Las políticas desarrollistas del gobierno y sus efectos catastróficos en la pachamama: Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis)

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Las políticas desarrollistas
del gobierno y sus efectos
catastróficos en la
pachamama: Territorio
Indígena y Parque Nacional
Isiboro Sécure (TIPNIS)



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pachamama: Territorio
Indígena y Parque Nacional
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El progreso no trae buen vivir

El progreso no trae necesariamente un buen vivir. El desarrollo que propone el Estado atenta contra las formas de vida no occidentales de los pueblos indígenas. Los proyectos del gobierno, presentados como esfuerzos por mejorar nuestras vidas, buscan alienarnos e integrarnos al nuevo mercado neoliberal; transformando la tierra en tierra vendible, la selva en zona explotable y a sus pobladores en mano de obra migrante.

El discurso pacha-ma-mistico del gobierno ¿coincide con sus acciones? El capitalismo debe morir para salvar a la Pachamama; lo dijo Evo Morales. La construcción de la carretera a través del TIPNIS; la explotación de litio en el salar de Uyuni; la construcción de represas en el rio Madera; la extracción de petróleo en la Amazonia (en el TIPNIS y en el MADIDI); el incentivo creciente a la minería; la existencia de minas a cielo abierto; la industrialización de la coca y la masificación de sus campos de cultivo; el apoyo descarado a políticas neoliberales como los proyectos del IIRSA; sostener la economía del país gracias a la explotación de hidrocarburos, ¿ayudan a salvar a la Pachamama o la condenan?

Bajo el pretexto de hacer crecer al país y trabajar por su desarrollo, están logrando que aceptemos políticas capitalistas que los anteriores gobiernos de derecha no podían ejecutar por la poca popularidad y aceptación que tenían. La imagen indigenista que proyecta el gobierno ha hecho que la gente sienta que éstas medidas son necesarias para alcanzar el tan difundido “vivir bien”. Lo cierto es que su definición coincide más con el ideal occidental de poseer bienes materiales, integrarse a la vida moderna y someterse al Estado, que con la armonía con la que nuestras abuelas y abuelos buscaron vivir.

Creemos que es necesario reflexionar sobre cuál es la relación que realmente mantienen los pueblos originarios con la modernidad y cuál es la relación que nosotros, como hijos de la modernidad, mantenemos con la naturaleza. ¿Qué podemos plantear frente al bombardeo de propaganda pro capitalista, que limita nuestras expectativas de vida y no nos permite darnos cuenta de lo que sucede? Sabemos que hay indígenas que migraron a la ciudad y son actualmente los principales abanderados de la modernidad, el comercio y la ideología capitalista que reduce todo a su valor en dinero. Y sabemos que existen pueblos indígenas que mantienen formas de vida milenarias, aislados de la influencia del mercado. ¿A qué indígenas nos referimos cuando decimos que los indígenas protegen a la Pachamama? ¿A qué indígenas nos referimos cuando decimos que los indígenas están gobernando?

Hoy en día ser indígena, ambientalista, campesino, citadino, viene a ser realmente lo mismo. Hay campesinos que destruyen más la tierra que algunos citadinos. No es necesario categorizar la lucha. Citadinos y campesinos deberíamos tener una meta en común, que es el volver a la armonía con la tierra, para no incrementar su destrucción. En el campo se tratará de volver a cuidar a la naturaleza con cariño y no convertirla en ciudad. Y las ciudades tendrán que convertirse nuevamente en campos. Hablar de la Pachamama no es simplemente no votar basura, no encender fogatas por un día o cuidar un bosque, se trata de establecer una relación de respeto mutuo entre todos los seres que conformamos a este planeta; una práctica que no coincide con los postulados de las formas de vida del capitalismo.