Con la Soberanía Alimentaria podemos eliminar la pobreza y la desnutrición

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El presente texto busca brindar información, análisis, reflexiones y posiciones en torno a la lucha contra la desnutrición en nuestro país mediante la soberanía alimentaria, que por ser un tema ligado al hambre, a la producción de alimentos, a los ingresos económicos de las familias, el modelo económico, al acceso, administración y el uso de las tierras, al agua, en fin, se requiere de una visión lo más amplia posible.



Con la Soberanía Alimentaria podemos eliminar la pobreza y la desnutrición

Por: Manuel Morales Alvarez

1. Con la soberanía alimentaria y la economía comunitaria podemos eliminar la pobreza y la desnutrición Introducción

El presente texto busca brindar información, análisis, reflexiones y posiciones en torno a la lucha contra la desnutrición en nuestro país mediante la soberanía alimentaria, que por ser un tema ligado al hambre, a la producción de alimentos, a los ingresos económicos de las familias, el modelo económico, al acceso, administración y el uso de las tierras, al agua, en fin, se requiere de una visión lo más amplia posible.

A veces, pensamos que el tema de la desnutrición es un problema que no nos afecta porque no vemos niños o personas adultas flacas y desnudas, como a veces se ven en fotografía de países del África, sin embargo no pensamos que la desnutrición también afecta a las personas que tienen bajo peso y baja estatura (desnutrición crónica), como sucede muy comúnmente en nuestro país. La mayoría de los bolivianos, bolivianas y los integrantes de los pueblos indígenas y originarios somos chatitos y estamos mal alimentados.

Si, tener niños que se mueren por diarreas, por desnutrición o finalmente, tener niños y niñas bajas en estatura, en peso y con una mala alimentación, también es desnutrición. Pero el problema no se queda sólo en eso. También muchas madres de familia están desnutridas (una de cada tres mujeres bolivianas presenta algún grado de anemia) ( ), han vivido siempre con una deficiente alimentación, de manera que cuando dan el pecho a sus hijos o hijas, no aportan una alimentación buena en nutrientes a las wawas. A eso le podemos llamar un círculo de desnutrición que se repite permanentemente. Existe una relación entre la talla o estatura de la mujer y el peso del niño al nacer, reflejando la historia nutricional de las personas. Pero el problema no es sólo de las personas, sino también del conjunto o cadena de políticas alimentarias que ha asumido el Estado en nuestro país desde su fundación; ese Estado que primero fue Colonial (que quiso –por ejemplo- eliminar la coca de manera definitiva), luego fue Republicano (que quiso expropiar toda la tierra a las comunidades y dársela a migrantes extranjeros y a los hacendados) y que hoy es neoliberal, ya que apuesta a la mercantilización de los alimentos e impulsa el modelo agro exportador en contraposición de la soberanía alimentaria.

Durante los gobiernos neoliberales el trato que se dio a la agricultura y a los pequeños propietarios no se alejo un milímetro del conjunto de la política de apertura comercial. Se dio todas las ventajas al sector agro exportador y los productores rurales quedamos relegados al último lugar, pues las importaciones de alimentos y el no acceso a la tierra nos condenaron a una mayor pobreza. Por ello, el proceso de saneamiento de tierras no vino a resolver el problema angustiante del latifundio y minifundio, sino que se centro en la legalización de las dotaciones hechas por el Estado. A nivel de las políticas de comercio, prácticamente los campesinos y pueblos originarios, no participamos en nada.

Con el gobierno de cambio, se abre la posibilidad de parar esta situación y realizar transformaciones estructurales en economía, agricultura, tierra y territorio, medio ambiente, acceso a los recursos, autonomías productivas, siendo imprescindible la movilización de todo el pueblo para conquistar estas reivindicaciones históricas.

La desnutrición está acompañada del hambre y también de los modelos económicos que generan este tipo de economías y esto es algo que nunca debemos olvidar. Con voluntad política, con nuevas relaciones comerciales entre los pueblos, con una sólida soberanía alimentaria basada en la economía comunitaria y modelos económicos verdaderamente productivos, recíprocos y redistributivos se puede eliminar el hambre y mejorar la nutrición de toda la población. Es decir, la lucha contra la desnutrición no es un problema que sólo compete a los médicos, las y los nutricionistas, los gobiernos o los organismos internacionales, se requiere la activa participación del pueblo, pero cambiando las relaciones injustas de poder que determinan que unos comen y otros no. Sin embargo, esta problemática se ve agravada por el surgimiento de nuevas presiones y realidades: el caso de los biocombustibles, la subida de los precios de los alimentos, la consolidación de la propiedad latifundista de la tierra, el arrinconamiento cada vez mayor de los productores de alimentos como son los campesinos y originarios, etc.

En fin, el presente documento trata de tocar varios puntos que están íntimamente relacionados, buscando despertar en todos y todas nosotras un cambio de actitudes, no sólo respecto a la higiene que debemos tener al servirnos la comida, sino a la forma de producirlos, a la justicia que debe existir en el terreno de la economía, a la necesidad imperiosa que tenemos de consolidar nuestra soberanía alimentaria y erradicar definitivamente el modelo neoliberal.

El día en que Bolivia no haya desnutrición será el día en que hayamos recuperado nuestra soberanía alimentaria, como grandes productores de alimentos. En otras palabras, cuando tengamos seguridad y especialmente soberanía alimentaria, estamos seguros de que no tendremos niños ni niñas desnutridas.

2. ¿Qué es la soberanía alimentaria?

Soberanía alimentaria: un derecho para todos.

¿Qué es la Soberanía Alimentaria? La Soberanía Alimentaria es el DERECHO de los países y los pueblos a definir sus propias políticas agrarias, de empleo, pesqueras, alimentarias y de tierra de forma que sean ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas para ellos y sus circunstancias únicas. Esto incluye el verdadero derecho a la alimentación y a producir los alimentos, lo que significa que todos los pueblos tienen el derecho a una alimentación sana, nutritiva y culturalmente apropiada, y a la capacidad para mantenerse a sí mismos y a sus sociedades.

La Soberanía Alimentaria requiere:

 Dar prioridad a la producción de alimentos para mercados domésticos y locales, basados en explotaciones campesinas y familiares diversificadas y en sistemas de producción agroecológicos.

 Asegurar precios justos para los campesinos, lo que significa el poder para proteger los mercados interiores de las importaciones a bajo precio y dumping.

 Acceso a la tierra, al agua, a los bosques y a la pesca y otros recursos productivos a través de una redistribución genuina, no con las fuerzas del mercado y “reformas del mercado de la tierra”, financiados por el Banco Mundial.

 Reconocimiento y promoción del papel de la mujer en la producción alimentaria y acceso equitativo y control de los recursos productivos.

Fuente: Comunidad de Trabajo. CIPCA, 1989.

 Control de la comunidad sobre los recursos productivos, en oposición a los empresarios y las corporaciones propietarias de tierras, agua y recursos genéticos y otros.

 Protección de las semillas base de la alimentación y de la vida misma para el libre intercambio y uso de los campesinos, lo que significa no patentar la vida y una moratoria sobre las culturas genéticamente modificadas que llevan a una contaminación de la diversidad genética esencial de plantas y animales.

 Inversión pública para fomentar la actividad productiva de familias y comunidades dirigidas a aumentar el poder, el control local y la producción alimentaria para los pueblos y los mercados locales.

Soberanía Alimentaria significa la primacía de los derechos de los pueblos y las comunidades a la alimentación y la producción de alimentos, sobre los intereses del comercio. Esto conlleva un MODELO Y UNA ECONOMÍA NACIONAL claramente definida a favor de la agricultura tradicional, sin negar el acceso a tecnologías modernas); el fomento y la promoción de los mercados locales y de los productores más allá de la producción para la exportación y la importación de alimentos.

Para conseguir la Soberanía Alimentaria:

 Reforzaremos nuestros movimientos sociales y desarrollaremos las organizaciones de campesinos, mujeres, pueblos indígenas, trabajadores, pescadores y pobres urbanos en cada uno de nuestros países.

 Avanzaremos en la solidaridad y la cooperación regional e internacional y reforzaremos nuestras luchas comunes.

 Lucharemos por realizar reformas agrarias y pesqueras genuinas, reformas de pastos y bosques, y conseguiremos una redistribución comprensiva e integral de los recursos productivos en favor de los pobres y los sin tierra. Ahora nos toca elaborar una nueva Ley de Tierras, una nueva Ley de Medio Ambiente.

 Lucharemos por una garantía fuerte de los derechos de los trabajadores para organizar, contratar colectivamente, y tener unas condiciones de trabajo seguras y dignas y salarios suficientes.

 Lucharemos por un acceso equitativo de las mujeres a los recursos de producción y por el fin de las estructuras patriarcales en la agricultura y por los aspectos socio-económicos y culturales de la alimentación.

 Lucharemos por el derecho de los pueblos indígenas a su cultura, territorio y recursos productivos.

 Debe ponerse fin a las políticas económicas neoliberales que han sido impuestas por el Banco Mundial, la OMC, el FMI y los países del Norte y otros acuerdos de libre comercio multilateral y regional. A llegado el momento de discutir y modificar los acuerdos comerciales dentro de la CAN, MERCOSUR, ALADI, ACE.

 Solicitamos la salida de la agricultura de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

 Lucharemos para parar la ingeniería genética y las patentes sobre la vida y pedimos la prohibición inmediata del “terminator” y el uso de tecnologías similares que usan la restricción genética.

 Solicitamos el fin de la utilización de alimentos genéticamente modificados como ayuda alimentaria.

 Pedimos el paro inmediato de las guerras en los pueblos y las tierras de todo el mundo y el fin de la ocupación ilegal de Palestina, el embargo de Cuba e Irak y el uso de los alimentos como instrumento de chantaje.

 Solicitamos el apoyo para el desarrollo y la diseminación de los sistemas de producción agroecológicos.

 Pedimos una Convención sobre Soberanía Alimentaria al fin de inscribir los principios de la Soberanía Alimentaria en la legislación internacional e instituir la Soberanía Alimentaria como cuadro político principal para dirigir la alimentación y la agricultura.

Las políticas uniformes como las emanadas por el Banco Mundial, OMC y FMI, deben ser reemplazadas por una visión con “un mundo donde quepan muchos mundos”, donde la fuerza y la dignidad humanas sean construidas a través de la solidaridad y el respeto de las diversidades, y donde todos los países y pueblos tengan el derecho a definir sus políticas.

3. En Bolivia se define la soberanía alimentaria en 1992

En el Libro Rojo, ya el año 1992 se planteo una visión propia sobre la seguridad y soberanía alimentaria. Este esfuerzo propositivo estaba orientado a trabajar un programa traducido en el “Modelo Económico de Reciprocidad al Socialismo (MERS)”, donde se plantea el principio de que “la agricultura debe ser la base de la policía economía”, siendo “la soberanía alimentaria lo primero”. ( ) A primera vista, se puede pensar en un planteamiento “socialista agraristas” y seguramente lo es, sin embargo, esto nace de la necesidad imperioso de resolver uno de los graves problemas que tiene Bolivia: el tema del hambre y la pobreza. Pero un hambre y una pobreza que hay que explicarla y conocerla, ya que no se reduce a aquellas visiones desde los organizamos internacionales o discursos desarrollistas divulgados en los 70 y 80 del siglo anterior.

¿Qué es lo que resuelve el socialismo insurgente? El tema de la producción, la producción de alimentos fundamentalmente, luego la transformación de los recursos naturales, pero sin caer en el industrialismo capitalista, que es depredar del medio ambiente.

Veamos lo que se proponía entonces:

1.- Objetivos políticos, económicos y sociales

Se debe luchar por el control y explotación racional de los recursos naturales, teniendo como a sujetos de desarrollo económico a los trabajadores, a las comunidades, a las asociaciones populares y no así a los empresarios privados.

No podemos defender los recursos naturales, sin tomar control de ellos. Pues si bien, podemos evitar el saqueo externo de nuestros recursos naturales, al no proponernos ser sujetos de desarrollo nosotros mismos, permitimos que se de el saqueo interno, a manos de la oligarquía.

Las minas, los pozos de gas y petróleo y otros recursos de las comunidades deberán ser recuperadas por la comunidad y entrar en una gran producción para financiar el desarrollo de la agricultura de las comunidades hasta lograr la Seguridad Alimentaria del País, para que en fases posteriores financien la industrialización y diversificación de nuestra economía en un proceso selectivo y paulatino de sustitución de nuestras importaciones y para generar sectores exportables en nuestra economía. Los sujetos de desarrollo de la nueva minería tendrán que estar compuestos por los comunarios mineros o por el llamado Proletariado Originario en coordinación directa con el Proletariado Boliviano ( ).

El proyecto económico de liberación no puede ser sólo y exclusivamente una propuesta para un “futuro próspero” que nunca llega, ni se sabe como alcanzarlo. El proyecto económico de liberación tiene dos partes:

• LA POLITICA ECONOMICA DE TRANSICION, Y,

• LA NUEVA ECONOMIA DE LA NUEVA SOCIEDAD.

Sobre la nueva economía de la nueva sociedad, debemos tener ideas y principios claros y generales, pero sobre la Política Económica de Transición, debemos tener propuestas y planes concretos a ejecutar en el presente.

La Política Económica de Transición, por su parte, contienen elementos de lucha contra el sistema económico de explotación, defensa de las reivindicaciones de las mayorías nacionales, impulso de una serie de mecanismos de todo tipo a fin de ir sentando las bases de una nueva economía que en su avance permitirá ir paliando, calmando el hambre y la miseria, pero no en la perspectiva del conformismo y la pasividad, sino en la perspectiva de financiar y llevar adelante nuestra liberación.

a) La agricultura base de la política económica.

Es evidente que el problema del minifundio estanca la productividad de la tierra, pero este es un problema creado por las leyes, la división de nuestro territorio comunal sólo favorece a la oligarquía, nosotros tenemos que propender a la unificación de la territorialidad.

El rendimiento y eficiencia del trabajo colectivo ( ) esta demostrada por el desarrollo agrícola que alcanzaron nuestros antepasados, en el campo es necesario muchos brazos para la realización de grandes tareas, tenemos muchas tradiciones que rigen y ordenan la distribución del trabajo, del uso de la tierra, es necesario reafirmarlas porque es la única garantía de poder utilizar todo nuestro territorio.

Es claro que los países occidentales han desarrollado muchas y diferentes tecnologías, pero han sido desarrolladas dentro de su contexto, para sus necesidades y sus posibilidades, nosotros no negamos la aplicación de algunas pero no podemos hacerlo mecánicamente, primero tenemos que experimentarlas ver si se adaptan a las condiciones de nuestros territorios, a nuestras posibilidades y a nuestras necesidades, tenemos que buscar nuestro propio conocimiento a partir de nuestro pasado, nuestra realidad y de acuerdo a las perspectiva de vida que tenemos.

Es evidente que no podemos en el campo ser autosuficientes, con el tiempo se han creado diversas necesidades que no podemos cubrirlas y necesitamos dinero para conseguirlas, esto está relacionado con la capacidad que tenemos de generar dinero a partir de la venta de nuestros productos, entonces inicialmente tenemos que fortalecer nuestra capacidad de autoabastecimiento que tenemos en el campo y por otra parte tenemos que tratar de copar y controlar el abastecimiento urbano. Sin duda esto significa luchar primero por revitalizar nuestros mecanismos de intercambio pero también contra las políticas implementadas por el gobierno en los aspectos de la donación alimentaria, además de plantearnos seriamente encarar el aspecto de la comercialización y los intermediarios.

Hasta el momento, a consecuencia de nuestra dependencia, la demanda de productos agropecuarios en los centros urbanos esta modelada por los patrones “colonizantes” que han desvalorizado sistemáticamente los productos agropecuarios que pueden desarrollarse aquí y que son nativos, de tal manera que no existe una valoración nutricional que pudieran tener los cultivos nativos, de los cuales hasta hoy se han perdido muchísimos, sin embargo se nota una coyuntura que tiende a revalorizar estos cultivos, entonces tenemos que darles vigencia a través del cultivo cada vez mas extensivo de los mismos.

La nueva economía por la que las masas luchan es una economía basada en la justicia y la igualdad. Sin embargo, la construcción de la nueva economía debe considerar una infinidad de retos reales, para los que debe tener una respuesta adecuada, entre ellos:

• la estructura productiva que se hereda
• la relación con los mercados internacionales

b) lo primero: SOBERANÍA ALIMENTARIA.

Debemos estar claros que no hay SOBERANÍA ALIMENTARIA sin SOBERANÍA POLITICA. Sin embargo el trabajar para que la población tenga garantizada la alimentación diaria y la del futuro, es una de las medidas concretas más PATRIOTAS que debamos llevar adelante.

Soberanía y Seguridad Alimentaria significan acabar con las donaciones que desincentivan la producción nacional, significa luchar por el control y fortalecimiento del mercado interno, teniendo como a sujetos de desarrollo económico a los trabajadores, a las comunidades, a las asociaciones populares y no así a los empresarios privados antinacionales.

Garantizar en primera instancia la alimentación de la población, eliminando la dependencia alimentaria ejercida por la donación de alimentos y la libre importación.

c) un cambio radical de sujeto de desarrollo

En contra del prejuicio colonial que sostiene que somos incapaces de generar desarrollo económico, debemos recordar que la época en que estos territorios tuvieron mayor autonomía y desarrollo económico propio, científico y tecnológico fue en las épocas anteriores a la llegada de los españoles. En el inkario nuestras sociedades tenían un desarrollo tecnológico y productivo que nos brindaba seguridad alimentaria, seguridad de vestimenta y de otras necesidades sociales desterrando por completo la pobreza y la miseria. El núcleo esencial de la estructura económica de los pueblos, naciones originarias y del Inkario era LA COMUNIDAD bajo distintos nombres a lo ancho de la geografía andino-amazónica.

En contraposición a la oligarquía saqueadora y antinacional, proponemos -entre otros- a las COMUNIDADES como los núcleos de desarrollo económico por ser los dueños ancestrales de los territorios originarios y de los recursos naturales y por haber demostrado que son sujetos productores auténticamente nacionales, esto sin negar a las empresas nacionales que con su sacrificio están defendiendo la capacidad productiva del país frente a la destrucción del aparato productivo ocasionado por el neoliberalismo.

El proyecto de desarrollo económico plantea como medida básica la reestructuración de la agricultura y la minería como las bases fundamentales de cualquier proceso de crecimiento económico autónomo. La agricultura actual donde el campesinado sigue produciendo casi el 80 % del PIB Agropecuario nacional a pesar de las tendencias negativas y asfixiantes, debe reestructurarse en su núcleo más problemático: La Propiedad de la tierra. Para crear Unidades de Producción Familiares que produzcan excedentes y que sean capaces de utilizar créditos y tecnología en forma eficiente y rentable se los debe dotar de LA EXTENSION MINIMA DE TIERRA y las condiciones productivas necesarias hasta garantizarles el pleno empleo familiar y evitar el empobrecimiento y la migración, hasta alcanzar el nivel de la Industrialización de nuestra seguridad alimentaria interna y luego planificar la exportación de cultivos para los cuales tenemos condiciones ecológicas y ventajas comparativas.

2.- La lucha por el Mercado.

Inicialmente asumir como comunidad el problema de nuestra identidad, la relación con nuestra actual situación de sobrevivencia y miseria nos lleva a pensar que solamente la acción conjunta, la solidaridad plena y la necesidad de cambiar el esquema individualista actual, nos muestra la necesidad de reafirmar y revitalizar nuestra esencia filosófica de la vida LA RECIPROCIDAD Y LA REDISTRIBUCION. Es evidente que esto es un acto conciencial y subjetivo, pero es a partir de esa convicción que tenemos que visualizar los problemas prácticos y objetivos que se presentan en la comunidad y la forma de posible solución, de tal manera que podamos orientar a la comunidad en las acciones a tomar.

La lucha por el mercado constituye la tarea práctica inmediata más importante.

4. A nivel Internacional se define la soberanía alimentaria recién el año 2001

¿Qué significa soberanía alimentaria? La soberanía alimentaria es el DERECHO de los pueblos, de sus Países o Uniones de Estados a definir su política agraria y alimentaria, sin dumping frente a países terceros. El derecho de los campesinos a producir alimentos y el derecho de los consumidores a poder decidir lo que quieren consumir y, como y quien se lo produce.

La soberanía alimentaria incluye: Priorizar la producción agrícola local para alimentar a la población, el acceso de los/as campesinos/as y de los sin tierra a la tierra, al agua, a las semillas y al crédito. De ahí la necesidad de reformas agrarias, de la lucha contra los Organismos Genéticamente modificados (OGM), para el libre acceso a las semillas, y de mantener el agua en su calidad de bien público que se reparta de una forma sostenible.

El derecho de los campesinos a producir alimentos y el derecho de los consumidores a poder decidir lo que quieren consumir y, como y quien se lo produce.

El derecho de los Países a protegerse de las importaciones agrícolas y alimentarias demasiado baratas. Unos precios agrícolas ligados a los costes de producción: es posible siempre que los Países o las Uniones tengan el derecho de gravar con impuestos las importaciones demasiado baratas, que se comprometan a favor de una producción campesina sostenible y que controlen la producción en el mercado interior para evitar unos excedentes estructurales, la participación de los pueblos en la definición de política agraria.

Las políticas neoliberales priorizan el comercio internacional, y no la alimentación de los pueblos. No han contribuido en absoluto en la erradicación del hambre en el mundo. Al contrario, han incrementado la dependencia de los pueblos de las importaciones agrícolas, y han reforzado la industrialización de la agricultura, peligrando así el patrimonio genético, cultural y medioambiental del planeta, así como nuestra salud. Han empujado a centenas de millones de campesinos(as) a abandonar sus prácticas agrícolas tradicionales, al éxodo rural o a la emigración.

Instituciones internacionales como el FMI (Fondo Monetario Internacional), el Banco Mundial y la OMC (Organización Mundial del Comercio) han aplicado estas políticas dictadas por los intereses de las empresas transnacionales y de las grandes potencias. Unos acuerdos internacionales (OMC), regionales (Acuerdo de Libre Comercio para las Américas-ALCA) o bilaterales de “libre” cambio de productos agrícolas permiten a dichas empresas controlar el mercado globalizado de la alimentación. La OMC es una institución totalmente inadecuada para tratar los temas relativos a la alimentación y a la agricultura por lo tanto se quiere a la OMC fuera de la agricultura. La plaga de las importaciones a bajos precios: el dumping destruye la producción alimentaria.

En el mundo entero, importaciones agrícolas a precios bajos destruyen la economía agrícola local; es el caso de la leche europea importada a la India, del cerdo norteamericano al Caribe, de la carne y de los cereales de la Unión Europea a África, de animales a Europa, etc. Estos productos se exportan a pecios bajos gracias a prácticas de dumping. A petición de los Estados Unidos y de la Unión Europea, la OMC ratificó una nueva práctica de dumping que sustituye las ayudas a la exportación por una fuerte baja de sus precios agrícolas, combinada con unos pagos directos abonados por el Estado. Para conseguir la soberanía alimentaria, es imprescindible parar el Dumping!

La soberanía alimentaria incluye un comercio internacional justo. La Soberanía Alimentaria no está en contra de los intercambios, sino de la prioridad dada a las exportaciones: permite garantizar a los pueblos la seguridad alimentaria, a la vez que intercambian con otras regiones unas producciones específicas que constituyen la diversidad de nuestro planeta. Hace falta dotar estos intercambios de un nuevo marco que:

 Priorice la producción local, regional frente a la exportación.

 Autorice a los Países/Uniones a protegerse contra las importaciones a precios demasiado bajos.

 Permita unas ayudas públicas a los campesinos, siempre que no sirvan directa o indirectamente a exportar a precios bajos.

 Garantice la estabilidad de los precios agrícolas a escala internacional mediante unos acuerdos internacionales de control de la producción.

El acceso a los mercados internacionales no es una solución para los campesinos. El problema de los campesinos es antes que nada, la falta de acceso a sus propios mercados locales por unos precios demasiado bajos para sus productos y el dumping a través de la importación que deben enfrentar. El acceso a los mercados internacionales afecta sólo el 10% de la producción mundial; está controlada por unas empresas transnacionales y por las más grandes empresas agro-industriales. El ejemplo de los productos tropicales (café, plátanos) lo ilustra claramente: benefician un acceso casi libre a los países del Norte y a pesar de eso los campesinos/as del Sur no pueden mejorar su situación.

Las políticas agrícolas deben apoyar una agricultura campesina sostenible en el Norte y en el Sur. Para poner en marcha la soberanía alimentaria, países del Norte y del Sur deben poder apoyar a su agricultura para garantizar el derecho a la alimentación de sus populaciones, preservar el medio ambiente, desarrollar una agricultura sostenible y protegerse contra el dumping. Deben también ser capaces de apoyar su agricultura para cumplir otros intereses públicos que pueden ser diferentes en función de los países y sus tradiciones culturales. Pero en la actualidad, los Estados Unidos y la Unión Europea en particular abusan ayudas públicas para reducir sus precios en los mercados internos y para practicar el dumping con sus excedentes en los mercados internacionales, destruyendo la agricultura campesina tanto en el Norte como el Sur.

5. ¿Qué debemos hacer?

A llegado la hora de que Bolivia acepte como impostergable la soberanía alimentaria, pasando a formar parte central del modelo económico de todas las bolivianas y bolivianos. Caso contrario nunca dejaremos de tener el flagelo de la desnutrición y la pobreza.

Para que la soberanía alimentaria sea una realidad, se deben tomar las siguientes medidas:

Duplicar la inversión pública en agricultura y pecuaria.
Invertir en desarrollo rural de manera prioritaria, para superar la pobreza y el hambre.
Fortalecer la capacidad productiva de las comunidades campesinas y originarias.
Promocionar el consumo interno (nacional) de los productos andinos, amazónicos y ecológicos y luego exportar.
Resolver el tema de la tierra de manera que las familias productoras de alimentos puedan acceder a una mayor superficie cultivable.
Generar un poderoso brazo económico que apoye a las comunidades, de manera que todos los niños y niñas tomen leche, consuma carne, tengan desayuno y almuerzo escolar adecuado.
Satisfacer las necesidades de salud y servicios básicos para la población marginada de estos servicios y derechos.

Conclusiones

La soberanía alimentaria es un concepto, una forma de vida que aún no es ampliamente conocida ni asumida en sus verdaderos postulados y consecuencias. Por este motivo, muchas veces no se la asocia correctamente a problemas como el hambre y la desnutrición. En realidad, la desnutrición será un problema “del pasado” cuando hayamos recuperado nuestra verdadera soberanía alimentaria, la misma que se traducirá en saber qué producir, cuándo y cómo consumirlo, y luego, saber a quién vender lo que se constituya como excedente. Si eso significa exportar, será entonces el momento de hacerlo. Mientras tanto, la soberanía alimentaria significa tener los alimentos para mejorar la alimentación de las mujeres, de los hombres y de los niños, con productos sanos, propios y ricos en nutrientes.

La gran tragedia de la pobreza y la desnutrición que nos han impuesto los modelos coloniales y capitalistas es que las primeras víctimas son los productores de las áreas rurales, que pronto se ven obligados a migrar o viven en condiciones donde el autoabastecimiento de alimentos ya no es como era antes.

¿Quién se opone a tener una verdadera soberanía alimentaria? Aunque parece muy duro decirlo, el modelo agro exportador, hijo del neoliberalismo, es quien se opone a que tengamos una plena soberanía alimentaria, ya que se prioriza el concepto de “exportar o morir” y bajo está lógica no sólo se consolida el latifundio de tierras en el Oriente del país, sino que se amplia la frontera agrícola con monocultivos como el de la soya, que sólo les dejan jugosas ganancias a los empresarios, dejando tierras erosionadas y un gran daño al bosque.

La agro exportación no debe instalarse como modelo de producción, por ejemplo en el caso de la quinua, pues dicho alimento (oro andino) cada vez menos bolivianos y bolivianas lo consumen mientras que la mayor producción va para el exterior sin beneficiar de manera directa a los productores.

Se concluye entonces, que la desnutrición y el hambre deben ser combatidos de la forma más integral posible, desde las acciones estatales, desde las estrategias de salud y nutrición, pero también desde el fortalecimiento de la economía comunitaria y del logro pleno de la soberanía alimentaria, para que volvamos a ser un pueblo alegre sin hambre ni pobreza.

Bibliografía

Hermanas y hermanos, para conocer con mayor profundidad el tema de la soberanía alimentaria les sugerimos leer los siguientes textos, muchos de ellos utilizados en la presente cartilla.

 Boletín. Comunidades en Marcha Nº 2. Soberanía Alimentaria. Bolivia. 2009.

 Comité de seguridad Alimentaria Mundial. Evaluación de la seguridad alimentaria y situación de la nutrición a escala mundial. 14 -17 de octubre. FAO 2008.

 CONACOPROQ. Diagnostico del complejo productivo de la quinua. 2009.

 Consejo Nacional de Alimentación y Nutrición. Comité Técnico CONAN. Programa Multisectorial Desnutrición Cero. La Paz. 2008.

 Elías Argandoña, Bishelly Crisis alimentaria mundial, ¿lo peor ya ha pasado? Seminario Postneoliberalismo cambio o continuidad realizado por el CEDLA. La Paz. 2008.

 Elías Bishelly y Jaldín Rossmary. Efectos de la Crisis Alimentaria en Bolivia (Análisis de Coyuntura: Enero – Septiembre de 2008). CIPCA. La Paz. 2008.

 FAO. Bioenergía, Seguridad y Sostenibilidad Alimentaria. 2008.

 Financial Times Byron Dorgan en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), 21 de abril de 2008.

 Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo. ¿Biocombustibles en Bolivia? 2007.

 Galeano Eduardo. Las venas abiertas de América Latina, Montevideo, Uruguay. 1999.

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 MCB. Comunidades en Marcha. Nº 1. 2009.

 Movimiento Campesino de Bases (MCB). A 500 Años de Despojo, Opresión y Explotación: Bolivia Multinacional y Socialista. (Libro Rojo). Ediciones Gráficas. La Paz. 1992.

 Pérez Luna Mamerto. Apertura comercial y sector agrícola campesino. CEDLA. 2003.

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