Resistencia popular al gasolinazo, al tarifazo del transporte y la inflación

02.Feb.11    Periódico Insurgent@
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Resistencia popular al gasolinazo, al tarifazo del transporte y la inflación


Resistencia popular al gasolinazo, al tarifazo del transporte y la inflación

De manera insistente y coincidente, tanto la derecha, los empresarios, los operadores políticos y económicos de las transnacionales petroleras y los funcionarios del Gobierno (más sus movimientos sociales), insisten en la necesidad de imponer un gasolinazo, pero esta vez, de forma “gradual” y “consensuada”.

Se habla de un gasolinazo del 10%, medida que podría asumirse en carnavales o a finales de año, situación que debe ser resistida y rechazada por la población. ¿Por qué? Por varias razones. La principal, es que el pueblo no puede cargar sobre sus espaldas esta medida que tiene como responsabilidad exclusiva al gobierno y al Estado Plurinacional, por ser parte de sus competencias y desacertadas políticas.

Durante los seis días que duró el levantamiento popular contra el gasolinazo (desde el 24 al 31 de diciembre), la población se dio cuenta que la medida de nivelación de precios sólo iba en una dirección: el mercado de carburantes, pero no así en cuanto al tema de la nivelación de sueldos, salarios e ingresos para la población del país. Tampoco, se ha visto que al gobierno le interese proteger a la población frente a la inflación.

La política de subvencionar los precios de los hidrocarburos como el gas, el diesel y la gasolina responde a criterios políticos y económicos. Los últimos gobiernos neoliberales mantuvieron está política a favor de los sectores empresariales y por temor a la reacción popular.

El gobierno de Evo Morales, durante los cinco años de gestión populista y prebendal, mantuvo está política beneficiando a diferentes sectores:

1. A las transnacionales, ya que con la chuta nacionalización se firmaron nuevos contratos con más de 40 empresas petroleras extranjeras, que si bien recibían menores ingresos fruto del incremento de los impuestos a favor del Estado, a cambio, recibieron una compensación por los “costos de operación” que significaban un pago del Estado por su planilla de operaciones, con lo cual se beneficiaron fabulosamente hasta el día de hoy.

2. A la oligarquía del Oriente, especialmente al sector agroindustrial, ya que la producción extensiva de soya, caña para fabricar azúcar, maíz, sorgo, etc., se realiza con abundante maquinaria que es movida a diesel (Santa Cruz consume el 40% del diesel a nivel nacional). Es decir, mientras Evo decía de boca para afuera luchar contra la oligarquía cruceña, en los hechos les subvencionaba su producción.

3. El transporte público se beneficio de estos precios bajos, ya que durante estos años pudieron trabajar con una gasolina y diesel barato.

4. La población se benefició en algo, ya que el precio del gas se mantuvo bajo, pero no sin probar los perjuicios del desabastecimiento, que se dieron intermitentemente durante estos años.

La política de la subvención fue ratificada por el gobierno del MAS durante estos años, no sin problemas, ya que la mentirosa nacionalización debería haber resuelto el problema de la producción de gasolina y diesel.

Hoy, al mejor estilo neoliberal, el gobierno intentó levantar parcialmente la subvención a parte de los hidrocarburos (Decreto Supremo Nº 748) y descargar todo el costo sobre las espaldas de la población, en base a mentiras y argumentos pueriles, ocultando la enorme ineficiencia gubernamental, así como el fracaso de la política energética.

La insurgencia se articula como práctica política en el escenario del conflicto entre el Estado y la comunidad o sociedad, obrera, popular y originaria. El gasolinazo muestra a las claras como el MAS y Evo Morales privilegian los intereses del Estado (costo de la subvención e ineficacia de la política de hidrocarburos) por encima de los intereses de la población y los trabajadores, que se ven atacados por los ingresos bajos, la inflación, y ahora los tarifazos, gasolinazos, los mismos que penden como una amenaza sobre las economías populares. En esta contradicción, entre los intereses del Estado (burocracia plurinacional) y el pueblo, nuestra opción es clara: defender los intereses del pueblo a ultranza.