Santa Cruz desarrolla la agroindustria bajo los intereses norteamericanos del Plan Bohan

Santa Cruz desarrolla la agroindustria bajo los intereses norteamericanos del Plan Bohan

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Santa Cruz sufrió un desarrollo motivado por las necesidades de Estados Unidos, de acceder al petroleo y productos agropecuarios, de manera que agregandr la frontera agrícola en Bolivia, divesificar sus carreteras, explotar petróleo, fueron mandatos diseñados en este Plan. Hasta el día de hoy, dicho plan se ejecuta en sus aspectos principales.



Santa Cruz desarrolla la agroindustria bajo los intereses norteamericanos del Plan Bohan

La dominación del imperialismo norteamericano sobre Bolivia se patentizó con las transferencias de estaño, mineral utilizado en la industria bélica, en calidad de apoyo “al mundo libre”, cuando el Presidente boliviano Peñaranda vende grandes cantidades de estaño a “precio de gallina muerta” a Estados Unidos, antes y durante la Segunda Guerra Mundial. EE.UU. crea su reserva estratégica de estaño (Stock Pile) y con ello impone una cadena de sometimiento al país al controlar los precios y el mercado internacional del mineral. Con el triunfo sobre el nacismo y el fascismo en Europa, el dominio imperialista diseña el Plan Marshall, programa estadounidense de ayuda financiera para la reconstrucción de los países europeos devastados durante la II Guerra Mundial. Aunque su nombre original era el de Programa de Reconstrucción Europea (European Recovery Program), es más conocido como Plan Marshall, debido a su promotor, el secretario de Estado estadounidense George Catlett Marshall. Fue un programa de 13.000 millones de dólares, con un 70% de compras directas de productos norteamericanos.

El Plan Marshall posibilitó cerrar el círculo del negocio militarista: con la guerra gana el complejo militar y con la posterior reconstrucción ganan los otros sectores capitalistas, como el industrial y los que prestan servicios. Como otro ejemplo reciente, está la Guerra contra Irak (matanza y reconstrucción dos negocios imperialistas).

Para América Latina, el imperialismo yanqui demando planes similares al Plan Marshall con el propósito de lograr el acceso y saqueo a sus recursos minerales, petroleros, forestales, agrícolas, pecuarios, principalmente, consumando la Doctrina Monroe que predica la infeliz tesis de “América para los norteamericanos”. En 1941, Merwin L. Bohan, jefe de la misión económica de Estados Unidos llega a Bolivia en compañía de expertos de asuntos interamericanos, agricultura, minas, administración de caminos y levanta un diagnóstico de la “realidad nacional”. Como una verdadera misión colonial, se detalla un recuento de las riquezas mineras y petroleras del país y se detecta el enorme potencial agrícola y forestal. Sus recomendaciones se denominan Plan Bohan y se constituye en el primer plan de desarrollo asumido por el gobierno de Enrique Peñaranda Del Castillo (1940 a 1943).

El Plan Bohan impuso a Bolivia el siguiente modelo de desarrollo:

Transformar al oriente (Santa Cruz) en el motor de la economía nacional, “más por una necesidad de supervivencia que de un sentido de patria”. Fomento de la producción agrícola y ganadera, estableciendo plantas agroindustriales, Bancos y otras mejoras necesarias para la expansión agrícola y pecuaria (también riego para Villamontes, aspecto que nunca se cumplió).

Fomentar las migraciones internas en áreas agrícolas desde la parte andina hacia el oriente (la colonización).

Construir una nueva red caminera cuya estrella sería la carretera asfaltada Cochabamba-Santa Cruz, vital para la diversificación de la producción.

Explotación del petróleo, desarrollo de los campos petroleros probados y explotación de las nuevas áreas, su exportación a la Argentina y Chile mediante gasoductos, para lo cual se presupuestó 88 millones de dólares.

Según Jimmy Ortiz Saucedo, el Plan Bohan fue “ideada, planificada, financiada, ejecutada, administrada y fiscalizada, por los Estados Unidos de Norte América” (Ortiz Saucedo Jimmy. El Plan Bohan-1942 y la “Marcha Hacia El Oriente”. En: Artículos propios de opinión política, sobre la realidad boliviana. 2008).

Además de vulnerar la soberanía patria (mejor dicho la “ficción de soberanía”, porque las castas dominantes nunca defendieron la patria ni la soberanía nacional), el Plan Bohan impone al país el funcionamiento de instrumentos de intromisión norteamericana en Bolivia, como ser la agencia del Servicio Agrícola Interamericano (SAI) en Santa Cruz, que crea una red de estaciones de registro meteorológico y un laboratorio de suelos; así como la Corporación Boliviana de Fomento (CBF) que funcionó con fondos del Banco Export-Import de Estados Unidos (EXIMBANK), la Rubber Reserve Corporation y una donación de la empresa Rockefeller (1942). Su directorio estuvo conformado por seis personas: tres nombradas por el EXIMBANK y tres por el gobierno.

El MNR y las realizaciones de la Revolución Nacionalista de 1952, no hicieron otra cosa que asumir las recomendaciones del Plan Bohan y llevarlas a la práctica de manera sostenida. En otras palabras, la pequeña burguesía nacionalista no fue capaz de asumir un programa antiimperialista y no hizo otra cosa que construir la visión de nación impuesta por la dominación norteamericana.

La nacionalización de las minas y las inversiones en la exploración y explotación de petróleo, fueron los semilleros de recursos económicos para potenciar a la naciente agroindustria cruceña. En esto consistió la nacionalización: era la transferencia de recursos generados por los proletarios mineros estatales de occidente para satisfacer los planes geoestratégicos del imperialismo apostando al nacimiento y desarrollo de una agroindustria basada en la explotación de la tierra, al tiempo que se articulaba un nuevo sector de propietarios latifundistas, dotados de grandes extensiones de tierras. Dicha generosidad nació de la misma Reforma Agraria de 1953, que fue asumida por el MNR no por voluntad propia, sino como una bandera levantada por las comunidades originarias e indígenas de las regiones andinas, que se lanzaron a las tomas de haciendas en el altiplano y los valles. Sin embargo, como el MNR no estaba interesado en desarrollar el proyecto de la economía comunitaria, al tiempo que repartió sayanas, es decir, minifundios a los comunarios -no así a las “comunarias”-, llamados desde entonces campesinos, se dio a la tarea de conformar los nuevos latifundios en departamentos como Beni y Santa Cruz.

Luego, los gobiernos militares, especialmente la dictadura de Banzer, apoyo el crecimiento de la agroindustria de Santa Cruz, al mismo tiempo que la región se beneficia con ingresos adicionales fruto del impuesto del 11% aplicado a la producción de gas y petróleo.

Desde 1941 al 2012, es decir, durante setenta años, no hubo gobierno alguno que modificará los mandatos del Plan Bohan. La llamada “marcha al oriente” sigue intacta, incluso durante los gobiernos de la UDP y del MAS, que siendo de “izquierda” (reformista el primero y rentista-pachamámico el segundo), no plantearon modificación alguna a la estructura de poder en el oriente del país, donde se fue anidando una oligarquía, que ahora se muta en agronegocio, con las consecuencias funestas para el país de extranjerización del departamento e introducción de transgénicos para mantener el lucro de este sector, que no ha dejado de acaparar poder, tierras mediante la explotación directa de trabajadores, así como del mantenimiento de relaciones servidumbrales hacia los sectores campesinos y colonizadores que trabajan para el complejo soyero, el sector cañero o para los ingenios arroceros.