Del veto popular al gasolinazo a la insurgencia del trabajo y la articulación de una dirección e instrumento de liberación

09.Ago.11    Periódico Insurgent@
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Del veto popular al gasolinazo a la insurgencia del trabajo y la articulación de una dirección e instrumento de liberación

Primer aniversario del periódico Insurgent@: influir en la coyuntura para que el pueblo sea poder emancipado


Del veto popular al gasolinazo a la insurgencia del trabajo y la articulación de una dirección e instrumento de liberación

Durante mucho tiempo, el movimiento insurgente en Bolivia, ha proclamado la necesidad de ser críticos al gobierno rentista, populista, prebendal y neoliberal del MAS, como un mecanismo de afirmación de la vía revolucionaria y de la necesidad de construir un norte estratégico para nuestros pueblos. Dicho norte estratégico es posible y necesario, se llama socialismo insurgente, es decir, hacer una revolución emancipadora para el hombre, la mujer, la sociedad oprimida y no para una nueva élite.

En diciembre del 2010, al mejor estilo de los peores gobiernos dictatoriales y neoliberales, el MAS, en boca del Vicepresidente García Linera, lanza un tremendo gasolinazo contra la débil economía de la población. La fecha del golpe es entre navidad y año nuevo, amparados en el apoyo electoral que tenían hasta ese momento, dictan una medida que evidencia la política de favorecimiento que tiene Evo Morales hacia las transnacionales petroleras que operan en el país al tiempo de revelar que la economía en manos del Estado no está bien, ya que no tiene los recursos necesarios para mantener el subsidio a la gasolina y el diesel que se importa de otros países, ni tampoco para aumentar los salarios de los trabajadores.

La reacción popular se traduce en un VETO al gasolinazo y en el lapso de seis días, Evo Morales, da un paso atrás, con un saldo terrible: todos los precios suben, menos el de la gasolina, que se mantienen congelado. El atrevimiento de los malos gobernantes genera una de las mayores inflaciones de los alimentos, de forma que el gobierno comete otro error adicional: importa alimentos, como el azúcar, en vez de trabajar una política de verdadera soberanía alimentaria. De esta manera, da continuidad a las políticas del neoliberalismo y denigra la función productiva que debería tener el Estado al reducirlo a un vulgar comercializador de alimentos a través de EMAPA.

Y los trabajadores no se quedaron ahí. Meses después, en una gran movilización de casi dos semanas logran un aumento salarial del 12%, dejando quebrada –en la práctica- la supuesta alianza entre el gobierno y la COB. De ello se desprende, que este no es un gobierno de los trabajadores, porque ellos se ven obligados a luchar contra los jerarcas del Estado, como sucedió frente a anteriores gobiernos.

La movilización laboral de abril ha creado la base social de la insurgencia

Hay condiciones objetivas y subjetivas que determinan la necesidad de construir una alternativa de poder al MAS, desde los trabajadores, los pueblos originarios, las clases medias. Con esto se hecha a la basura el diseño que pretendió mostrar al MAS como la única fuerza capaz de representar al pueblo, mejor dicho a los sectores indígenas.

No estamos de acuerdo con el modelo de “Partido Único”. En Bolivia el MAS no representa a la más avanzado del movimiento de naciones originarias, no expresa a la clase obrera y no ha dignificado a la patria, pues su modelo económico mantiene postrado al país en su papel de suministrador de materias primas (gas, minerales, coca, seguramente ya nomás litio). La industrialización del petróleo es una gran derrota para el gobierno y ni siquiera ha existido una seria apuesta de Venezuela (PDVSA) por ayudar al país en este tema. Hoy en día, el país al que más debemos empréstitos externos es a Venezuela, cuando teniendo reservas de divisas no necesitábamos de esa nueva deuda. Por otra parte, el programa “Evo Cumple” -con dineros venezolanos- llega sólo a financiar proyectos mayoritariamente en infraestructura, cuando la infraestructura no genera recursos económicos directos ni posibilita encarar inversiones productivas. ¿Será que esa ayuda nos impulsará a salir verdaderamente de la dependencia?

El MAS ya no merece el apoyo del pueblo, ahora corresponde a los mejores hijos e hijas de esta patria insurgente el construir una alternativa de poder, con verdadera vocación, capaz de enfrentar y derrotar a la oligarquía, al colonialismo, a la burguesía y al mismo imperialismo. Las conductas mariconas y cobardes del actual gobierno nos hacen sentir vergüenza por quienes nos mal gobiernan ahora.

No queremos más caudillos, ni personajes megalómanos, que sólo piensan en sus intereses y bolsillos y son incapaces de sentir el dolor de la población afectada por miserables ingresos.

Basta de politiqueros que hablan de los indígenas pero a sus espaldas impulsan megaproyectos IIRSA partiendo bosques para que los empresarios brasileños o chilenos lleven sus mercancías de una punta a la otra del continente, sin importar cuanta biodiversidad se destroza ni si los pueblos indígenas de la zona están o no de acuerdo con estas obras, como lo es lamentablemente el caso del TIPNIS.