Encuentro Abya Yala

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Encuentro Abya Yala
Pronunciamiento politico
CARACAS, VENEZUELA, ENERO DE 2008.
Declaración que refleja la voluntad política de nuestros pueblos por avanzar hacia la verdadera liberación de nuestra Abya Yala insurgente



Compartimos este espacio de encuentro para aprender a luchar y luchar juntos por la transformación profunda que hoy vivimos los pueblos que habitamos en Nuestra Abya Yala, Nuestra América sin fronteras.

Nuestra Abya Yala, se encuentra en un escenario de ruptura con las cadenas del coloniaje y el capitalismo neoliberal, luchando por la consolidación y el fortalecimiento de procesos populares procedentes de luchas históricas libertarias de pueblos y naciones con sus propias dinámicas reivindicativas, cuyas banderas son las resistencias permanentes y la construcción de una pluralidad de poderes de carácter eminentemente popular que subviertan las estructuras de dominio, opresión y explotación que se preservan en nuestro continente.

No podemos equivocarnos en que si bien la lucha es contra el capitalismo y el neoliberalismo actual, estos sistemas económicos tienen una base material histórica y cultural llamada colonialismo, nuestro principal enemigo histórico perpetuado a través de toda una estructuración jurídica, política, educativa y comunicacional.

El colonialismo para nosotros no es una etapa superada. Al contrario, perdura internalizado en nuestras conductas cotidianas y vidas personales. Nos hemos convertido en seres de almas encadenadas. El Ser colonizado, la ausencia de un ser social integrado a relaciones de libre asociación y creación colectiva, sin ninguna posiblidad de construir identidad, es nuestro principal enemigo interno. Por tanto, la dominación se impone no sólo a través de las formas tradicionales de dominio económico y político, sino sobre todo a través de la conformación de un sujeto social pasivo, cuyo comportamiento normativo es la sumisión ante todas las formas de encadenamiento de nuestra voluntad de libre autodeterminación.

Nuestros países proceden de luchas históricas libertarias de siglos. Con las luchas de independencia logramos la emancipación formal pero no real de nuestros pueblos. Enmarcadas en el modelo republicano de ‘Estado-Nación’, se crearon fronteras artificiales que fragmentaron vidas y territorios, dando continuidad a las políticas coloniales e incluso garantizando el dominio territorial absoluto como es el caso de las Islas Malvinas y Puerto Rico.

Aquí en nuestra tierra, nada es nuestro, todo es de otros e impuesto desde afuera.

El Imperio, factor determinante de esta desunión, tiene en la actualidad a los medios de comunicación como la principal herramienta de dominación cultural y espiritual.

Por todo esto, el imperativo en nuestros pueblos es la lucha por la descolonización, la liberación social y la emancipación cultural y territorial.

La pelea central es desmantelar todo para volver a construirlo a partir de un nuevo NOSOTROS.

Descolonizar quiere decir desmontar la educación, la economía, la comunicación, la política, para volver a movernos. En síntesis, descolonizar es teñir nuestras almas de insurgencia continental.

Descolonizar es subvertirlo todo.

Solamente la descolonización de nuestras mentes y corazones, de nuestros territorios y comunidades, de nuestras creaciones y saberes, nos permitirá construirnos-reconstruirnos, como Seres nuevos, capaces de posibilitar caminos de transformación de la sociedad como lo soñaron el Che, Guaicaipuro, Urquía, Rumiñahui, Atahualpa Yupanki, Tupak Katari, Tupak Amaru, Tiuna, Simón Bolivar, Augusto César Sandino, Carlos Fonseca, José Martí, Juana Azurduy, Eloy Alfaro,

Emiliano Zapata, Farabundo Martí, Luis Carlos Prestes, Manuelita Saenz, Dolores Cacuango, Sor Juana Inés de la Cruz, Camilo Torres, José Carlos Mariátegui, Filiberto Ojeda Ríos, Atanasio Azul, Manuel Tot, y todas las hermanas y hermanos que nos han precedido en la lucha.

Reconocemos como gobiernos alternativos, por partir de procesos constituyentes de carácter participativo, a los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Sin embargo, sólo tendremos formas de gobierno propias el día que podamos reafirmar el ejercicio pleno de la soberanía autogobernante por parte de todos los pueblos de Nuestra América.

Defendemos el liderazgo popular y político de los compañeros Hugo Chávez y Evo Morales como expresión concreta de la lucha victoriosa de los pueblos de Bolivia y Venezuela. Defendemos por tanto la continuidad de estos compañeros a la cabeza de sus respectivos gobiernos.

Los procesos seguidos en Ecuador, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, dan cuenta de avances en el plano electoral y la profundización de los derechos democráticos, rompiendo la perpetuación de las partidocracias tradicionales y aislamientos como el de Cuba. Sin embargo, no olvidemos que aún nos falta alcanzar la derrota política, ideológica y militar de los enemigos históricos del pueblo.

En función de esto llamamos a:

Destruir los estados coloniales y de las cenizas, como el águila y el cóndor en su primer vuelo, volver a levantarnos.

Reestablecer el equilibrio significa terminar con las fronteras artificiales de los actuales Estados-Nación, determinadas desde las políticas coloniales.

Construiremos otro tipo de humanidad, con nuestros propios conceptos de libertad, vida, dignidad, la cual no se construye desde arriba, ni desde la democracia liberal.

Una sociedad que esté dispuesta a construir valores propios, principios propios, política, economía, salud, educación y universidad propia, para llegar a nuevas identidades que sean el más fuerte cimiento de nuevas sociedades basadas en otro tipo de relaciones humanas y naturales: justas, libres e iguales.

Todas estas luchas nos llevan a generar en nuestra gente, niñas, niños, mujeres, hombres, jóvenes y mayores, mentalidades y corazones insurgentes dado que el poder popular no sólo se construye a través de la resistencia sino también a través de rupturas frente al poder impuesto y constituido que van más allá de la resistencia que nuestros pueblos han ofrecido y ofrecen a las políticas de dominación y explotación.

Si estamos en un escenario de construcción la actitud debe ser la del fortalecimiento de una voluntad de poder manifestada a través de nuestra capacidad de autodeterminarnos y ser plenamente soberanos en nuestras decisiones.

Un proceso de liberación supone que los pueblos tienen que ser los sujetos políticos de su historia. Por ende, debemos unir nuestras luchas en un internacionalismo solidario y militante.

Cuando golpean a cualquiera de los procesos de liberación de nuestro continente, nos golpean a todas y a todos. Frente a la agresión a cada uno de nosotros debemos responder todas y todos.

Estás serán las condiciones para avanzar en nuestra segunda y definitiva emancipación. Es una solidaridad en lucha entendida a la par de la generación de un proceso constituyente continental, popular y plurinacional, que sin detenimiento y desde todos los rincones de nuestra Abya Yala, nos permita en los años venideros acabar con todas las fronteras y formas de dominación territorial, económica y cultural que hoy se imponen en nuestro continente.

Además del fortalecimiento progresivo y continuo de la amplia plataforma de lucha que estamos construyendo, proponemos que una de las primeras tareas a realizar dentro de este proceso constituyente continental sea la convocatoria del “Juicio al Estado Colonial”.

Este no será un juicio jurídico. Se trata de un juicio ético y político para establecer la verdad, para reconstruir y reinscribir la historia, determinando la responsabilidad de los actuales ‘Estados-Nación’, vigentes a través de sus mandos burocráticos y las cúpulas mafiosas y burguesas de los poderes constituidos.

Abya Yala supone un nuevo tipo de militantes. Formarlas y formarlos es tarea de esta constituyente para asegurar que los procesos dependan de sí mismos y no de liderazgos individuales.

Para estos poderes populares el hombre y la mujer, el niño y el adulto, los jóvenes y abuelos, lo humano y la naturaleza se deben un absoluto respeto que reestablezca el equilibrio perdido y la armonía entre ellos. En otras palabras, la tarea es construir la complementariedad y restaurar la dualidad.

Desde nuestra identidad construida en la lucha somos uno y muchos, un solo territorio en diversidad de culturas y pueblos. Somos Abya Yala… Nuestra América no tiene fronteras.

Aspiramos a recuperar la soberanía sobre nuestra tierra, nuestras aguas, nuestros espacios aéreos y todas sus riquezas. Esta hermosa y rica Tierra de Nuestra América es nuestra y sólo nuestra; y por ello también se la ofrendamos en igualdad de todos a la humanidad entera.

Esto supone la expulsión de todas las tropas y bases militares extranjeras que se encuentran hoy mancillando nuestro territorio.

La libre comunicación y circulación es un derecho originario de los pueblos.

Por el rescate y la producción de nuestras palabras, nuestras imágenes, nuestros sonidos y nuestras ternuras… llamamos a la subversión comunicacional continental contra el terrorismo mediático impuesto por las grandes corporaciones.

Exhortamos a todos los movimientos populares a comenzar la organización de las redes, milicias y brigadas comunicacionales continentales como mecanismos de articulación de este camino insurgente.

Telesur se planteó para ser la expresión de la voz de los pueblos del continente. Por ello exhortamos a los países que se comprometieron a respaldar este proyecto a cumplir con su responsabilidad para democratizar el acceso a este medio. Al mismo tiempo exigimos a Telesur que se convierta en una plataforma de liberación y difusión de nuestra producción comunicacional.

En cuanto a la unidad continental, exhortamos a que todos los procesos de integración actualmente promovidos por los gobiernos estatales, como lo es la iniciativa ALBA, estén dirigidos en función de la promoción de la igualdad, la justicia y el protagonismo de los pueblos. No habrá integración jamás si no son los pueblos mismos los actores centrales de este objetivo fundamental de unidad antiimperialista.

Acusamos de ser planes genocidas, fascistas y neocoloniales al Plan Colombia, Plan Puebla Panamá, Plan Patriota, el Acuerdo para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte-Iniciativa Mérida, el Tratado del IIRSA y todos los Tratados de Libre Comercio como el TLCAN y la propuesta ALCA.

Exigimos un alto inmediato a la destrucción de nuestra Madre Tierra y el derecho a la soberanía alimentaria de nuestros pueblos a través de proyectos de apropiación extensiva de todos nuestros territorios dados en propiedad a las empresas transnacionales, monocultivantes y transgénicas.

Denunciamos la deforestación del Amazonas, principal fuente de agua y biodiversidad de nuestro continente, que está siendo entregado a las grandes empresas de agronegocios internacionales.

Igualmente, denunciamos la apropiación de nuestros mares por parte de todos los monopolios y corporaciones que hoy se apropian de los mares del mundo. Pedimos solidaridad con las luchas de todos los movimientos ecológicos y de pescadores artesanales e industriales que luchan por el rescate de nuestras aguas.

Igualmente, exigimos un alto a las concesiones mineras que en estos momentos no sólo se apropian de nuestra riqueza sino que destruyen poblaciones enteras y la vida natural que las rodea.

No aceptamos que ni uno solo de nuestros saberes ancestrales y riquezas tecnológicas y culturales, sean convertidas en mercancía en los mercados capitalistas del conocimiento.

Hacemos un pronunciamiento solidario y contundente a favor de la independencia total del pueblo puertorriqueño, exhortando a todos los diversos movimientos sociales y gobiernos a expresarse a favor de su libre determinación.

Igualmente, exigimos se devuelva a Bolivia la salida soberana al mar.

Exigimos la libertad de las y los presos políticos identificados con las políticas antiimperialistas y luchadores sociales a nivel continental. Hacemos hincapié en los procesos de juicio que siguen los casos de luchadores presos de Oaxaca, Atenco y Puerto Rico, lo mismo que exigimos la libertad inmediata para los cinco compañeros cubanos que de manera totalmente ilegal siguen presos en Estados Unidos. Exigimos el cierre definitivo de la cárcel de Guantánamo y la devolución de este territorio a su legítimo dueño, el pueblo cubano.

Denunciamos la actual agresión por parte del paramilitarismo y el gobierno de Felipe Calderón contra las comunidades autónomas zapatistas de Chiapas.

Exigimos a la Presidenta Michelle Bachelet atienda de inmediato las demandas sociales y políticas de la compañera Patricia Troncoso, cuya vida peligra, al estar en huelga de hambre por 108 días y por el terrorismo de estado que hoy se mantiene incólume contra la nación Mapuche en Chile.

Paralelamente nos solidarizamos con la huelga de hambre de los 80 compañeros oriundos del Perú, presos por el estado represor peruano a causa de la insurgencia de Andahuaylas.

Respaldamos los procesos constituyentes que con mucho esfuerzo se están llevando adelante en los países hermanos de Bolivia y Ecuador.

Exhortamos a todos los movimientos populares a mantenerse atentos frente a la ofensiva oligárquica e imperialista que en estos momentos se lleva adelante contra el pueblo boliviano.

Llamamos a la movilización y a la solidaridad con nuestras hermanas y hermanos bolivianos.

Reconocemos y respaldamos plenamente la nueva Constitución Política de Bolivia aprobada por su Asamblea Constituyente.

Apoyamos a los movimientos sociales, mineros, campesinos e indígenas del Perú, que en estos momentos reconstituyen una vanguardia popular en contra de uno de los gobiernos más lacayos del imperialismo que sigue entregando los territorios y riquezas del Perú.

Apoyamos la lucha de los pueblos amazónicos del Ecuador en contra del reestablecimiento de las concesiones petroleras y mineras en esta región.

Reivindicamos y apoyamos a los movimientos de trabajadoras, trabajadores y organizaciones sociales que luchan en Argentina en defensa de los recursos naturales y contra la entrega minera.

Igualmente, reconocemos la preexistencia de pueblos indígenas y naciones originarias en este país.

Apoyamos a los movimientos de los Sin Tierra y a todas las organizaciones campesinas que se encuentran luchando por una auténtica reforma agraria en Brasil.

Rechazamos rotundamente la intervención militar de Estados Unidos en Haití acompañada por tropas de los gobiernos de Brasil, Argentina, Colombia y Uruguay. Exigimos su salida inmediata.

Exigimos al gobierno paramilitar, genocida, terrorista y narcotraficante de Álvaro Uribe Velez, el reconocimiento del conflicto armado interno colombiano, como primera vía para facilitar, impulsar y lograr una salida política y negociada del mismo, que incluya como iniciativas: acuerdos humanitarios, intercambios, despejes de zona y mesas de diálogo. Denunciamos toda intención por parte de este gobierno en insistir en el rescate militar de las y los civiles retenidos y militares detenidos. Pero por encima de todo, consideramos que cualquier mediación que suponga el rechazo a toda forma de claudicación popular, debe orientarse al fortalecimiento de la movilización y participación directa del pueblo colombiano en función de la construcción de una nueva realidad social para este país.

Respaldamos al presidente Chávez en su esfuerzo por mediar y apoyar al pueblo colombiano en terminar con la guerra genocida de la oligarquía y el paramilitarismo.

Acompañamos los procesos de Liberación de la Madre Tierra que están teniendo lugar en el Cauca; al mismo tiempo que denunciamos y condenamos las acciones de represión y asesinato sobre estos pueblos indígenas y otros sectores sociales de Colombia.

Exigimos que se respete el derecho de éstos y todas las naciones originarias, pueblos indígenas, tribales y comunidades afrodescendientes que luchan por la restauración de sus territorios y renacimiento de sus vidas colectivas.

Denunciamos la política sistemática de asesinatos continuos a dirigentes populares que se viene llevando a través del narcotráfico y paramilitarismo continental, particularmente en México, Colombia y su actual extensión al territorio venezolano.

Respaldamos al Presidente Correa en el proceso de expulsión de la Base de Manta en manos de la Fuerzas Armadas Norteamericanas, demandando que se realice una amplia auditoría respecto a los términos de la concesión.

Exigimos el esclarecimiento y castigo para los culpables del asesinato de la Ex - Ministra de Defensa del Ecuador, Guadalupe Larriva, asesinada en circunstancias no resueltas hace un año en las proximidades de la Base de Manta.

Apoyamos el proceso revolucionario protagonizado en este momento por el pueblo de Venezuela, al mismo tiempo que denunciamos el bloqueo burocrático que junto a la conspiración oligárquica e imperialista intentan acabar con este proceso de liberación.

Rechazamos el trato inhumano que hoy se ejerce en contra de nuestras hermanas y hermanos migrantes en algunos de nuestros países, en especial en las fronteras de México y Estados Unidos, lo mismo que en algunos países europeos como España. Por tanto, exigimos reconocimiento de todos sus derechos fundamentales para cualquier ser humano que se encuentre en los países de nuestra región ya sea refugiado, desplazado, inmigrante o exiliado.

Igualmente, demandamos la caída inmediata del Muro de la Indignidad colocado entre México y Estados Unidos.

Denunciamos que actualmente la clase trabajadora vive un proceso creciente de hiper explotación en todo el continente, que no sólo devalúa a diario el salario y expulsa de su posición laboral a miles de trabajadores, sino que en estos momentos emprende proyectos de reestablecimiento del trabajo esclavo y obligante a través de la maquila, las contrataciones diarias, modelos de tercerización y las múltiples formas del llamado “trabajo negro”.

Hacemos un llamado a que todo nuestro movimiento se solidarice con los barrios humildes y el enorme esfuerzo que están haciendo todas aquellas organizaciones juveniles por romper el cerco de la guerra social impuesta que impide toda posibilidad de surgimiento de una nueva generación de jóvenes libres, solidarios e insurgentes.

Respaldamos a los movimientos estudiantiles que luchan por una educación y universidad popular, gratuita y abierta a todos los saberes.

Igualmente demandamos respuestas de los gobiernos a las luchas de las y los trabajadores urbanos y rurales por la recuperación de sus fuentes de trabajo y reapropiación de las estructuras y tierras productivas.

Son los ricos los que nos deben a nosotros por todo lo que se han tomado; ni un centavo le debemos a esos explotadores. Rechazamos cualquier forma de indemnización a la propiedad capitalista, de la misma manera que rechazamos la continuidad del pago de la deuda externa, de por sí ilegal. Somos acreedores de una deuda histórica infinitamente millonaria, no deudores.

Denunciamos la multiplicación de mercados de cuerpos a través de la trata de humanos, la apropiación de niñas y niños, de órganos, la prostitución obligada de niños y adultos, la inducción al consumo de drogas cada vez más nocivas y adictivas, lo que constituye un regreso a nuestra condición de naciones vendidas y esclavizadas.

Exhortamos a los gobiernos y organismos internacionales a la recuperación del valor alimentario y sagrado de la Hoja de Coca que nace en toda el área central de los Andes. Exigimos su despenalización y libre circulación por todo nuestro planeta.

Denunciamos al actual presidente de Guatemala, Alvaro Colom, y a los gobiernos anteriores, por la represión ejercida contra las comunidades indígenas y por catalogar de terroristas a todos los movimientos indígenas, sociales y populares que luchan por sus vidas y territorios, sumándose a la estrategia imperial y de criminalización mundial que hoy se aplica contra las resistencias populares.

Rechazamos rotundamente la actual utilización de Nuestra Tierra para la producción de Agrocombustibles y la utilización de glifosatos.

Expresamos nuestra total solidaridad con los pueblos palestinos, afganos e iraquíes actualmente en lucha por su soberanía y sobrevivencia; así como acompañamos la denuncia mundial que hoy se hace desde todos los rincones de la tierra en contra del genocidio que los Estados Norteamericano e Israelita vienen emprendiendo contra estas naciones.

El Encuentro Abya Yala es una muestra de que la América somos muchos pero también sabemos ser Uno. Somos muchas manos entrelazadas por un solo corazón a la hora de la batalla emancipadora.

Somos los comunes, los que nada tenemos pero todo hacemos, capaces de construir una y mil veces si es necesario el mundo que vive en nuestro sueños.

El grito sigue siendo el mismo

¡Hasta la Victoria Siempre, Venceremos!

Caracas, Venezuela, a 27 de enero de 2008.