El transgenetismo: un giro más a la derecha. El gobierno de Evo Morales y los transgénicos

El transgenetismo: un giro más a la derecha. El gobierno de Evo Morales y los transgénicos

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En Bolivia ha quedado claro, que la legalización de los transgénicoses obra del MAS como expresión de una política pública destinada a favorecer alos intereses del capitalismo en general, de las transnacionales, pero tambiéndel sector soyero en particular, parte de la llamada oligarquía cruceña.

¿Por qué transgénicos en Bolivia? Porque es parte del modelo de losagronegocios, de la alianza que tiene Evo Morales con el sector terratenienteproductor de soya, los que llevan adelante un prototipo de desarrollo “sincampesinos”.

Desde hace bastante tiempo atrás, el empresariado cruceño ve conbuenos ojos a Evo, porque se reconoce como sujeto del actual proceso de cambio.Cambio con transgénicos, con soya y aceite transgénico, con agronegocios y conuna luna de miel que comenzó con la inclusión en el MAS de militantes de laUnión Juvenil Cruceñista, la participación de los empresarios privados en laCumbre Social del MAS (enero del 2012) y la reciente premiación de losganaderos del Oriente del país a la ministra Achacollo, titular del Ministeriode Desarrollo Rural y Tierras. Dicha alianza se expresa en la libertad deexportación de alimentos para los ganaderos y empresarios, así como otrosbeneficios sobre los que daremos más detalles posteriormente. Les adjuntamos undocumento sobre el transgenismo de Evo, es decir, su giro sostenido hacia laderecha.



El transgenetismo: un giro más a la derecha. El gobierno de Evo Morales y los transgénicos

La coyuntura marca el carácter del régimen de Evo Morales

El análisis de coyuntura es un tema imprescindible en la actividad política de los pueblos y de las organizaciones. En este sentido, durante las últimas semanas, a través de varios conversatorios, se estuvo analizando algunas de las facetas del actual gobierno y de la rearticulación de la lucha popular por transformar las actuales relaciones de poder que han desencadenado en la consolidación del modelo de acumulación a favor de las transnacionales y de los empresarios, al mismo tiempo de la emergencia de una nueva élite de pachamamistas en función de gobierno.

La caracterización del país, a partir de la definición del CAPITALISMO RENTISTA es otra necesidad que se viene trabajando, así también el delineo de la estrategia de poder de la insurgencia del trabajo.

Como verán, son muchos los temas y materiales reunidos, y como el presente documento busca dar una versión resumida de un solo tópico, tan sólo tocaré el tema de los transgénicos (envenenamiento rentable) incorporados a las políticas públicas del gobierno del MAS, aspecto que demuestra la derechización incuestionable del mismo.

En el número 15 del Periódico Insurgent@, ya se informaba a la población de la legalización de los transgénicos en Bolivia, en una decisión que emulaba a la del Presidente Lula Da Silva del Brasil, que firma un decreto que autoriza provisionalmente la venta de soja RR para la cosecha 2003 y luego para la plantación y comercialización de la cosecha 2004, acompañada de una amnistía para productores de soja transgénica.

Algunos rostros y las políticas que implementan…

Realmente es transgénico

Cuando Evo Morales fue electo presidente, en el 2005, las plantaciones de soya (o soja) transgénica en el Departamento de Santa Cruz representaban el 21%, para el año 2010 estos productos llegaban al 92%, en una tendencia ascendente. Durante 5 años, la soya transgénica no fue objeto de control ni de prohibición, pese a no ser un cultivo permitido (hasta entonces) por el alto peligro que puede causar en el consumo animal y humano.

Evo Morales, dio su famoso discurso contra el pollo con hormonas y dijo en la Cumbre de Tiquipaya, que los plásticos eran nocivos a la salud, entre otros temas que dejaron mal parado al Presidente, por ser confuso, maniobrero y poco claro. A ello se sumó su perfil homofóbico, anticalvicie, demostrando que tenía una gran confusión de conceptos en su cabeza, al tiempo de ser el hazmerreír de la derecha nacional e internacional. Algunos, seguramente, pensaron que el Evo era un militante anti-transgénico, pero quedaron primero confundidos y luego anonadados por hechos posteriores que impulsó este personaje.

Cuando se aprobó la Ley Nº 144 de la Revolución Productiva Comunitaria Agropecuaria, muchas organizaciones campesinas del mundo quedaron con los “pelos de punta” al conocer, que con la firma de organizaciones campesinas e indígenas (CSUTCB, Bartolinas, Colonizadores), el Estado Plurinacional había aprobado una Ley que legalizaba los transgénicos en Bolivia, específicamente los relacionados a la soya.
soya

Tanto miedo “demostró” el Evo a la coca cola, a los pollos con hormonas, pero en la práctica, no le tembló la mano en dar vía libre a una norma que posibilita el consumo del aceite hecho en base a soya transgénica, porque ese es resultado concreto del tema. Este es un indicador del carácter pro empresarial y pro transnacional del gobierno que lastimosamente tenemos en Bolivia.

Un poquito de historia siempre sienta bien

Yo recuerdo, que en el texto de la Constitución que aprobó la Asamblea Constituyente, el pueblo boliviano, a través de algunos asambleístas –por entonces- valientes, habían logrado introducir una prohibición explícita de los transgénicos, conscientes que estos son productos de transnacionales como Monsanto, que lucran con la agricultura del mundo, introduciendo semillas alteradas, agroquímicos (en realidad agro tóxicos) bajo el pretexto de elevar la productividad de los cultivos. Empero, un estudio de una Universidad de Nebraska, demuestra que el rendimiento de los cultivos de soja transgénicas son inferior en por lo menos un 5% a las semillas convencionales (la inserción violenta del gen modifica la capacidad productiva de la planta).

La transnacional Monsanto, fundada en Saint-Louis (Missouri, EEUU) en 1901, se presenta como una empresa que trabaja con los productores para la mejora de cultivos “respetuosos del Medio Ambiente”; es líder mundial en biotecnologías: tiene 90% de las patentes de transgénicos, la mayoría son RR. Durante la primera guerra mundial, multiplica sus ingresos por 100 al proveer insumos químicos para los gases de combate y explosivos.

En el siguiente cuadro comparativo que les voy a mostrar, se transcribe el texto aprobado por la Asamblea Constituyente en Oruro y luego el texto negociado entre el MAS y la derecha parlamentaria (UN, PODEMOS y el MNR) en el Vicepresidencia, donde uno de los artífices directos de los cambios introducidos es el actual Ministro Carlos Romero, además de Alvaro García Linera.

Cuadro. Comparación de textos.
trans oruro

Fuente: Patria Insurgente. Constituciones Comparadas: Materiales para el análisis de la Constitución que será considerada en el Referéndum del 25 de enero de 2009.

Como se muestra, ya el MAS (el 2008) aceptaba y promovía los transgénicos en Bolivia en su nueva Constitución.

Los pueblos luchan contra los transgénicos el Estado Plurinacional les abre las puertas de Bolivia

Los pueblos, la izquierda revolucionaria, la insurgencia, luchan y van a luchar contra los transgénicos por su carácter capitalista, transnacional, destructor del medio ambiente, excluyente de la economía campesina. Para comprender la afirmación anterior, se debe conceptualizar a los transgénicos como parte fundamental de esta nueva etapa de “dominación en el devenir histórico en la que la producción y distribución de la alimentación son ejes para dominar la identidad, a partir de la desbiologización de la tierra, de los alimentos y por consecuencia del ser humano. La depravación de los avances tecnológicos vertidos del marco recolonial del Neo-neoliberalismo expresado mañosamente en la industria biotecnológica sólo ha dado continuidad al intento inicial del capitalismo, a partir de la revolución verde, de erradicar la agricultura campesina basada en la autoproducción y en la diversidad de formas de producción, para implantarla por una sola lógica de producción basada en la concentración de los medios de producción (tierra, territorio, agua, maquinaria, insumos agrícolas, etc.) y distribución de alimentos. Actualmente y bajo esta lógica los proveedores de insumos agrícolas (plaguicidas fertilizantes y demás) están en contubernio con los creadores y distribuidores de semillas genéticamente modificadas que sirven, además, para alimentar a los animales de crianza, los que, vale la pena recalcar, ahora se crían en cubículos toda su vida, sin ningún tipo de cariño ni respeto a su identidad; ya ni siquiera se requiere ejercer la actividad del pastoreo, con lo que se completa la cadena de destrucción de la identidad del campesino”.

De este modo y a paso seguro, se concentra en pocas manos el dominio de la totalidad de la cadena de producción alimentaria para decidir, en un futuro cercano, “quién come y quién no. Incluye esta concentración a los mecanismos de investigación que se realizan muchas veces en las mismas empresas productoras o por instituciones contratadas por éstas. Cabe resaltar que en estos casos generalmente las investigaciones muestran inocuidad de los alimentos transgénicos y que algunos grupos independientes de investigadores, contradictoriamente, encuentran otra información asociada a efectos negativos en la salud” .

Si el aceite que consume la población boliviana está hecho en base a soya (transgénica), es muy probable que su consumo tenga efectos sobre la salud de las personas.

La investigadora Marie-Monique Robin señala que el Roundup (glifosato) es el herbicida más vendido en el mundo, presentado como 100% biodegradable y respetuoso del medio ambiente afecta a los mecanismos que controlan la división celular: induce las primeras etapas que llevan al cáncer. Durante los años 2000-2006, bajo el paraguas del “Plan Colombia” se efectuaron esparcimientos aéreos de roundup con el resultado de 300.000 personas intoxicadas solo en la región del Putumayo (malformaciones al nacimiento, problemas gastrointestinales, insuficiencias respiratorias, irrupciones cutáneas) . Este producto se utiliza en la soya transgénica. Según Organic Center, luego de haber estudiado 13 años de cultivos transgénicos de soya, maíz y algodón en EEUU se han incrementado el uso de pesticidas en general por 143,3 mil toneladas en los primeros 13 años de uso comercial, en comparación a la cantidad de pesticida que se hubiera aplicado en ausencia de este tipo de semillas. Esto se debe a la aparición y rápida propagación de malezas resistentes al glifosato (Roundup) .

En Bolivia el uso de agro tóxicos se ha incrementado en 306% en los últimos años y la forma y cantidad de aplicación es cada vez más intensiva . Esto podría implicar mayores riesgos y efectos también a la salud humana, pues se ha comprobado que los alimentos elaborados con transgénicos, contienen residuos de agro tóxicos hasta 200 veces más altos que los elaborados con cultivos que no lo son.

En lo personal, no creo que desde el actual Estado Plurinacional se lleve a cabo un estudio sobre los efectos de los productos genéticamente modificados, como el caso del aceite, porque es una política pública la que legaliza este tipo de productos.

Bajo la lógica del mercado, los “consumidores” (es decir el pueblo) seremos las víctimas, y hoy por hoy, estamos solos y desamparados porque el Estado ha decidido estar en colusión abierta con el sector soyero, que al igual que el sector financiero o transnacional (minería e hidrocarburos) no han dejado de hacer “buenos negocios” con el actual gobierno.

Por todo lo anterior, la afirmación de que existe un “transgenetismo en Bolivia”, no hace más que ratificarse, evidenciando un giro más hacia la derecha de parte del gobierno indígena de Evo Morales.

¿Qué hacer?

Dentro de algunas aportaciones al programa (otro tema que se viene discutiendo) se propone lo siguiente:

 Prohibición de la soya y toda siembra de productos transgénicos.
 Obligatoriedad de sembrar soya convencional.
 Nacionalización del complejo soyero.
 Creación de una empresa estatal y campesina de producción, importación y comercialización de insumos agrícolas.
 Potenciamiento de la economía comunitaria.
 Expansión de la producción agroecológica.
 Reversión de las tierras concentradas en manos del actual agronegocio.
 Revolución agraria insurgente sobre la base del poder de las comunidades, ayllus y pueblos indígenas.

Profundizar la campaña de denuncia (nacional e internacional) del verdadero carácter transgénico del actual gobierno.