Los mineros, el Che Guevara y la masacre de San Juan

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Caso abierto:

Los mineros, el Che Guevara y la masacre de San Juan
Carmen Guzmán M.

El mes de junio concentra varios acontecimientos que están grabados en la memoria de aquell@s que nos empecinamos en recordar a los nuestros, a l@s sublevados, a l@s rebeldes, a l@s que entregaron sus vidas en los levantamientos populares, a tod@s aquellos que sabían que la historia, como dice Néstor Kohan, no tiene piloto automático, si no, lucha de clases y que pagaron con su vida para entender esta realidad. Permítanme recordarles tres fechas significativas.



Caso abierto:

Los mineros, el Che Guevara y la masacre de San Juan
Carmen Guzmán M.

El mes de junio concentra varios acontecimientos que están grabados en la memoria de aquell@s que nos empecinamos en recordar a los nuestros, a l@s sublevados, a l@s rebeldes, a l@s que entregaron sus vidas en los levantamientos populares, a tod@s aquellos que sabían que la historia, como dice Néstor Kohan, no tiene piloto automático, si no, lucha de clases y que pagaron con su vida para entender esta realidad. Permítanme recordarles tres fechas significativas.

11 de junio de 1944 se fundó la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), el primer voto resolutivo señalaba entre otras demandas, el reconocimiento del sindicato, la indemnización a las víctimas de la masacre de Catavi (1942), proponen además políticas sociales como el establecimiento del contrato colectivo, la escala móvil de salarios y el procesamiento de Hochschild, uno de los varones del estaño. Organización producto de lucha y muerte de miles de trabajadores mineros y sus familias. Augusto Barcelli ilustra bien este momento de la historia del movimiento popular boliviano.

14 de junio nació el Ché Guevara, el mismo que decía “un revolucionario es aquel que es capaz de sentir cualquier injusticia, cometida contra cualquiera, en cualquier parte del mundo”, sentó las bases inconfundibles del “hombre nuevo”, que no es nada más, ni nada menos que ser autocríticos y coherentes entre el decir y el hacer (virtud casi extinta en estos tiempos de pragmatismo neoliberal y populismo). Él fue capaz de tal coherencia al punto de arriesgar y entregar su propia vida. El Ché planteaba asumir los problemas de la humanidad como propios y vivió en consecuencia y estuvo en Cuba, el Congo y Bolivia, entre otros países.

Un Ché que reclamaba a los jóvenes -después del triunfo de la revolución cubana-, que debían esforzarse en ser los primeros en el ejemplo; la solidaridad; el trabajo; que por el bien de la revolución, la crítica, autocrítica y el internacionalismo debían ser los pilares de la sociedad socialista. A propósito del socialismo, en el mensaje a la Tricontinental en 1966 el Ché planteo “No hay más cambios que hacer: o revolución socialista o caricatura de revolución”. No estaría por demás que algunos “discurseros” de la revolución y el socialismo leyeran este documento.

Un Ché al que el imperio y paradójicamente algunas corrientes de izquierda -aún ahora- se empeñan en mantenerlo como mito, como un rostro lindo pero sólo para estamparlo en una polera, una boina o mochila “rojinegra”, se esfuerzan en mantenerlo como artículo de consumo, una izquierda “contrabandista” que no duda en seguir descalificándolo como “ultra o sobre ideologizado”.

23 de junio de 1967, el dictador René Barrientos Ortuño arremetió contra los mineros de Catavi y Siglo XX (Norte de Potosí) en lo que hoy se conoce como la Masacre de San Juan. Los mineros eran perseguidos, apresados, torturados, sus sindicatos proscritos y las radios mineras acalladas. Meses antes los mineros se informaron que el Ché estaba en Bolivia, son varios los testimonios que dan cuenta de cómo los mineros de varios distritos se enrolaron a la guerrilla, en una Asamblea de Catavi por primera vez los mineros aprobaron “ayuda económica a la guerrilla de Ñancahuasu”. Por esos días Catavi, Siglo XX y Huanuni se declararon “Territorios Libres”. La dictadura empeñada en acallar la rebelión de los mineros aprovecha la fiesta de San Juan para enviar al ejército a tomar las minas y lo hace pero a un costo alto en vidas humanas, 26 muertos entre niños, mujeres y trabajadores mineros y más de 80 heridos.

La lucha por un mundo mejor es lo que heredamos de est@s sublevados. Y no quiero terminar esta pequeña ayuda memoria sin compartir con ustedes parte de un texto leído en homenaje al nacimiento del Che en la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, y que da para pensar lo que estamos viviendo en el país, una euforia por construir puentes para cruzar los ríos de sangre, “…Por eso junto al Che rechazamos todas las reconciliaciones, todos los perdones, todas las paces con nuestros verdugos. Nada de diálogo, ni de mejillas ingenuas ofrecidas mansamente a nuestros enemigos de ayer, de hoy y de siempre”.