El proceso electoral boliviano: grandes desafíos para la izquierda revolucionaria

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Transcribimos dos entrevistas a la compañera Nina Guevara, donde se aprecia la situación política de Bolivia, de manera que la lucha por el control del régimen electoral, emerge como el corolario de la disputa hegemónica dando como resultado nuevos escenarios políticos que demandan una mayor precisión en las tareas de las fuerzas revolucionarias e insurgentes. Adjuntamos algunas láminas didácticas que se desprenden de las entrevistas, material de educación política que nos sirve para explicar de manera pedagógica la actual situación boliviana y regional:



El proceso electoral boliviano: grandes desafíos para la izquierda revolucionaria

Escena Contemporánea entrevista a Nina Guevara, integrante de la Dirección Nacional de Patria Insurgente-Sol para Bolivia.

Junio-2009.

EC: ¿Patria Insurgente participará en las elecciones de fin de año?

Nina G.: El régimen electoral boliviano se encuentra delimitado por la vieja estructura del sistema electoral heredado de la partidocracia neoliberal y lo dispuesto por la nueva Constitución Política del Estado, que generan un proceso de exclusión de nuevas alternativas electorales. Por ello, Patria Insurgente ha tomado la decisión de no participar en las elecciones de diciembre del 2009, donde se renovara la Presidencia, Vicepresidencia y Legislativo. Sin embargo, hemos decidido concentrar todo nuestro esfuerzo electoral en las elecciones de abril del 2010 donde se elegirán 4 legislativos departamentales, 327 gobiernos municipales, haciendo campaña por el NO para las autonomías departamentales en La Paz, Chuquisaca, Cochabamba, Oruro y Potosí.

EC: Lo que tú indicas es que habrá dos procesos electorales ¿Cuál es la diferencia de fondo entre el primero y el segundo?

Nina G.: En el primer proceso se define la suerte del Gobierno y Legislativo nacional, mientras que en el segundo proceso electoral se define la UNIDAD DEL PAÍS y la emergencia de los poderes locales para profundizar el proceso actual. En cuanto al gobierno nacional, este puede que quede en manos de Evo Morales, sin embargo, por el diseño del proceso de autonomías departamentales, este será un gobierno con una delegación tan importante de competencias a las regiones, que prácticamente tendrá menor poder efectivo o real en sus manos, con lo cual se agudizará la presencia de un gobierno dual o paralelo en Bolivia. En cuanto al Legislativo Nacional, en este órgano tendrán cabida el MAS y la derecha política, pero con tres características fundamentales: sin la presencia política real y mayoritaria de las naciones originarias y pueblos indígenas (es decir, no habrá Estado Plurinacional), sin la presencia de nuevas opciones electorales desde la izquierda revolucionaria y con muchísimas menos competencias o atributos. Todo ello generará un órgano legislativo nacional paralizado, neutralizado, conflictuado y convulsionado, debido a que el sistema electoral definido en la nueva Constitución prevé el fortalecimiento de una representación de mayorías (el MAS y la derecha con presencia electoral), donde paradójicamente, es muy probable que el MAS llegue a ser la primera fuerza política en senadores y diputados, pero sin controlar políticamente ambas Cámaras. E incluso, si llega a tener la Presidencia de ambas Cámaras, es muy probable que le sirva de poco. Y todo esto está relacionado con el segundo proceso electoral, que es en definitiva el más importante. En abril nos jugamos la posibilidad de seguir siendo un solo país o que se acelere el proceso de separación de la Media Luna de Bolivia ya que se elegirá 4 parlamentos departamentales, donde con seguridad la derecha ganará y será mayoría. Estos parlamentos regionales, procederá a legislar a favor de los gobierno departamentales con orientaciones separatistas. Si la derecha autonomista logró caminar durante la coyuntura actual, con sus órganos legislativos pretenderá ahora correr, tomando la iniciativa legislativa en todos los temas. Hasta ahora teníamos en Bolivia un gobierno ducal, Evo Morales en el gobierno nacional y cuatros regiones con gobiernos opositores separatistas. En abril del 2010, habrá además un legislativo dual: un parlamento nacional inmovilizado en La Paz, y cuatro dinámicos parlamentos separatistas en Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija, con capacidad legislativa sobre el petróleo, los bosques, la tierra, los impuestos, la educación y los mismos símbolos, que se tornarán cada vez más regionalizados.

EC: Lo que tu dices es muy grave.

Nina G.: Evidentemente, ese es el juego político al que nos han llevado los pactos entre el gobierno de Evo Morales y la derecha. Pactos donde el MAS ha cedido en todo, pensando que flexibilizando en los aspectos estratégicos se puede hegemonizar el proceso. La derecha presiona y cuando llega el momento de pactar, el MAS cede hasta en los principios, a cambio de ello la derecha cede en la presión, de manera que al lograrse un nuevo pacto, y al haberse eliminado la presión, Evo Morales aparece y se muestra como en ganador al haber logrado “frenar la embestida de la derecha”, sin embargo, en los temas de fondo, la derecha es la que gana. La única fuerza que cuestiona lo pactado y cedido somos nosotros porque la insurgencia piensa en los intereses estratégicos del pueblo y no nos dejamos engañar por la propaganda del populismo indigenista.
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EC: ¿Por qué creen ustedes que el proceso electoral de diciembre del 2009 no es un espacio “interesante” para participar?

Nina G.: Son las famosas “reglas del juego”. El MAS prometió refundar el país y lo que ha hecho, en materia de régimen y sistema electoral, es ratificar el rumbo neoliberal y partidocrático de la representación política. Es evidente que el apoyo popular a Evo Morales bajará, incluso más y por debajo del actual 53% de apoyo electoral promedio que tiene, sin embargo, estará en solitario peleando con varias opciones electorales de la derecha, que sumadas serán tan o más fuertes que la bancada masista. El MAS no piensa en futuros aliados desde la izquierda y los pueblos indígenas, de manera que ha cerrado el régimen electoral a la participación de nuevas representaciones políticas no tradicionales, es decir, insurgentes. En concreto, para articular una opción electoral, clara en su programa, que de línea y haga de los espacios parlamentarios una trinchera de lucha, se requiere un mínimo de 7% de votos a nivel departamental para obtener un diputado plurinominal. O por el contrario, tener bastiones electorales tan potentes, que en determinada circunscripción, una fuerza política emergente pueda ganar a la derecha y al MAS al mismo tiempo. Y todo eso es hoy imposible en Bolivia.bvb

EC: ¿Tu das a entender, que candidaturas como las de Román Loayza, Felipe Quispe u otros lideres populares no tendrán futuro electoral?

Nina G.: Así es. Todo esfuerzo que se haga por generar alternativas electorales alternativas al populismo o a la derecha, deben llenar estos tres requisitos: 1) tener como mínimo 7% de apoyo popular en diferentes Departamentos, 2) ganar o ganar (no cuenta ser segundo) en circunscripciones uninominales o especiales indígenas, 3) ser segunda o tercera fuerza en un Departamento para obtener un senador. En este sentido, candidaturas populares pueden lograr un voto “mistura” como le denominamos, es decir, algo de votos por allí, algunos por aquí, tal vez cierta simpatía por más allá, pero si no se tiene bastiones electorales territorializados concretos no se puede mantener una campaña electoral sería y con resultados favorables. Participar para obtener triunfos pequeños y no lograr articular una propuesta seria de cambio no es parte de nuestros planes inmediatos.

EC: ¿Y qué de un frente de toda la izquierda, más sectores indígenas marginados?

Nina G.: Es una posibilidad abierta, que no la cerramos, pero que no la vemos con claridad en el horizonte, porque ello demanda pensar más en términos estratégicos que en términos cortoplacistas y electorales. El movimiento indígena en Bolivia, poco a poco se va dando cuenta que a nombre de ellos se impulsa un proceso donde el que se fortalece es la derecha y el latifundio, porque el gobierno del MAS tiene miedo de tocar la propiedad mal habida de los latifundistas, de manera que lograr una acción política independiente les va a costar y dará frutos recién dentro de algún tiempo. Por parte de varias fuerzas de izquierda aliadas o potencialmente aliadas, deben meditar seriamente sobre sus reales posibilidades electorales, de manera de empezar a atender lo importante y no tanto lo urgente. En este caso lo importante es profundizar el proceso.

EC: ¿Qué alternativas les quedan a estos grupos?

Nina G.: La alternativa más constructiva es asumir seriamente la posibilidad de ser una fuerza emergente y alternativa, es decir insurgente, y ello, va más allá de esperar las épocas electorales para tratar de hacer algo.
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EC: Si los espacios electorales están cerrados en diciembre del 2009, ¿qué te hace pensar que estarán abiertos para abril del 2010?

Nina G.: La contienda electoral del 2010 esta tan cerrada y excluyente como la del 2009, lo que existe es otro escenario de lucha, frente al cual no podemos hacernos a un lado.

EC: ¿En qué consiste ese escenario?

Nina G.: Son tres aspectos importantes del escenario de abril del 2010. En primer lugar está la batalla contra el avance de la iniciativa de las autonomías departamentales. El MAS plantea apropiarse de la propuesta autonómica de la derecha separatista y pretende imponer este criterio mediante consulta a los departamentos de Oruro, Potosí, La Paz, Cochabamba y Chuquisaca. Grave error. En primer lugar, La Paz no puede ser una autonomía dentro del Estado, porque la región contribuye al desarrollo de la nación en su conjunto. La Paz es el baluarte que garantiza la integración del país y tiene un rol nacional, no un rol regional. Por otra parte, Oruro y Potosí no cuentan con recursos propios suficientes, la minería extractiva ha dejado pobreza y una gran migración de sus pobladores a otras regiones y países. ¿Con qué recursos se piensa en ser departamentos autónomos? Es irresponsable la propuesta. Cochabamba y Chuquisaca son zonas ricas en petróleo, sin embargo son zonas en disputa, con una presencia importante de la derecha, en grado tal que tienen mayoría en la ciudades capitales de departamento, de manera que las autonomías van a seguir beneficiando a las oligarquías regionales antes que a los pobres. Nosotros vamos a hacer campaña por el NO, no a las autonomías separatistas y a favor de las oligarquías, SI a los micropoderes, a la descentralización del viejo Estado, si a la construcción de los poderes locales. En esta contienda tenemos mucho que ganar políticamente y por lo tanto es un espacio que no lo podemos rechazar. El segundo aspecto tiene que ver con el tema municipal. Habrá elecciones de consejeros y alcaldes, para participar en dichos procesos no se requiere de una sigla a nivel nacional, de manera que vamos a tejer alianzas locales para hacer una buena gestión local, pero además para impulsar los micropoderes productivos, luchando contra la corrupción y contra la derecha. Es la batalla en lo local y ahí estaremos. Como paréntesis te quiero comentar que en Bolivia, en la mayoría de los municipios hay corrupción y en muchas zonas, la gente del MAS esta siendo censurada y reprochada por la pésima gestión. A la derecha le va igual de mal, por lo tanto, son espacios a ser ganados por las fuerzas revolucionarias. El tercer aspecto es el más delicado. Se debe conformar un Bloque Insurgente Antifascista en la Media Luna y promover una oposición INTELIGENTE en los parlamentos departamentales separatistas. También, demostrar al pueblo, que dichos órganos serán de cuño fascista, por lo que la rebelión popular contra dichos órganos será legitima. Como ves son varios espacios…

EC: ¿Ese bloque antifascista incluye al MAS?

Nina G.: Nosotros creemos que si, en estas regiones de lucha las organizaciones sociales que apoyan al MAS deben aprender a cambiar de táctica. Ya no basta con apoyar a su gobierno, ahora deben ser capaces de ponerse los pantalones y caminar por si mismos, generando un espacio de lucha, ya que al frente se tiene al fascismo que no ha de escatimar esfuerzos en utilizar la violencia contra los de abajo.

EC: Compañera, le agradecemos por su tiempo, tiene algo más que decir…

Nina G.: En primer lugar agradecer por el espacio. Y para terminar, invocar a las organizaciones sociales a pensar y actuar en base al legado de nuestros mártires y héroes, que nunca se rindieron y que fueron capaces de pelear por nuestros derechos y por lograr una justicia social verdadera. Hoy es tiempo de caminar por nuestro propio camino o taky como decimos siempre.