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Necesidad de una estrategia insurgente de los pueblos para enfrentar al imperialismo que hoy retoma la iniciativa (coyuntura Internacional)

Patria Insurgente :: 04.03.10

\"hjkjl\" Boletín N° 133, Martes 2 de marzo, 2010.
Email: patriainsurgente@yahoo.es.
WEB: patriainsurgente.nuevaradio.org

Necesidad de una estrategia insurgente de los pueblos para enfrentar al imperialismo que hoy retoma la iniciativa

(Coyuntura Internacional)

Necesidad de una estrategia insurgente de los pueblos para enfrentar al imperialismo que hoy retoma la iniciativa

(Coyuntura Internacional)

Índice

1. Una política negra…
2. Necesaria precisión conceptual en torno al contra ataque y la contraofensiva
3. Cuando el gato está de viaje hacen fiesta los ratones
4. ¿Aprovechar las pugnas inter-capitalistas para consolidar un bloque regional “autónomo”?
5. Hay que “descolgarse” del dominio del imperialismo
6. Lo dicho, hecho y no hecho por el Bloque Alba-Unasur
7. El golpe de Honduras no golpea a un presidente demócrata sino al bloque Alba-Unasur
8. Ahí van las bases militares yanquis en Colombia
9. El Bloque Contrainsurgente cobra cuerpo
10. Haití invadida… se consolida el bloque contrainsurgente…
11. Ver el bosque y ver también los árboles
12. Ver un poco más allá del bosque y de los árboles
13. La Media Luna cabeza de playa contra los pueblos y procesos del cono sur
14. ¿Hasta cuándo durará este “descolgarse” del dominio imperialismo?
15. Debemos construir un referente internacional con una estrategia insurgente

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Desde la visión geoestratégica, evidentemente el hito de cambio en la correlación de fuerzas es el golpe de Estado en Honduras y el proceso de recambio institucional que se ha dado en ese país.

Luego viene lo de las bases militares en Colombia y la intervención en Haití. ¿Qué representa estas acciones para los pueblos del continente?

1. Una política negra…

El aspecto principal que destaca la coyuntura internacional es la retoma de la iniciativa (política y militar) por parte del imperialismo norteamericano, las oligarquías y la derecha en el continente. En las últimas semanas, esta situación, se ha visto plasmada a través de los siguientes hechos:

• Invasión militar norteamericana a Haití, aprovechando el terremoto y la presencia previa de contingentes militares de las Naciones Unidas (“Fuerzas de Paz” compuesta por tropas bolivianas, brasileñas, uruguayas, chilenas, entre otras).

• Bases militares en Colombia e inacción de las fuerzas populares y progresistas del continente frente a esta situación.

• Consolidación del recambio “constitucional” de los golpistas en Honduras, dejando como presidente a un gobernante supuestamente electo por el voto popular, dando por viable esta vieja práctica de legitimización de una acción de fuerza mediante la democracia “controlada”.

• Triunfo de la derecha en Chile, que si bien evidencia un cambio político respecto del bloque de la Concertación, deja un sabor de continuidad neoliberal y criminalización de la protesta popular.

• Continuidad del gobierno conservador en Costa Rica.

Si se observa, las oligarquías han avanzado políticamente en varios países, terminando de configurar un bloque regional contrainsurgente, que cada día cobra más fuerza.

Se trata de la retoma de la iniciativa militar y política, pues la iniciativa cultural y económica, en cierta forma, no ha sufrido alteraciones ya que el poder siguen en manos de los regentes del modelo de acumulación capitalista que se enseñorea por el continente.

Se puede afirmar que el imperialismo yanqui retoma su papel gracias a la política de Obama, aquel presidente “negro” que subió con discurso de cambio y que aplica una política “negra” hacia América Latina.zascdsv

En consecuencia, se puede pensar en una coyuntura internacional peligrosa para nuestros pueblos, pues no podemos descartar el uso de todos los antiguos métodos del imperialismo, como ser:

• Golpes de Estado,
• Asesinatos y magnicidios,
• Intervenciones directas e indirectas (mediante “fuerzas de paz”)…

Como también el uso de nuevos métodos:

• Guerra entre países (Colombia-Venezuela),
• Revoluciones restauradoras (derechizar los procesos populistas como puede ser el caso de Bolivia, Ecuador y Paraguay), etc.

En este escenario cobra vigencia la posibilidad del quebrantamiento de la unidad territorial de Bolivia, pues hay poderosas fuerzas que se mueven –de manera agazapada- en el escenario electoral boliviano y que podrían generar para el mes de abril el nacimiento de parlamentos regionales con capacidad separatista, sobre la base de acciones contestarías al gobierno nacional, que quedará debilitado por el proceso de autonomías que se impulsa (de manera ciega); acciones que tienden a generar espacios de feudalización del país; situación agravada por la falta de reales cambios en la estructura económica del país.

En esta retoma de la iniciativa, que es la respuesta frente a los avances de los gobiernos populistas del ALBA-UNASUR (por llamar de alguna manera al bloque de presidentes de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay), el objetivo estratégico es el control de los recursos naturales del continente, desde el agua, el petróleo, el gas, los bosques, la amazonia y sus riquezas, los minerales, la mano de obra barata. Es decir, la base material de la acción imperialista son nuestros recursos y nuestras riquezas, por ello, se trata de una verdadera recolonización.

2. Necesaria precisión conceptual en torno al contra ataque y la contraofensiva

La definición del actual contexto continental como “retoma de la iniciativa” por parte de los gobernantes norteamericanos no es arbitraria. En un principio, la tentación nos llevaba a definir estas acciones (golpistas, contra insurgentes, invasoras y de balcanización de Bolivia) como una “contraofensiva” o un “contraataque”, pero una lectura de los escritos del Che y de Mao nos llevan a tener cuidado y buscar un concepto más preciso y categórico.

El Che, en sus “Consejos al Combatiente”, señala la esencia de la idea del contra ataque, al afirmar que “Tanto en el combate individual, deportivo, como en la batalla de los ejércitos, la tenaz defensa, para reportar todo su provecho tiene que ir seguida del contra-ataque resuelto, enérgico, rápido.” (1) en esta sencilla frase se resume la estructura mediante la cual se desarrolla una confrontación, donde el enemigo es superior y mantiene una ofensiva, donde el pueblo se defiende y paso seguido (siempre y cuando se tengan condiciones) contra ataca.

El Che argumenta más, con las siguientes palabras: “En el campo de batalla, igual que en el ring de boxeo, chocan en fin de cuentas, dos voluntades que, en los campos de batalla mueven fuerzas y medios de combate sumamente poderosos y destructivos. Trabada la lucha, entran en colisión ambas voluntades: una, la del atacante, se apoya en la superioridad de número y material de que dispone; otra, la del defensor, se apoya en la ventaja de la fortificación y del terreno. Llega un momento en que, en virtud de una suma de complejos factores morales y materiales, la voluntad de uno de los combatientes cede; si es la del defensor, deja éste de oponer resistencia; si es la del atacante no avanza más, se queda pegado al terreno o retrocede hasta que supera la crisis moral o acuden refuerzos con los que reanudar el ataque.

Es decir, que la crisis moral tiene duración limitada y aprovecharla requiere rapidez, oportunidad y siempre energía para lograr que lo que comenzó siendo una crisis momentánea devenga en derrumbamiento pleno de la moral enemiga sin que pueda rehacerse el adversario, apoyado en la superioridad de su armamento.”

Pero si analizamos lo que sucede desde el golpe de Honduras en la región, es evidente que no podríamos afirmar que los EEUU despliega un “contra ataque” contra los gobiernos populistas y los pueblos de Nuestra América. Por razones como las siguientes:

1. El imperialismo yanqui no es inferior en términos militares. Por lo tanto no está a la defensiva.
2. Ha perdido varios espacios o “terrenos” que evidentemente lo ha llevado a retroceder.
3. No existe elementos que permitan afirmar una derrota moral del capitalismo y tampoco de las fuerzas del imperialismo.

Mao Tsetung trabaja el concepto de “contraofensiva” desde la ciencia y el arte militar popular y revolucionario, definiéndolo de la siguiente manera: “Para derrotar la ofensiva de un enemigo que tiene una superioridad absoluta, nos apoyamos en la situación creada en la fase de nuestra retirada estratégica, situación favorable para nosotros y desfavorable para el enemigo y diferente de la que existía al comienzo de la ofensiva enemiga. Esta situación es el resultado de diversos factores… Sin embargo, la existencia de condiciones y de una situación favorables para nosotros y desfavorables para el enemigo no significa aún la derrota de éste. Esas condiciones y esa situación convierten en posibilidad, pero no en realidad, nuestra victoria y la derrota del enemigo: ni ésta ni aquélla se han hecho realidad para ninguno de los dos ejércitos contendientes. A fin de que se produzca la victoria o la derrota, es necesaria una batalla decisiva entre los dos ejércitos. Sólo esta batalla puede resolver el problema de quién es el vencedor y quién el vencido. He aquí la única tarea durante la fase de la contraofensiva estratégica. La contraofensiva representa un largo proceso, constituye la fase más fascinante y más dinámica de la defensiva y es también su fase final. Lo que se llama defensa activa se refiere principalmente a esta contraofensiva estratégica de carácter decisivo.” (2)

En consecuencia, una “contraofensiva” siempre será parte de la dinámica de la defensa y por lo tanto de los sectores insurgentes.

El golpe de Honduras, la articulación de un bloque contrainsurgente en toda la región de Nuestra América, la invasión militar a Haití, no son parte de acciones defensivas, sino, operaciones dentro de la vieja lógica imperial, destinadas a apuntalar una ofensiva próxima en todos los terrenos.

3. Cuando el gato está de viaje hacen fiesta los ratones

La política militarista se ha desarrollado en las últimas décadas en la región del denominado oriente medio, donde la invasión a Irak y Afganistán han cobrado la atención principal de los Estados Unidos, la OTAN y las fuerzas regionales como Israel y Paquistán, articuladas en torno a la hegemonía norteamericana.

Durante estos años, el gato (el imperialismo) ha descuidado su mal llamado “patio trasero” siendo comprensible que muchas fuerzas izquierdistas, populistas, socialdemócratas e indigenistas han podido llegar a disputarle el control político de gobiernos como Venezuela, Bolivia, Ecuador. Es más, en el caso de Evo Morales, es muy sintomático el hecho de que un embajador norteamericano (Manuel Rocha) declare pocos días antes de las elecciones que “los bolivianos no debían votar por el candidato del MAS”, generando un efecto intencionalmente inverso en la población votante. Dado el profundo sentimiento antiimperialista muchos votaron a favor de Evo como un acto de dignidad nacional. Como sea, en el caso del Presidente Lula de Brasil, este actor de origen obrero, ha dado pasos importantes para consolidar a este país como un sub imperio regional, impulsando la economía brasileña hasta colocarla en un décimo lugar a nivel mundial. Es cierto, que el Brasil durante esta gestión, tiene logros interesantes como la reducción de la pobreza y el hambre, pero por otro lado, ha potenciado el desarrollo del capitalismo desforestando la Amazonía, consolidando empresas transnacionales como PETROBRAS, impulsando una política de reordenamiento institucional regional como UNASUR.

¿Cuál es la relación política entre los actuales gobernantes de Estados Unidos y Brasil? De complementariedad: rojo progresista por apariencia, azul conservador por dentro.

Los diferentes gobiernos populistas regionales (algunos más avanzados que otros, algunos más retrógrados que otros) han aprovechado la ausencia del gato para avanzar en el terreno político y sus esfuerzos apuntan a lograr una independencia de los dictados imperialistas, más no del capitalismo.

El hecho de que Evo Morales expulse al embajador norteamericano de Bolivia no hace más que evidenciar estos cambios en la política de los gobiernos populistas, pero esta actitud no se ve reflejada en el terreno económico, lo que va confirmando el carácter de estos gobiernos: súper estructuralistas, culturalistas (pachamámicos) incapaces de desarrollar una verdadera y genuina política de descolonización, liberación social y nacional.

Pasa el tiempo y pese al inmenso apoyo popular que tienen estos gobiernos, ninguno de ellos realiza cambios estructurales, por el contrario efectúan políticas prebéndales y asistenciales, consolidando las formas de producción, de explotación servidumbral de la población. En otras palabras no cambian ni alteran la conformación del poder.

4. ¿Aprovechar las pugnas inter-capitalistas para consolidar un bloque regional “autónomo”?

Obviamente que no todo lo que hacen es malo. El bloque de gobiernos populistas de la región ha aprovechado lo más posible las contradicciones y las pugnas inter-capitalistas para sacar ventaja. Una muestra palpable de ello es el relacionamiento económico con China e India; las adquisiciones militares a Rusia; las relaciones políticas con Irán, Siria, Libia, entre otros países. Aspectos que ayudan a reforzar el antiimperialismo de este bloque emergente, que algunos medios de comunicación rápidamente han apodado “eje del mal”.

Uno de los negocios más desarrollados fue el petrolero, la venta de equipos militares y la siderurgia. En el caso de Bolivia, la explotación de hierro fue cedida a una empresa Hindú, la Jindal, que si bien se compromete a realizar grandes inversiones, no deja por ello, de consolidar nuestro papel de país exportador de materia primas, en este caso hierra, dejando para un futuro no muy claro, la posibilidad de desarrollar una siderurgia compartida. Dicho proyecto consumirá grandes cantidades de energía (gas) y aprovechará la hidro-vía Paraná-Paraguay para sacar (algo parecido a saquear) un recurso no renovable que el país es incapaz de transformar por sí mismo. Pero resulta que esta empresa “alternativa” incumple con el contrato y parece decidida a exportar sólo materia prima y ganar más por dejar a Bolivia postrada en el atraso. De manera que no existen reales alternativas de negocios con bloques intercapitalistas en pugna, porque estos aliados no tienen el dinamismo del capital transnacional más experimentado.

Algo similar se pretende hacer con el litio en la región del Salar de Uyuni donde se piensa invitar a empresas transnacionales no norteamericanas ni europeas para su explotación (Chinas, Rusas), ya que el “Estado Plurinacional” es incapaz de hacerlo por sí mismo. Aunque nos queda la duda de cuan “no norteamericana puede ser una empresa transnacional”, tomando en cuenta que gran parte de lo que produce y comercializa China, Tailandia, Corea, Singapur, etc., son capitales japoneses y norteamericanos.

Los dos gráficos que acompañamos corresponden a un trabajo de Ana Esther Ceceña y del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica. En ellos se observa como Estados Unidos sigue siendo -de lejos- hegemónico en la composición de los capitales transnacionales y en el poderío militar, de manera que no es cierto que países como la Japón, China o la Unión Europea han superado a este país. Lo evidente es que hay una pugna inter capitalista pero dentro de una realidad de unipolarismo, es decir de hegemonía yanqui.

En los siguientes gráficos se muestran una magnitud del poderío militar yanqui expresado en más de ochocientas bases militares en el mundo; ocupando una superficie de más de dos millones ochocientos mil kilómetros cuadrados (Bolivia tiene una extensión territorial de 1.098.581 km2); con más de doscientas mil personas entre militares, civiles y técnicos afines a las tareas de la guerra.

Bases militares de Estados Unidos en el mundo (sin las de Colombia)cbcnb

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5. Hay que “descolgarse” del dominio del imperialismo

Esta corriente populista se propone a sí misma ser un “faro para la humanidad”, asumiendo el discurso de la recuperación de los recursos naturales, la defensa del agua, de la tierra, pero como la expresión económica (y política) de un reacomodo dentro del capitalismo.

A estos gobiernos progres, populistas o indigenistas que llegan con el voto popular y sobre las espaldas del pueblo, que en la lucha anti-dictatorial dejo sus muertes y héroes, asumen la retórica anti-neoliberal, aprovechan las contradicciones inter-capitalistas, y la distracción del imperio en su lucha contrainsurgente en Irak y Afganistán para consolidarse como un bloque regional autónomo.

En esta dinámica, descubren la posibilidad de la “desconexión” del dominio del imperialismo merced al apoyo popular logrado (por eso se buscan alianzas con Irán, India, China, Rusia).

En cada país, se implementan medidas contra las medidas privatizadoras, surgen disputas con algunos sectores de la oligarquía (curiosamente ninguna con el capital financiero) y se implementan medidas económicas, que son una especie de retorno al ciclo del bienestar, pero esta vez, se impulsa un modelo neoliberal rentista, ya no privatizador. Se hacen nacionalizaciones de lo que fue privatizado años antes, pero no se mella al corazón del sistema financiero. Tampoco se cierra los negocios con las empresas transnacionales, por el contrario, se estimula una renegociación para obtener una mejor renta (especialmente petrolera).

La teoría y práctica de la desconexión, el descolgarse o desenchufarse se basa en el pacto para recuperar o remozar el capitalismo desde su “lado humano”, para que el pueblo “no sea marginado” del sistema, para que los indígenas participen. La explotación… queda en segundo plano… y en tercer plano la lucha emancipadora de los pueblos por su verdadera independencia económica, política, social y nacional.

Por ello, no se puede evaluar al proceso bolivariano solamente desde sus medidas internas progresistas -el impulso de las milicias populares, desarrollar la participación popular o el control social( )-, sino se analiza su papel dentro de las políticas del bloque regional autónomo del imperialismo, pero remachando la vigencia del capitalismo, al no alterar sus instituciones, la forma de generación y apropiación de la riqueza. Por ello, suena a hueco el famoso “socialismo del siglo XXI”, porque en cada uno de estos países seguimos cohabitando con las burguesías, las oligarquías y en definitiva con la explotación del hombre por el hombre. ¿Qué ha cambiado? Seguramente mucho, pero no lo importante: la dignidad del ser humano.

6. Lo dicho, hecho y no hecho por el Bloque ALBA-UNASUR

¿Cómo podemos evaluar lo hecho durante estos 10 años por este bloque? Como una acción bienintencionada pero poco efectiva. El ALBA-TCP se propone integrar a los pueblos en torno a un comercio más justo (es decir a nivel de asociaciones y microempresas), crear empresas “Grannacionales” (por no decir transnacionales), pero en lo real, no ha tenido la más mínima capacidad por revertir el modelo neoliberal vigente en las políticas de apertura y liberalización del intercambio comercial a nivel de los acuerdos comerciales como la CAN, MERCOSUR, ALADI, ACE y otros mecanismos obligatorios para todos o parte de los países de la región, mediante los cuales se defiende la libertad comercial, se impone aranceles y otros mecanismos impositivos que han beneficiado siempre al capital más fuerte.

Es que por una parte, no se puede ser “revolucionario” en el discurso y por otra neoliberal en lo económico y esto sucede desde Venezuela hasta la Argentina, para no hablar del coloso Brasil, una de las economías más grandes del mundo, que cobija a Transnacionales y que actúa como un sub imperialismo para la región.

El Bloque Alba-Unasur implementa un Consejo de Seguridad hemisférico –que con la presencia contrainsurgente de Colombia y las FFAA represivas de los países de la región- desarrollará acciones para evitar el quiebre institucional desde la izquierda y los sectores originario-populares, pero no así para revertir el Golpe de Honduras por ejemplo.

El proceso bolivariano, al igual que la “revolución democrática y cultural” de Evo Morales, a lo sumo llega a pequeñas y graduales transformaciones superestructurales, ya que en el terreno económico se pacta la presencia de las transnacionales, se garantiza y amplia las ganancias del capital financiero, se mantiene la estructura latifundista de la tierra y se consolida la reproducción ampliada del capital. Se asumen algunas medidas de compra de acciones de empresas privatizadas, bajo el rótulo de nacionalizaciones, pero se deja intacto la estructura de poder que se asienta en las relaciones servidumbrales de dominación y explotación. Todo esto queda más claro cuando se compara la fuerza o potencia comercial de los Tratados de Libre Comercio frente a lo hecho por el ALBA que se reduce al proyecto televisivo de TELESUR. ¿Dónde está la alternativa económica real para los pueblos?

Durante todo este tiempo, el Bloque Alba-Unasur tuvo el protagonismo político y las posibilidades de sentar las bases para otro tipo de relaciones económicas, pero el tiempo fue pasando hasta que llego el Golpe de Estado en Honduras…

7. El golpe de Honduras no golpea a un presidente demócrata sino al bloque Alba-Unasur

1 El efecto real del Golpe de Estado es que modifica la correlación de fuerzas políticas favorable hasta entonces a los gobiernos populistas. Introduce un elemento de fuerza (militar) que destroza la aparente imagen de triunfo inagotable (o irradiación) que tenían los gobiernos reformistas de la región.

2 En segundo lugar, muestra que las acciones de resistencia al golpe –en el terreno internacional- son de pura boca y para afuera, que no existe una fuerza (¿bolivariana?) con real capacidad militar para enfrentarse en el terreno local e internacional a las fuerzas represivas del imperialismo.

3 Genera un nuevo paraguas de impunidad hacia los sectores de derecha que estaban hasta esos días acorralados, los oxigena y les orienta acerca de las perspectivas futuras favorables que pueden tener al reagruparse en el bloque contrainsurgente.

4 Se consolida territorial y operativamente el bloque contrainsurgente en la región de Centro América y El Caribe.

5 Se continua con el plan contrainsurgente, de manera que se anuncia la presencia de bases militares norteamericanas en Colombia, con lo cual, el Bloque Alba-Unasur es colocado a la defensiva, de manera que las fuerzas de derecha al interior de la UNASUR pueden seguir avanzando en su proyecto de recolonización hemisférica (fortaleciendo a Brasil y Colombia principalmente).

8. Ahí van las bases militares yanquis en Colombia

Las bases militares norteamericanas en Colombia patentizan el hecho de que el imperio decidió retomar el control sobre su patio trasero, espacio que no fue una prioridad las décadas anteriores dada la guerra contra Irak y Afganistán.

Cuando el gato esta fuera, los ratones hacen fiesta, pero cuando el felino retorna, los ratoncitos corren a esconderse, es decir vuelven a la realidad. Y si decimos lo anterior, no es que estamos a favor del gato, sino que evidenciamos lo que pasa en la realidad.

Las bases en Colombia son una cabeza de playa para estrangular en lo inmediato dos procesos: el venezolano y el ecuatoriano, pero como dice el ELN, también estas bases instrumentalizan: “una intensa y bien elaborada agenda, con la cual pretende anexionar a Colombia. Afirmamos además, que tal pretensión, ha contado con la venia y apoyo de la decadente oligarquía colombiana, la que incapaz de dirigir los destinos de la patria, dócilmente allana el camino para que sean los imperialistas quienes gobiernen y se sirvan de las riquezas y trabajo de nuestra nación.” (3)

Honduras y México, por su parte, tienen la tarea de frenar y revertir los procesos de Nicaragua, El Salvador, a la insurgencia mexicana y otros países que pretenden avanzar en El Caribe y Centroamérica.

Perú, Chile y Brasil hacen un juego de presión sobre Bolivia, de manera que los cambios internos sean parte del folklore local, mientras que el país se convierta en terreno de paso de las mercancías entre las economías de Brasil y Chile (juntando el capitalismo del Atlántico con el del Pacífico).

Esta situación se patentiza con hechos realmente indignos para Bolivia, como es la venta a precio SOLIDARIO de nuestro gas a Petrobras (Brasil), el priorizar los corredores carreteros bi-oceánicos; apoyarle implícitamente a la política exterior chilena al no encarar el tema de la salida al Mar Pacífico, dedicándose el Presidente Evo Morales a discusiones de mercado y de cocina con Alan García.

9. El Bloque Contrainsurgente cobra cuerpo

En el caso del golpe militar empresarial y mediático contra Chávez en Venezuela hace algunos años, estaba clara que la acción respondía a una iniciativa interna apoyada desde afuera. En el caso de Honduras, recuperando la experiencia de Venezuela, el Presidente Zelaya es llevado a otro país, precisamente, para que no pueda encabezar una resistencia interna y no pueda recuperar su cargo. Eso nos indica que la asonada en Honduras fue parte de un plan regional para revertir la correlación de fuerzas en el continente.

Ahora bien, es importante pensar un poco en los sucesos que se dieron en septiembre del 2008 en la región de Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija, cuando la “media luna” asumió una acción ofensiva tomando instituciones del Estado y generando una situación de grave convulsión social. ¿De qué se trataban estas acciones? De la creación del germen de un nuevo Estado Autonómico en pleno corazón de sud América, fraccionando al Bolivia en dos. Muchos sectores del actual gobierno de Evo Morales, confunden esta situación y señalan que lo que se dio fue un “golpe cívico prefectural”. Pues bien, esta situación no fue la de un golpe de Estado, debido a que los golpes de Estado buscan sacar a un presidente de su cargo y eso no se dio en los acontecimientos de septiembre del 2008. El objetivo de este germen de Estado autonómico no apuntaba a La Paz, sino a la división del país.

En conclusión, no es el momento de rasgarnos las vestiduras y hacer alharacas por la presencia de Arce Gómez en el Penal de Chonchocoro (ex Ministro del Interior de la Dictadura militar de 1980), o de emitir comunicados de prensa contra el golpe en Honduras, no. Este es un momento para analizar cómo se articula la derecha en el continente y vislumbrar los nuevos escenarios de lucha.

Han pasado varios años de gobiernos populistas en la región y ahora el imperialismo yanqui está preparado para disputar a dichos gobiernos la hegemonía del continente, pero a nivel global y a escala militar. Queda entonces preguntarnos: ¿Qué hacer?

10. Haití invadida… se consolida el bloque contrainsurgente…

Después del terremoto, tropas norteamericanas tomaron control de este hermano país, sin que ningún gobierno ni nadie hagan nada concreto para revertir esta situación.

La acción neocolonial emprendida tendrá serias consecuencias para los pueblos de Nuestra América.

De un pequeño texto de varios autores se cuenta con los siguientes datos que muestran la situación que se construye en Haití y que afecta o atenta a varios países de la región:(4)

“De acuerdo con información oficial, se han creado oportunamente dos nuevas Fuerzas de Tarea:
El Comando Sur de Estados Unidos ha establecido la Fuerza de Tarea Conjunta- Haití (JTF-H) para observar los esfuerzos de ayuda de los militares de Estados Unidos en Haití y ha nombrado al Teniente General del Ejército de Estados Unidos Ken Keen como su comandante. Más de 20,000 militares norteamericanos, 23 navíos y más de 120 aviones están apoyando las operaciones para proveer ayuda y cuidado a más de tres millones de haitianos afectados por el terremoto del 12 de enero.
La otra Fuerza de Tarea, la 48, tiene sede ni más ni menos que en Cuba, en la base de Guantánamo, y por ahora se ocupa de coordinar “…los activos de tierra y aire para entregar oportunamente la ayuda humanitaria a Haití” según Patricia Wolfe, comandante de la Fuerza, quien recuerda que: El suministro oportuno de esta ayuda es sólo posible por la estrecha proximidad de la Base Naval de la Bahía de Guantánamo (GTMO) con el área afectada. GTMO es obviamente una posición clave para atender los requerimientos estratégicos en esta región. (http://www.navy.mil/search/display.asp?story_id=50733)
De manera que si esto no es una ofensiva de guerra contra Haití tal vez sí lo sea para sus vecinos. Las nuevas posiciones ocupadas no sólo rodean el Caribe sino que cortan el paso entre Cuba y Venezuela y, mediante triangulaciones con las bases de la zona crean condiciones de aislamiento para cada una de las islas caribeñas.
Cuba, por lo pronto, queda cubierta por todos los flancos.
Con estas dos nuevas Fuerzas de Tarea a partir del desastre, una con sede en Haití y otra ubicada en Guantánamo, se puede pensar que estamos en el inicio de una reorganización completa de la estrategia militar en esta región o, por lo menos, de una reorganización operativa con miras más ambiciosas que en el pasado, y preparando condiciones de intervención inmediata en cualquier situación y lugar que así lo requiera, desde su perspectiva, en el área.
Con las viejas y nuevas bases en Colombia, las potenciales bases en Panamá, Palmerola, Guantánamo, Aruba y Curaçao, Estados Unidos tiene una situación de total control de movimientos en la región caribeña, o amazónico-caribeña. México queda cercado en el Golfo y sometido por la Inciativa Mérida, y en coordinación con Colombia como parte del corredor de contención que Estados Unidos ha ido propiciando para detener los procesos de transformación en el continente.
Buena jugada! Haití queda ocupado, Cuba rodeada, la IV flota ondeando sus banderas en todo el Caribe y Venezuela acosada”.

¿Qué podemos hacer? Mucho. Para empezar, los gobiernos (“de izquierda”) de Bolivia, Brasil y Uruguay tienen tropas de ocupación en Haití, bajo la bandera de las Naciones Unidades. Si estos gobiernos pudieran reencauzar esta política colonialista, se podría poner en la agenda continental la necesidad del retiro total de TODAS las tropas de invasión sobre este país hermano, de manera de organizar una solidaridad realmente constructiva y pacífica. Sin embargo, esta opción política pasa por poner un control a las Fuerzas Armadas de estos países que han encontrado en el envió de tropas de paz (léase invasión) una fuente inmensa de recursos económicos, a manera de soborno y compensación por “dejar al poder civil gobernar” estos países sin mayor problema. Las “misiones de paz” se han convertido en un negocio lucrativo para militares que consiguen ingresos adicionales (perciben otro sueldo más), mantienen tropas en actividad de ocupación, renuevan su material bélico, de transportes y comunicaciones, etc., creando y recreando una situación neocolonial aceptada por todos aquellos que se dicen “progresistas”.

En la actualidad se implementan casi una veintena de “misiones de paz” en el mundo, en países como Sahara, Haití, Congo, Burundi, Afganistán, Irak, Líbano, Sierra Leona, Eritrea, Kosovo, Liberia, Sudan, Timor Oriental, India y Paquistán, Georgia. En esas invasiones, participan diferentes fuerzas militares de diferentes países. En el caso de América Latina, para la gestión 2006, Uruguay fue el octavo país con mayor número de tropas en contingentes de paz en el mundo. Ello ha significado no sólo una participación grosera sino un ingreso económico concreto para los militares, llegando a afirmarse que equivale al monto por exportación de carde de ese país.ghk

Fuente: Naciones Unidas. Global Peace Operations. Annual Review of. 2007.

Pero Uruguay no sólo participa con contingentes militares, sino que también ha hecho presencia con observadores en dichas misiones.

Otro país que ha tenido una participación importante en los contingentes de las misiones de Paz es la Argentina. La participación Argentina desde 1990 hasta 1998 se distribuyó a las diferentes Misiones de la siguiente manera:

Cuadro Nº 1
Participación en OMP, desde 1990 hasta 1998

Misión Lugar Periodo Efectivo personal
UNTSO Medio Oriente 1990-1998 60
UNIIMOG Irak - Kuwait 1990 17
UNAVEN I-II-III Angola 1990-1997 17
ONU Ny, EE.UU. 1990- 1998 10
MINURSO Sahara Occidental 1991 - 1997 17
UNIKOM Irak - Kuwait 1991-1998 633
UNPROFOR Ex Yugoslavia 1992- 1995 6544
UNFICYP Chipre 1993 - 1998 2904
UNAMIC Camboya 1993 - 1992 4
ONUMOZ Mozambique 1993 - 1994 3
UNAMIR Ruanda 1994 1
UNPREDEP Ex Yugoslavia 1995-1998 5
UNTAES 1996 - 1997 212
MONUA Angola 1996 - 1998 19
SHIRBRIG Dinamarca 1998 1
Eq. Inspectores Irak 1998 4
TOTAL 10451
Fuente: Soldados Argentinos por la Paz. La contribución del Ejército Argentino en la solución pacífica de los conflictos internacionales, Buenos Aires. 1998.
La cuantificación total de los ingresos que tuvo la Argentina, en el periodo comprendido entre 1990 y 1998, por concepto de participación en las misiones de Paz fueron los siguientes:

Cuadro Nº 2
Resumen total de los ingresos (en $us)

Concepto Ingresos
Pago por la cuota mensual al personal 62.890.152
Pago por la prima mensual al personal 1.960.758
Pago al por subsidio Vestimenta y Munición 4.455.780
TOTAL ingreso por concepto de personal 69.306.690
Fuente: Soldados Argentinos por la Paz. La contribución del Ejército Argentino
en la solución pacífica de los conflictos internacionales, Buenos Aires. 1998.

Todo este dinero fue un ingreso neto (libre de impuestos) correspondiente a 69.306.690 dólares americanos de divisas que ingresaron al bolsillo de los militares.

Bolivia mantiene tropas en el Congo y en Haití.

Evo Morales, puede declarar a través de la prensa toda su indignación por la invasión yanqui a Haití, pero no deja de ser cómplice de la misma al mantener militares bolivianos en dicho país. ¿Qué moral se puede tener para condenar a los militares yanquis y mantener a los propios en este sufrido país?

Desde las organizaciones, necesitamos generar un espacio y una acción de solidaridad real con el hermano pueblo de Haití, más allá de las poses y los discursos.

Finalmente, sobre este tema debe quedar claro, que el documento “Santa Fe IV” ( ), se equivoca al valorar el papel de las “fuerzas de paz”, dentro del Plan de las 9 “D” (defensa, drogas, demografía, deuda, desindustrialización, democracia populista, desestabilización, deforestación y declinación de los EEUU), pues no es cierto que sea inútil el “azul” de estas fuerzas frente al “verde” del ejército de ocupación, ya que ambos colores y ambas fuerzas sirven para un mismo propósito: garantizar la presencia de una fuerza colonial transnacional sobre Haití o sobre Bolivia mañana.

11. Ver el bosque y ver también los árboles

En este análisis es imposible no detenerse a ver lo que pasa país por país.

Es muy probable cambios en la política de la región mediante elecciones en países como la Argentina, Brasil, Paraguay. Empero, estos cambios no serán favorables a gobiernos revolucionarios sino a gobiernos de derecha. Parece que el paréntesis de gobiernos populistas no va a ser sostenible por un largo periodo histórico y precisamente eso lo demuestra el triunfo de Piñeda en Chile.

También se habla mucho de gobiernos de “izquierda” en la región, pero el caso Paraguayo es muy sintomático, como dentro de un gobierno que se reclama popular, termina siendo la derecha la que tiene copado los puestos claves y se posterga la solución de los problemas estructurales para el campo popular, como es el tema de la tierra.

En el caso de Venezuela, si bien se puede consignar algunas medidas asumidas por el proceso bolivariano como progresistas, estas no pueden ser valoradas por sí mismas sin interpretar lo que significan en términos estratégicos para toda la región.

Que difícil se hace colocar en la balanza la novedosa participación popular del pueblo venezolano, sus mecanismos y prácticas de control social y las desafiantes declaraciones de su Presidente Chávez contra el imperialismo, por una parte, con su ineficiencia (de Venezuela y sus aliados internacionales) por hacer que se respete al ex presidente constitucional de Honduras (Manuel Zelaya Rosales). Porque si bien hay medidas progresistas, lo que debemos desentrañar es si la llamada revolución bolivariana tendrá la vitalidad suficiente como para hacerle frente a la agresión yanqui. Cuidado con que el proceso bolivariano sea un tigre de papel.

12. Ver un poco más allá del bosque y de los árboles

No podemos perder de vista los ciclos económicos del capitalismo, no sólo para entender este retorno de la derecha en la región, sino también para valorar a los llamados procesos populistas y entender mejor las tareas que deben asumir nuestros pueblos.

Todas las crisis del capitalismo han tenido respuestas con nuevas modalidades de producción. Así la crisis de los 30 termina y da inicio a un nuevo patrón de acumulación de capitalismo de Estado, dando fin al ciclo liberal. La respuesta viene de manos de Keynes que da una solución mediante el empleo masivo. Con el fordismo se aumenta el salario de los trabajadores y se incrementa su capacidad de consumo, dando una solución al estancamiento de la economía. Este proceso económico trajo aparejado el protagonismo político de nuevos actores que propugnan el “Estado del Bienestar”, por esta vía, son cooptados los obreros a favor de los llamados gobiernos nacionalistas. Toda esta operación política y económica se da hasta 1970, aproximadamente.

Posteriormente retorna el liberalismo bajo la fachada del neoliberalismo. Demás esta dar detalles de este contexto que todos lo conocemos de manera suficiente.

¿Qué sucede luego? ¿Por qué surgen los gobiernos izquierdistas en la región?

Las fuerzas insurgentes en el continente apuestan por la vía de la trasformación revolucionaria del capitalismo, es decir por la edificación de un socialismo como creación viva e insurgente de los pueblos. Sin embargo, muchas corrientes llamadas “progresistas”, junto a muchos movimientos sociales, también se plantean como alternativos al neoliberalismo, pero no para llegar a un cambio estructural, sino para desarrollar un reacomodo de la sociedad sin alterar significativamente el modo capitalista.

13. La Media Luna cabeza de playa contra los pueblos y procesos del cono sur
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En el mapa se observa el bloque contrainsurgente (de rojo): Estados Unidos está articulando tareas militares y de defensa conjunta con México, al que se suma Honduras. Ambos países serán reforzados por la Cuarta Flota, de manera que tengan una influencia sobre los países caribeños y centroamericanos. Por estas razones, el golpe de Honduras no se inscribe en el intento desesperado de un grupo de oligarcas locales, sino del despliegue de toda una táctica regional.

Si al sur, se articulan gobiernos conservadores en Colombia, Perú y Chile, es fácil de observar que el país que sufrirá mayores presiones será Ecuador, Bolivia y Venezuela.

Si nos fijamos en el mapa, con color rojo se tendría la configuración del Bloque Contrainsurgente, que además de desarrollar acciones políticas y militares, desarrollará acciones económicas tendientes a perpetuar el régimen capitalista, siendo funcional para ello los gobiernos populistas y “progres”, pues a nombre del pueblo y de la lucha contra las oligarquías, ejecutan políticas asistencialistas, prebendalistas y reformistas que consolidan el dominio y la explotación de los empresarios, banqueros, grandes comerciantes, mientras el pueblo pobre sigue jodido.

Nosotros mantenemos la hipótesis de que en las elecciones a gobernadores, alcaldes y parlamentos departamentales en abril del 2010, en las principales regiones de la Media Luna volverá a ganar electoralmente las expresiones políticas de derecha, con lo cual se acelerará el fraccionamiento de Bolivia en dos países.

Esta afirmación no puede ser contrastada con el triunfo electoral de Evo Morales en diciembre del 2009, donde obtuvo el 64% de los votos, porque dicha votación se concentró en el occidente del país. El oriente, el sur y en menor medida el norte del país está controlado políticamente por la derecha.

Cuando se dio la tentativa de crear el germen de un Estado autonómico en Bolivia en septiembre del 2008, la coyuntura internacional era diferente a ahora. Hoy, es mucho más probable que esta intentona separatista tenga mayor viabilidad por la recuperación de la iniciativa militar y política que tiene Estados Unidos en la región.

14. ¿Hasta cuándo durará este “descolgarse” del dominio imperialismo?

Esto es parte de un ciclo, donde hay una variante de disputa, que es el control del gobierno, pero no así del modelo económico dominante. Esta variante de disputa es entre lo materialmente objetivo y lo subjetivo. La izquierda gubernamental desarrolla discurso ideológico y hace política, pero no transforma la economía. Mientras que la derecha no genera nueva subjetividad pero mantiene el control de la economía.

En el caso boliviano, la corriente de gobierno asentada en la visión indianista pachamámica no podrá hacerle frente a una intervención militar directa. Para el indianismo le es indistinta la izquierda de la derecha, siempre buscarán hacer pactos y acuerdos que les permitan sobrevivir. Por ello, hablan tan fácilmente de capitalismo andino un día, para hablar de socialismo comunitario al otro.

En el caso del bolivarianismo, pensamos que por sus postulados pueden asumir una vivencia de enfrentamiento al imperialismo.

Todo tiene su límite. La posibilidad de “desenchufarse” del imperialismo no puede durar indefinidamente. La conformación del bloque regional autónomo o entra en definitiva contradicción con el modelo capitalista o sucumbe frente a la presión imperialista.

10 años no es nada en historia, es tan sólo un momento.

15. Debemos construir un referente internacional con una estrategia insurgente

Vivimos en un horizonte de idiotismo cibernetizado, de nihilismo absoluto de oscurantismo de referentes. Los gobiernos populistas, prebendales, asistencialistas no aclaran el panorama de ¿adónde vamos?

Por ello debemos recatar el saber del verdadero marxismo que nos dice que la mercancía es la cristalización de un orden sistémico y que debe terminar el orden sistémico para que prevalezca el ser humano sobre las cosas y no las cosas sobre el ser humano, tal como sigue aconteciendo hoy en nuestras sociedades. Por ello, en Bolivia –y seguramente en los otros países “progres”- se da esta dialéctica de la continuidad colonial.

Es muy probable que la actual crisis general no pueda ser controlada como en sus anteriores ciclos, pese a que los recursos están superando a las necesidades.

Hay que revolucionacionar el mundo. Y la única fuerza capaz de hacerlo es la insurgencia, porque es el lugar y tiempo donde la humanidad se realiza.

Con la debacle de los gobiernos populistas se irá al tacho también el sindicalismo mafioso y la mediocre partidocracia izquierdista que con sus afanes oportunistas lo que han hecho es validar a estos gobiernos y sus políticas.

Queda a nivel mundial dos formas de lucha contra el capitalismo. La primera que tiene que ver con la dignidad humana, la segunda con la autodeterminación de las naciones, de los pueblos en su afán de no ser sometidos por el capitalismo. Ambas se cristalizan en proyectos emancipadores cuando asumen la construcción de los Estados socialistas insurgentes, donde el tema pasa por destruir la esencia del capitalismo, la explotación del ser humano, la propiedad privada y la construcción del poder desde abajo, desde el poder popular. Todo este esfuerzo es el único capaz de defender al país y a la región de la intervención gringa.

Notas

1. Consejos al combatiente. “El contra-ataque I”. Publicado en Verde Olivo, 26 de junio de 1960.
2. Mao Tsetung. Problemas Estratégicos de la Guerra Revolucionaria de China (Diciembre de 1936). Pág. 242.
3. Uno hace “control social” cuando no es protagonista en la toma de decisiones y los que dirigen y gobiernan “le encargan” o “le permiten” cumplir con la tarea de CONTROLAR como “los otros” toman –de verdad- las decisiones.
4. ELN. Revista Insurrección. La treta electoral. Frente de Guerra Oriental. Febrero 2010.
5. Ana Esther Ceceña, Humberto Miranda, David Barrios, Rodrigo Yedra. La jugada del Caribe. La nueva ofensiva imperialista en América Latina. Rebelión. 03-02-2010.
6. Documento Santa Fe IV titulado “Latinoamérica hoy” y editado por James P Lucier a finales de 2000.


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