El voto nulo no fue en vano: está abierta la puerta del revocatorio de mandato como mecanismo de revolucionarizar la coyuntura boliviana

25.Nov.11    Nacional
   

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El voto nulo no fue en vano: está abierta la puerta del revocatorio de mandato como mecanismo de revolucionarizar la coyuntura boliviana

El gobierno de Evo Morales plantea revisar y dar marcha atrás en el tema del Tipnis. Muchos y muchas se preguntan ¿qué quiere Evo Morales? Es una provocación, pero además una lucha estéril a la que pretenden empujar los dirigentes cocaleros a “sus bases”.

Creemos que ha llegado el momento de discutir el tema del revocatorio de mandato y para ello tenemos la fuerza del voto nulo y blanco a la que se podría auto convocar nuevamente. Para pensar y trabajar esta posibilidad les transmitimos el siguiente documento, simple pero claro.


El voto nulo no fue en vano: está abierta la puerta del revocatorio de mandato como mecanismo de revolucionarizar la coyuntura boliviana

Se trata de analizar y proyectar una posición política a partir de la interpretación del sentido y repercusiones del voto nulo (y blanco), expresado el 16 de octubre, con ocasión de las elecciones de autoridades del poder judicial.

Los analistas que se sienten comprometidos con el “proceso de cambio del Evo”, pueden concluir que los resultados cuantitativos de dichas elecciones evidencian un compacto bastión electoral del MAS (“voto duro”), expresado en una fuerza minoritaria y reducida a un 38% de la votación, situación que les hace pensar que podría ser un apoyo suficiente para alcanzar una victoria electoral el año 2014, si es que Evo Morales fuera a la reelección. Esta posibilidad puede ser real en tanto y en cuanto no exista otra fuerza electoral con un apoyo tan o más grande que este 38%. También si no hay un descalabro del gobierno, tal como puede suceder por su carácter altamente implosivo.

El pensamiento anterior (del voto cautivo masista), ha otorgado cierta seguridad a los masistas y también cierto consuelo, pues la derrota electoral de las elecciones judiciales no sería catastrófica, de forma que la fuerza del voto nulo y blanco hubiera sido –aparentemente- vano.

La puerta del revocatorio está abierta

El voto real del MAS estaría bordeando el 38% del electorado. En un escenario electoral, sin obtener el 50% más un voto podrían ganar, pensando que contrincantes electorales obtendrían porcentajes menores de voto, favorecidos por una dispersión de varias candidaturas. Pero, ese 38% no es suficiente si Evo Morales tuviera que enfrentar un Referéndum Revocatorio de Mandato, pues tendría un 62% de votos no alineados con su política.

El referéndum revocatorio le exigiría al gobierno no contentarse con su 38% sino tener que ganar y conquistar a un segmento importante del pueblo boliviano. Recordemos que durante los últimos años, el comportamiento electoral de la población estaría conformado por tres sectores:

1 Bastión electoral de la derecha: un tercio del electorado: 33%.

2 Bastión electoral del MAS (voto duro): 38%.

3 Sector crítico, contestatario y que busca una alternativa popular 29%.

El tercio electoral de la derecha se concentra una buena parte en el oriente y sur del país, principalmente en las ciudades. Durante estos años el MAS no ha logrado revertir este voto contrario por no haber modificado las estructuras de poder en Bolivia y no haber derrotado a la ideología individualista y capitalista dominante.

El bastión (voto duro) no es inalterable, está constituido por las poblaciones rurales que mantienen su fidelidad étnica con Evo Morales. En el pasado reciente, otros sectores populares que apoyaron al gobierno hoy en día ya no lo hacen, de manera que uno de sus esfuerzos será el mantener o alimentar esta fidelidad étnica, que implica una acción más de tipo defensiva. El apoyo de los sectores campesinos y colonizadores a Evo no es eterno y puede ser minado desde adentro, con los resultados de las políticas económicas que tienden a favorecer a los latifundistas y agro negocios, por ejemplo, o por la falta de solución de problemas estructurales como la pobreza rural.

El segmento crítico y contestatario, base social de la insurgencia, difícilmente volverá a apoyar a Evo Morales y su gobierno, por cuanto ya está cansado de su discurso pachamámico y porque no hay las posibilidades de reeditarse la coyuntura del 2009 donde el pueblo tenía que enfrentar el dilema de “apoyar al MAS o a la derecha”. Hoy sabemos que dentro del MAS está la derecha.

Por lo expuesto, el terreno del referéndum revocatorio de mandato es el escenario político a mediano plazo para que el pueblo pueda tomar decisiones trascendentales en la coyuntura.

El referéndum revocatorio demanda la articulación de una fuerza social y política importante, que haga posible esta iniciativa, tomando en cuenta las limitaciones establecidas en la misma Constitución, la ausencia de una ley específica para esta forma de “democracia participativa” y la conformación adversa de un Tribunal Constitucional Plurinacional que boicoteará esta posibilidad.

Lo que recomendamos es no desperdiciar esta posibilidad, hacerla realidad a partir de fundamentarla como una expresión del accionar político del pueblo y no como el accionar oportunista de una organización.

El referéndum revocatorio de mandato puede ser un mecanismo del poder social del pueblo que le quite a Evo Morales la toma de decisiones para realizar un giro de timón en la conducción de este mal llamado proceso de cambio, haciéndose patente la línea de revolucionarización que el mismo pueblo debe implementar.

En consecuencia, el voto nulo no fue en vano

El voto nulo y blanco representa una postura de insatisfacción, de cuestionamiento al gobierno populista-indigenista y una emergencia popular por avanzar y ser sujeto de la historia. Hemos dicho con absoluta claridad que el voto nulo es un movimiento de poder social que no puede ser apropiado por nadie, el voto nulo no tiene una cabeza ni nadie que pueda usurpar su fuerza y bronca. Esta virtud, es al mismo tiempo, su debilidad, ya que el gobierno del MAS ha ignorado el voto mayoritario de la población, procediendo a reconocer a candidatos judiciales que han recibido una votación extremadamente baja de votos.

Según los datos: “A excepción de los candidatos al Tribunal Supremo de Justicia Norka Mercado, por Pando, y Rómulo Calle, por Oruro, ningún otro postulante pudo superar el porcentaje de los votos blancos y nulos, según un relevamiento de los resultados de cada candidato en relación con el total de votos emitidos” (Página Siete / La Paz - 15/11/2011). Esta situación tan dramática para el gobierno y tan satisfactoria para el pueblo insurgente ha originado un fraude electoral en el recuento de votos. Dicho fraude fue modelado de acuerdo a los intereses del gobierno, pero también tuvo un límite, ya que la población conoció las tendencias de la votación del domingo 16 de octubre.

El fraude llevado a cabo por el Tribunal Electoral buscó igualar la votación válida con el voto nulo, de manera que manipuló resultados entre un 5% a 7%.

Cabe aclarar que la postura del Movimiento Sin Miedo (MSM) no fue tampoco exitosa. En primer lugar, “el voto NO” no se sintió ni tuvo, ni tiene significado político propio. Al final, el MSM tuvo que ponerse detrás del movimiento por la defensa del Tipnis, entendiendo que este movimiento social era el que le daría significado al voto popular en contra de la farsa electoral judicial que propicio Evo Morales y no al revés.

Todas estas situaciones nos llevan a concluir que el voto nulo no fue en vano y que en el futuro tendrá efectos políticos decisivos en la coyuntura boliviana si las fuerzas populares tienen la capacidad de llevar adelante un revocatorio de mandato del Presidente y Vicepresidente, como expresión autodeterminativa de revolucionarizar del proceso.

¿Estamos a la altura de asumir este reto?

Un jallalla a todos

Patria Insurgente
Sol para Bolivia