Freud y el humor político

24.Ene.12    Humor
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Freud y el humor político

Gony y Evo, dos Presidentes que
no toman a “chiste” su cargo

evo gony


Freud y el
humor
político

Gracias a Freud sabemos que el humor es altamente insurgente: “El humor no es resignado, sino rebelde; no sólo significa el triunfo del yo, sino también del principio del placer, que en el humor logra triunfar sobre la adversidad de las circunstancias reales” (Freud, S. “El Humor”. Obras Completas, Volumen 17. Hyspamerica; Buenos Aires, 1988. Pág. 2998). Si el humor es insurgente, entonces también es altamente inteligente, por cuanto la construcción de un discurso humorístico se basa en poder desentrañar la esencia de los procesos y los personajes para construir las situaciones discursivas y gráficas humorísticas sin caer en la vulgaridad.

Autores como K. Fischer, definen al chiste como “un simple juego con ideas”, acotando que la libertad en general es la que produce el chiste, como una condición determinante. Sin embargo, la anterior definición es poco clara e igualmente poco profunda. El chiste político tiene una abierta intención. El chiste unas veces tiene en sí mismo su fin y no se halla al servicio de ninguna intención; otras, en cambio, se pone al servicio de tal intención, convirtiéndose en tendencioso.

El chiste no tendencioso ha sido calificado por T. Vischer de chiste abstracto; Freud, prefiere denominarlo chiste inocente (Freud, S. “El Chiste y su Relación con lo Inconsciente”. Obras Completas, Volumen 5. Hyspamerica; Argentina, 1988).

El chiste tendencioso será o bien hostil (destinado a la agresión, la sátira o la defensa -como señalara Freud-) o bien obsceno (destinado a mostrar una desnudez). El nuestro es un chiste al servicio de la intencionalidad política. En este contexto, reconocemos que es difícil hacer humor político evitando caer en desproporciones de género, sexismo y discriminación, pues nosotros sabemos que el humor o el chiste se genera a partir de humillar, ridiculizar y hostigar al sujeto de la trama que se aborda. Entonces, si tratamos de hacer “humor político” sin discriminar a las personas por su condición de identidad, cultura, idioma o rasgos físicos, lo hacemos a partir de sus “incoherencias”, contradicciones, implosiones o por su mismo discurso y accionar simbólico y político.

Gonzalo Sánchez de Lozada demostró a Bolivia que el hacer chistes era parte del perfil de un Presidente. El mejor chiste de Gony lo contó a través de los medios de comunicación el año 2003, cuando el pueblo insurgente se levantó para sacarlo del Palacio Quemado, mientras el pueblo alteño se movilizaba a diario en la ciudad de La Paz, él dijo:

“Gony: No voy a renunciar… porque mi mujer no quiere…” Lo gracioso de esta frase, en un contexto social insurreccional consistía en relativizar la demanda del pueblo, con 64 muertos en las calles, delegando la decisión presidencial a un capricho de su mujer, dando a entender que ella tenía el poder de la decisión, incluso por encima de él como esposo, hombre y presidente.

García Linera no es un tipo chistoso, él va más por la línea del cinismo, aparentar ser teórico, en medio de cierto tartamudeo, piensa lo que habla o aparenta pensar lo que habla, ya que se tranca, hace pausas y adopta “poses”, que seguramente a muchos les hace pensar que tiene la “muñeca rota”. Él no hace chistes, más bien se desarrolla por el rincón de lo hibrido entre la estupidez y el cinismo. En cambio Evo es un material muy sabroso, porque es chistoso, patético, hace humor y llega a extremos tales como reírse de sí mismo a través de sus frases “graciosas”, de sus “evolatrías”, de tal manera que el común de la gente piensa que Evo a menudo “mete la pata”.

En el presente periodiquito de Alasitas, tratamos temas en chiste y en serio. Esperemos que les guste.