Solidaridad con María Galindo del Movimiento de Mujeres Creando

10.Ago.11    Periódico Insurgent@
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Caso abierto:

Solidaridad con María Galindo del Movimiento de Mujeres Creando


Solidaridad con María Galindo del Movimiento de Mujeres Creando

Todo aquel “encantador” discursete del “chacha-warmi”, de la “complementariedad” quedó hecho pedazos en aquel acto bufónico del llamado “matrimonio andino”. Acto lapidario para las mujeres que engañadas por el show y las falsas promesas de casa y comida, no se dieron cuenta (o no quisieron) que sólo fue un evento para reforzarlas en su papel de mujeres que hacen la comida, que no abren la boca en las reuniones comunales, que tienen más obligaciones que derechos, que serán sacadas de las escuelas porque según algunos amautas pachamámicos y/o dirigentes sindicales su “función” no es estudiar sino “atender al marido”, es decir, que si intentan decir o hacer lo que piensan corren el riesgo de ser tabicadas, tapiadas, expulsadas, chicoteadas o apedreadas en las comunidades, como pasa en este momento mientras usted lee estas líneas.

Por decirlo de alguna manera, el matrimonio andino, esa parafernalia terminó en un acto que colapsó la indignación cuando vimos a través de imágenes de televisión cómo una tropa de policías, hombres y mujeres racistas, discriminadores y xenofóbicos arrastraban sin piedad a María Galindo (mujer creando), desde el lugar del acto hasta la calle. Observamos con asombro cómo la trataron, cómo le causaban dolor a su humanidad, se nos congelo la mirada de indignación, de rabia contenida ante tal expresión de abuso de poder y cobardía, las agresoras y agresores no dudaron en exponer su brutalidad contra una persona, que en ese momento sólo hacía su trabajo, el describir para su audiencia de Radio Deseo lo que estaba ocurriendo en el coliseo cerrado de la ciudad de La Paz, donde también se dieron cita parejas desde Argentina y Cuba, para darle un “airecito internacionalista” al chocarrero “matrimonio andino”.

Lo grave de esta situación es el mensaje que nos han enviado los organizadores, que no dudaran en escarmentar a hombres y mujeres críticos. Además, es la confirmación de que en este país no se permite, ni permitirá ninguna forma de disidencia política. Nos preguntamos, si eso le pasó a una mujer pública, a una comunicadora social que tiene los medios para hacer escuchar su voz, qué estarán dispuestos a hacer con gente que no tiene los mismos recursos, qué estarán dispuestos a hacer con cualquiera que haga dignamente su trabajo, como en ese momento era el caso de María Galindo, a quien expresamos desde aquí nuestra más profunda solidaridad.