Soberanía Alimentaria

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Soberanía Alimentaria

La soberanía alimentaria es una propuesta política que va cobrando forma y que debe ser trabajada tanto en la teoría como en la práctica.

En los próximos días, se realizaran varios eventos de trabajo en torno a la estrategia de la economía comunitaria, y evidentemente, uno de los aspectos centrales y que se encuentra relacionado con la construcción de las unidades sociales de producción, los micropoderes es la soberanía alimentaria.



Soberanía Alimentaria

La soberanía alimentaria es una propuesta política que va cobrando forma y que debe ser trabajada tanto en la teoría como en la práctica.

En los próximos días, se realizaran varios eventos de trabajo en torno a la estrategia de la economía comunitaria, y evidentemente, uno de los aspectos centrales y que se encuentra relacionado con la construcción de las unidades sociales de producción, los micropoderes es la soberanía alimentaria.

En el presente documento difundimos varios trabajos sobre este tema como materiales de trabajo:

1. La soberanía alimentaria y el Modelo Económico de Reciprocidad al Socialismo (MERS)
2. La Soberanía Alimentaria Ancestral (S-AA)
3. La propuesta de la Vía Campesina sobre soberanía alimentaria
4. La soberanía alimentaria significa acabar con el hambre, el latifundio, la mercantilización de los alimentos y el sistema que lo produce

1. La soberanía alimentaria y el Modelo Económico de Reciprocidad al Socialismo (MERS)

En el Libro Rojo, ya el año 1992 se planteo una visión propia sobre la seguridad y soberanía alimentaria. Este esfuerzo propositivo estaba orientado a trabajar un programa traducido en el “Modelo Económico de Reciprocidad al Socialismo (MERS)”, donde se plantea el principio de que “la agricultura debe ser la base de la policía economía”, siendo “la soberanía alimentaria lo primero”. (Movimiento Campesino de Bases (MCB). A 500 Años de Despojo, Opresión y Explotación: Bolivia Multinacional y Socialista. (Libro Rojo). Ediciones Gráficas. La Paz. 1992. Pág. 103-105) A primera vista, se puede pensar en un planteamiento “socialista agraristas” y seguramente lo es, sin embargo, esto nace de la necesidad imperioso de resolver uno de los graves problemas que tiene Bolivia: el tema del hambre y la pobreza. Pero un hambre y una pobreza que hay que explicarla y conocerla, ya que no se reduce a aquellas visiones desde los organizamos internacionales o discursos desarrollistas divulgados en los 70 y 80 del siglo anterior.

¿Qué es lo que resuelve el socialismo insurgente? El tema de la producción, la producción de alimentos fundamentalmente, luego la transformación de los recursos naturales, pero sin caer en el industrialismo capitalista, que es depredar del medio ambiente.

Veamos lo que se proponía entonces:

1.- Objetivos políticos, económicos y sociales

Se debe luchar por el control y explotación racional de los recursos naturales, teniendo como a sujetos de desarrollo económico a los trabajadores, a las comunidades, a las asociaciones populares y no así a los empresarios privados.

No podemos defender los recursos naturales, sin tomar control de ellos. Pues si bien, podemos evitar el saqueo externo de nuestros recursos naturales, al no proponernos ser sujetos de desarrollo nosotros mismos, permitimos que se de el saqueo interno, a manos de la oligarquía.

Las minas, los pozos de gas y petróleo y otros recursos de las comunidades deberán ser recuperadas por la comunidad y entrar en una gran producción para financiar el desarrollo de la agricultura de las comunidades hasta lograr la Seguridad Alimentaria del País, para que en fases posteriores financien la industrialización y diversificación de nuestra economía en un proceso selectivo y paulatino de sustitución de nuestras importaciones y para generar sectores exportables en nuestra economía. Los sujetos de desarrollo de la nueva minería tendrán que estar compuestos por los comunarios mineros o por el llamado Proletariado Originario en coordinación directa con el Proletariado Boliviano (Dentro de las comunidades con enclaves mineros o petrolíferos diferenciamos dos tipos de proletariado. El Proletariado Originario que trabaja en estos centros productivos que puede ser de la misma comunidad o puede venir de otras comunidades del interior; de esta forma el proletariado Originario por su origen puede ser Comunitario o Inmigrante. El Proletariado Boliviano es para nosotros el trabajador que ha perdido su identidad originaria y que puede ser un mestizo o criollo pobre pero que se identifica principalmente como boliviano explotado) .

El proyecto económico de liberación no puede ser sólo y exclusivamente una propuesta para un “futuro próspero” que nunca llega, ni se sabe como alcanzarlo. El proyecto económico de liberación tiene dos partes:

• LA POLITICA ECONOMICA DE TRANSICION, Y,

• LA NUEVA ECONOMIA DE LA NUEVA SOCIEDAD.

Sobre la nueva economía de la nueva sociedad, debemos tener ideas y principios claros y generales, pero sobre la Política Económica de Transición, debemos tener propuestas y planes concretos a ejecutar en el presente.

La Política Económica de Transición, por su parte, contienen elementos de lucha contra el sistema económico de explotación, defensa de las reivindicaciones de las mayorías nacionales, impulso de una serie de mecanismos de todo tipo a fin de ir sentando las bases de una nueva economía que en su avance permitirá ir paliando, calmando el hambre y la miseria, pero no en la perspectiva del conformismo y la pasividad, sino en la perspectiva de financiar y llevar adelante nuestra liberación.

a) La agricultura base de la política económica.

Es evidente que el problema del minifundio estanca la productividad de la tierra, pero este es un problema creado por las leyes, la división de nuestro territorio comunal sólo favorece a la oligarquía, nosotros tenemos que propender a la unificación de la territorialidad.

El rendimiento y eficiencia del trabajo colectivo (El trabajo Colectivo en ningún momento excluye la propiedad individual y la emulación individual que se pueda establecer. La propiedad individual, en el mundo andino, nunca tuvo la connotación de la propiedad privada tal como la tiene en el sistema capitalista) esta demostrada por el desarrollo agrícola que alcanzaron nuestros antepasados, en el campo es necesario muchos brazos para la realización de grandes tareas, tenemos muchas tradiciones que rigen y ordenan la distribución del trabajo, del uso de la tierra, es necesario reafirmarlas porque es la única garantía de poder utilizar todo nuestro territorio.

Es claro que los países occidentales han desarrollado muchas y diferentes tecnologías, pero han sido desarrolladas dentro de su contexto, para sus necesidades y sus posibilidades, nosotros no negamos la aplicación de algunas pero no podemos hacerlo mecánicamente, primero tenemos que experimentarlas ver si se adaptan a las condiciones de nuestros territorios, a nuestras posibilidades y a nuestras necesidades, tenemos que buscar nuestro propio conocimiento a partir de nuestro pasado, nuestra realidad y de acuerdo a las perspectiva de vida que tenemos.

Es evidente que no podemos en el campo ser autosuficientes, con el tiempo se han creado diversas necesidades que no podemos cubrirlas y necesitamos dinero para conseguirlas, esto esta relacionado con la capacidad que tenemos de generar dinero a partir de la venta de nuestros productos, entonces inicialmente tenemos que fortalecer nuestra capacidad de autoabastecimiento que tenemos en el campo y por otra parte tenemos que tratar de copar y controlar el abastecimiento urbano. Sin duda esto significa luchar primero por revitalizar nuestros mecanismos de intercambio pero también contra las políticas implementadas por el gobierno en los aspectos de la donación alimentaria, además de plantearnos seriamente encarar el aspecto de la comercialización y los intermediarios.

Hasta el momento, a consecuencia de nuestra dependencia, la demanda de productos agropecuarios en los centros urbanos esta modelada por los patrones “colonizantes” que han desvalorizado sistemáticamente los productos agropecuarios que pueden desarrollarse aquí y que son nativos, de tal manera que no existe una valoración nutricional que pudieran tener los cultivos nativos, de los cuales hasta hoy se han perdido muchísimos, sin embargo se nota una coyuntura que tiende a revalorizar estos cultivos, entonces tenemos que darles vigencia a través del cultivo cada vez mas extensivo de los mismos.

La nueva economía por la que las masas luchan es una economía basada en la justicia y la igualdad. Sin embargo, la construcción de la nueva economía debe considerar una infinidad de retos reales, para los que debe tener una respuesta adecuada, entre ellos:

• la estructura productiva que se hereda

• la relación con los mercados internacionales

b) lo primero: SOBERANÍA ALIMENTARIA.

Debemos estar claros que no hay SOBERANÍA ALIMENTARIA sin SOBERANÍA POLITICA. Sin embargo el trabajar para que la población tenga garantizada la alimentación diaria y la del futuro, es una de las medidas concretas más PATRIOTAS que debamos llevar adelante.

Soberanía y Seguridad Alimentaria significan acabar con las donaciones que desincentivan la producción nacional, significa luchar por el control y fortalecimiento del mercado interno, teniendo como a sujetos de desarrollo económico a los trabajadores, a las comunidades, a las asociaciones populares y no así a los empresarios privados antinacionales.

Garantizar en primera instancia la alimentación de la población, eliminando la dependencia alimentaria ejercida por la donación de alimentos y la libre importación.

c) un cambio radical de sujeto de desarrollo

En contra del prejuicio colonial que sostiene que somos incapaces de generar desarrollo económico, debemos recordar que la época en que estos territorios tuvieron mayor autonomía y desarrollo económico propio, científico y tecnológico fue en las épocas anteriores a la llegada de los españoles. En el inkario nuestras sociedades tenían un desarrollo tecnológico y productivo que nos brindaba seguridad alimentaria, seguridad de vestimenta y de otras necesidades sociales desterrando por completo la pobreza y la miseria. El núcleo esencial de la estructura económica de los pueblos, naciones originarias y del Inkario era LA COMUNIDAD bajo distintos nombres a lo ancho de la geografía andino-amazónica.

En contraposición a la oligarquía saqueadora y antinacional, proponemos -entre otros- a las COMUNIDADES como los núcleos de desarrollo económico por ser los dueños ancestrales de los territorios originarios y de los recursos naturales y por haber demostrado que son sujetos productores auténticamente nacionales, esto sin negar a las empresas nacionales que con su sacrificio están defendiendo la capacidad productiva del país frente a la destrucción del aparato productivo ocasionado por el neoliberalismo.

El proyecto de desarrollo económico plantea como medida básica la reestructuración de la agricultura y la minería como las bases fundamentales de cualquier proceso de crecimiento económico autónomo. La agricultura actual donde el campesinado sigue produciendo casi el 80 % del PIB Agropecuario nacional a pesar de las tendencias negativas y asfixiantes, debe reestructurarse en su núcleo más problemático: La Propiedad de la tierra. Para crear Unidades de Producción Familiares que produzcan excedentes y que sean capaces de utilizar créditos y tecnología en forma eficiente y rentable se los debe dotar de LA EXTENSION MINIMA DE TIERRA y las condiciones productivas necesarias hasta garantizarles el pleno empleo familiar y evitar el empobrecimiento y la migración, hasta alcanzar el nivel de la Industrialización de nuestra seguridad alimentaria interna y luego planificar la exportación de cultivos para los cuales tenemos condiciones ecológicas y ventajas comparativas.

2.- La lucha por el Mercado.

Inicialmente asumir como comunidad el problema de nuestra identidad, la relación con nuestra actual situación de sobrevivencia y miseria nos lleva a pensar que solamente la acción conjunta, la solidaridad plena y la necesidad de cambiar el esquema individualista actual , nos muestra la necesidad de reafirmar y revitalizar nuestra esencia filosófica de la vida LA RECIPROCIDAD Y LA REDISTRIBUCION. Es evidente que esto es un acto conciencial y subjetivo, pero es a partir de esa convicción que tenemos que visualizar los problemas prácticos y objetivos que se presentan en la comunidad y la forma de posible solución, de tal manera que podamos orientar a la comunidad en las acciones a tomar.

La lucha por el mercado constituye la tarea práctica inmediata más importante.

2. La Soberanía Alimentaria Ancestral (S-AA)

Según cifras oficiales “hay 800 millones de personas en el mundo que pasan hambre. Los organismos internacionales se reúnen en cumbres, reflexionan, consensuan y determinan políticas encaminadas a erradicar el hambre. También muchas ONG y agencias de desarrollo intentan implementar estrategias para combatir el hambre. Pero contrariamente a lo que cabría esperar de la cantidad de esfuerzos y recursos empeñados en la persecución de este objetivo, el número de personas hambrientas, lejos de disminuir, continúa acrecentándose en un mundo en el que se producen alimentos en abundancia”. (García de la Serrana-Castillo Xavier. La Soberanía Alimentaria: un nuevo paradigma. Documento 1. Colección Soberanía Alimentaria De Veterinarios Sin Fronteras. 2003. Pág. 2)

El sector agroexportador de la Argentina produce y exporta alimentos para más de 300 millones de consumidores, siendo que dentro de la Argentina hay como 3 millones de personas hambrientas. Sin embargo, bajo la lógica del mercado: “resulta imposible venderle alimentos a quién no puede pagarlos, ningún agro-liberal piensa exportar a Bangladesh, Pakistán, Haití, Mongolia o Afganistán. Los 1.300 millones de individuos al borde de hambruna por los aumentos de precios, no están en mira de los negociantes argentinos. Se consideran ajenos a la muerte diaria de 24.000 personas por falta de alimentos y al fallecimiento de un ser humano cada cuatro minutos por falta de vitamina A.” (Katz, Claudio. La oportunidad del hambre. Rebelión. 2008)

Entre marzo del 2007 y del 2008 el trigo subió 130%, la soya o soja 87%, el arroz 74%, el maíz 53%, como consecuencia de un aumento de los capitales invertidos en los agro-mercados. Este volumen se quintuplicó en la Unión Europea y se multiplicó por siete en Estados Unidos.

Otro desencadenante de la carestía son los agro-combustibles. La producción de etanol se triplicó entre 2000 y 2007 y al ritmo actual el 40% de ese cultivo se destinará a la energía dentro de una década. Este viraje constituye un crimen contra la humanidad. Para llenar el tanque de automóvil con 50 litros de bioetanol se necesita quemar 358 kilos de maíz, que es lo requerido por un niño de México o Zambia para alimentarse durante un año.

La producción de etanol abarca aproximadamente el 80% de la producción mundial de agrocombustibles y se realiza principalmente con caña de azúcar procedente de Brasil, mayor productor de agrocombustibles en el mundo, y maíz procedente de los Estados Unidos, los principales consumidores son los mercados de los EE.UU. y la Unión Europea.

En el caso del biodiesel, producido principalmente con aceite de colza, es producido y consumido sobre todo en la Unión Europea y cada vez con mayor frecuencia en el sureste asiático a partir del aceite de palma, representa el resto de los agrocombustibles utilizados. (FAO. Bioenergía, Seguridad y Sostenibilidad Alimentaria. 2008)

En 2007, aproximadamente el 23% de la producción de cereales secundarios de los EE.UU. se destinó a la producción de etanol, mientras que en Brasil se destinó a este mismo objeto el 54% de la cosecha de caña de azúcar. En la Unión Europea, cerca del 47% de la producción de aceites vegetales se utilizó para la producción de biodiesel, lo que hizo aumentar la importación de aceite vegetal para satisfacer la demanda nacional para el consumo.

Ahora bien, esta situación de ausencia de seguridad alimentaria y soberanía alimentaria viene acompañada del capitalismo y de las soluciones que se pretende dar a la crisis enérgica, la misma que dará como resultado mayor hambre. “En Bolivia, con base en el incremento de precios entre el 2006 y marzo del 2008, la pobreza aumentaría del orden del 7% adicional, cifra que en las mismas condiciones significa un mayor nivel de pobreza de entre 4% y 5% en Colombia, Perú y Ecuador”. (Elías Bishelly y Jaldín Rossmary. Efectos de la Crisis Alimentaria en Bolivia. Análisis de Coyuntura: Enero-Septiembre. CIPCA. 2008)

Todas estas situaciones no existían en el pasado, antes de la llegada de los españoles a estas tierras teníamos garantizada una verdadera soberanía alimentaria ancestral (S-AA), misma que debemos recuperar y no perder nunca, pues con ella garantizamos la alimentación saludable de la población y dejamos de lado la más mínima posibilidad de ser vulnerables.

3. La propuesta de la Vía Campesina sobre soberanía alimentaria

¿Qué significa soberanía alimentaria? La soberanía alimentaria es el DERECHO de los pueblos, de sus Países o Uniones de Estados a definir su política agraria y alimentaria, sin dumping frente a países terceros. El derecho de los campesinos a producir alimentos y el derecho de los consumidores a poder decidir lo que quieren consumir y, como y quien se lo produce.

La soberanía alimentaria incluye: Priorizar la producción agrícola local para alimentar a la población, el acceso de los/as campesinos/as y de los sin tierra a la tierra, al agua, a las semillas y al crédito. De ahí la necesidad de reformas agrarias, de la lucha contra los Organismos Genéticamente modificados (OGM), para el libre acceso a las semillas, y de mantener el agua en su calidad de bien público que se reparta de una forma sostenible.

El derecho de los campesinos a producir alimentos y el derecho de los consumidores a poder decidir lo que quieren consumir y, como y quien se lo produce.

El derecho de los Países a protegerse de las importaciones agrícolas y alimentarias demasiado baratas. Unos precios agrícolas ligados a los costes de producción: es posible siempre que los Países o las Uniones tengan el derecho de gravar con impuestos las importaciones demasiado baratas, que se comprometan a favor de una producción campesina sostenible y que controlen la producción en el mercado interior para evitar unos excedentes estructurales, la participación de los pueblos en la definición de política agraria.

Las políticas neoliberales priorizan el comercio internacional, y no la alimentación de los pueblos. No han contribuido en absoluto en la erradicación del hambre en el mundo. Al contrario, han incrementado la dependencia de los pueblos de las importaciones agrícolas, y han reforzado la industrialización de la agricultura, peligrando así el patrimonio genético, cultural y medioambiental de la planeta, así como nuestra salud. Han empujado a centenas de millones de campesinos(as) a abandonar sus prácticas agrícolas tradicionales, al éxodo rural o a la emigración.

Instituciones internacionales como el FMI (Fondo Monetario Internacional), el Banco Mundial y la OMC (Organización Mundial del Comercio) han aplicado estas políticas dictadas por los intereses de las empresas transnacionales y de las grandes potencias. Unos acuerdos internacionales (OMC), regionales (Acuerdo de Libre Comercio para las Américas-ALCA) o bilaterales de “libre” cambio de productos agrícolas permiten a dichas empresas controlar el mercado globalizado de la alimentación. La OMC es una institución totalmente inadecuada para tratar los temas relativos a la alimentación y a la agricultura por lo tanto Vía Campesina quiere la OMC fuera de la agricultura. La plaga de las importaciones a bajos precios: el dumping destruye la producción alimentaria En el mundo entero, importaciones agrícolas a precios bajos destruyen la economía agrícola local; es el caso de la leche europea importada a la India, del cerdo norteamericano al Caribe, de la carne y de los cereales de la UE a África, de animales a Europa, etc.. Estos productos se exportan a pecios bajos gracias a prácticas de dumping. A petición de los Estados Unidos y de la Unión Europea, la OMC ratificó una nueva práctica de dumping que sustituye las ayudas a la exportación por una fuerte baja de sus precios agrícolas, combinada con unos pagos directos abonados por el Estado. Para conseguir la soberanía alimentaria, es imprescindible parar el Dumping!

La soberanía alimentaria incluye un comercio internacional justo. La Soberanía Alimentaria no está en contra de los intercambios, sino de la prioridad dada a las exportaciones: permite garantizar a los pueblos la seguridad alimentaria, a la vez que intercambian con otras regiones unas producciones específicas que constituyen la diversidad de nuestro planeta. Hace falta, bajo la égida de las Naciones Unidas, dotar estos intercambios de un nuevo marco que:

• Priorice la producción local, regional frente a la exportación.
• Autorice a los Países/Uniones a protegerse contra las importaciones a precios demasiado bajos.
• Permita unas ayudas públicas a los campesinos, siempre que no sirvan directa o indirectamente a exportar a precios bajos.
• Garantice la estabilidad de los precios agrícolas a escala internacional mediante unos acuerdos internacionales de control de la producción.

El acceso a los mercados internacionales no es una solución para los campesinos. El problema de los campesinos es antes que nada, la falta de acceso a sus propios mercados locales por unos precios demasiado bajos para sus productos y el dumping a través de la importación que deben enfrentar. El acceso a los mercados internacionales afecta sólo el 10% de la producción mundial; está controlada por unas empresas transnacionales y por las más grandes empresas agro-industriales. El ejemplo de los productos tropicales (café, plátanos) lo ilustra claramente: benefician un acceso casi libre a los países del Norte y a pesar de eso los campesinos/as del Sur no pueden mejorar su situación.

Las políticas agrícolas deben apoyar una agricultura campesina sostenible en el Norte y en el Sur. Para poner en marcha la soberanía alimentaria, países del Norte y del Sur deben poder apoyar a su agricultura para garantizar el derecho a la alimentación de sus populaciones, preservar el medio ambiente, desarrollar una agricultura sostenible y protegerse contra el dumping. Deben también ser capaz apoyar su agricultura para cumplir otros intereses públicos que pueden ser diferentes en función de los países y sus tradiciones culturales. Pero en la actualidad, los Estados Unidos y la Unión Europea en particular abusan ayudas públicas para reducir sus precios en los mercados internos y para practicar el dumping con sus excedentes en los mercados internacionales, destruyendo la agricultura campesina tanto en el Norte como el Sur.

4. La soberanía alimentaria significa acabar con el hambre, el latifundio, la mercantilización de los alimentos y el sistema que lo produce

Soberanía alimentaria: un derecho para todos. 2002.

En contraste con la propuesta de la Alianza Internacional contra el Hambre, que es “algo más de la misma medicina”, nosotros contraponemos el concepto unificador de Soberanía Alimentaria como paraguas bajo el cual podemos definir las acciones estratégicas necesarias para eliminar realmente el hambre.

¿Qué es la Soberanía Alimentaria? La Soberanía Alimentaria es el DERECHO de los países y los pueblos a definir sus propias políticas agrarias, de empleo, pesqueras, alimentarias y de tierra de forma que sean ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas para ellos y sus circunstancias únicas. Esto incluye el verdadero derecho a la alimentación y a producir los alimentos, lo que significa que todos los pueblos tienen el derecho a una alimentación sana, nutritiva y culturalmente apropiada, y a la capacidad para mantenerse a sí mismos y a sus sociedades.

La Soberanía Alimentaria requiere:

• Dar prioridad a la producción de alimentos para mercados domésticos y locales, basados en explotaciones campesinas y familiares diversificadas y en sistemas de producción agroecológicos.
• Asegurar precios justos para los campesinos, lo que significa el poder para proteger los mercados interiores de las importaciones a bajo precio y dumping.
• Acceso a la tierra, al agua, a los bosques y a la pesca y otros recursos productivos a través de una redistribución genuina, no con las fuerzas del mercado y “reformas del mercado de la tierra”, financiados por el Banco Mundial.
• Reconocimiento y promoción del papel de la mujer en la producción alimentaria y acceso equitativo y control de los recursos productivos.
• Control de la comunidad sobre los recursos productivos, en oposición a las corporaciones propietarias de tierras, agua y recursos genéticos y otros.
• Protección de las semillas base de la alimentación y de la vida misma para el libre intercambio y uso de los campesinos, lo que significa no patentar la vida y una moratoria sobre las culturas genéticamente modificadas que llevan a una contaminación de la diversidad genética esencial de plantas y animales.
• Inversión pública para fomentar la actividad productiva de familias y comunidades dirigidas a aumentar el poder, el control local y la producción alimentaria para los pueblos y los mercados locales.

Soberanía Alimentaria significa la primacía de los derechos de los pueblos y las comunidades a la alimentación y la producción de alimentos, sobre los intereses del comercio. Esto conlleva el fomento y la promoción de los mercados locales y de los productores más allá de la producción para la exportación y la importación de alimentos.

Para conseguir la Soberanía Alimentaria:

• Reforzaremos nuestros movimientos sociales y desarrollaremos las organizaciones de campesinos, mujeres, pueblos indígenas, trabajadores, pescadores y pobres urbanos en cada uno de nuestros países.
• Avanzaremos en la solidaridad y la cooperación regional e internacional y reforzaremos nuestras luchas comunes.
• Lucharemos por realizar reformas agrarias y pesqueras genuinas, reformas de pastos y bosques, y conseguiremos una redistribución comprensiva e integral de los recursos productivos en favor de los pobres y los sin tierra.
• Lucharemos por una garantía fuerte de los derechos de los trabajadores para organizar, contratar colectivamente, y tener unas condiciones de trabajo seguras y dignas y salarios suficientes.
• Lucharemos por un acceso equitativo de las mujeres a los recursos de producción y por el fin de las estructuras patriarcales en la agricultura y por los aspectos socio-económicos y culturales de la alimentación.
• Lucharemos por el derecho de los pueblos indígenas a su cultura, territorio y recursos productivos.
• Hacemos un llamamiento para poner fin a las políticas económicas neoliberales que han sido impuestas por el Banco Mundial, la OMC, el FMI y los países del Norte y otros acuerdos de libre comercio multilateral y regional, como FTAA y NEPAD.
• Solicitamos la salida de la agricultura de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
• Lucharemos para parar la ingeniería genética y las patentes sobre la vida y pedimos la prohibición inmediata del “terminator” y el uso de tecnologías similares que usan la restricción genética.
• Solicitamos el fin de la utilización de alimentos OGM como ayuda alimentaria.
• Pedimos el paro inmediato de las guerras en los pueblos y las tierras de todo el mundo y el fin de la ocupación ilegal de Palestina, el embargo de Cuba e Irak y el uso de los alimentos como instrumento de chantaje.
• Solicitamos el apoyo para el desarrollo y la diseminación de los sistemas de producción agroecológicos.
• Pedimos una Convención sobre Soberanía Alimentaria al fin de inscribir los principios de la Soberanía Alimentaria en la legislación internacional e instituir la Soberanía Alimentaria como cuadro político principal para dirigir la alimentación y la agricultura.

Finalmente las políticas uniformes como las emanadas por el Banco Mundial, OMC y FMI, deben ser reemplazadas por una visión con “un mundo donde quepan muchos mundos”, donde la fuerza y la dignidad humanas sean construidas a través de la solidaridad y el respeto de las diversidades, y donde todos los países y pueblos tengan el derecho a definir sus políticas.