“¿Desde cuándo un metro de tela, vale más que la vida de las y los trabajadores de este país?”

03.Ago.11    Periódico Insurgent@
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Caso abierto:

“¿Desde cuándo un metro de tela, vale más que la vida de las y los trabajadores de este país?”


Caso abierto:

“¿Desde cuándo un metro de tela, vale más que la vida de las y los trabajadores de este país?”

Carmen Guzmán Miranda

Exactamente hace un año (mayo 2010) los trabajadores fabriles de La Paz estaban movilizados en las calles de la ciudad, mientras que hombres y mujeres de diferentes fábricas hacían una huelga de hambre por mejorar sus ingresos y con ello mejorar las condiciones de vida de sus familias. Lucha que enfrentaron solos/as sin el apoyo de los dirigentes de la COB, quienes en ese momento tenían un idilio vergonzoso con el gobierno, nunca como en ese momento fuimos testigos de la traición de los dirigentes a sus bases. Los trabajadores fabriles en esa ocasión, también, fueron acusados por el gobierno del MAS de desestabilizadores.

La paradoja se repite hoy (abril 2011), el vengativo Ejecutivo de la COB no permitió a los fabriles de La Paz entrar a las negociaciones con el gobierno. Pero bueno, en esta movilización ocurrió de todo un poco, coincidimos con quienes afirman que a la dirigencia de la COB le interesa todo, menos sus afiliados. Recordemos que los dirigentes cobistas hasta antes de la movilización estaban engolosinados con el poder masista, y que tuvieron que ponerse al frente de la movilización porque no les quedaba otra, tuvieron que distanciarse, momentáneamente del MAS, porque su congreso está cerca. Se dice que los posibles candidatos son Pedro Montes, Jaime Solares, Guido Mitma o Miguel Zubieta, veremos qué pasa. En este escenario el gobierno apostará todas sus cartas, tratará de imponer una dirigencia funcional o procederá a dividir la organización matriz de los trabajadores y no hay que sorprenderse es lo mismo que viene haciendo con otras organizaciones en las ciudades y en el campo.

Evo y sus “organizaciones sociales”

Empezando por el presidente Evo Morales Ayma y terminando en el último llunku de este gobierno, sufrieron un ataque de histeria colectiva, acusaron a los trabajadores del país de todo: “desestabilizadores”, “golpistas”, “terroristas”, ”conspiradores contra la democracia”; “complotadores contra el proceso de cambio”, “financiados por la derecha”, “neoliberales”, “huestes”. Algunos parlamentarios masistas y neoliberales incluso, estaban horrorizados porque los mineros hacían detonar cachorros de dinamita en la calles de la ciudad, fingiendo preocupación por la seguridad de los y las ciudadanas.

Tales infamias hicieron mella sólo en los llunkus del gobierno y los oportunistas de derecha que se creyeron la historia de que las movilizaciones buscaban derrotar al gobierno, nada más lejos de la realidad. Sin embargo, impedir tal propósito, a la cabeza de una tal Inés Miranda el gobierno se inventaba una “Alianza de Organizaciones de Mujeres por el Cambio Intercultural y Revolucionario de Bolivia”; se reactivaron el Pacto de Unidad: CONAMAQ, CSUTCB, Bartolinas y levantó la cabeza en medio de los cocales la Coordinadora de las Seis Federaciones de Productores del Coca del Chapare. Reapareció el CONALCAM y su portavoz Gustavo Aliaga, ¿se acuerdan?, aquel dirigente colonizador perseguido por el gobierno del MAS a raíz de los acontecimientos de Caranavi, pero se quebró, se vendió, abandono a sus hermanos, sólo él sabe por cuántas “monedas de oro”. Y allí estaban todos estos pavoneándose en los medios de comunicación amenazando a las y los movilizados por condiciones más dignas de vida.

El “último jacobino”

Por su lado, Alvaro García Linera, adelantaba temerariamente que los campesinos tomarían represalias contra los profesores rurales que no asistan a clases. ¿Qué es eso?. Acaso no es instigar a cometer asesinato contra los maestros rurales?. Qué es eso de decir “el pueblo tiene que ayudarnos a poner en regla…” ¿A quiénes, a los trabajadores?, ¿a las mujeres que salen a vender sus miserias para dar de comer a sus hijos?, ¿a los jubilados que trabajaron toda su vida por este país y que también estaban en las calles movilizados?, ¿a quienes salen a exigir sus derechos?, ¿a quienes creyeron en Evo Morales y cada vez que abre la boca, le creen menos?. ¿A quién hay que poner en regla?.

Bien sabe este “jacobino” que cuando ya no bastan los mecanismos democráticos para mantener domesticado al pueblo, las amenazas, el chantaje, la intriga y las fuerzas represivas pasan inmediatamente al primer plano. Y es que en momentos de crisis como el que acabamos de transitar (por ahora) el MAS confirma una sospecha que la tenemos hace bastante tiempo, que este gobierno se asienta en el Ejército y la Policía y poco en el pueblo o sólo en aquella parte del pueblo que le es funcional. Esto explicaría el por qué Morales Ayma y el “jacobino” cada vez que pueden repiten lo patrióticas y dispuestas al cambio, que según ellos, están las FFAA y la Policía.

Por si fuera poco y en un acto teatral sin precedentes, García Linera señaló a propósito del enojo de los trabajadores que echaron tinta contra el inmueble del ministerio de trabajo, el viernes 8/04 “… el día de ayer nuestra tricolor y la whipala fueron maltratadas, humilladas y manchadas (…) nunca vamos a olvidar lo que han hecho con la bandera boliviana, nunca lo vamos a olvidar, nos duele (…) qué está pasando al interior de la COB?, no son bolivianos?, no aman Bolivia? y para mostrar su profundo dolor se abrazó a la tricolor y la beso.

Sólo me queda decir, ¡¡¡que mal van sus prioridades Sr. Linera!!!. En cambio al pueblo le duele más no poder llevar lo necesario al hogar para alimentar a los hijos; le duele más cuando cada día se descarga tanta violencia machista contra mujeres y niños al punto de matarlas/os; duele más, saber que a la salida de los colegios están apostados traficantes de niños, sin que las autoridades hagan nada; duele las escalofriantes cifras de violaciones a niñas, niños y adolescentes; duele y da bronca la cobardía de los policías que torturan en las cárceles, que mataron a dos jóvenes en Caranavi y fueron premiados; duele y embronca la situación de miles de mujeres prestatarias, desangradas por la ambición de los banqueros y las ONGs dedicadas a este negocio; duele que las transnacionales se sigan llevando nuestras riquezas naturales; duele los miles y miles de bolivianas y bolivianos atrapados en las redes mafiosas del aparato judicial, duele la soledad de los pueblos indígenas del Tipnis que son vulnerados en sus derechos por el Estado Plurinacional, en fin … Sr. Linera le deberían doler cosas más sustanciales que unos metros de tela, al que ustedes se encargan todos los días de vaciarle de contenido. Y termino con la pregunta de una obrera fabril: ¿Desde cuándo un metro de tela vale más que la vida de los trabajadores?