Avanza agigantadamente la extranjerización de las tierras de Santa Cruz

Avanza agigantadamente la extranjerización de las tierras de Santa Cruz

productor soya

Pando y Montes son los Presidentes responsables de la entrega de territorios a extranjeros, bajo la visión de que lo foráneo desarrollaría la agricultura e invertiría en el país. El resultado fue todo lo contrario: comienza en grande la extranjerización de las tierras de Santa Cruz y la obtención de la renta de la tierra a través de su reventa y especulación



Avanza agigantadamente la extranjerización de las tierras de Santa Cruz

La extranjerización de las tierras del Oriente, el Norte Amazónico y del Chaco se remonta a los gobiernos enemigos de los pueblos originarios e indígenas de la República, sin embargo, serán los liberales los que darán un paso enorme para extranjerizar las tierras de Santa Cruz. Bolivia, una república de tradición colonial, durante sus primeros cien años de vida (1825-1925), bajo la égida de sus sectores dominantes de corte minero hacendatario, no pudo más que construir un Estado sometido a los dominios extranjeros desempeñando un triste papel de custodio de las riquezas naturales a favor del capitalismo.

La Revolución Liberal, que había logrado arrebatar el poder al bloque conservador de mineros dedicados a la explotación de la plata en el sur del país, traslada la sede del gobierno a la ciudad de La Paz y se propone implementar un programa de transformación capitalista del país. Este fue un intento patético y ridículo, pues gobernantes como Pando y Montes lo único que lograron fue dar nacimiento a la extranjerización de la tierra en manos del Estado boliviano a favor de migrantes extranjeros, dando continuidad al pensamiento de Melgarejo que decía: “Hay que arrancar la tierra de las manos sucias del indio y hay que entregarla a los manos del blanco”.

El Presidente liberal José Manuel Pando (1899-1904) acomete la reforma a la legislación de tierras fiscales para ejercer el dominio estatal y la colonización de las tierras agrícolas y “vírgenes” del Oriente del país (negando la existencia de los pueblos indígenas de tierras bajas y sus derechos históricos sobre dichos territorios). Pando favoreció con inmensas concesiones territoriales a grandes empresas extranjeras: entrega todo el territorio del Acre para la Bolivian Syndicate, por 30 años con todas las prerrogativas para cobrar regalías, impuesto, etc. A consecuencia de esta acción se realizó una nueva demarcación internacional con el Brasil y el cercenamiento de territorio boliviano en una extensión de 187.386 kilómetros cuadrados (18.7 millones de hectáreas). Luego, entrega tierras a la Sociedad Anónima l’ Africaine de Bruselas con un beneficio de 5 millones de hectáreas; dota de tierras a la Bolivian Company en Caupolicán y Larecaja, con una extensión de 3.885.000 hectáreas; concede tierras a la Compañía Explotadora de Bolivia en el Chapare con una extensión de 250.000 hectáreas.

El Presidente Ismael Montes (1904-1909), por su parte, decreta la división del país en zonas de colonización: 8 zonas para la colonización, con una extensión de 27´060.000 hectáreas de las que sobresalen como superficies “colonizables” zonas de Santa Cruz con 9´280.000 hectáreas y Chuquisaca con 6´775.000 hectáreas. En una deleznable lógica extranjerizante, plantea de atraer inmigrantes extranjeros ya sea de manera “aislada en organizaciones o empresas”. Para esta fin, el gobierno aprueba la Ley de Tierras Baldías, donde todo nacional o extranjero podrá adquirir hasta 20.000 hectáreas pagando 10 centavos por cada una. El latifundio improductivo creció en el Oriente y el Chaco debido a que 6´657.511 de hectáreas de tierras adjudicadas pasaron a propiedad privada gracia a esta ley.

En otras de sus acciones sobre la tierra, crea la Colonia Warnes con 64 familias suecas; al Sindicato de Fomento del Oriente otorga 12´500.000 de hectáreas a ubicarlas según “su libre discreción”; entrega 2´500.000 de hectáreas en favor de la Empresa Ferrocarrilera Bolivian Railway Company; adjudica a la Staudt y Compañía de Berlín 400 leguas cuadradas en el Gran Chaco. El Presidente Montes sostiene: “…debemos buscar todos los medios posibles para atraer el elemento extranjero” … “fijando convenientemente las zonas más apropiadas a la colonización a fin de ofrecerlas de inmediato a la inmigración”.

Hoy en día, la extranjerización de Santa Cruz marcha velozmente gracias a varios factores:

Promoción de las nuevas zonas de colonización para extranjeros (menonitas y japoneses), desde la década de los 60 del siglo anterior. En promedio, cada familia menonita recibió 82 hectáreas (en total 170.000 hectáreas para 2.075 familias); cada familia japonesa recibió 171 ha., en total 74.000 hectáreas para 432 familias. Frente a esta política de promoción de la actividad agropecuaria en el norte integrado de Santa Cruz, los colonizadores que migraron de las zonas altas andinas recibieron en promedio apenas 35 hectáreas. El grueso de este contingente de colonizadores llegaron a las provincias cruceñas para trabajar como zafreros, dedicándose a la siembra de arroz, mientras que las colonias japonesas, además del arroz sembraron maíz, soya, yuca, sandía, ají, tomate, frutos cítricos, piña, plátano, naranja, caña de azúcar, cacao en menor proporción. Las colonias menonitas tienen una producción que garantiza una relativa auto-subsistencia, con actividades ganaderas, siembra de soya, maíz y otros productos variados.

La presencia de los agronegocios ha trasformado la realidad de la agroindustria “nacional” o local y la ha mutado a una actividad extranjerizante y transnacional, cuya consecuencias inmediatas son el incremento del mercado de tierras y la extranjerización de la tierra. Expliquemos esta afirmación para que se comprenda mejor. Para el agronegocio, la tenencia latifundaria de la tierra ya no es un principal requisito de su existencia, sino el acaparamiento. Acaparamiento significa adquisición o arrendamiento, es decir, el capital no se encuentra amarrado a la tierra y esta se convierte en una mercancía. Si es un negocio lucrativo sembrar soya, tanto o más que invertir en acciones, en finanzas o en el sector de servicios, entonces el empresario compra o alquila la tierra, siembra soya de rendimiento interesante (transgénica), baja sus costos introduciendo maquinaria, reduciendo al mínimo el trabajo asalariado y obtiene la plusvalía deseada.

La extranjerización en Santa Cruz se patentiza en el llamado complejo soyero, donde existen 300 grandes productores de soya, principalmente grupos o empresas, de los cuales aproximadamente 270 son productores extranjeros (90%), principalmente brasileños. Un 2 por ciento del total de los productores de soya, detenta el 70 por ciento de las tierras cultivadas con ese alimento, en tanto que en el otro extremo, 11.000 pequeños productores cultivan menos del 9 por ciento del total.

La empresa brasileña, el Grupo Mónica Norte en Colonia Haderman-Colonia Piraí, tiene cerca de 80.000 hectáreas cultivadas y la empresa Unisoya (consorcio principalmente brasileño-argentino-colombiano), posee 27.000 hectáreas.

Los tres más grandes productores del país son brasileños y argentinos, y ocupan más de 20.000 hectáreas de cultivos con una producción de más de 180.000 toneladas al año (15 por ciento de la producción total del país).

Los brasileros habrían adquirido cerca de 700 mil hectáreas; los argentinos, 100 mil hectáreas; y menonitas y japoneses, otras 200 mil has, la mayor parte en el mercado informal, revela el informe “Extranjerización de la Tierra boliviana” de la Fundación Tierra.

¿Cuál es el papel del gobierno de Evo Morales? En la nueva Constitución Política del Estado, se establece que los extranjeros no recibirán dotaciones de tierras por parte del Estado, pero no así de particulares, que en el mercado de tierras pueden vender y comprarlas. A este respecto, el Estado Plurinacional “regulará el mercado de tierras”: “Artículo 396.

I. El Estado regulará el mercado de tierras, evitando la acumulación en superficies mayores a las reconocidas por la ley, así como su división en superficies menores a la establecida para la pequeña propiedad.
II. Las extranjeras y los extranjeros bajo ningún título podrán adquirir tierras del Estado”.

Esta política de tierras definida en la Constitución, ha posibilitado la extranjerización gradual de las tierras de Santa Cruz, al grado de poner en cuestionamiento la misma soberanía patria. Recordemos, que al otro lado de la frontera, en Brasil, Paraguay y Argentina, también los empresarios soyeros acaparan (compran, venden, alquilan) tierras, generándose un poder transnacional que ha ido subvirtiendo en poder de los Estados de estos países. En la actualidad el monocultivo de soja es el más grande del mundo y ocupa unos 43.000.000 de hectáreas de territorios de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay. Presidente como Lula del Brasil, han sucumbido al poder del agronegocios soyero, así firma un decreto que autoriza provisionalmente la venta de soja RR (transgénica) para la cosecha 2003 y luego para la plantación y comercialización de la cosecha 2004. Decreta una amnistía para productores de soja transgénica. En el Paraguay, toda la soya cultivada es transgénica en una extensión cercana a los tres millones de hectáreas (3 veces más que en Bolivia), con una producción en torno a los 7 millones de toneladas.