Libro Far - Ept segunda parte

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Libro Far - Ept segunda parte

Era preciso entonces balancear las fuerzas enemigas, aliadas y las propias, para iniciar en condiciones de victoria una prolongada campaña político - militar. El Tahuantinsuyo trasladado al campo y reducido a un campo de batalla entre las paredes montañosas de Vilcabamba, se había transformado en un estado para la guerra.

Convertida en reducto y capital de la dignidad de todo un pueblo; Vilcabamba no solo fue el abrigo de los rebeldes, sino que se constituyó en el componente estratégico para mantener vigente la organización social y administrativa estatal, la concepción militar de defensiva estratégica obligó a la construcción de un conjunto de poblaciones que actuaban como bases sociales de ayuda logísticas, las que unidas por una importante red vial, articuló toda una vasta zona operacional que dio forma a un corredor destinado a ser el soporte físico de una planificada retaguardia estratégica: con ese objetivo dos grandes caminos conducían a Vilcabamba, uno nacida en la zona de cordillera y otro, que iba por las riberas del río Pampaconas.

Desde allí, saldrían contingentes de combatientes que derrotarían a las fuerzas invasoras que se encontraban concentradas en Yucay. Entre fines de abril las tropas de Manco Inca, cercarían la capital cautiva del Cuzco, baluarte de la campaña de resistencia fue la fortaleza de Sacsayhuamán donde se inmortalizó Cahuide, bravo capitán indígena.

Ejecutando el Plan Militar de la resistencia, con la finalidad de evitar el ingreso de refuerzos a la zona de combate que rompieran el cerco rebelde y poner en una situación defensiva a Francisco Pizarro, Manco Inca, decidió lanzar un fulminante ataque a la ciudad de Lima, reducto militar de las fuerzas mercenarias de ocupación y centro político de la administración colonial en el Perú.

Cuando las tropas invasoras ascendían a Vilcashuaman, cerca del río Pampas los dos ejércitos se encontraron librándose una dura y sangrienta batalla que culminó con la derrota total de los españoles.

El 5 de setiembre de 1536 las fuerzas rebeldes, a ordenes de Quizo Yupanqui, llegó a las puertas de Lima, entablándose cruentos batallas en Mama en las cercanías de Chosica, Huarco o Cañete, Mala, Chancay y Ate.

Quizo Yupanqui fue derrotado en la zona de Pachacámac por las tropas invasoras al mando de Alonso de Alvarado, quién contando con el apoyo de tropas indígenas coronó la victoria del colonialismo en Lima.

El cerco a la ciudad del Cusco, culminó luego de nueve meses de sitio y ante la imposibilidad de recuperarla, Manco Inca se retira a Tambo, a principios de 1537, posteriormente ante el acoso de fuerzas enemigas se repliega al valle de Amaybamba ubicada en Vilcabamba.

Cuando acampaba en Vitcos, Manco Inca fue sorprendido por las tropas mercenarias, logrando escapar del cerco enemigo junto a sus más cercanos capitanes.

Luego de un prolongado proceso de resistencia y mientras preparaba la II Campaña Militar sobre el Cuzco, fue asesinado por mercenarios asilados en la capital rebelde en 1545, asumiendo de manera interina la dirección de las operaciones guerrilleras su hijo Sayri Thupa, quien muriera asesinado en Yucay.

En el año 1565, cuando parecía que el colonialismo había consolidado sus posesiones y con ella llegaba la calma relativa derivada de sus armas victoriosas, que ofrecían un terreno fértil para la explotación y el saqueo de los recursos, merced a una política de infiltración las fuerzas militares colonialistas, descubrieron que el Estado Inca asentado en Vilcabamba, preparaba una nueva Campaña Militar - Religiosa que contemplaría una sublevación general indígena cuyo radio de acción contemplaría las provincias de Quito y Charcas con el objetivo político de recuperar los territorios ocupados y el restablecimiento del Estado Inca.

TUPAC AMARU I: de la Paz Perpetua a la Guerra

La expansión del colonialismo, generó una visión e interpretación del mundo sostenida y vista desde el punto de vista del poder, generó un discurso de legitimación respecto al hombre y territorios ocupados y otro de deslegitimación que irían a fortalecer sus intereses, mostrando en la medida de la profundización de su crisis y potencial tecnológico la fuerza de su violencia: control y nivel de destrucción.

Este ejercicio de poder reordenó la estructura social sobre la base de la imposición de un sistema de jerarquización fuerte, es decir, retomó los conceptos de ejercicio de poder practicada en la desaparecida Roma, esto es, el poder punitivo, cuya interpretación práctica tuvo en el virrey Francisco de Toledo, encarnizado exponente del modelo inquisidor que llegaba dispuesto a desconocer la Capitulación de 1566 e iniciar una política de aniquilamiento étnico, con un fuerte componente religioso, de defensa de la fe, para así presentar ante la historia que el genocidio como práctica colonial era la defensa piadosa del orden político existente, donde era necesario el uso indiscriminado de la fuerza para el sostenimiento de una “guerra justa”.

Fue este poder del colonialismo, legitimado por la fuerza de las armas quien asumió como praxis una oscura política de tierra arrasada, de exterminio total de poblaciones enteras, ante la posición de defensa política y social de su pueblo planteada por Túpac Amaru I, la misma que duraría hasta el 24 de junio de 1572, cuando las fuerzas de ocupación entraron victoriosos a Vilcabamba.

El ejercicio del poder, la practica de la antigua Roma, la imposición del miedo como instrumento de dominación y el asesinato selectivo de los dirigentes rebeldes, permitió el dominio colonial e implantó el apartheid (no mestizaje), como mecanismo de jerarquización en el andamiaje social que garantizara el predominio de su sistema, las mismas que fueron recogidas posteriormente, por los exponentes de la república criolla.

Resistencia y Guerra Sicológica

La guerra sicológica, constituyó dentro de la estrategia colonial un elemento fundamental de manipulación de la conciencia de toda una sociedad que se profundizó ante la ignorancia y la presencia religiosa en todos los estratos de la sociedad inca: Wiracochas fue el apelativo con el que fueron bautizados los soldados del ejército mercenario puesto bajo las banderas del imperialismo español.

Desde su concepción, el objetivo fundamental de la guerra psicológica es quebrar la voluntad del enemigo, manipular la realidad objetiva para desarrollar un periodo de crisis, de confusión. Esta concepción, se encuentra definida ya, en el Siglo VI A. C., cuando en El Arte de la Guerra, Sun Tzu, estratega chino posiblemente del periodo de los estados combatientes, planteaba que “Todo el arte de la guerra está basado en el uso del engaño, es decir, la guerra total mediante falsedades y mentiras”, a decir delos modernos tratadistas, la guerra sicológica no es mas que una estrategia combativa de la manipulación, destinada a sembrar el descredito apelando a las debilidades enemigas.

Desde esa perspectiva, los estrategas de la resistencia incaica, revolucionarían a posteriori el campo de las luchas sociales y populares al concebir la guerra de resistencia como un todo integral en el campo de la confrontación destinada a destruir, a romper el mito de la invulnerabilidad religiosa del invasor, de su simbolismo, poniendo de relieve en contraposición al enemigo, las abismales diferencias culturales, humanas e ideológicas de todo un pueblo que ponía a prueba ante la historia, su capacidad de lucha y moral combativa.

Y en una lógica combativa, el uso de los elementos de la guerra sicológica, fue orientada a las mayorías nacionales, como parte de la propaganda de un estado creado para la guerra, cuyo objetivo se orientó a la movilización de las voluntades, José de San Martín, comandante de la denominada Corriente Libertadora del Sur, lo denominaba Guerra de Nervios, es probable lo haya adoptado como resultado de un estudio minucioso de la guerra de resistencia indígena ya que no existe antecedente alguno de que haya aprendido en las escuelas españolas, porque simplemente no se impartían.

A largo de los 42 años que duró la resistencia Inca en Vilcabamba, ésta campaña de guerra sicológica, pretendió crear un estado de miedo en las masas respecto a los invasores, acentuándose a través de los medios de propaganda militar y el rumor. Las operaciones psicológicas encubiertas de los ejércitos de la resistencia se fueron intensificando, mediante el uso de estrategias de información, propaganda y desinformación.

La instrumentación mediática fue empleada conforme a la concepción de la duración de la guerra. La orientación política de guerra psicológica permanente tuvo dos áreas de combate: la defensa de la nacionalidad y el restablecimiento del Tahuantinsuyo y, la expulsión de las fuerzas invasoras, en función de estos dos objetivos, la guerra sicológica fue contemplada en función de la evolución y desarrollo de la guerra.

SEGUNDA TORMENTA

Por la Emancipación Nacional

4 de Noviembre:

IDENTIDAD Y REBELDIA: Forjada en la Fragua de la Historia

En el nombre de aquél que rige Los mares extendidos En el alto cielo
Y en la tierra; De aquel que prevalece sobre todos Y tiene la mirada
Incontrastable…
¿Quién eres, cual genio eres y que persigues?
Contéstame ya.

Apuntes sobre el Grito Libertario de Tinta

(4 de Noviembre de 1780)

Las medidas económicas y su consecuente política de explotación colonial en los territorios de la recién invadida Abya Yala, implementadas por la Corona Española en sociedad con el Papado, en el descarado afán de resolver sus crisis económica producto de sus guerras de conquista, y aventuras imperiales, junto al mantenimiento de una arbitraria casta socio - política parasitaria en la naciente colonia, conformada por: el clero, funcionarios coloniales y la nobleza feudal, quienes no solo explotaban a indios, negros y mestizos sino que eran por “derecho de conquista” los únicos poseedores de derechos políticos.

Estos privilegios, cumbre de una desigual estratificación de la pirámide social, produjeron un malestar generalizado en los pueblos invadidos cuya población empezaba a conocer junto al desarraigo de su tierra, el despojo criminal de su cultura, costumbres y sistema, una novísima forma de explotación: la renta de la tierra, de las especies y la cruel mita minera de Potosí.

La Corona Española, junto a las medidas económicas impuestas, sobre la base europea de la sectorización territorial de los imperios feudales, desmembraron el territorio de la Patria Grande, en Virreinatos, Intendencias, Audiencias y capitanías, estructura que los permitiría un mayor control del saqueo de las riquezas, el sojuzgamiento sistemático de los pueblos invadidos, el traslado mecánico de su administración socio - político y junto a ello, el reparto colonial entre sus capitanes y la iglesia que constituida en socio de la mayor empresa político - militar de invasión, que registra la historia, superior a la invasión de Palestina (Cruzada) sentó las bases de su fe y su poder, sobre el exterminio de una cultura y un pueblo.

Las muertes de casi 50 millones de indígenas que a nombre de su voracidad aurífera bendecida, fue “justificada” en su iluminado Concilio que caracterizaría al hombre de América en tan solo un animal de trabajo inmisericorde.

En los territorios que ellos denominaron como el Alto Perú, Buenos aires, Chile, Quito, Nueva Granada, Venezuela y el Perú, empezaron a brotar señales de descontento y ruptura con el orden existente, apareciendo una aún espontánea y no articulada actividad subversiva que denotaba una orientación del tipo y método de lucha que se implementaría mas adelante.

En la llamada Capitanía General de Chile, consolidada sobre el casi exterminio de los indígenas araucos y mapuches, los mestizos y criollos que se constituían en futura clase dominante sobre la base de la utilización de grandes masas campesino - indígenas, vieron peligrar sus intereses por lo que tuvieron que expulsar a funcionarios que arbitrariamente querían aumentar las entradas reales.

En todo este proceso de fermentación de las ideas revolucionarias y de articulación de los elementos más conscientes, la Ilustración Francesa, se convertiría en centro de ideas innovadoras, a la denominación del “siglo de las luces” se añadiría la del “siglo de las ideas revolucionarias”, allí se nutrirían y beberían de los nuevos presupuestos teóricos y de una enriquecedora experiencia política de lucha, una interminable lista de precursores de lo que se conocería mas tarde como la “Primera independencia”.

Por su contenido programático, la rebelión de Túpac Amaru, viene a ser un movimiento de liberación nacional contra el colonialismo que nutrida de las nuevas ideas darían nacimiento en el continente, al concepto de Patria, ligada a la justicia social como aspiración colectiva, y con raíces más profundas que el simple separatismo expresada en un genuino sentimiento de autodeterminación que rompía con todo cipayaje político.

La lucha contra el enemigo de los pueblos se entrelaza con la complejidad propia de los proyectos políticos liberadores, pero va marcando niveles y particularidades en sus diversas etapas que adquiría un ritmo de construcción ascendente: del grito desorganizado, a la lucha de gestión dentro de los marcos de la estructura del sistema con un cuestionamiento cada vez mas definido, que iría definiendo sus propósitos y sobre la base de sus reclamos contenidas en su programa mínimo, clarificar su objetivo estratégico, dotando al proyecto de una mayor profundidad teórica - filosófica, con los aportes de los sectores progresistas que activaban en la Universidad Mayor de San Marcos.

El desenvolvimiento histórico inicial de este proceso, vista desde la perspectiva de su práctica social y política fue superada gracias al impacto ideológico que recibió, modificando y perfeccionando sus bases filosóficas que permitirían dar un salto de calidad de la simple y unilateral reivindicación indígena, al concepto integrador, aglutinante de nación, que mostrando su claridad teórica y política, expresó el grado de madurez orgánica y de su liderazgo, junto a su configuración ideológica y programática.

Estos elementos político - ideológicos, permitirán conformar las bases de unidad política, ajenos a la miopía histórica de quiénes pretenden atribuir el problema del “lenguaje conciliador” como señalan en sus textos, ignorando la unidad entre la teoría y la practica revolucionaria del movimiento, que se expresó en los denominados “bandos” o “Decretos”, que clarificó a las grandes mayorías desposeídas que asumieron las banderas libertarias, en esta lucha, cobrará fundamental importancia el “Bando de Libertad”, emitido en 16 de noviembre de 1780, documento anti esclavista, primero en la historia social de la Patria Grande y precursora de la Declaración Francesa de 1789.

El movimiento independentista por su trascendencia histórica, fundamentó las raíces de la descomposición del régimen colonial en el hemisferio latinoamericano y constituyó la matriz de la corriente libertadora, que en una increíble unidad histórica de indesmayable y tenaz confianza en las causas libertarias, se expresara en las palabras que uno de los pocos sobrevivientes de la gesta tupacamarista: el histórico líder Juan Bautista Túpac Amaru, dirigiera al Libertador Simón Bolívar, confluenciando dos empresas de una misma causa: la libertad de la América indiana.

4 de Noviembre: Identidad y Rebeldía
Forjada en la Fragua de la Historia

La noche del 4 de noviembre de 1780 en Tinta (Cuzco), hombres y mujeres al grito rebelde de combate del cacique de Tungasuca, Pampamarca y Surimana José Gabriel Condorcanqui, “Túpac Amaru II” sale a la luz el “Primer ejercito de los pobres” para apoderarse en un audaz golpe de mano de uno de los representantes del sistema político - administrativo del invasor español: el corregidor Antonio de Arriaga, quien sería condenado a muerte como una primera medida revolucionaria.

A partir de este primer hecho de justicia revolucionaria, el “Primer Libertador de América”, buscará ampliar el teatro de operaciones en pos de la emancipación del continente concretando un conjunto de alianzas estratégicas con un importante sector de indígenas que mantenían su independencia respecto al invasor así como también con elementos criollos y mestizos de avanzada.

Desde el Santuario del Señor de Tungasuca, el 16 de noviembre de 1780 lanzará el Primer Decreto de libertad de los esclavos y oprimidos con la finalidad de exponer su Programa Político ante al pueblo y las mayorías oprimidas, planteamiento histórico por su contenido humanista y filosófico, cuya grandeza lo llevara a ser considerada como precursora de la declaración francesa de los derechos del hombre.

El planteamiento político - programático de Túpac Amaru II, permitirá delimitar el campo de la confrontación revolucionaria, por el lado de los intereses imperiales estarán las clases opresoras, sus lacayos indígenas y autoridades y, por el lado revolucionario se formará un Frente Amplio de pobres y explotados, de indios, mestizos y criollos, hombres con conciencia libertaria de Patria que formarán el núcleo de conducción política y se avocarán bajo la atenta guía de Micaela Bastidas a organizar de un modo nuevo al pueblo, elevar la calidad de los combatientes y estructurar la fuerza militar revolucionaria, ellos en esta parte del mundo y con un escenario diferente determinado por las condiciones históricas, consolidarán una no acabada forma aun de Dirección Colectiva que registra la historia de las luchas de nuestro pueblo, quienes trazarán la línea política, elaborarán la táctica y la estrategia, al grito de “ya no tengo paciencia para aguantar todo esto”. Las labores de propaganda, agitación y organización estarán a la orden del día. El destino histórico del programa tupacamarista empezaba a escribirse.

Los avances y retrocesos, victorias y derrotas, propios de un pueblo que aprende a arrebatar el monopolio de la violencia a los opresores colonialistas, irá dando forma a un proyecto integral de construcción de la patria nueva y la proclama tupacamarista se constituirá en una guía para la acción de hombres y mujeres libres.

La Tormenta Político - Militar Indígena

A pesar de las limitaciones logísticas y de la falta de tecnología militar, con escasos pertrechos, confiando en el papel del hombre como elemento y factor de victoria, armados de una acerada fe en el mañana, el ejército rebelde en clara aplicación de su programa de liberación nacional en marcha triunfal ocupará sin resistencia alguna, la población de Quiquijana - capital de Quispicanchis, donde destruirán los odiados obrajes (símbolo del escarnio, la humillación y explotación) y, provocarán la fuga del corregidor Cabrera que se refugiará en el Cuzco.

La toma de Quiquijana y la destrucción de la maquinaria industrial allí instalada, llamó la atención de los colonialistas y de la naciente clase empresarial, quienes en previsión de sus intereses y en procura de aplastar la naciente organización y conciencia política de todo un pueblo, formaron en el Cuzco una Junta de Guerra que desarrollaría una estrategia militar de aniquilamiento selectivo con la finalidad de detener la marcha triunfal de los alzados, lanzando como primera medida punitiva, el envío de tropas de ocupación a Tinta. Túpac Amaru II, teniendo en cuenta el presente y el porvenir de los pueblos, adoptando una acertada táctica de combate guerrillero, los sorprendió y derrotó en el combate de Sangarará, el 18 de noviembre de 1780.

En el marco de esta campaña, contradiciendo el análisis situacional presentado por Micaela Bastidas, compañera y conseja político - militar del rebelde, Túpac Amaru II pospone la toma del Cuzco y retrocede a Tungasuca, hecho que permite al enemigo reagrupar sus fuerzas, disciplinar las tropas, recaudar dinero y acumular de manera sostenida sus fuerzas.

El “primer ejercito de pobres” poniendo en tensión todas sus fuerzas, animados por los deseos de emancipación nacional, marchará hacia el sur, buscando en el trayecto las posibilidades reales de transformar las acciones solitarias y esporádicas de lucha de los sectores disconformes con el sistema imperante, en un todo único, Túpac Amaru II, como dirigente y visionario irá configurando en el transcurso de la guerra misma, su estrategia revolucionaria donde combinando todas las formas de lucha planteará integrar las expresiones insurreccionales del pueblo con la acción militar en miras de lograr la verdadera revolución continental: la cuestión del poder revolucionario se convirtió así en la cuestión cardinal del movimiento, los intereses del programa revolucionario, exigían la derrota del mercenarismo colonial.

La marcha por la “Libertad y la Patria Grande” vencerá en caminata guerrera la dura geografía andina, recorriendo territorios de los entonces virreinatos del Perú y Buenos Aires, llegará a la provincia de Lampa, donde irá ocupando poblados que el enemigo temeroso, había abandonado.

Bajo su dirección, enviará a Diego Cristóbal Túpac Amaru, a la zona nororiental en aplicación del Plan Militar de sitio y cerco a la ciudad del Cuzco, confiando en las posibilidades de organizar la insurrección que permitiría combinar la acción del pueblo armado con masas movilizadas para integrarlas en un todo estratégico que llevara triunfante a los rebeldes al poder, bajo la claridad de una estrategia de guerra revolucionaria de todo el pueblo.

El cerco político- militar, a la ciudad del Cuzco símbolo histórico de una sociedad en permanente resistencia que pretendía ser recuperada de su cautiverio, comenzó los primeros días del mes de enero de 1781, ella llenaría las páginas de la historia de las luchas del pueblo, con verdaderas acciones de heroísmo que anunciaban albores victoriosos del mañana.

El heroísmo, la defensa férrea de los principios y la línea política revolucionaria, fue tomando forma en cada guerrillero de la causa patriagrandina; al estruendo de los combates nacía un pueblo sediento de justicia; la demora de refuerzos a la cabeza de Diego Cristóbal, el silencio del brote insurreccional de las masas que permitiría definir el curso de la historia, imposibilitó la toma del Cuzco y la ocupación victoriosa del símbolo del antiguo imperio de los Incas. La aparición de refuerzos militares en el campo enemigo, obligó a Túpac Amaru II y a su Dirección de Guerra a adoptar la Táctica de Repliegue con la finalidad de: 1) preservar las fuerzas rebeldes, b) conservar el acumulado estratégico y, c) en una nueva ola de nueva y renovada confrontación, romper el cerco enemigo y proyectar los principios revolucionarios que dieron origen al movimiento independentista.

El repliegue rebelde permitió al enemigo de los pueblos, modificar su dirección, estrategia y contra ofensiva militar: diseñando una nueva campaña operativa, la provincia de Tinta foco y bastión de las fuerzas rebeldes, fue ocupado militarmente, contando para esto con un importante refuerzo indígena a la cabeza de caciques traidores, identificados con los intereses imperiales como Mateo Pumacahua, Sinanyuca, Choquehuanca, entre otros, quienes junto a capitanes pagados por el mercenarismo que azuzaban la división y el exterminio del pueblo, enviarán a una confrontación feroz de pueblo contra pueblo a mas de 14,000 indígenas.

Desarrollada la contraofensiva, las fuerzas rebeldes se baten con heroísmo, destacándose el arrojo de sus capitanes: Diego Cristóbal, Ramón Ponce, Andrés Ingaricona, Felipe Bermúdez, Tomás Parvina, Juan de Dios Valencia y Pedro Mendigure; el temple de la mujer como combatiente y organizadora tendrá su máximo exponente en Micaela Bastidas y Tomasa Titu Condemayta, la valerosa cacica de Accos.

Luego de duros combates, en el poblado de Langui, la traición dejará caer su oscura mano sobre el líder rebelde, quien tras ser entregado a las fuerzas enemigas, sería conducido al Cuzco, donde esperaba como fuerza de retaguardia el odiado Visitador Areche, masacrador y genocida de pueblos.

El 18 de mayo de 1781, luego de una farsa de juicio, la precursora de la Corte Penal Internacional diseñada por el enemigo de los pueblos que la historia oficial esconde, pero común en la estrategia de ocupación e intervención de la política imperial y, ante el temor de una posible evasión del dirigente indígena, se dictará una criminal sentencia: descuartizamiento en vida del jefe rebelde por cuatro caballos.

El tribunal imperial, aplicando lo que hoy denominan la “cirugía social”, en sus guerras de intervención y defensa de la “democracia”, sentenció a muerte a los más definidos jefes revolucionarios, a los familiares de los capitanes rebeldes, al hijo mayor de Túpac Amaru II y, a la heroica Micaela Bastidas condenada a cruel suplicio.

Fernando Túpac Amaru hijo menor de los padres de la dignidad y rebeldía del continente, fue condenado al destierro en lejanos presidios africanos luego de contemplar la tortura y el asesinato de sus padres.

Dos meses después, el enemigo en vano intento de callar las voces y desterrar todo intento liberador, de cambio y transformación revolucionaria asesinaría y desterraría a fieles partidarios de la causa americana contándose entre ellos: Juan Bautista Túpac Amaru y Cecilia Túpac Amaru, hermana del joven dirigente revolucionario Diego Cristóbal Túpac Amaru que proseguiría el ideal independentista junto a Tupaj Katari y, cercaría La Paz luego de asolar Sorata.

Raíces Históricas

La Savia Revolucionaria del Nuevo Orden Social

Los exponentes históricos que marcan nuestra orientación revolucionaria, y se constituyen en los padres de nuestra nacionalidad y rebeldía son los líderes guerrilleros por la liberación nacional: Túpac Amaru II y Micaela Bastidas.

Jose Gabriel Condorcanqui Noguera “TUPAC AMARU II”

Nació en Tinta - Cuzco el 19 de marzo de 1738 y fue asesinado en la ciudad del Cuzco el 18 de mayo de 1781. Por su programa revolucionario de alcance continental, se convirtió en el dirigente histórico de la más grande rebelión indígena anticolonial en tierras americanas, movimiento de corte libertaria e independentista, que sentó las bases político - filosóficas de la futura corriente libertadora que encabezarían: Simón Bolívar y José de San Martín.

Luego de un largo periodo de lucha de gestión por mejoras en las condiciones de vida de hombres y mujeres sometidos al esclavismo colonial, Túpac Amaru II, siguiendo el ejemplo de los Incas de Vilcabamba, desató la Segunda Tormenta o Guerra por la Emancipación Nacional en el corazón de la administración colonial el 4 de noviembre de 1780.

Interpretando la realidad política de su tiempo, supo que para las grandes mayorías no existiría paz social ni libertad alguna, mientras se mantuviera el proceso de ocupación y prosiguiera la destrucción sistemática de todo un pueblo, por ello, fue el primero en lanzar el grito rebelde de libertad para todo el Continente respecto a cualquier forma de dependencia, planteando no sólo la separación política sino que su esencia libertaria se nutrió de un profundo humanismo y sentimiento anti esclavista, adoptando su accionar político - militar de acciones concretas como la abolición de la esclavitud dictada en situación de guerra el 16 de noviembre de 1780.

Adoptado por la profundidad de su programa y sentido revolucionario, que emerge desde el fondo de los tiempos para nutrir la memoria histórica, es llamado con justeza el Padre de la Identidad y Rebeldía nacional y popular, y porque en esencia va a ligar la cuestión nacional con el socialismo. Su ejemplo articulador y movilizador, pretendió ser tomado como bandera por los representantes del nacionalismo pequeño burgués que radicalizaría su proyección como clase a través de un encendido anti imperialismo, durante el gobierno del General (EP) Juan Velasco Alvarado.

Si bien es cierto que la rebelión de Túpac Amaru II, reconoció desde una cuestión táctica la autoridad de la Corona señalando que “…su intención no era ir en contra del rey sino en contra del mal gobierno…”, posteriormente la seriedad estratégica del movimiento obligó a la radicalización revolucionaria de su línea política.

La justeza de la causa enarbolada, recibió el apoyo de otros jefes indígenas, intelectuales y combatientes mestizos y criollos, extendiéndose el teatro de operaciones rebeldes a casi todo el continente americano.

Su estrategia política buscó articular a indígenas, criollos, mestizos y negros en un Frente Amplio Anti-colonial y dio forma al Proyecto Liberador al concretar la unidad revolucionaria con el dirigente aymara Tupaj Katari.

Micaela Bastidas Puyucawa

“vuelve a asumir tu cetro de luchadora insigne Asómate desde tu inmortalidad y dicta nuevas proclamas a tus indios que están ahora mismo disputando
el derecho de poseer su tierra usurpada por los explotadores.
Diles que está presente aún el genio de tu raza.

Magda Portal, “Palabras a Micaela Bastidas”

Hija de Josefa Puyucawa y Manuel Bastidas, nació en Pampamarca en 1742. Sobre su infancia, hechos y acciones se conoce poco aunque la historia registra la existencia de dos hermanos: Antonio y Miguel.

De personalidad fuerte y carácter enérgico, se distinguió por su singular belleza: esbelta de cuello, por lo que historiadores la mencionan como una “mujer notable por su hermosura”, que fusionaba sus raíces andinas y africanas motivo por el cuál sus enemigos la llamarían la “zamba”.

La Complementaridad: Componente Estratégico para la Transformación Revolucionaria

“El papel que desempeñó doña Micaela Bastidas Puyucawa tiene capital importancia para conocer la rebelión de Tinta. Puede asegurarse que, desde el primer momento, ella fue el principal consejero de Túpac Amaru, junto al rumoreado Consejo de los Cinco. Y aunque el caudillo actuó mediante decisiones propias, por sus ideas e iniciativas aparece la figura de esta enérgica y prócer mujer con los caracteres de un personaje de valor innegable”. (Valcárcel).

Micaela Bastidas la heroína del proyecto social y popular, luego de formalizar su relación con Túpac Amaru pasó junto a sus padres a radicar en Surimana donde comienzan a figurar como “españoles de dicho pueblo”, contrayendo matrimonio el 25 de mayo de 1760 de cuya unión nacerían tres hijos: Hipólito, el primogénito, nacido en Surimana en 1761. Mariano, que vio la luz en Tungasuca el 17 de setiembre de 1762 y Fernando, nacido también en Tungasuca en 1768.

Micaela Bastidas, junto a Tomasa Titu Condemayta, Manuela Sáenz, Juana Azurduy, Francisca de Zubiaga, y otras muchas mujeres anónimas que aroman los procesos transformadores, vienen a ser las protagonistas no sólo de las guerras de independencia, sino también del interminable y no concluido proceso de emancipación cultural, político, ideológico, social y económico, en lo que denominamos como justa aspiración libertaria la Patria Grande.

La cruel situación en la que vivían los indígenas y agudizada hacia fines del siglo XVIII, herencia de tres siglos de dominación española en América, estalló el 4 de noviembre de 1780 en Tinta, en la que sería la más grande rebelión de claro contenido indígena que mas allá de meras reivindicaciones económicas puesto que buscó la independencia de la Patria Grande.

Considerada por su aporte a la causa social como la primera gran heroína de la libertad; su papel de mujer y combatiente buscó en esencia no sólo de liberar a su pueblo del yugo explotador, sino que buscó restablecer la tradición indígena de herencia ancestral, de participación de la mujer en las decisiones sociales y políticas concebida como de la complementariedad, esencia creadora de una sociedad que el colonialismo pretendía desterrar y desaparecer de la memoria colectiva de los pueblos.

Convertida en símbolo de resistencia y lucha contra la opresión, discriminación y explotación colonial, constituye el estandarte vivo de las mujeres que combaten, de las mujeres quechuas y aymaras que participaron y participan en la rebelión y el proyecto tupacamarista.

Su participación activa y militante, forjó el prototipo de la mujer nueva que señalara el Comandante Guevara. Las crónicas de la época, muestran a Micaela Bastidas como la principal estratega en el diseño del plan para la toma de la ciudad del Cuzco y que llevó sobre sus hombros complejas tareas políticas, militares y administrativas en el movimiento rebelde.

Sin su aporte los problemas de la revolución en Latinoamérica, serían una tarea inconclusa, por sus proyecciones políticas en el terreno de la lucha por la emancipación, el enemigo de clase buscó su exterminio material e intelectual como así lo registra la historia en la Relación de los sucesos de la rebelión de José Gabriel Túpac - Amaru en las provincias del Perú de 1780, de autor anónimo donde se narra la crueldad con la que fue ejecutada:

“Luego subió la india Micaela al tablado, donde asimismo, a presencia del marido, se le cortó la lengua, y se le dio garrote, en que padeció infinito, porque, teniendo el pescuezo muy delgado, no podía el torno ahogarla, y fue menester que los verdugos, echándola lazos al pescuezo, tirando de una y otra parte, y dándola patadas en el estómago y pechos, la acabasen de matar” (Relación histórica de los sucesos de la rebelión de José Gabriel Túpac-Amaru, en las provincias del Perú, el año de 1780, Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2002, pág. 40. URL: “http://www. cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/07034930999658395207857/index.htm”. Edición digital a partir de Pedro de Angelis, Colección de obras y documentos relativos a la Historia Antigua y Moderna de las provincias del Río de La Plata. Tomo Quinto, Buenos Aires, Imprenta del Estado, 1836).

TERCERA TORMENTA

Por la Liberación Nacional y el Socialismo

El Marxismo Mariateguista

“Los verdaderos revolucionarios no proceden como si la historia empezara con ellos. Saben que representan fuerzas históricas, cuya realidad no les permite complacerse con la ultraísta ilusión verbal de inaugurar todas las cosas”
José Carlos Mariátegui.

La existencia del Amauta José Carlos Mariátegui, fue exactamente como lo graficó su pluma “una flecha…”, partiendo de lo que denominó su “edad de piedra”, se premunió del marxismo como arma ideológica que lo permitiría tener una clara visión del mundo, distinta de la naciente social democracia aprista y del populismo de derecha; su caudalosa actividad política y teórica fue la chispa que encendería la tercera tormenta en la lucha por la liberación nacional y el socialismo, sus postulados teóricos y su visionaria concepción del problema social, lo llevarían a ser considerado el Primer Marxista de América, fundador del Partido Socialista y la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP), tendrá la grandeza de articular a la clase trabajadora, dotándola de un programa (En el artículo “el 1º de Mayo y el Frente Único”, Mariátegui señaló el programa político, de la nueva república, es fundamental observar que la necesidad del frente, recién fue aprobada en 1935 en el VII Congreso de la Komintern), una táctica y una estrategia de lucha (“cuando la revuelta aspiró a transformarse en una revolución, se sintió impotente por falta de fusiles, de programa, de doctrina” (Ejercito, Frente Unido, Partido). José Carlos Mariátegui. (T. 13- 186). Resumen el Plan Estratégico de la revolución peruana), en un momento cuando no había marxistas en el Perú y la clase trabajadora discutían las tesis anarquistas de Bakunin (“Revolucionario ruso pequeño burgués ideólogo del anarquismo y el populismo, luchó contra el marxismo en la I Internacional de la que fue expulsado en 1872. Bakunin negaba la necesidad de que la revolución tuviera que ser preparada y se lanzaba a aventuras revolucionarias”. M. M. Rosental. Diccionario Filosófico. Ediciones Pueblos Unidos. 1980), Kropotkin y los intelectuales progresistas se aferraban al pensamiento inconforme de Manuel Gonzales Prada, considerado como “valioso pero políticamente ambiguo” (Juan Gargurevich Regal. La razón del joven Mariátegui).

Acercándose a los obreros, empezó a sentir y pensar como ellos, seguidor desde la lejanía los acontecimientos de la Revolución Bolchevique, consideró en sus escritos políticos, la posibilidad real de la victoria del proletariado, alejándose de los sectores pequeño burgueses con los que alternaría como periodista, se declara militante marxista “convicto y confeso” por la revolución y el socialismo (“la crítica marxista estudia concretamente la sociedad capitalista. Mientras el capitalismo no haya tramontado definitivamente, el canon de Marx sigue siendo válido. El socialismo, o sea la lucha por transformar el orden social de capitalista en colectivista mantiene esta crítica, la continua, la confirma, la corrige. Vana e toda tentativa de catalogarla como una simple teoría, mientras obre en la historia como evangelio y método de un movimiento de masas…”. José Carlos Mariátegui).

Opositor de primer orden al sistema oligárquico y al imperialismo, consideraba que el Socialismo era el sendero hacia la verdadera justicia, el sepulturero de las injusticias sociales, el verdadero camino a la reivindicación de la clase y el pueblo, que remachado de sacrificio, de heroicidad y fe por el futuro, sembraría el mañana de amor a los demás, de solidaridad y vida. En 1918 escribiría: “…y nos salimos de nuestras casillas cuando nos acordamos de que somos socialistas. Socialistas convencidos. Socialistas ardorosos…”.

En su afán de discutir, difundir, enseñar y estudiar las ideas socialistas, formó el Comité de Propaganda Socialista, integrada por intelectuales, obreros, estudiantes, cuya directiva provisional conformada por Luís Ulloa, Carlos del Barzo, César Falcón, José Carlos Mariátegui, Augusto Álvarez y Arturo Valdez, orientó su trabajo hacia una educación clasista. Se puede señalar sin temor a equivocarse que esta fue la primera vez que se buscó organizar un movimiento político socialista, que permitió los primeros pasos, los acercamientos iniciales con una clase trabajadora (El proletariado urbano en el Perú había crecido de manera notable a partir de 1900, el mutualismo alentado por la patronal fue destrozado por los anarquistas y en su reemplazo organizaron y articularon la clase trabajadora en la Federación de Obreros Panaderos Estrella del Perú, separada de la Confederación de Artesanos en 1904, quienes el 1º de Mayo de 1905, proclamaron la lucha por las 8 horas. Los anarquistas crearon en 1907 el Centro Socialista 1º de Mayo que se fusionó con el Grupo Humanidad para dar nacimiento al Centro de Estudios Sociales Primero de Mayo. Dentro del anarquismo se formó un ala de izquierda que formó el grupo “Luchadores por la Verdad”, donde se destacaron: Lévano, Gutarra y Barba) reacia al socialismo por su formación en el anarquismo (El anarquismo es una corriente pequeña - burguesa enemiga de todo poder, incluida la revolucionaria, contrapone los intereses de la pequeña propiedad privada y la pequeña economía campesina al progreso de la sociedad. Su base filosófica es el individualismo, el subjetivismo y el voluntarismo. El anarquismo no va mas allá de las frases, no comprende el problema de la explotación, ni la lucha de clases. Su negación a la lucha política contribuye a la subordinación a que la clase obrera se subordine a la política burguesa), con quienes empezaron la discusión sobre la cuestión chilena al que Falcón desenmascarando las posiciones oligárquicas peruanas y chilenas denominó “juego de plutocracia”, se empezó así mismo el proceso de acercamiento con los socialistas de otras latitudes.

Mariátegui planteó que el imperialismo, a la vez que incentivaba el crecimiento y el progreso en los países capitalistas, ocasionaba el atraso y la miseria en los países periféricos por tanto, la liberación nacional no era posible dentro del sistema capitalista, fiel a la causa de los pobres y oprimidos del Perú y Latinoamérica, a la consigna aprista de “somos revolucionarios porque somos antiimperialistas”, Mariátegui antepuso “somos antiimperialistas porque somos revolucionarios”.

Consideraba que el proletariado era la que clase que debía encabezar el frente popular, puesto que a pesar de su escaso número, era la única clase en condiciones de desarrollar una posición antiimperialista consecuente y que el campesinado era un sector social fundamental, que tenía una identidad cultural que lo diferenciaba, un conjunto de reivindicaciones anticoloniales con un importante contenido revolucionario, que mantenía rasgos colectivistas del ayllu y por tanto constituía base fundamental para la edificación del socialismo peruano (“el ayllu célula del Estado Incaico, sobreviviente hasta ahora, a pesar de los ataques de la feudalidad y del gamonalismo, acusa aun vitalidad bastante para convertirse, gradualmente en la célula de un Estado Socialista moderno”. Principios de Política Agraria Nacional. José Carlos Mariátegui).

Con el aporte teórico - organizativo, las masas articuladas irrumpieron por vez primera en la escena política nacional, el debate entre Haya de la Torre y Mariátegui, luego de que Haya de la Torre formara en México el año 1928 el APRA como un partido para lanzar su candidatura presidencial, fue desarrollada con fuerza y dureza, permitiendo vislumbrar el camino de la transformación estructural del Perú.

Ante el planteamiento de Haya de proponer para América Latina un Kuomintang o alianza colaboracionista de clases o bloque de clases oprimidas (subestimando el rol social del proletariado), que sirviera como colchón para contrarrestar el ideario de transformación estructural del estado colonial, donde la burguesía criolla junto a la pequeña burguesía en el poder desarrollarían una política antiimperialista, el Amauta respondería - “En Indo América las circunstancias no son las mismas. La aristocracia y la burguesía criollas no se sienten solidarizadas con el pueblo por el lazo de una historia y de una cultura común. En el Perú, el aristócrata y el burgués blancos, desprecian lo popular, lo nacional…el factor nacionalista por estas razones no es decisivo ni fundamental en la lucha antiimperialista”. “…se sienten lo bastante dueñas del poder político para no preocuparse seriamente de la soberanía nacional…no tienen ninguna predisposición a admitir la necesidad de luchar por la segunda independencia…”

Recordemos entonces que en ese sentido la burguesía y pequeña burguesía solo podrían oponer ante la penetración capitalista solo palabras y acaso “una temporal borrachera nacionalista” (Ibíd.) y el asalto al poder no sería nunca la conquista del poder por las masas.

La polémica enriquecedora para el movimiento social y los revolucionarios, quedó trunca por la muerte prematura de Mariátegui en abril de 1930, cuando apenas contaba con 35 años de edad, pero dejó claramente sentado que con el antiimperialismo, es decir con el nacionalismo, la revolución socialista encontrará a su más peligroso enemigo - peligroso por su confusionismo y su demagogia-

En esta fase de profundas agitaciones sociales se enfrentaron entre sí, apristas y socialistas; la esencia reaccionaria del aprismo se convirtió en postulado y bandera para el conservadurismo cuando entre enero y febrero de 1932 Haya de la Torre, señala que “…el resultado inmediato del plan comunista sería la miseria de nuestra población laborante sin expectativas inmediatas de mejoramiento por no estar preparada para controlar la producción y gobernar el Estado…” (Víctor Raúl Haya de la Torre. Construyendo el Aprismo. “Manifiesto de 1932”), posteriormente el año ‘65 solicitaron a través del Parlamento los “Bonos contra la amenaza comunista”, es decir, la contribución económica para la defensa del capitalismo, de su sistema, democracia y modelo de apropiación; fiel servidores del empresariado, abogaron por la destrucción y derrota del proyecto y programa de los guerrilleros de Mesa Pelada.

El legado político de Mariátegui para las nuevas generaciones es meritorio porque ella dotó al socialismo peruano del arma ideológica que debe garantizar su triunfo, el desarrollo de la teoría del socialismo y de sus etapas, permitió establecer el principio estratégico (“Una revolución no se consuma en meses ni en años…una revolución no se cumple sino en muchos años…”. José Carlos Mariátegui (1923). Es decir la revolución prolongada como principio estratégico) y el plan estratégico de la revolución.

La necesidad del frente único la planteo de la mano con la necesidad del partido de clase, el 30 de junio de 1923 en su exposición sobre la crisis mundial señaló: “soy partidario antes que nada del frente único proletario. Tenemos que emprender juntos largas jornadas”.

En “Defensa del marxismo” JCM, explicará las tres partes del marxismo (filosofía, economía y socialismo) y las contrastará con la filosofía, economía y socialismo burgueses necesarios para la transformación de la realidad, la revolución, la crítica del desenvolvimiento político y social peruano, para desarrollar sin temor las luchas por un nuevo Perú de manera creadora, nueva, innovada y ante el determinismo y el mecanicismo sentenciar “no queremos ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indo americano. He aquí una misión digna de una generación nueva”

MRTA: El asalto al cielo

Salir del repliegue, rompiendo el silencio

“Que flexibilidad - que iniciativa histórica y que capacidad de sacrificio…
¡La historia no conocía hasta ahora semejante ejemplo de heroísmo¡
Si son vencidos, la culpa será, exclusivamente, de su buen corazón.
De cualquier manera…incluso en el caso de ser aplastada
por los lobos, los cerdos y los viles perros de la vieja sociedad
constituye la proeza mas heroica de nuestro Partido…”

Carlos Marx. Carta a Luís Kugelmann.

La retención política de prominentes representantes de la economía neoliberal y de militares ejecutores del Plan Militar de represión socio - política y exterminio de combatientes en la residencia del embajador japonés en Lima, convertida en objetivo táctico de los revolucionarios peruanos por romper el cerco político - comunicacional de desinformación y manipulación de la conciencia ciudadana, implementada por la narco - dictadura del Fujimontesinismo, fue un hecho histórico, singular y único en la lucha por el Socialismo peruano, que sentó las bases metodológicas de nuevas y renovadas formas de confrontación clasista.

Concebida en momentos donde la izquierda y el movimiento social y popular se encontraban en total crisis organizacional, de perspectivas e identidad; ejecutada en momentos cuando el imperialismo doblada campanas celebrando el fin de la historia (Lo que podríamos estar presenciando no sólo es el n de la guerra fría, o la culminación de un período específico de la historia de la posguerra, sino el fin de la historia como tal: esto es, el punto final de la evolución ideológica de la humanidad y la universalización de la democracia), cantaba su victoria sobre el “socialismo” y anunciaba la supremacía del último hombre, es decir; la victoria del capitalismo y su ideología de dominación como sistema únicos, concebida en momentos donde el fascismo peruano bajo el amparo del ala militar mas corrupta y antipatriota de las Fuerzas Armadas (FF.AA) junto al Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), señalaba los marcos de un proyecto de estado y gobierno, abiertamente sometido a los intereses norteamericanos y del gran capital.

En medio del reflujo social y popular, con movimientos sociales desarticuladas, con dirigentes detenidos, desaparecidos, en la clandestinidad o el exilio, mientras se callaba al pueblo para implantar el más salvaje modelo económico de explotación, la flexibilización laboral arrojaba a las calles un nuevo y golpeado ejercito de desempleados, prostituía la oferta laboral en pos de aumentar la mano de obra barata, como consecuencia de la aplicación salvaje de un conjunto de recetas económicas y “recomendaciones” políticas fondomonetaristas y de organismos financieros internacionales que buscaban hacer “viable” la dependencia peruana, en el circuito capitalista.

El estado peruano era “remodelado” en función de los intereses del capital transnacional, con un ejército de tecnócratas formados en los programas “democráticas” norteamericanas y la presencia de “asesores” militares yanquis, diseñaron la estrategia contrarrevolucionaria, para la profundización del modelo neoliberal y el establecimiento de una zona de operaciones estratégicas contra la guerrilla colombiana y el control de la Amazonía.

La Comandancia General del MRTA, ante condiciones adversas, y tomando como referencia las conclusiones de una seria evaluación política de periodo tuvo que tomar una de las decisiones más trascendentales para la preservación del Partido: el Repliegue Táctico

liberal occidental como la forma final de gobierno humano. Lo cual no significa que ya no habrá acontecimientos que puedan llenar las páginas de los resúmenes anuales de las relaciones internacionales en el Foreign Affairs, porque el liberalismo ha triunfado fundamentalmente en la esfera de las ideas y de la conciencia, y su victoria todavía es incompleta en el mundo real o material.

Ordenado (RTO) (Luego de la caída del llamado “socialismo real” y la implantación de la dictadura cívico - militar en abril de 1992 y la adopción de una política estatal de contrainsurgencia criminal, asistimos a un descenso del movimiento revolucionario, a un periodo de reflujo de la revolución en Latinoamérica y el mundo. En lugar de acciones político - miliares, fortalecimiento interno. Se comprendió la necesidad del inicio de la mayor clandestinidad, del Partido y sus estructuras. Debíamos remontar con éxito la campaña enemiga), manteniendo y proyectando el acumulado estratégico como patrimonio del pueblo peruano en las montañas de la selva central, bastión histórico del Frente “Juan Santos Atahualpa” preparando las condiciones para una larga lucha de resistencia, concebida en esencia y fundamentación revolucionaria como una táctica de combate y victoria popular.

Ceder ante la seducción de una clase históricamente privilegiada, rendirse ante los cercos militares, claudicar en el horizonte revolucionario fruto de las recomendaciones de “supuestos” camaradas o ponerse de lado de los pobres, definirse por los mas humildes: con Mariátegui o Ravines, Felipillo o Túpac Amaru II, para el Comandante “Evaristo” eso no fue ni por un instante, una disyuntiva, su posición fue clara y definida, nunca ambigua: con el pueblo, junto al pueblo, nunca con la oligarquía y sus lacayos.

La decisión de copar y tomar la residencia del Embajador japonés, fue una decisión al tiempo que audaz y valiente, una decisión de compromiso con la tierra que lo vio nacer y el pueblo que lo alimento y formó: agudizar las contradicciones de clase, desnudar la esencia del régimen, mostrar la naturaleza criminal, el cinismo y la corrupción de la mafia fujimontesinista que por mantenerse en el poder venían bañando con sangre del pueblo los campos de nuestra Patria en la defensa sacrosanta de los intereses suyos y de su clase.

Superar creativamente el periodo signado por la contrarrevolución y el paramilitarismo, desechar la posibilidad del adiós a las armas, de reforzar la “democracia” de los ricos, profundizar la “paz de los cementerios” o adoptar una política de tercera vía, fue una cuestión de principios elegir por la libertad (“…nos interesa la libertad para la lucha, y no la libertad para la felicidad filistea…” Lenin. El Programa agrario de la social democracia en la primera revolución rusa de 1905 - 1907. Obras de flexibilización, invitados de honor a la mesa de Morihisa Aoki, responsable de los intereses de las transnacionales niponas en tierras re colonizadas por el capitalismo) y la revolución, que caracterizó al Comandante de la Dignidad Tupacamarista.

Se planteó entonces, intensificar la tarea de conspiración permanente, golpear, desnudar y debilitar al régimen que permitiera un periodo de apertura democrática, se convirtió en agenda de primer orden, los abrazos con el enemigo dentro y fuera de las cárceles, por supuestos camaradas e infiltrados permitió descubrir debilidades en nuestras filas. Había entonces que profundizar nuestra clandestinidad, cortar contacto con estructuras partidarias mientras se concretaban los planes de concentración y crecimiento orgánico.

Comprendiendo que romper el silencio era una tarea dura, que el tiempo de nuestra táctica de repliegue llegaba a su fin, el Comandante “Evaristo” decide que es hora de sacudirse de todo cerco enemigo, de deslindar con el terrorismo de Estado y Senderista. Liberado de toda carga personal o sentimental, entiende que es tiempo de abrigarse con el pueblo que el terror había inmovilizado, asumir su voz, su hambre y su destino, convencido de que el verdadero enemigo de los pueblos, es el imperialismo y su sistema de opresión y dominación, cometerá la más grande hazaña cometida por revolucionario alguno en nuestra patria, por 126 días la residencia japonesa será la muestra mas clara de que tomar por asalto el cielo, era posible.

Bajo la consigna política de “rompiendo el silencio…” el 17 de diciembre de 1996 en Lima, bastión conservador de la oligarquía peruana, 14 combatientes del Ejército Popular Tupacamarista (EPT), retuvieron políticamente a cientos de diplomáticos extranjeros, oficiales de la dictadura fujimontesinista, militares de alto rango comprometidos con la política contrasubversiva de aniquilamiento y tierra arrasada, empresarios beneficiarios de las “bondades económicas” del neoliberalismo impulsores de la política anti laboral

La captura de la residencia Japonesa y la retención política de connotados miembros empresariales, políticos y militares de la administración imperial en nuestros pueblos, fue una muestra victoriosa del valor revolucionario y de vigencia de las propuestas programáticas del MRTA, que mostrando el abismo entre ellos y nosotros, desnudó al mismo tiempo la verdadera esencia de esta izquierda farisea que no dudó en endilgarnos el epíteto de “terroristas”.

La retención política en la residencia Japonesa

Fundamentación Histórica

El secuestro del Inca Atahualpa

La retención política de personalidades civiles, políticas, militares y empresariales en lo que fue la Residencia del Embajador en Lima, no fue nunca concebida desde la óptica revolucionaria como una vulgar y delincuencial “toma de rehenes” como pretendió el Fujimontesinismo hacer creer al pueblo, en su primer anuncio oficial, fiel a los dictados imperiales y ocultando verdades históricas, en un discurso televisado de aproximadamente cuatro minutos, condenó la ocupación político - militar, catalogándola de “repugnante” y denominando a nuestros combatientes de “asaltantes”.

Se olvidaba el sistema político en boca del dictador, puesto que la nuestra no es la historia de la burguesía mundial en general y de la japonesa en particular, la nuestra es la historia de un pueblo armas muchas veces destrozada pero nunca vencida, que el 16 de noviembre de 1532, en Cajamarca tuvo lugar el secuestro del Inca Atahuallpa, el primero en suelo sud americano, mientras se encontraba con pocos efectivos militares ya que sus grandes unidades de combate se hallaban consolidando su victoria sobre las fuerzas de Huáscar Inca, en lo que constituye un episodio doloroso en lo que respecta la construcción de la nacionalidad. Sobre este hecho la historia oficial calla para sumir en el olvido la memoria histórica y negar la naturaleza delincuencial del sistema de opresión y explotación capitalista.

Económicos (“la sed de oro que se revela en toda Europa Occidental, reeja hasta que punto estaba minado el feudalismo a nes del siglo XV. Los portugueses buscaban oro a lo largo de las lejanas costas de África, en la India y en el lejano Oriente; oro fue la palabra mágica que impulsó a los españoles a través del Atlántico hasta América; oro fue lo primero que preguntaron los blancos cuando descu- brieron el nuevo continente…” Engels Federico. Decadencia del feudalismo y surgimiento de los Estados Nacionales. La Habana. Impresiones Universitarias André Voisin. 1969) y no otros fueron los móviles del secuestro del Inca Atahuallpa como se puede deducir del fabuloso rescate solicitado, que ascendió a la cifra de 88,5 millones de dólares en oro, y de 2,5 millones de dólares en plata, sumándose a ella, la apropiación de recursos naturales estratégicos, riquezas y la puesta a remate de nuestra soberanía en el mercado para beneficio y usufructo del mercantilismo europeo, estas razones y no otras permitieron al invasor, adoptar dispositivos de extermino. “Sabían que la sorpresa y la acción violenta del ataque les daría el éxito deseado” (Edison Macías Núñez. “Un Rey llamado Atahualpa”).

A diferencia del accionar del mercenarismo internacional, la captura de la residencia del embajador japonés, tuvo razones sociales, políticas, económicas y culturales, en suma luchábamos por el derecho a ser.

La captura de uno de los espacios estratégicos del capital internacional, no tuvo baja civil ni militar alguna, salvo una no profunda herida en el píe del camarada “Tito”, nuestra capacidad de combate mostraba su nivel en los hechos y la moral revolucionaria señalaba la diferencia histórica, abismal, incomparable con la decrépita moral burguesa.

Acostumbrados a la rapacidad de su clase, al maquiavelismo de sus acciones, creyendo el ladrón que los combatientes de la libertad son de su misma condición intentaron tergiversar al amparo de sus leyes, procuradores antiterroristas, jueces, periodistas, congresistas y apologistas, el sentido histórico de una retención política llamada a ser la iniciadora de la revisión de nuestro pasado y el comienzo de nuevas jornadas de lucha.

El pueblo peruano, expresada en su juventud, verdadero rehén de la clase dominante, bajo las banderas del Tupacamarismo, se alzó en junio de 1997 contra la mafia fujimontesinista que rompiendo las barreras del cerco mediático del conflicto con el Ecuador en lo que fue el fracaso de Tiwinza, mostró su rabia al intentar asaltar el Palacio de Gobierno y el Congreso de la República al grito de ¡Abajo la dictadura!.

Retención política que planteada como el súmmum de nuestras raíces, expresó el humanismo revolucionario respecto al pueblo y al trato ético al enemigo, diferente a la ética y al humanitarismo pequeño - burgués, inmensamente superior a la moral de quienes esconden la realidad de las fosas clandestinas, de la práctica militar de violación y repase a los heridos, defensores del estado de excepción o excepción del estado.

Catorce (14) combatientes tupacamaristas llenos de amor patrio, con ojos de futuro, estructurados en un grupo de comando que asumían el ejemplo del cc. “Edgar Sánchez”, hicieron la diferencia abismal con la organización militar mercenaria que ocupó Cajamarca en 1532 quienes organizados en cuatro (4) pelotones (3 de caballería, 1 de infantería sin contar el grupo de artillería) y miles de combatientes indígenas dieron inicio en Cajamarca, al más grande genocidio en la historia de los pueblos, diferente a los 140 comandos de la llamada “Operación Chavín de Huántar” (Chavín de Huántar, es una ciudadela pre inca, asentada en las montañas andinas del llamado Callejón de Conchucos, que cuenta con una galería de túneles o acueductos, por donde la clase política junto a la nobleza religiosa, desviaba el curso de las aguas que iban al pueblo para aplicar la política del chantaje del “dios airado” ante la acentuación de la crisis que se expresaba en la caída de los impuestos) que bajo la asistencia del mas criminal de los Estados Imperiales, los Estados Unidos y el apoyo del fundamentalismo Israelí, contando con la mas alta tecnología militar, mostraban al mundo su capacidad de exterminio, de respuesta a las propuestas de que Otro Mundo era Posible, en síntesis señalaban cual era el precio de quienes insinuaban el asalto al cielo de la muralla burguesa.

Tradición Tupacamarista, que en limpia operación militar retuvo a 700 personas entre personalidades políticas, militares, empresariales así como familiares, sin herida ni maltrato alguno, fueron liberados de manera gradual, mostrando la calidad moral de los revolucionarios y la valía histórica de quienes se reclaman continuadores de una larga tradición de lucha, impusieron dignidad la tarde del 22 de abril a 140 “gallinazos” que actuaban a sueldo del imperialismo yanqui y el sionismo internacional.

Diferencia histórica con quienes desarrollan y aplican el exterminio bajo el amparo de las armas, la tecnología y la complicidad de las clases dominantes que abrazan el cascarón del viejo estado.

Nuestro fundamento político de debilitar al régimen o derrumbar con el concurso del pueblo un sistema de explotación y dominación al capturar la residencia, se puede encontrar en la necesidad de cambiar y transformar la realidad peruana, de abrir un capítulo de denuncia al régimen dictatorial ante la opinión pública nacional e internacional, de mostrar los mecanismos, de señalar con las acciones, las entrañas de un monstruo que cabalgando sobre la mas sórdida violencia estatal, bendecía la impunidad, oficializaba la corrupción, violaba tratados y convenios internacionales, en fin, la acción heroica de un puñado de defensores de la patria, sin curas, jesuitas ni cardenales que los bendijeran, tomaron por asalto el cielo para escribir y enseñar a las generaciones futuras de cómo los herederos de la colonia y del invasor extranjero, de cómo la “democracia pactada”, con más de 180 años de saqueo en su vida republicana, había engendrado su moderna dictadura e imponía con el desempleo, la pauperización social, la corrupción generalizada y la miseria de sus valores la fuerza de su ideología; el peso criminal de sus fuerzas armadas sin honores ni victorias en el campo de la defensa patria (Arica, Tarapacá, Leticia y Tiwinza territorios cautivos de las burguesías locales latinoamericanas), tendría sus “glorias militares” en el asesinato de niños, mujeres, ancianos indefensos, sin que constituya una excepción el repase a combatientes desarmados o heridos .

Convertida en una suerte de mercado persa, el Estado peruano en su crisis se transformó en un boulevard donde tierras, iglesias, medios de comunicación, recursos naturales, cardenales, periodistas, hombres y conciencia, fueron artículos de un moderno bazar, cuyos precios se definían en la salita del servicio de inteligencia nacional. La homilía del mercado abría su cáliz, enfundado en uniforme de combate neoliberal.

El país se remataba, la nacionalidad se compraba en el pentagonito, el Congreso y en la sucursal de la calle Azángaro. Convertida en centro comercial, el mercado laboral se extendía sin límites de edad, desde el nacimiento a la muerte, sin observancia de género era la lógica para recaudar impuestos y la ampliación de la PEA (Población Económicamente Activa) activó un nuevo ejército laboral que aceptó calladamente las nuevas y esclavizantes jornadas laborales: 12 horas para el trabajo, 12 horas para la explotación.