¿Qué tienen de común Colombia, Honduras y la Media Luna?

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Boletín N° 125.
Viernes 11 de Septiembre, 2009

¿Qué tienen de común Colombia, Honduras y la Media Luna?

Parece que las “poses” en política pueden ser necesarias en un determinado momento, pero no logran sobrevivir como acciones reales de construcción hegemónica. En el caso del golpe de Estado en Honduras, es evidente que el rechazo y la condena no sólo pueden ser “verbales”, sino que debe implicar una acción política eminentemente práctica y efectiva, aspecto que vemos ausente.



¿Qué tienen de común Colombia, Honduras y la Media Luna?
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Parece que las “poses” en política pueden ser necesarias en un determinado momento, pero no logran sobrevivir como acciones reales de construcción hegemónica. En el caso del golpe de Estado en Honduras, es evidente que el rechazo y la condena no sólo pueden ser “verbales”, sino que debe implicar una acción política eminentemente práctica y efectiva, aspecto que vemos ausente.

Todos sabemos, que detrás del Golpe en Honduras se encuentra la mano de Estados Unidos, pero, lo que tal vez no está muy claro es el significado que tiene este hecho en la correlación de fuerzas en el continente.

Durante los últimos diez años, diversos gobiernos populares han emergido en varios países de la región, y junto a ellos, varios Presidentes han conformado un bloque (UNASUR) con una pretendida intención de “independizarse” de las directrices norteamericanas, pero sin cambiar el sistema capitalista en cada uno de estos países. De esta manera, se fue conformando un bloque compuesto por varios anillos concéntricos al que podemos denominar Bloque ALBA-UNASUR.

Durante este tiempo, los países miembros del Bloque A-U han generado diversos intentos de integración en torno a un supuesto “comercio justo”, desarrollar un Banco del Sur y una moneda regional (Sucre), con un discurso anti neoliberal, anti imperialista, pero sin lograr cambiar significativamente las relaciones de dominación y el papel que jugamos en la división internacional del trabajo, que como todos sabemos genera países ricos y pobres, o mejor dicho países capitalistas desarrollados que acumulan valores y ganancias mientras que el resto de los países se caracterizan por ser productores de materias primas y consumidores de productos generados por transnacionales.

Lo dicho, hecho y no hecho por el Bloque ALBA-UNASUR

¿Cómo podemos evaluar lo hecho durante estos 10 años por este bloque? Como una acción bienintencionada pero poco efectiva. El ALBA-TCP se propone integrar a los pueblos en torno a un comercio más justo, crear empresas “Grannacionales” (por no decir transnacionales), pero en lo real, no ha tenido la más mínima capacidad por revertir el modelo neoliberal vigente en las políticas de apertura y liberalización del intercambio comercial a nivel de los acuerdos comerciales como la CAN, MERCOSUR, ALADI, ACE y otros mecanismos obligatorios para todos los píese de la región, mediante los cuales se defiende la libertad comercial, se impone aranceles y otros mecanismos impositivos que han beneficiado siempre al capital.

Es que por una parte, no se puede ser “revolucionario” en el discurso y por otra neoliberal en lo económico y esto sucede desde Venezuela hasta la Argentina, para no hablar del coloso Brasil, una de las economías más grandes del mundo, que cobija a Transnacionales como Petrobras y que aspira a convertirse en un sub imperialismo para la región.

El Bloque Alba-Unasur implementa un Consejo de Seguridad hemisférico –que con la presencia contrainsurgente de Colombia y las FFAA represivas de los países de la región- desarrollará acciones para evitar el quiebre institucional desde la izquierda y los sectores originario-populares, pero no así para revertir el Golpe de Honduras por ejemplo.

La revolución bolivariana, al igual que la de Evo Morales, a lo sumo llega a pequeñas y graduales transformaciones superestructurales, ya que en el terreno económico se pacta la presencia de las transnacionales, se mantiene la estructura latifundista de la tierra y se garantiza la reproducción ampliada del capital. Se asumen algunas medidas de compra de acciones de empresas privatizadas, bajo el rótulo de nacionalizaciones, pero se deja intacto la estructura de poder que se asienta en las relaciones servidumbrales de dominación y explotación. Todo esto queda más claro cuando se compara la fuerza o potencia comercial de los Tratados de Libre Comercio frente a lo hecho por el ALBA que se reduce al proyecto televisivo de TELESUR. ¿Dónde está la alternativa económica para los pueblos?

Durante todo este tiempo, este Bloque Alba-Unasur tuvo el protagonismo político y las posibilidades de sentar las bases para otro tipo de relaciones, pero el tiempo fue pasando hasta que llego el Golpe de Estado en Honduras…

El golpe de Honduras no golpea a un presidente demócrata sino al bloque Alba-Unasurbvbdbd

1 El efecto real del Golpe de Estado es que modifica la correlación de fuerzas favorable a los gobiernos populistas. Introduce un elemento de fuerza (militar) que destroza la aparente imagen de triunfo inagotable que tenían los gobiernos reformistas de la región.

2 En segundo lugar, muestra que las acciones de resistencia al golpe son de pura boca y que no existe una fuerza con real capacidad militar para enfrentarse en el terreno local e internacional a las fuerzas represivas del imperialismo.

3 Genera un nuevo paraguas de impunidad hacia los sectores de derecha que estaban hasta esos días acorralados, los oxigena y les orienta acerca de las perspectivas futuras favorables que pueden tener de seguir la línea de ser parte del bloque contrainsurgente.

4 Se consolida el bloque contrainsurgente.

5 Se continua con el plan contrainsurgente, de manera que se anuncia la presencia de bases militares norteamericanas en Colombia, con lo cual, el Bloque Alba-Unasur es colocado a la defensiva, de manera que las fuerzas de derecha al interior de UNASUR pueden seguir avanzando en su proyecto de recolonización hemisférica (Brasil y Colombia principamente).bghh

El Bloque Contrainsurgente cobra cuerpo físico

El Golpe de Estado ha vuelto a ser noticia. Hace unos días atrás se dio un golpe de Estado en Honduras, situación que representa un giro en la correlación de fuerzas en el continente vislumbrando la emergencia de un nuevo bloque contrainsurgente que intentará enfrentar y derrotar a los procesos progresistas e integradores del Alba, a la par que revertir la presencia de diferentes gobiernos populares en la región, que transcurridos varios años, no han podido avanzar hacia la edificación de nuevas sociedades por las limitaciones políticas evidentes que tienen.

En el caso del golpe militar empresarial y mediático contra Chávez en Venezuela hace algunos años, está claro que dicha acción respondía a una iniciativa interna. En el caso de Honduras, recuperando la experiencia de Venezuela, el Presidente Zelaya es llevado a otro país, precisamente, para que no pueda encabezar una resistencia interna y no pueda recuperar su cargo. Eso nos indica que la asonada en Honduras ahora es parte de un plan regional para revertir la correlación de fuerzas en el continente.

Ahora bien, es importante pensar un poco en los sucesos que se dieron en septiembre del 2008 en la región de Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija, cuando la “media luna” asumió una acción ofensiva tomando instituciones del Estado y generando una situación de grave convulsión social. ¿De qué se trataban estas acciones? De la creación del germen de un nuevo Estado Autonómico en pleno corazón de sud América, fraccionando al Bolivia en dos. Muchos sectores del actual gobierno de Evo Morales, confunden esta situación y señalan que lo que se dio fue un “golpe cívico prefectural”. Pues bien, esta situación no fue la de un golpe de Estado, debido a que los golpes de Estado buscan sacar a un presidente de su cargo y eso no se dio en los acontecimientos de septiembre del 2008. El objetivo de este germen de Estado autonómico no apuntaba a La Paz, sino a la división del país.

En conclusión, no es el momento de rasgarnos las vestiduras y hacer alharacas por la presencia de Arce Gómez en el Penal de Chonchocoro (ex Ministro del Interior de la Dictadura militar de 1980), o de emitir comunicados de prensa contra el golpe en Honduras, no. Este es un momento para analizar cómo se articula la derecha en el continente y vislumbrar los nuevos escenarios de lucha.

Han pasado varios años de gobiernos populistas en la región y ahora el imperialismo yanqui está preparado para disputar a dichos gobiernos la hegemonía del continente, pero a nivel global y a escala militar. Queda entonces preguntarnos: ¿Qué hacer?

Ahí van las bases militares yanquis en Colombiabggb

Las bases militares norteamericanas en Colombia patentizan el hecho de que el imperio decidió retomar el control sobre su patio trasero, espacio que no fue una prioridad las décadas anteriores dada la guerra contra Irak y Afganistán.

Es como la historia del gato y los ratones. Cuando el gato esta fuera, los ratones hacen fiesta, pero cuando el felino retorna, los ratoncitos corren a esconderse, es decir vuelven a la realidad.

Y cuando decimos lo anterior, no es que estamos a favor del gato, sino que evidenciamos lo que pasa en la realidad.

Las bases en Colombia son una cabeza de playa para estrangular dos procesos: el venezolano y el ecuatoriano.

Honduras y México, por su parte, tienen la tarea de frenar y revertir los procesos de Nicaragua, El Salvador, a la insurgencia mexicana y otros países que pretenden avanzar en El Caribe y Centroamérica.

Perú, Chile y Brasil hacen un juego de presión sobre Bolivia, de manera que los cambios internos sean parte del folklore local, mientras que el país se convierta en terreno de paso de las mercancías entre las economías de Brasil y Chile (Atlántico y Pacífico). Esta situación se patentiza con hechos realmente indignos para Bolivia, como es la venta a precio SOLIDARIO de nuestro gas a Petrobras (Brasil), el priorizar los corredores carreteros bi-oceánicos; apoyarle implícitamente a la política exterior chilena al no encarar el tema de la salida al Mar Pacífico, dedicándose el Presidente Evo Morales a discusiones de mercado y de cocina con Alan García.

La Media Luna cabeza de playa contra los pueblos y procesos del cono sur

Pero esta historia no termina en esto. Resulta, que la tercera parte de esta acción (Honduras y Colombia) es la conformación de un nuevo país en el centro de Sudamérica, cabecera de playa que servirá para enfrenta el proceso paraguayo y el avance del movimiento revolucionario en Argentina, Brasil y Uruguay.

En el mapa se observa el bloque contrainsurgente (de rojo): Estados Unidos está articulando tareas militares y de defensa conjunta con México, al que se suma Honduras. Ambos países serán reforzados por la Cuarta Flota, de manera que tengan una influencia sobre los países caribeños y centroamericanos. Por estas razones, el golpe de Honduras no se inscribe en el intento desesperado de un grupo de oligarcas locales, sino del despliegue de toda una táctica regional.

Si al sur, se articulan Colombia, Perú y Chile, es fácil de observar que el país que sufrirá mayores presiones es Ecuador, Bolivia y Venezuela.

Si nos fijamos en el mapa, con color rojo se tendría la configuración del Bloque Contrainsurgente, que además de desarrollar acciones políticas y militares, desarrollará acciones económicas tendientes a perpetuar el régimen capitalista, siendo funcional para ello los gobiernos populistas y “progres”, pues a nombre del pueblo y de la lucha contra las oligarquías, ejecutan políticas asistencialistas, prebendalistas y reformistas que consolidan el dominio y la explotación de los empresarios, banquero, grandes comerciantes, mientras el pueblo pobre sigue jodido.