Causas y consecuencias del aumento de la ola criminal contra el pueblo

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Causas y consecuencias del aumento de la ola criminal contra el pueblo



Causas y consecuencias del aumento de la ola criminal contra el pueblo

La oleada criminal que azota al país y las ciudades del eje en particular ha dado lugar -con justa razón- a la reacción popular en varias ciudades. El pueblo se moviliza en El Alto y toma la justicia en sus manos, cansado ya de las bandas criminales que crecen como hongos en terreno propicio, cansado de jueces y fiscales corruptos, cansado de la ausencia de fuentes de trabajo, de proyectos de vivienda inexistentes, de la vieja educación que pese a su cambio de nombre, sigue siendo tan liberal y burguesa que seguirá formando los individuos que el sistema social burgués requiere para seguir funcionando.

Aquí vale la pena precisar la actitud de los criminales, ¡pero si es el prototipo del hombre bajo el régimen social burgués!, individualista, egoísta, cuya única motivación es acumular y ganar dinero fácil, el mismo que luego se tornara en capital, así emergió el capitalismo, la acumulación originaria de capital tiene un origen parecido: latrocinio, usura, explotación. El criminal que roba, asesina o se corrompe en la administración pública sólo tiene un objetivo: acumular; a costa de la vida de sus semejantes; sólo le interesa su bienestar individual; el delincuente que asesina, roba, trafica drogas, seres humanos o vende narcóticos sólo busca su beneficio personal, no le interesa en lo más mínimo las personas a las que causa sufrimiento, entonces llama la atención cuando los poli castros del parlamento burgués se rasgan las vestiduras demagógicamente tratando de cuestionar una u otra cosa de la administración estatal actual, sin tocar para nada la esencia del problema, tratando de colocar como siempre parches o remiendos al vetusto rostro de un sistema social corrupto hasta el tuétano. ¿De que se quejan los políticos del parlamento burgués o los “analistas” de la prensa burguesa? ¿No era éste, “el régimen democrático” el mejor sistema social? ¿El paraíso donde prima el amor al prójimo, la armonía y el equilibrio social?

Cuando hablan los “analistas” o los “politólogos” del sistema, como siempre no tocan la esencia del asunto, es hora de dotar de más medios de represión a la policía dicen algunos; es hora de involucrar a la población bajo el mando policial dicen otros; el origen de la criminalidad es la ausencia de valores dicen algunos “expertos” criminólogos, con un aire de supuesta “profundidad”, que resulta paradójico en individuos egresados de universidades que -en los más de los casos- lo único que forman es hombrecitos mediocres, funcionales al sistema; individuos sin una pizca de actitud analítica, crítica de los supuestos sobre los que descansa este orden social; algunos “politólogos” consideran que es la educación y la desintegración familiar la causa, ninguno es capaz de entender la ola criminal como una expresión palmaria de la descomposición del viejo Estado burgués, entender todos estos fenómenos como efectos, como expresión manifiesta de la descomposición del orden social capitalista; la delincuencia es un fenómeno consustancial al sistema capitalista.

Veamos; en el sistema capitalista la fuerza motriz que moviliza a la población es material, todos los hombres en este régimen social se mueven por dinero, “el dinero, aquella ramera universal, la alcahueta de hombres y pueblos” decía Marx; el estimulo material, la fuerza motriz de hombres y pueblos –decía Che Guevara- es una carrera de lobos, al final sólo unos cuantos podrán llegar a la meta y alcanzar la cima, pero tras pisotear y aplastar a cuantos se crucen en el camino; Rockefeller es el modelo paradigmático del homo economicus del capitalismo. Bien decía un escritor soviético del siglo pasado, respecto de la criminalidad bajo el orden capitalista, los hijos de los Capone y Compañía mañana serán los grandes banqueros y financistas del sistema; el capitalismo es el régimen de la violencia y el terror, históricamente quedo demostrado, las más de las veces esta violencia está a cargo del propio aparato estatal y en el resto de los casos a cargo de bandas criminales.

La respuesta al problema delictivo no es darle mayores medios a la policía, esta institución, igual de podrida como toda la institucionalidad burguesa, no está para proteger al ciudadano común del crimen organizado; su función primordial no es ésta, sino que es un aparato represivo que está al servicio de la reproducción de las condiciones materiales y super estructurales imperantes bajo el Estado burgués, en otras palabras está para proteger el statu quo, la propiedad privada burguesa y las relaciones emergentes de esta propiedad; no existe para proteger el domicilio o la vida del obrero o del vendedor informal que salen a ganarse honestamente el pan de cada día a las calles, ésta función es secundaria; de otra manera no se explica cómo cientos de policías se destinen a reprimir al pueblo en sus cotidianas movilizaciones por pan, trabajo, salud, educación nueva, etc. etc., mientras los barrios marginales carecen de seguridad.

La solución es la propia organización popular, es el poder popular, el pueblo movilizado que ya comenzó a mostrarse en El Alto, donde aún hace falta desarrollar juicios populares; que la movilización popular requiere organización por supuesto, que no puede someterse a la institucionalidad burguesa es un imperativo categórico, de lo contrario todo seguirá igual, la criminalidad, el matonaje y la corrupción seguirán campeando.