Continuar el proceso insurgente con la movilización y organización del movimiento de los trabajadores e indígenas para forjar la revolución

07.Ago.11    Periódico Insurgent@
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Continuar el proceso insurgente con la movilización y organización del movimiento de los trabajadores e indígenas para forjar la revolución


Continuar el proceso insurgente con la movilización y organización del movimiento de los trabajadores e indígenas para forjar la revolución

El gasolinerazo del 26 diciembre del 2011 determinó la elevación de los precios de los hidrocarburos, a pesar de la anulación del Decreto Supremo Nº 748 (a pocos días de su vigencia) el incremento de los precios de la canasta familiar se elevó en más de un 30%, acrecentándose el costo de vida; esta medida anti popular fue la punta del ovillo para descubrir las verdaderas pretensiones neoliberales del gobierno de “cambio” del MAS, que en los hechos busca mantener las políticas económicas neoliberales; remozando el viejo Estado colonial y capitalista por medio del llamado Estado plurinacional y bajo los lineamientos ideológicos del etno nacionalismo pachamámico. Pregonan una “revolución” culturalista y no de trasformación económica, social, política y estructural, nos proponen por medio del capitalismo andino encumbrar a los kamiris indígenas como una nueva burguesía que está aliándose a la vieja oligarquía burguesa colonial y capitalista, para explotar a los obreros, trabajadores e indígenas pobres.

El resultado de esta pretensión del gobierno del MAS fue respondida desde el campo popular con el levantamiento general de la población boliviana, expresada en la alianza popular de los trabajadores, las clases medias, los pobres del campo y la ciudad (por más de 11 días) impulsada desde las bases, emergiendo una masa humana con su accionar de implosión al interior del supuesto proceso de cambio, interpelando al Estado.

El gobierno de Evo Morales que ha llevado a las masas populares a un proceso de desideologización para anular toda forma de organización que evite la construcción del poder social y popular ha fracasado. Ahí se debela la supuesta “unidad” entre los movimientos sociales funcionales, afines al gobierno (indianistas pachamámicos, busca pegas) frente a el movimiento de los trabajadores clasistas, con una demanda de beneficio para todos y no para sólo algunos sectores. Por eso hoy en día, los jubilados y rentistas siguen con su movilización por una aumento de salarios igualitario para todos.

La solicitud de aumento de salarios para los trabajadores se debe esencialmente a la interpelación política del cliché del “mandar obedeciendo”, Evo Morales no obedeció, porque no ha industrializado el país, no ha solucionado el tema de las tierras para los indígenas y campesinos pobres, no ha creado fuentes de trabajo, no ha realizado transformaciones estructurales, el gobierno del MAS está constituyendo un Estado con una visión asistencial y benéfica traducida en los bonos (Juancito Pinto, Juana Azurduy, Bono Dignidad), mientras la burguesía engorda cada día más en sus ganancias (la burguesía bancaria, los mineros grandes como los de la empresa San Cristóbal) y el pueblo no entiende cómo es “vivir bien” con salarios miserables, sin fuentes de trabajo, cuando tiene poco que llevarse a la boca por los precios elevados de los alimentos.

La insurgencia del trabajo de esas masas laboriosas ha impugnado a la vieja dirigencia amarillista de la COB y ha iniciado el proceso de remozamiento e insurgencia al interior de las organizaciones sindicales de los trabajadores, este planteamiento pasa por la necesidad de que las organizaciones sociales tengan la capacidad de forjar un movimiento independiente de las esferas del poder, desde la base se fortalece el planteamiento de una nueva forma de sindicalismo insurgente, alejado de posiciones nacionalistas y de contubernios amarillistas y prebendalistas; este sindicato y sindicalismo, el de la clase obrera y de los trabajadores es el que tiene que ejercer el control obrero, la planificación en la producción y la predisposición de construir el instrumento político de las clases explotadas y marginadas; debe reivindicar al insurgente como sujeto histórico a través de alianza popular clasista de los trabajadores, con las clases medias, con los pobres de la ciudad, del campo (en su condición de indígenas y campesinos).

Frente a la traición al programa de octubre del 2003 por parte del gobierno no queda más que la insurgencia de la alianza popular clasista; con las masas organizadas junto a los movimientos sociales clasistas (indígenas, gremiales, clases medias, etc.) y los sindicatos de los trabajadores tenemos la tarea para desarrollar el nuevo poder (micro poder como base del poder popular social de nueva democracia). El poder dual surge en un proceso de cuestionamiento al Estado, -poder ejecutivo, legislativo, judicial a los llamados aparatos ideológicos y represivos a su formación económica social- a su clase política.

El Movimiento Patria Insurgente manifiesta la necesidad de que la insurgencia de los trabajadores de los pobres del campo y la ciudad avance hacia la construcción de una alternativa revolucionaria, este proceso implica construir determinados lineamientos programáticos, ideológicos para la articulación política de un frente insurgente que tenga la capacidad de convocar a la unidad ideológica programática y de acción a las organizaciones revolucionarias, para derrotar al reformismo que se encuentra en función de gobierno e instaurar el socialismo insurgente.