Notas sobre la coyuntura actual de Bolivia

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Martes 24 de febrero de 2009. La Paz Bolivia

Notas sobre la coyuntura actual de Bolivia

Varios aspectos importantes merecen ser analizados:

1. La implementación de la nueva Constitución.

2. La corrupción en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

3. La situación del pueblo.


NUEVA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO

Como era de preverse, se aprobó la nueva Constitución con el apoyo de una mayoría del pueblo boliviano. Dicho resultados era conocido, sin embargo, lo que llamaba la atención era en cuanto iba a bajar la votación en el referéndum, pues sólo algunos sectores lograron leer y entender los contenidos del nuevo texto. De esta manera, la votación favorable al proyecto de Constitución pactada bajo del 67% (referéndum ratificatorio de mandato de Evo Morales) al 61%. Ese 6% de votos en contra del nuevo texto, manifiesta la posición de mucha gente que tiene dudas y cuestionamientos de fondo a los acuerdos constitucionales, que favorecen por completo a la derecha.

Debe recordarse que en este referéndum, todas las fuerzas jugaron a ganar algo. Así, la Media Luna hizo campaña por el NO para mantener sus baluartes electorales, cuando en el fondo el contenido de las disposiciones constitucionales le garantizaba sus intereses de clase, desde el tema de la tierra, la religión, el acceso a los recursos naturales, las licencias sobre el agua, los contratos con empresas privadas en telecomunicaciones, electricidad y gas, etc. El MAS también jugo a ganar, pues sabía que un sector importante de la población iba a votar la nueva constitución “por consigna”, en base al apoyo que aún brinda al gobierno, sin preocuparle mucho el contenido de lo que estaba en disputa. También ganamos los que cuestionamos el texto y exigimos un voto consciente, ya que hay un 6% de la votación que cambio de opinión, y en vez de seguir apoyando ciegamente al gobierno dio un viraje hacia el NO CRÍTICO. En todo caso, es oportuno aclarar que nosotros dijimos SI al proceso de cambio y SI al pueblo boliviano, que en sus diferentes sectores sigue ratificando se voluntad de avanzar. Dijimos NO a la derecha y a las concesiones que se le hicieron en el nuevo texto constitucional.

Pero al margen de estos detalles, corresponde hacer un breve análisis sobre la implementación de dicho texto, pues con anticipación, nosotros mencionamos que eran tan burdas y groseras las concesiones hechas a favor de la derecha, que la sola aprobación del nuevo texto no bastaba para implementar grandes cambios en el país, tal como el Presidente Evo Morales y sus acompañantes seguramente desean.

Es que la nueva Constitución ya no es gatopardista, sino un texto alineado a la derecha y a favor de los sectores empresariales y burocráticos, que han hecho del Estado un espacio de vida y engorde. Por lo tanto, una vez aprobada la nueva Constitución, es poco lo que puede hacer el gobierno, pues se encuentra amarrado a lo que se establece en las disposiciones transitorias. La nueva constitución ha sido hecha para realizarse bajo la lógica de la continuidad colonial y capitalista, en medio de algunos pequeños cambios graduales, progresivos pero que en ningún caso significaran una transformación del carácter del viejo Estado y de la vieja sociedad, por más que se la intente decorar con lenguaje indigenista.

Para empezar, no puede hacer cambios inmediatos ni a mediano plazo en el Poder Judicial, ya que estos dependen de nuevas leyes y procesos electorales que se realizaran el 2010 o el 2011. Por lo tanto, no habrá medidas espectaculares de lucha contra la corrupción de los anteriores gobiernos neoliberales. Incluso, hablar mucho de la Ley anticorrupción Marcelo Quiroga Santa Cruz puede ser contraproducente, ya que es el viejo poder judicial colonial y republicano el que tendrá que ejecutar el supuesto castigo contra sus congéneres de clase, algo que es casi imposible. Entonces, en materia judicial y de justicia histórica, se le cae al gobierno su nueva constitución, lo que es lamentable ya que el pueblo reclama justicia de manera permanente.

Luego, tiene que volver a negociar con el actual Parlamento donde no controla la Cámara de Senadores, la aprobación inmediata de la nueva Ley Electoral transitoria. Situación nada fácil, pues la derecha parlamentaria conocedora de tener el satén por el mango (veto de la minoría) inviabilizará hasta lo último la votación de bolivianos y bolivianas residentes en el extranjero, limitará al mínimo la definición de las circunscripciones especiales indígenas, de manera que pueda redactar una Ley Electoral a la medida de la partidocracia.

Esta situación de necesaria (mejor digamos obligatoria) negociación con la derecha, hace que el MAS deba volver a pactar y ceder, para volver a “mostrar” a sus adherentes sus derrotas como victorias. Algo que ya empieza a ponerse feo, pues una vez está bien, dos veces pasa, pero siempre ya no convence.

Es mucho lo que se juega detrás de la Ley Electoral Transitoria o “nuevo régimen electoral”, como dice el texto constitucional. En primer lugar la forma de elección de senadores, que si son electos de manera directa, universal y secreta como dice la nueva Constitución, podría significar que el MAS no tenga una mayoría garantizada del Senado. Luego, si el MAS no logra –mínimamente- las 15 circunscripciones especiales indígenas, podría significar una derrota vista como traición de parte de los pueblos indígenas de tierras bajas. Pero este hecho, lleva desde ya otra sindicación de traición, desde la mirada de los pueblos aymaras y quechuas, ya que merced a los artículos 146 y 147 de la nueva Constitución, no tendrán representación parlamentaria directa en aquellos Departamentos donde son mayorías, como son los casos de La Paz, Cochabamba, Chuquisaca, Oruro y Potosí. Que paradójico, en La Paz donde los aymaras son mayoría real, no habrá un solo diputado que los represente directamente, pero si podrán tener los quechuas kallawayas, por ser minoría y encontrarse en áreas rurales (sic).

Conocedor de estos graves problemas, el gobierno se apresuró en elaborar su Proyecto de Ley Transitoria del Régimen Electoral el 10 de Febrero de 2009, texto donde se evidencia la desesperación por hacer realidad esta norma dentro del plazo de los 60 días fatales que establece la Disposición Transitoria primera de la nueva Constitución Política del Estado (CPE). Dicho anteproyecto, se ve obligado a realizar una interpreta antojadiza de la Constitución, ya que ha quedado en evidencia las contradicciones respecto de las circunscripciones especiales indígenas, tal como meses atrás ya lo habíamos advertido. Por ello, hay una desorientación en las organizaciones indígenas pro oficialistas, porque la conformación de la llamada Asamblea Legislativa Plurinacional, no tendrá nada de plurinacional.

El gobierno esta consumando la muerte del concepto de mayorías nacionales (que es más que concepto) y que durante muchos años empujamos todos para el reconocimiento de aymaras y quechuas, no sólo como naciones originarias, sino como mayorías nacionales con un rol histórico concreto: ejercer la autodeterminación y empujar la real descolonización del país. Hoy el MAS apuesta a darles alguna representación política a las minorías indígenas matando a las mayorías. ¿Qué pasará de aquí a algunas semanas y meses cuando aymaras y quechuas descubran la nueva estafa? ¿Serán tolerantes con sus actuales dirigentes? ¿Estarán conformes con los que hoy han implementado este crimen político? Tiempo al tiempo.

Finalmente, queda el tema del famoso “gabinete plurinacional”. Se supone que habrá recién un nuevo gobierno “plurinacional” después de diciembre del 2009, fecha en la cual se elegirá nuevo Presidente y Vicepresidente. Sin embargo, como hay que mostrar que la nueva constitución ha “entrado en vigencia”, al gobierno se le ocurrió la brillante idea de dar posición a un nuevo gabinete plurinacional, que en realidad fue otro fiasco, demostrando que el gobierno no tiene nuevos rostros en su equipo ejecutivo. Pero al margen de ello, es evidente que no hay paridad de género en el nuevo gabinete, ni mucho menos una verdadera presencia de representantes plurinacionales. A lo sumo, se incorporó a la diputada Julia Ramos de Tarija como nueva Ministra de Desarrollo Rural, evidenciando una manipulación grosera de su condición de mujer e indígena, pues el mismo Presidente sabe (y creemos que lo ha admitido en reunión de gabinete de ministros) que la compañera ejercerá el cargo como un simple florero o adorno, que su presencia es formal, simbólica, para mostrar “diversidad” y salvar las apariencias.

No estamos en contra de la compañera Ramos, seguramente tiene virtudes, pero no le corresponde un compromiso tan grande como la de manejar un Ministerio que debe atender el tema agrario en general. En todo caso, es responsabilidad de los que decidieron ponerla tras ese escritorio, y más allá de nuestras palabras, lo que se evidencia, es que en política, muchas veces, no siempre se busca a las mejores mujeres y hombres para determinados puestos, sino todo lo contrario. Pues esta es la manera más efectiva de poder manejar dichos ministerios de manera directa desde Palacio o desde los escritorios de asesores o viceministros que trabajan para algunos de los grupos de poder que cohabitan dentro del gobierno.

Finalmente, el gobierno ha creado el Ministerio de Autonomías y pretende llevar adelante el proceso autonómico pero se encuentra con un problema: las autonomías departamentales deben implementarse en aquellos Departamentos donde la Media Luna es mayoría política y electoral, de manera que su ejecución demanda acuerdos con la derecha corporativa fascista, la misma que no facilitará las cosas al gobierno. Por otro lado, la segunda ley que debe trabajarse durante este año y en el Parlamento con la actual correlación de fuerzas es la Ley Marco de Autonomías, situación frene a la cual el gobierno ni siquiera tiene un Anteproyecto.

Nosotros sabemos que el tema de las autonomías es una reforma del Estado que ataña a la parte burocrática administrativa, que llevará un gran costo económico y que el país en su conjunto no puede costearlo por el sólo hecho de pensar que esta vía de desconcentración y delegación de funciones administrativas resolverá los problemas de la gente. Como es una reforma que se implementa de arriba hacia abajo, los resultados serán un crecimiento de la burocracia y un incremento de los funcionarios públicos en los niveles intermedios, mientras que en términos productivos el país no avanza significativamente de su condición de productor de materias primas, con un modelo económico neoliberal pero de tipo rentista. Recordemos que antes el modelo neoliberal se ejecutó con un matiz privatizador.

En resumen, la nueva Constitución no ha significado, ni lo hará en el futuro, el famoso cambio del que se hizo tanta propaganda. El proceso autonómico se trancará durante este año, en la medida en que las regiones lideradas por la Media Luna tienen el aval político de las poblaciones de estas regiones y no les interesa desarrollar cambios, pues las fuerzas oligárquicas regionales mantienen consolidados sus intereses con el nuevo texto constitucional.