y mucho menos de que las energías esotéricas y telúricas se sitúen en el Lago Titica, este es un problema de economía, sociedad y del carácter del Estado, que están configuradas por las relaciones sociales de producción.