Crisis de hegemonía en el bloque dominante masista

04.Ago.11    Periódico Insurgent@
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Crisis de hegemonía en el bloque dominante masista


Crisis de hegemonía en el bloque dominante masista

La articulación política e ideológica masista, constituida
en “bloque dominante” actualmente está en crisis, crisis
de hegemonía para ser más exactos. Ningún sector dentro
de él tiene la capacidad de darle conducción y trazar la ruta; crisis
que se arrastra desde hace un buen tiempo y que mientras no
se resuelva va a inviabilizar la constitución de una estrategia
de consolidación de este “proceso de cambio” que
claramente es el intento de institucionalización burgués
capitalista del país. En otras palabras, no se ha podido
g a r a n t i z a r q u e l a s transformaciones estatales sean
asumidas y “creídas” por la población como “sus propias
banderas de lucha”. Tal vez por ello, la senadora Montaño de
Santa Cruz y de las filas masistas, reclama indignada a
los trabajadores el ¿por qué no se dedicaban a defender la
nueva constitución, ya que en ella estaba toda su fantasía
política hecha realidad? Lo que la senadora no se ha dado
cuenta, es que la constitución como proyecto histórico le duró
al MAS apenas unos meses, cuando el pueblo vio la
represión en Caranavi y dejo de creer en ellos.
Esta crisis es producto de los proceso de implosión y
despliegue reivindicativo del movimiento popular y de
trabajadores insurgentes que han ido constituyendo una
identidad propia, separada del discurso y la iniciativa oficialista,
de amplios sectores que no creen el falso compromiso con
la madre tierra ante las pruebas tangibles de depredación y daño
al medio ambiente que significan sus megaproyectos.

Dentro del bloque dominante distintos sectores se disputan
la conducción y la hegemonía, hasta hace un tiempo el sector
de García Linera eran los más empeñosos en este propósito,
pero luego del fracaso de la institucionalización y que se
desmoronara el caso Rozsa con las chapulineadas del Fiscal
Soza, se desato una pugna descarnada y virulenta entre los
diferentes bandos que cohabitan el MAS, desde los
elenos desertores (Nuñez, Peredos y compañía), los
pachamamicos y derechistas por el control del aparato de
Estado, sus prebendas y regalías.

La hegemonía no es una condición eterna, siempre
depende de la efectividad de la operación política implementada
y la eficacia de la estrategia del sector que es, quiere ser o
quiere seguir siendo hegemónico, de esta manera
ante el fracaso del discurso de la Revolución Democrática
Cultural y el alejamiento de los movimientos sociales y
trabajadores del MAS, aparece la operación política de la
recuperación del Mar.

Esta reivindicación (el “mar”)muy sensible de nuestro pueblo
es la operación que pretende legitimar -ante todos- la
ampliación hacia la derecha del bloque dominante masista, de
por sí ya evidente desde hace tiempo. Este nuevo golpe de
efecto pretende ser la acción consolidadora dentro del bloque
dominante y reencauzar la reivindicación insurgente social
y política hacia una dinámica de consensos sociales, represión y
terror a quienes disientan.

Consenso por el Mar con las elites derechistas (Meza, Tuto,
Paz Zamora), por la Seguridad Ciudadana, el enfrentamiento
entre pueblo, con el intento frustrado de utilización del
movimiento campesino como aparato de choque contra los
trabajadores movilizados marcan el discurso y la verborrea.

Durante parte importante del mandato de Evo Morales, el discurso del gobierno ha estado marcado por dos aspectos sustantivos: por una parte la promesa del sumaj kamaña o el vivir bien, que es la promesa de futuro y por otra la amenaza de la supuesta “vuelta” de la derecha, que es el aterrizaje forzoso a la realidad, donde los únicos que viven bien es la casta privilegiada de la nueva elite gobernante. Esta ambivalencia sostiene el discurso dominante, como una verdadera posibilidad de realización de la promesa pero a la vez una contención del movimiento aspiracional del pueblo Boliviano, que sería el futuro negado, un bloqueo al Pachakuti.

Se puede concluir respecto al discurso y accionar del gobierno, que es una operación morbosa, generar la imposibilidad de la constitución del movimiento, primero desatándolo para que avance en la consolidación de un proyecto histórico revolucionario (por lo menos en el discurso) y por otro, justificar la decisión de no implementarlo o inviabilizarlo, deslindando la responsabilidad que le cabe a esta clase dirigente del bloque dominante masista.