Sinopsis de una Asamblea Constituyente que naufragó ante nuestra vista y paciencia.

Una vez que ha concluido el trabajo de la Asamblea Constituyente, se puede evaluar el grado de eficacia del foro, llegando a establecer conclusiones sobre el mismo. La Asamblea no ha sido un éxito, sino un naufragio del cual ha quedado un texto constitucional al que ahora se lo trata de parchar, arreglar y presentar al pueblo como una panacea de una supuesta revolución que nunca fue tal.

Conviene no adelantarnos a la evaluación del texto resultante de este naufragio, y ver lo que paso con este foro. Para ello se tiene la siguiente descripción. Febrero 2008



Sinopsis de una Asamblea Constituyente que naufragó ante nuestra vista y paciencia.

De sus restos sólo queda un nuevo texto…

1. Evaluación del trabajo y tiempo de duración de la Asamblea Constituyente

La Asamblea Constituyente duro 17 meses, desde agosto del 2006 a diciembre del 2007. Los cinco meses del año 2006, fue un tiempo desperdiciado, pues no se logró aprobar un Reglamento claro, dando paso a una serie de conflictos que evidenciaron la ausencia de hegemonía de parte de la bancada mayoritaria del MAS, que teniendo la mayoría absoluta hubiera podido organizar el foro de acuerdo a su visión, asignándole o negociando con las minorías una participación digna y prudente de éstas en el proceso. Esta fue una primera incapacidad.

Por el lado de la derecha, está fue capaz de neutralizar la mayoría del MAS, creciendo como fuerzas políticas al grado de pararse frente a la principal bancada como su contendiente casi en igualdad de condiciones.

Por otra parte, se evidenció, que durante el año 2006, las Prefecturas y Comités Cívicos de la Media Luna lograron un nivel de movilización social muy significativa, en los Departamentos donde gano el Si en el Referéndum por Autonomías Departamentales, mientras que el gobierno y el MAS no hizo nada significativo.

Los sectores más activos de la derecha corporativa fascista lograron posicionar el tema de las autonomías departamentales como una demanda nacional, mientras que la bancada del MAS no logró posicionar nada.

El 2007 fue un año más variado, pues la Asamblea terminó de aprobar su Reglamento; emprendió una serie de viajes a fin de dar cumplimiento a los Encuentros Territoriales; hizo funcionar a sus Comisiones para el trabajo de “sistematización” y elaboración de artículos constitucionales; buscó mecanismos para funcionar cuando se efectuaron las movilizaciones por el tema de la Capitalía Plena para Chuquisaca; y finalmente, procedió a aprobar el nuevo texto contra el tiempo y de una manera irregular.

El MAS, fuerza mayoritaria, cedió en el tema de los 2/3 como mecanismo de aprobación final del texto constitucional, para “patear al final” el tablero y aprobar apresuradamente su texto por mayoría, modificando el Reglamento. Todo esto no muestra solvencia en los pasos emprendidos, sino desesperación y uso de maniobras, innecesarias cuando eres mayoría y tienes una verdadera voluntad de llevar a delante cambios estructurales.

De los 17 meses de funcionamiento del foro, en realidad sólo cinco fueron empleados para el trabajo de fondo.

2. Caracterización de la Asamblea Constituyente

En base a lo sucedido se puede afirmar, que la Asamblea no fue un espacio de concertación o pacto social. La concertación fue realizada fuera del foro:

a) En el Parlamento, para ampliar el funcionamiento de la Asamblea, de manera que nunca fue una instancia plenipotenciaria y con capacidades para autoregularse.

b) En la Suprapartidaria, donde fuerzas políticas acordaron modificar los Informes de Mayoría y Minoría, de manera que se introdujo una redacción diferente en la Visión de País, Autonomías, Economía, entre los acuerdos más importantes.

c) Otro acuerdo posterior son las negociaciones entre el Gobierno y las Prefecturas para “compatibilizar” el texto constitucional y los Estatutos Autonómicos, lo que evidenciaría que el foro no trabajó la totalidad del texto.

Estos pactos extra Asamblea son importantes porque ayudan a desmitificar la explicación de que la Asamblea es un escenario nato de concertación. En realidad es un escenario de confrontación donde lo que se espera que la fuerza mayoritaria tenga la hegemonía del proceso, logre establecer reglas para las minorías y realice las modificaciones que demande su programa de transformación. Sin embargo, lo visto es llamativo, pues la mayoría no tuvo hegemonía alguna y termino concediendo a la minoría aspectos como la aceptación del Estado Social de Derecho, el legislativo bicamaral, el pluralismo económico, etc.

3. La eficacia de la Asamblea Constituyente

Al margen de las iníciales especulaciones, o de los criterios particulares, hoy es posible afirmar si la Asamblea fue o no eficaz en su trabajo.

Ya se dijo, que del tiempo total, sólo una pequeña parte fue empleado para el trabajo productivo: 35%.

En términos operativos, el foro estuvo atravesado por tres acciones de fuerza que gravitaron de tal manera, que impidieron que esta sea una Asamblea viabilizadora de las propuestas de las fuerzas del cambio:

a) Las conductas confrontacionales. La Asamblea Constituyente, reflejaría de manera casi transparente la correlación de fuerzas existente en la sociedad, entre los sectores que propugnan un cambio y los que se resisten a él, pero también de las fuerzas que gobiernan el país y que seden, pactan y claudican. En consecuencia, es pertinente señalar que este tipo de escenarios son más un campo de fuerzas en pugna que un especio de concertación por sí mismo. Las fuerzas confrontadas influyeron en tal grado en la capacidad operativa del evento, que determinaron avances lentos, estancamientos, perdidas de tiempo y choques, en el plano ideológico, pero también en lo físico. No hubo de parte de ninguno de los contenientes la intención de solucionar los puntos de vista divergentes en el terreno de la discusión y confrontación política, pues la Asamblea adopto desde un inicio, una actitud cerrada hacia el debate abierto, de tal manera que las Plenarias nunca fueron direccionadas para la discusión profunda, en todo caso, se buco “no levantar olas”.

b) La crisis de liderazgo. Terminada la Asamblea, se puede afirmar categóricamente, que si existió una ausencia de dirección política, técnica y metodológica, patentizada en la existencia de Comisiones fragmentadas, sin directrices ni coordinación de sus trabajos. Al final, nunca se trabajó en Comisiones Mixtas, ni el Reglamento sirvió para viabilizar el trabajo, por el contrario, después de dedicarse cinco meses a su tratamiento, fue nuevamente modificado en el Liceo Militar, al calor de las apremiantes necesidades de avanzar por parte del MAS, ante la eventualidad de un fracaso al quedar pocos días para la finalización de la ampliación de la labor del foro. Silvia Lazarte y Roberto Aguilar se aplazaron en gestión, en dirección y liderazgo. Durante los 17 meses mantuvieron una conducta sumisa frente al Ejecutivo, dubitante y colaboracionista con la derecha. Si algún momento se enfrentaron a la derecha, fue cuando rompieron la luna de miel en la que estaban durante los meses iníciales, a causa del pedido de Capitalía Plena para Sucre.

La directiva nunca hizo respetar su investidura e implementó una conducción vacilante, contradictoria, dejando hacer y dejando pasar. Por eso los resultados que se obtuvieron.

c) Las acciones destructivas. Operativamente, la Asamblea enfrento acciones destinadas a neutralizarla y incluso a hacerla fracasar, de manera que la incertidumbre era un reflejo de las difíciles condiciones en las que se encontraba el foro y las grandes limitaciones que tenía la directiva para trasladar la sede de funcionamiento del evento, así como para culminar las actividades de la Asamblea aplicando la mayoría absoluta, en vez del procedimiento de los 2/3.

4. Correlación de fuerzas

Durante todo el proceso de trabajo de la Asamblea Constituyente, la correlación fue favorable a PODEMOS, los Prefectos y Cívicos de la “Media Luna”. En consecuencia, fue una correlación desfavorable al MAS, pese a ser la fuerza mayoritaria. AL final terminaron como víctimas, aprobando aceleradamente algo que no trabajaron concienzudamente, ya que varios artículos constitucionales fueron introducidos en el texto final al margen de lo aprobado por la Comisiones y por la misma bancada del MAS.

Debe considerarse como un elemento a favor de las fuerzas conservadoras la “partidización” de la Asamblea, es decir, que la representación política tuviera como único componente a los partidos y agrupaciones políticas. Esto se estableció desde la Ley de Convocatoria a la Asamblea Constituyente, de manera que tuvo como efecto político el “revivir” a partidos políticos, considerados “cadáveres” después de los sucesos de octubre del 2005.

Otro aspecto, que justifica la afirmación de que la correlación de fuerzas fue favorable a las fuerzas de oposición se establece al observar que siendo minorías, PODEMOS, UN y el MNR logran imponer el tema de los 2/3 como mecanismos de aprobación del texto final, situación que en la práctica les conferían un “poder de veto a la mayoría”. En consecuencia, las minorías cobraron mayor importancia al punto de llegar a ser no sólo la oposición, sino la contra cara del MAS.

Fue interesante constatar como la oposición posicionó el tema de las autonomías departamentales y el de la Capitalía Plena para Sucre, mientras que el MAS no pudo hacer algo parecido con el Estado Plurinacional, ni ninguna de sus otras propuestas.

Finalmente, si el MAS utilizó su mayoría absoluta para aprobar el texto en grande y detalle, queda preguntar: ¿porqué ha cedido en varios temas?, si al final no recibió el voto del MNR ni de UN.

5. La Asamblea Constituyente fue un órgano derivado

Un análisis de los acontecimientos por los que atravesó el foro permiten afirmar que la Asamblea Constituyente no fue ni plenipotenciaria, ni originaria ni fundacional, sino un órgano derivado, subordinado a los órganos constituidos.

Los poderes constituidos (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) ejercieron presiones y acciones que determinaron ciertas limitaciones en el accionar de la Asamblea, pero también su ampliación, de manera que no puedo autoregularse y debió encuadrarse a ciertas reglas preestablecidas.

Son trece acciones ejecutadas desde el Gobierno, que le permitieron al Presidente Evo Morales, tener un control, seguimiento e influencia directa en su bancada, y de esta manera, en el desarrollo de la misma Asamblea. Destacan las declaraciones demagógicas del Presidente, que señaló que la Asamblea sería un poder plenipotenciario al cual él su subordinaría. Nunca hubo tal subordinación, por el contrario, manejo a su bancada, y en la medida de sus posibilidades, a la Directiva y la Asamblea como un apéndice del gobierno, en grado tal que el nuevo texto más refleja los intereses prorroguistas del gobierno que una verdadera refundación, tal cual fue prometida.

Otro tema digno de ser destacado fueron las órdenes dadas a la bancada de asambleístas del MAS en contra del Estado Plurinacional, pues para el Palacio Quemado, desde un principio se tenía claro que la democracia liberal y el actual Estado Democrático de Derecho deberían ser los elementos cardinales a ser ratificados en la nueva constitución.

En el caso de las Prefecturas, que son el otro componente del Poder Ejecutivo, se notó una diferenciación con la actitud del gobierno hacia el foro, evidenciando un dualismo, o lo que hemos venido a llamar el “gobierno dual”.

La mayoría de las Prefecturas corresponden a la Media Luna y realizaron acciones activas y enérgicas en contra de la fuerza mayoritaria de la Asamblea Constituyente y a favor de la reivindicación por las autonomías departamentales.

Las Prefecturas lograron la movilización social más importante en contra de la mayoría absoluta y a favor de los 2/3, así como un apoyo abierto al tema de la Capitalía Plena para el Departamento de Chuquisaca. En estas luchas y movilizaciones, la fuerza de la oposición fue tan significativa que lograron revertir el apoyo de la Prefectura de Chuquisaca al MAS hasta neutralizarla.

Las acciones tomadas desde las Prefecturas permitieron la rearticulación de la derecha corporativa regional, utilizando mucha más eficientemente, el espacio de la Asamblea Constituyente como palestra política que el propio MAS.

En el caso del legislativo, son siete las estratagemas más evidentes, siendo necesario aclarar que la mayoría de dichas acciones fueron asumidas por el Presidente nato del Congreso, Alvaro García, pero en su condición de Vicepresidente. Tan sólo en la aprobación de la Ley N° 2738 se vio al conjunto del Congreso actuando al unísono en contra del carácter supuestamente independiente de la Asamblea.

Se puede sostener, que las acciones del Vicepresidente como las del Presidente en contra de la Asamblea Constituyente fueron complementarias. El ejemplo más ilustrativo fue el de Raúl Prada y Alvaro García. Cuando el primero se pronuncia públicamente a favor de aceptar el tema de los 2/3, inmediatamente, las organizaciones del Pacto de Unidad lo declaran “traidor” y los jefes de bancada “lo desautorizan” para hablar en nombre del MAS, poniéndolo en la “congeladora”. Sin embargo, días después Alvaro García Linera confirma que el MAS va en esa dirección y nadie le dice nada, por el contrario toda la bancada baja la cabeza y acepta esta situación. La bancada del MAS siempre fue dócil y obediente, subordinada a Evo y Alvaro.

En el caso, del Poder Judicial, las acciones fueron tanto de tipo institucional como afirmaciones de tipo personal de algunos de sus miembros. Los ataques fueron directos al carácter originario de la Asamblea, pero además, todas las acciones del Poder Judicial estuvieron coordinadas o fueron hechas en apoyo a las regiones o los partidos de derecha.

En todo caso, el Poder Judicial siempre se mantuvo distante de la Asamblea y en una actitud de desconfianza y vigilancia hacia ella.

6. Los medios de comunicación

En cuanto a los medios de comunicación, debe aclarase que el Canal 7 y Radio Patria Nueva son, de los pocos, que siempre estuvieron a favor de la Asamblea, de la Directiva y de la bancada del MAS. El resto de los medios son privados, de los cuales una mayoría ha desarrollado no sólo una línea informativa, sino un discurso en la dirección de lo señalado por las fuerzas de oposición.

En el caso de los medios de comunicación de Chuquisaca, la totalidad de ellos se parcializó con el tema de la Capitalía Plena y se solidarizaron con las posiciones del Comité Interinstitucional.

En todo caso, fue evidente que los medios de comunicación se identificaron con una posición más inclina a la óptica de la oposición.

En conclusión, una vez finalizada la Asamblea Constituyente, lo sucedido debe servirnos como una amarga lección.

El fruto de la Asamblea, el nuevo texto constitucional está aún en veremos. Su redacción confusa y sus enunciados nos dicen que esta es una constitución “espejito”, entregada a los indígenas y pueblo boliviano para que a cambio de sus destellos les entreguemos nuestra conciencia y aspiraciones históricas. Pero seguramente, habrá tiempo para tratar su contenido con mayor dedicación y análisis.

En cuanto al foro, si evidentemente, este nunca fue independiente, y desde la derecha y el gobierno del MAS se encargaron de que sea derivado.

La historia empieza a juzgar a los responsables políticos de este evento y lo hará en el futuro con toda su dureza, sólo esperamos que tenga algo de piedad con ellos, porque al final de cuentas fueron sólo algunos indígenas e intelectuales –en algún momento progresistas- los que rifaron esta importante oportunidad para cambiar el país.

Chuquiago marka.

Febrero del 2008

Patria Insurgente Sol para Bolivia