Momento de afinar la estrategia

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Miércoles 19 de Noviembre de 2008.

Momento de afinar la estrategia

Una Comisión Especial ha decidió trabajar una propuesta de nueva estrategia insurgente de poder, toda vez que la elaborada en septiembre del 2005 ha perdido se actualidad.



Momento de afinar la estrategia

Una Comisión Especial ha decidió trabajar una propuesta de nueva estrategia insurgente de poder, toda vez que la elaborada en septiembre del 2005 ha perdido se actualidad.

Esta Comisión planteará al conjunto de la militancia un rediseño, dándose un tiempo prudencial para su trabajo. Dicha Comisión discute nuevas proposiciones y planes de trabajo, y se ha considerado pertinente hacer pública nuestra vieja estrategia, por que la consideramos inadecuada para los momentos actuales.

El nuevo documento llegará únicamente a la militancia y será aprobado por la instancia orgánica correspondiente.

A continuación transcribimos la primera parte de dicho texto:

Un Pueblo que pierde su cualidad insurgente está condenado a ser dividido, colonizado y dominado…

Hoy, de pie, nos unimos para enarbolar una sola bandera de lucha

ESTRATEGIA INSURGENTE DE PODER REVOLUCIONARIO (EIPR)

Unir al pueblo, rectificar el proceso… hasta la victoria final!!!

I ALGUNOS ELEMENTOS DE LA ESTRATEGIA DE PODER DESARROLLADA EN EL PERIODO ANTERIOR

El movimiento revolucionario, compuesto por varios brazos y experiencias, desarrolló una estrategia de poder en Bolivia durante las décadas anteriores, compuesta por múltiples elementos y que se remonta a las luchas revolucionarias de las décadas de los años sesenta y setenta; dando continuidad a las luchas de las naciones originarias durante la colonia y la república; así como a la lucha de la clase obrera frente a la burguesía, los gobiernos de turno, la represión policial y militar.

Dichos esfuerzos fueron continuados durante las décadas de los ochenta y noventa en base a varias experiencias de organización en torno a la resistencia, no sólo política, contra el neoliberalismo, sino también ideológica, militar y organizativa, intentando generar las condiciones de una acumulación de fuerzas suficientes como para encarar una guerra del pueblo contra el nuevo Estado transformado en instrumento operador de las políticas oligárquicas, imperialistas y transnacionales desde 1985. Si bien en 1952, el esfuerzo del enemigo (colonialista y burgués) apuntaba a la edificación de una nación monocultural, estatista y alineada con las políticas de la seguridad nacional, a partir de 1985, el Estado neoliberal se alinea con las guerras de baja intensidad y la globalización como nuevo espacio de crecimiento del capitalismo transnacional.

En 1985, el pueblo en su conjunto sufre una de las peores derrotas, pues no es sólo la coacción estatal la que actúa (cerco militar frente a la Marcha por la Vida desarrollada por los mineros) sino que el enemigo logra desarticular un avance importante del movimiento social que había llevado al gobierno a la Unidad Democrática y Popular (UDP). Es un año, donde la confusión y frustración lleva a la elección democrática del ex dictador Banzer, terminando como gobierno el también nefasto nacionalista del MNR Víctor Paz Estensoro.

Las lecciones de esta derrota deben ser tomadas muy en cuenta, ahora, cuando nuevamente el pueblo esta en condiciones de llevar adelante su programa histórico, en una coyuntura favorable al cambio y la transformación revolucionaria.

Volviendo al fondo del desarrollo de la estrategia de poder, cabe señalar que esta fue acompañada por el impulso de una línea política que trabajó el tema del poder, durante los años 90 del siglo anterior, como una vía posible no sólo para la revolución proletaria tradicional, sino también para la emergencia de la revolución de los pueblos originarios, es decir, se planteó un proceso estratégico en función de los sujetos histórico revolucionarios del país (obreros y originarios). Como hitos de este proceso se tienen los congresos campesinos desde 1988, la marcha por la tierra y el territorio a principios de los 90, la campaña contra los 500 años de colonialismo español y contra el mal llamado descubrimiento de América, las movilizaciones del año 2000 y siguientes (guerra del agua, defensa de la coca hasta la guerra por el gas). Muchas de estas batallas significaron resistencia, otras un triunfo importante al lograr la derrota del Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, la dimisión de Carlos Mesa.

Este diálogo de proyectos revolucionarios, impulsada por las fuerzas insurgentes más esclarecidas, y que hoy conforman la organización, implicó la necesidad de articular un programa no sólo de resistencia sino de avance tras objetivos estratégicos, aspectos que se consolidaron mediante las siguientes consignas:

1. Recuperación de nuestros recursos naturales (creación de una conciencia nacional acerca de lo que es nuestro, un respeto por la naturaleza y la recuperación por parte de las naciones originarias de sus recursos dentro de una filosofía de equilibrio y uso compartido)

2. Construcción de un instrumento político para la movilización de las masas, revertiendo la experiencia de la derrota de la UDP en 1985 y de las prácticas fragmentaristas de los grupos de izquierda e indigenistas.

3. Luchar por la recuperación del poder y territorio, es decir, introducir los objetivos estratégicos en el pensamiento político del pueblo.

4. Combate sin tregua ni conciliación al neoliberalismo, entendido como la expresión política, económica e ideológica del enemigo principal, en el momento actual de globalización unipolar.

5. Bolivia es digna y soberana, como consigna de combate del CNPZ apropiada por los sectores populares que anteponen la dignidad insurgente y la lucha por la soberanía ante cualquier acción de sometimiento y pacto con el enemigo.

6. Bolivia multinacional y socialista, como horizonte programático, donde se articula la solución al problema de lo clasista y lo nacional.

A partir del año 2000, con las movilizaciones, bloqueos de caminos y luchas nacionales, durante el 2001, 2002, 2003, 2004 y 2005, se logra desarrollar en el pueblo, un espíritu de lucha insurgente; de esta manera, se logra vencer a la represión democrática (desde la persecución selectiva hasta los estados de sitio), a los desbloqueos y a la acción tanto de la policía como de las fuerzas armadas, dando como fruto triunfos importantes como los de la guerra del agua, la guerra de la pulga en los bloqueos en el altiplano, las acciones de los comités de autodefensa en las regiones cocaleras y la guerra del gas en la ciudad de El Alto, desembocando en la Agenda de Mayo-Junio de 2005 estableciendo la vigencia de un cronograma electoral que contemplaba como tarea importante la Asamblea Constituyente. Este fue un verdadero esfuerzo colectivo que demando el uso de una tremenda energía a la que denominamos “cualidad insurgente”.

La cualidad insurgente estuvo acompañada de un programa mínimo, conocido con el nombre de “Programa de Octubre”, entre cuyos postulados se enarbolaba: nacionalización de los hidrocarburos, fuera las transnacionales, gobierno popular.

Con la unidad y apoyo de amplios sectores de los movimientos sociales, organizaciones civiles de clases medias, partidos de izquierda y de movimientos revolucionarios se logra el triunfo electoral del MAS y del gobierno del c. Evo Morales cerrando un período de resistencia activa y abriendo un proceso originario y popular cuya garantía de pasar a un proceso revolucionario irreversible pasa por avanzar de tener un gobierno popular a la construcción de un nuevo poder revolucionario del pueblo basado en:

1. El reconocimiento del Sujeto Histórico de la Nación: originarios, obreros y sectores medios comprometidos con el cambio y la revolucionarización de la sociedad.

2. La construcción colectiva de la línea y programa del proceso, condición sin la cual, el accionar político pierde norte.

3. La refundación y consolidación del nuevo Estado, como resultado de los dos anteriores aspectos. No puede reciclarse el viejo Estado, o se sientan las bases y se marcha a una reconfiguración del Estado o los sectores dominantes mantendrán sus instituciones y su viejo poder incólume.

Con el triunfo electoral del MAS y el nuevo gobierno de Evo Morales se cierra el periodo de resistencia y se abre un PROCESO POTENCIALMENTE REVOLUCIONARIO cuya garantía de victoria pasa no sólo por tener el gobierno sino por construir un nuevo poder económico, político, ideológico, religioso-cultural, es decir, por la construcción de los micropoderes.

Los micropoderes son el nombre del Poder Popular, sin embargo, por su arquitectura, por la forma como se los encara, es pertinente llamarlos micropoderes ya que su característica principal es su construcción territorial o irradiación desde lugares precisos a territorios amplios.

II BASES DE LA ESTRATEGIA DE PODER PARA EL PRESENTE PERIODO

 LA CONSTRUCCIÓN DEL NUEVO PODER BAJO LA FORMA DE MICRO PODERES

Existe una enorme diferencia entre estar en el gobierno (administrar parte del Estado) y construir el nuevo poder.

El gobierno puede constituirse en un aparato importante para llevar adelante transformaciones, sin embargo, al ser la expresión del viejo Estado represivo, y si no se lo transforma radicalmente, puede convertirse en un aparato inviable para realizar las grandes transformaciones en pos de la edificación de una nueva sociedad, dotado de un nuevo Estado. El viejo Estado reproduce relaciones capitalistas, colonialistas, siendo altamente sistémico y teniendo la capacidad de absorber y dominar a las personas y organizaciones que pretenden utilizarlo con otros fines. Por ejemplo: ¿los ministros cambian las estructuras y prácticas de funcionamiento de sus ministerios, o terminan adaptándose a los procedimientos y pensamientos imperantes en dichas instituciones?

En el siguiente mapeo se tiene una valoración acerca del porcentaje del control que tiene el MAS en el aparato de gobierno. Desde el inicio de su gestión, en dos años, se ha incrementado del 32% al 38%, quedando en evidencia que la derecha controla el 62% manifestado –sobretodo- en las Prefecturas, el poder judicial y electoral.

En el tema de las Fuerzas Armadas y la Policías, dichas instituciones pueden estar siendo administradas de manera más “institucional”, empero no ha cambiado su carácter ni sus lógicas de funcionamiento.

Todos sabemos, que el poder aún lo detentan los sectores sociales dominantes, los sectores estatales burocratizados y las transnacionales (economía, medios de comunicación). Con un gobierno de izquierda, el Estado cambia en algunos de sus componentes pero no por ello es un instrumento genuinamente revolucionario (recordemos lo que sucedió durante el gobierno de JJ. Torres y la UDP). Por ello, el estar en el gobierno es una parte muy importante de la construcción del poder del pueblo, pero no lo es todo.

El aparato estatal, como maquinaria capitalista y colonial ha sido construido durante años para responder a los intereses de los grupos dominantes, por ello es casi imposible operar un cambio revolucionario desde adentro de dicho aparato. El Estado es burocrático, conlleva determinados conocimientos, procedimientos y relaciones con instancias internacionales que lo condicionan y atan, de manera que influye sobre él el imperialismo norteamericano, las transnacionales, la cooperación internacional, los gobiernos y Estados de los países vecinos, los grupos de poder regional, en fin, todos ellos mediante un entramado que condicionan su carácter capitalista, sea bajo las formas de “cooperación”, “asesoramiento”, “endeudamiento”, etc. Por ello, es un buen paso inicial, fortalecer las relaciones con Cuba y Venezuela, sin embargo, con ello no se resuelve el problema de fondo.

Para construir en nuevo poder es vital cambiar las relaciones sociales, económicas, culturales, religiosas y militares. Es importante ir construyendo el poder desde abajo y desde fuera del Estado, es decir, desde la ampliación de la capacidad política, organizativa y de generación de ideología de la misma población, sujeto de la historia.

Al final el nuevo poder será el reflejo de la imbricación, tanto del poder desde abajo (democracia directa, participación organizada y activa, control social) como del poder desde arriba (gobierno y Estado).

Nuestro objetivo estratégico es la construcción de una NUEVA SOCIEDAD Y ESTADO SOCIALISTA Y MULTINACIONAL, mediante la articulación del poder del pueblo. Esto implica una sociedad de las naciones y pueblos originarios, una sociedad de los trabajadores, de las clases medias y de los hasta hoy excluidos, explotados y dominados.

Para que el gobierno del MAS sea un instrumento de revolución, no sólo debe asumir ciertas iniciativas como pueden ser la planificación de la economía, la nacionalización de los hidrocarburos, la reducción de la corrupción estatal, sino que debe reorganizarse a sí mismo para aportar al cumplimiento de los objetivos estratégicos del proceso. El proceso revolucionario demanda un conjunto de transformaciones como puede ser la resolución del tema del territorio y su administración en Bolivia, aspecto que el gobierno no podrá resolver por sí mismo. A lo sumo, se podrá abordar el tema de la tierra, pero no así el dominio a largo plazo del espacio en sus múltiples dimensionalidades. Otro ejemplo, es el de la descolonización del Estado. No basta con tener a un ministro originario o una mujer, mientras el grueso del aparato gubernamental sigue compuesto por una burocracia que ha gobernado el país durante los últimos 50 años, bajo una práctica antipopular, antioriginaria y neoliberal. Es más, no puede trabajarse cambios estructurales con esos mismos personajes, que ahora se reciclan baja la sombra del gobierno, convirtiéndose en nuevos funcionarios “masistas”.

El poder desde abajo significa el nacimiento de una nueva clase obrera, pero participe del nuevo Estado y participe activa del proceso productivo sin intermediarios ni mediaciones, como ocurrió siempre, no sólo en otros países (Rusia, Europa del Este), sino incluso en Bolivia.

Para el caso del movimiento originario, campesino, indígena, colonizador, el poder pasa por el desarrollo de formas de vida con autonomía, autodeterminación, autogobierno, participación del aparato del Estado y desarrollo de su diversidad, controlando el mercado de alimentos, la producción agrícola, la gestión de los recursos naturales allí donde viven, generando un estilo de vida digna, conforme a su cosmovisión y generando el control social sobre los organismo de gestión del nuevo Estado.

En el caso de las clases medias, en todas sus variantes, el nuevo poder significa la posibilidad de vivir, trabajar y aportar al conjunto social desde sus riquezas y particularidades humanas, sin imposturas y sin ser seguidor ciego e incondicional de otros sujetos sociales.

En cuanto a los micropoderes, estos deben ser construidos en los lugares donde vive la población, partiendo de su organización y movilización.

La construcción del nuevo poder pasa por la REVOLUCIONARIZACIÓN DEL ACTUAL PROCESO, siendo este un hecho trascendente para las concepciones emancipatorias y las proyecciones teórico prácticas del pensamiento de izquierda en torno al poder.

 PODER COMUNAL

El Poder Comunal es la piedra angular de los micropoderes. “El Poder Comunal es una estructura económica, política, religiosa-cultural, de control de su población (para que no se pierda sus lazos de pertenencia e identidad, por más que la población migre a otras regiones o zonas) y del territorio ejercida por la comunidad con la activa participación de sus autoridades, para recuperar el territorio histórico de las naciones originarias, para administrar sus recursos naturales (siendo el factor tierra uno de los más importantes) y encarar el desarrollo económico de la comunidad. El Poder Comunal es mando, autogobierno y gobierno comunal, es plena democracia ejercida por la comunidad.”

Toda esta visión estratégica del poder comunal y de los micropoderes, se desarrolla en documento separado.

 LA DESCOLONIZACIÓN COMO PRAXIS

El proceso de descolonización es un elemento que va más allá de la simple teoría, implica una relación con la práctica y la reflexión sobre este proceso, por eso lo afirmamos como la expresión de la praxis.

La colonización, si bien comienza con la llegada de los españoles y la imposición del régimen político colonial, esta ha sido posteriormente reforzada con la implementación del colonialismo interno (con la fundación de la República) y de manera especial durante la revolución nacionalista de 1952, oportunidad en la que se impulso el individualismo al otorgar a los originarios e indígenas la propiedad individual de la tierra, mediante los respectivos títulos agrarios entregados únicamente mediante la firma presidencial.

Esta política de promoción del individualismo generó la tendencia a lo “mío” obstáculo fundamental para avanzar a una sociedad con practicas comunitarias, así como a la propiedad social sobre los recursos naturales y los medios de producción.

La descolonización implica la superación o negación del individualismo extremo y del pensamiento y sentimiento sobre lo “mío”.

Por otra parte, el colonialismo se remoza con la dominación del imperialismo yanqui, logrando la imposición de la dependencia y una serie de mecanismos de subordinación y opresión nacional.

En la época actual, existen mecanismos de neocolonización a partir de la imposición de las políticas unipolares y de las agresiones militares del gobierno de los Estados Unidos y sus aliados a Afganistán e Irak, de manera que un genuino proceso de descolonización es tanto a nivel interno como internacional.

III LA CONSTRUCCIÓN DEL PARTIDO

El instrumento político (como expresión política de los sindicatos) fue diseñado bajo principios que se ajustaban al periodo anterior de lucha, ya que el desarrollo de la organización de vanguardia no podía articular al mismo tiempo una estructura de cuadros y de masas. El instrumento político fue planteado después de experimentar varios intentos por organizar al pueblo, desde las experiencias de los frentes de masas, la construcción del referente político hasta la búsqueda de la unidad política de la izquierda, tratando de llenar un vacío a nivel de la organización del pueblo. La virtud del instrumento radicó en ser una organización política proyectada desde las organizaciones sindicales y sociales, de manera que los sectores de masas lo vieron como “su estructura” para hacer política y llevar al terreno electoral los planteamientos políticos de sus luchas reivindicativas, tanto desde el punto de vista de los trabajadores como desde la visión de las naciones originarias.

Hoy, abierto el nuevo proceso revolucionario, el instrumento político debe permitir el nacimiento de una nueva estructura orgánica de nuevo tipo capaz de dirigir las nuevas tareas de construcción socialista y multinacional, dicha estructura es el Partido, es decir, la estructura de cuadros porque la lucha ya no sólo es de resistencia al modelo neoliberal y al imperialismo, sino la construcción del nuevo poder popular y su defensa en la nueva sociedad, enfrentando a la contrarrevolución interna y sus auspiciadores imperiales.

El Partido debe ser concebido como una red de grupos autónomos, con un pensamiento integral y cierta especialización de tareas. La red busca la eficacia, las estructuras autónomas la eficiencia.

La organización del Partido significa el abandono de la táctica de la mediación, de la designación de tareas tácticas a operadores y, significa fundamentalmente, la desclandestinización del núcleo de hierro que se formó al fragor de la lucha de clases.

La organización del Partido significa la construcción incluyente en todos los niveles orgánicos, de los sectores protagonistas de este proceso, produciendo la unidad dialéctica de los cuadros y el pueblo con una dirección ideológica y política clara, interpretando correctamente las nuevas realidades de este proceso para consolidar los objetivos históricos de nuestros pueblos.

El Partido es la garantía de construcción del Estado Socialista y Multinacional, la descolonización y la construcción de una economía alternativa al capitalismo.

En términos prácticos, la relación con el MAS debe ser dinámica y crítica. Es importante considerar que un sector de avanzada dentro de este instrumento político debe asumir la tarea de construcción del Partido, con el norte puesto en ganar a todo el MAS para este proceso. En todo caso, una agrupación de organizaciones sociales sin un programa claro, sin cuadros y sin niveles orgánicos estructurados democráticamente no podrá generar por sí sola al Partido.

El Partido ya no puede construirse solamente de manera clandestina, es importante preparar la salida política del mismo, pero teniendo en cuenta que su red debe alimentarse de acuerdos y alianzas con sectores sociales, movimientos, sindicatos y personas que puedan conformar un bloque revolucionario crítico frente al MAS, al gobierno y puedan ser propositivos en torno al programa revolucionario de consolidación del nuevo poder popular cumpliendo con una verdadera conducción orientadora en torno a los programas propuestos.

La relación entre el Partido y el MAS debe ser dialogante, buscar acuerdos mínimos, pero al mismo tiempo debe ser un mecanismo de presión y control para evitar la derechización del gobierno, la perdida de objetivos, la rectificación y profundización del proceso, etc.

En la medida que seguirá vigente la democracia representativa, posiblemente el Partido deberá optar por actuar políticamente en el espacio legal o buscar una alianza con el MAS y las otras organizaciones políticas y sociales, para jalar el proceso hacia los objetivos que consideramos como de avance y consolidación de esta gesta histórica forjada por las masas populares.

 FORMACIÓN DE CUADROS

Una de las tareas fundamentales es la formación integral de cuadros revolucionarios. Este es un proceso mediante el cual debe transmitirse a los nuevos compañeros y compañeras toda nuestra experiencia así como los conocimientos revolucionarios, permitiendo la superación de viejas taras y trabas ideológicas, de manera que sean cuadros políticamente coherentes, firmes y combativos. Al mismo tiempo, se busca un cuadro que pueda actuar de manera autónoma, creativa y con iniciativas allí en donde tenga su frente de trabajo.

Los cuadros deben permitirnos ampliar nuestro núcleo de acero, conformado por una red de militantes sumamente eficientes, actualizados y que lleven en la práctica la dirección del proceso.

Para la formación de los cuadros, se debe tener claridad en la superación del marxismo dogmático, como también de las corrientes pachamamistas, culturalistas e indigenistas, siendo ambas dañinas al proceso.

La formación de los cuadros se realizará de manera integral, debiendo estudiar y dominar profundamente el marxismo, el leninismo y el guevarismo. Por otra parte, se deberá conocer y desarrollar la cosmovisión andina, amazónica y chaqueña, en el entendido de que ambas fuentes armoniosa y dialécticamente articuladas constituyen el faro político e ideológico que alumbra el proceso.

 LA CONSTRUCCIÓN COLECTIVA DE LA LÍNEA Y DEL PROGRAMA

Después de mucho tiempo hemos retomado la tarea de construir colectivamente la línea y el programa del proceso. Esta es una de las virtudes más importantes del estilo de trabajo revolucionario, que permite a una organización ser sustentable en el tiempo y poder estar a la altura de las condiciones que nos exige la historia.

Muchas organizaciones pasan cuando no son capaces de tener un pensamiento vivo, critico y creativo, para ejemplo sólo basta valorar los resultados prácticos de la UPD.

La construcción colectiva de la línea y del programa es la conjunción de los saberes originarios con el denominado “intelectual colectivo”. Es decir, se trata de armonizar dos formas de pensar, analizar y producir, que aisladas no significan nada, como lo es el barro y la paja. Pero cuando ambas se combinan y forman el adobe, con ese insumo se puede construir paredes, casas y pucaras. Lo mismo para con la cosmovisión y el marxismo, solos, aislados y confrontados son sinónimo del fracaso, pero articulados, en un dialogo fecundo, permanente y apuntados hacia la realidad social, económica, política, militar y religiosa son el arma fundamental del proceso de descolonización.

IV EL CARÁCTER TRANSFORMADOR DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE: PROPUESTA E IMPLEMENTACIÓN

Durante dos años, nosotros consideramos que otro elemento fundamental y que definiría el destino del proceso revolucionario era la Asamblea Constituyente. Al margen de ser un instrumento de origen republicano empleado para la fundación de las naciones democrático burguesas, podía haberse convertido en un espacio para reconfigurar el país, de amplia legitimidad, tanto como puede serlo una revolución armada triunfante.

Hoy se cuenta con una propuesta de texto constitucional, que fríamente valorado, nos permite afirmar que lo que la Asamblea no produjo deberemos hacerlo en las calles y los caminos. El nuevo texto constitucional es demasiado coyuntural y subordinado a las preocupaciones del actual gobierno. Desde esta perspectiva, se abría desaprovechado una inmejorable oportunidad para avanzar en el marco legal para legitimar los cambios sociales, económicos, políticos, culturales y estatales.

El nuevo Estado orientado al socialismo y la construcción de una nación diversa no emergió de la Asamblea Constituyente y tendrá que hacerlo de la lucha insurgente de nuestros pueblos. Nuestras actividades inmediatas están orientadas a llegar a implementar esta propuesta en las mejores condiciones políticas.

 PROPUESTA E IMPLEMENTACIÓN DEL JUICIO AL ESTADO

Nuestra principal propuesta para el proceso constituyente fue el Juicio al Estado, sin embargo, este juicio material y políticamente sigue vigente, siendo la acción política e ideológica más importante a desarrollarse al interior y alrededor de la organización de las fuerzas insurgentes, ya que nos permitirá:

* Tener la iniciativa política

Las fuerzas populares y originarias han abierto el presente proceso de cambio que no se limita al accionar de las reformas que pueda hacer, desde el Poder Ejecutivo el gobierno de Evo Morales o algunas leyes que puedan nacer desde el Parlamento. Es fundamental la acción directa del pueblo, pero también de Patria Insurgente-Sol para Bolivia, como organización alternativa, destinada a defender, profundizar y rectificar el proceso. El juicio político es parte de una guerra de ideas para dar nacimiento a un nuevo Estado, reflejo del avance hacia una nueva sociedad. Es una iniciativa política que permite unir al pueblo y trazar un camino hacia la victoria; realizar una amplia política de alianzas; revitalizar la lucha de los trabajadores; fortalecer a las organizaciones populares y evitar su copamiento por malas prácticas políticas que buscan subordinarlas a una lógica corporativista e incluso prebendalista a sectores dentro del MAS que no están interesados en derrotar al enemigo principal, sino tan sólo, consolidarse como nuevos grupos de influencia, manejar corporativamente las fuentes de empleo y garantizar su supervivencia dejando de lado la satisfacción de las necesidades del pueblo en su conjunto.

Tener la iniciativa política, es no sólo abanderar una propuesta brillante, implica un esfuerzo organizativo y económico que obliga a resolver los problemas logísticos de un proceso revolucionario, de manera que el esfuerzo colectivo que desarrollamos debe permitir dotarnos de los elementos materiales necesarios para actuar de manera autónoma y eficiente.

* Convertirnos en un verdadero intelectual colectivo

El juicio al Estado demanda la articulación del pliego acusatorio en sus cinco partes fundamentales:

1. lista de imputados,
2. relación de los hechos, tipificación,
3. relación de pruebas y
4. el petitorio, aspectos, que además de
5. la organización y posicionamiento del mismo juicio

Demanda la presencia de un equipo de hombres y mujeres sintonizados en una idea fuerza, amplia y multifacético, emplazando una verdadera estructura de cuadros políticos, articulados como un verdadero intelectual colectivo.

Una vez desarrollado el juicio, este intelectual colectivo podrá constituirse, junto con otras fuerzas, en el verdadero germen del instrumento político y del nuevo Estado, conducción estratégica y programática del proceso.

* Acumular fuerzas

El juicio político es la tarea más pertinente para la actual coyuntura (caracterizada por la instalación y funcionamiento de la Asamblea Constituyente), la incorporación de simpatizantes e impulsores de esta iniciativa nos permitirá acumular fuerzas en torno a una tarea justa e histórica.

La acumulación de fuerzas que perseguimos, no sólo es orgánica, traducida en nuevos militantes e incluso en la incorporación de cuadros y organizaciones políticas, es también el reracionamiento con organizaciones populares, originarias, sindicales, grupos políticos de izquierda, de manera de conformar un movimiento insurgente masivo que nos permita encarar la fase posterior a la Asamblea Constituyente de manera exitosa, traducida en la defensa integral del proceso y la conformación de los nuevos poderes correspondientes a la nueva sociedad. Para ello, deberá tenerse un amplio frente político, además de tener resuelto el tema de las alianzas y la sigla o siglas para la participación electoral, además de los candidatos a nivel local, regional y nacional.

* Transmitir “la línea” a los sectores populares y originarios

El juicio político, al estar conformado por una acusación histórica hacia la colonización y hacia el Estado republicano, colonialista interno, oligárquico, burgués, al servicio del imperialismo yanqui y las transnacionales, permite desarrollar la línea revolucionaria hacia la población, al ser este una palestra y un proceso público, del que tendremos que difundir por todos los medios posibles.

Cuando los revolucionarios vietnamitas proponen el desarrollo de la “línea, la organización y los cuadros” como los tres elementos fundamentales para el logro de la victoria en la guerra popular prolongada de liberación nacional contra las fuerzas militares invasoras norteamericanas, expresaban una de las leyes más claras de todo proceso de lucha. En este caso, cuando se habla de la línea, en ella se resumen los siguientes aspectos: historia milenaria de nuestros pueblos, caracterización del actual Estado, identificación del sujeto histórico revolucionario, identificación del enemigo principal y sus aliados, los elementos principales del programa, así como la estrategia y la táctica ha implementar en el presente, como en cada uno de los momentos hasta la obtención de la victoria final.

Con el juicio al Estado, parte sustancial de la línea será transmitida a las fuerzas populares y originarias, discutidas por estas, de manera de generar un conocimiento cierto sobre todo el proceso que debe encararse.

* Identificar al enemigo del proceso

Relacionado con los anteriores aspectos, esta la identificación del enemigo principal del proceso, que no es otro que el imperialismo yanqui, las transnacionales y sus aliados locales. Entre ambas fuerzas han manejado el Estado, lo han convertido en una maquinaria burocrática y corrupta.

El juicio es contra el Estado, pero también contra la opresión y la explotación que las clases dominantes y grupos oligárquicos han desarrollado contra la fuerza de trabajo, utilizando para ocultar su dominación al mismo Estado.

El enemigo principal es el imperialismo yanqui, las transnacioanles y sus aliados internos: las oligarquías regionales, los partidos de derecha, los grupos burgueses empresariales, la burocracia corrupta del Estado y las termitas políticas.

Enemigos secundarios son los sectores que reproducen el individualismo, el etnocentrismo pachamamico, el monoculturalismo occidentalista, el fanatismo religioso ajeno a nuestra realidad.

* Desarticular cualquier pacto social con la derecha, las oligarquías y sus expresiones políticas

Como resultado práctico, el juicio político al Estado, además de producir una sentencia política, moral y sancionadora debe permitir despejar toda posibilidad de “pacto social”, “acuerdo nacional” o consenso en la elaboración de la Constitución.

No hay nada que pactar entre la patria y la antipatria, entre los intereses de los sectores originarios-populares y los intereses empresariales y oligárquicos.

Debe recordarse que toda Asamblea Constituyente refleja la correlación de fuerzas entre el bloque popular originario y el bloque oligárquico. En este caso, al tener mayoría el bloque a favor del cambio, debía haberse buscar la derrota política de la derecha al interior de la Asamblea, empero, ahora debe para imponer los cambios, es vital desarrollar una ofensiva indígena y popular que apunte a cambiar la base material y política de la correlación de fuerzas.

Como hecho ilustrativo, es necesario mencionar que el mejor ejemplo de cómo a nombre de “concertar” se han cometido errores políticos lo ejemplifica la Ley de Convocatoria a la Elección de Asambleístas Constituyentes, donde se margina la representación orgánica de los movimientos sindicales, populares y originarios y se elige el camino de la representación liberal tradicional, imposibilitando el ejercicio directo de la mayoría absoluta. En el caso del Referéndum por Autonomías Departamentales, se opera a través de un acuerdo con las fuerzas parlamentarias de derecha, introduciendo una pregunta que da pie a las autonomías oligárquicas, confiriéndoles una serie de posibilidades como son su aplicación por simple mayoría, de manera inmediata al término de la Asamblea Constituyente.

En tiempos de cambio, antes que concertar con el enemigo se debe trabajar para derrotarlo y avanzar a la construcción del poder del pueblo a través de los micropoderes. Esta es la lección más importante que se obtiene de este tiempo transcurrido.

* Derrotar política e ideológicamente al proyecto de las autonomías oligárquicas

Cuando la derecha reivindica las autonomías, en realidad lo que nos dice es que pretende recuperar el especio perdido en la administración del Poder Ejecutivo, así como re-conformar su Estado. Autonomía, es el postulado para poner en jaque al gobierno del MAS, pero al mismo tiempo para ejecutar una acción discriminante y racista, por cuanto la autonomía se la trabaja como separación de lo indígena y popular.

Las autonomías departamentales le obligan al MAS a negociar y ceder, dándoles mayores competencias y descentralizando el Estado a favor de los niveles oligárquicos, como son las prefecturas o gobiernos intermedios. En consecuencia, de lo que se trata es de derrotar a las oligarquías departamentales.

El nuevo Estado al ser un organismo multinacional unitario al servicio de las mayorías nacionales, fundado en la estructura piramidal de los gobierno locales sólo podrá reconocer algunas formas de autonomía a grupos minoritarios, de forma excepcional y a partir de características muy particulares como pueden ser los menonitas u otros grupos de migrantes similares o parecidos, sin incurrir en ninguna forma de discriminación por sus características culturales o lingüísticas. Para nosotros, hoy, mañana y siempre no reconocemos raza humana alguna.

* Unir al pueblo

El juicio político al Estado Colonial y Republicano, debe permitirnos unir al pueblo en torno a su propia estrategia y proyecto histórico popular y originario, profundizando el actual proceso. Una cosa es la unidad espontánea y natural que se dio de parte del pueblo votando por Evo Morales para Presidente y otra es pensar que el conjunto de las fuerzas populares y originarias se deben subordinar acríticamente a un movimiento político, como el MAS, que no desarrolla con claridad la organización del pueblo, la unidad en torno a objetivos programáticos.

La unidad del pueblo en torno al juicio político al Estado debe permitir superar la existencia de dos CSUTCB, el castramiento político de los movimientos sociales, la pérdida de protagonismo de la COB.

* Reivindicar al sujeto histórico y revolucionario

Al mismo tiempo que se busca la unidad de todo los sectores del pueblo, es fundamental reivindicar al sujeto histórico revolucionario, no sólo en su condición de víctima de la opresión del Estado y de la explotación de los grupos dominantes, sino como la fuerza social fundamental de la nación, que fue capaz de producir, alimentar a la población, sentar soberanía, defender militarmente a la patria en la serie de guerras de agresión de las oligarquías de los países vecinos, de dar su vida por la defensa de los recursos naturales, resistir y ser insurgentes en la lucha por nuestros derechos y aspiraciones.

El sujeto de la nación son los trabajadores, los intelectuales progresistas, las clases medias empobrecidas, los originarios. El sujeto de la nación no son los empresarios, ni los funcionarios burocratizados del Estado colonial y capitalista, sino las naciones originarias, nuestra valerosa clase obrera, los trabajadores de las ciudades y del campo, las clases medias comprometidas con el cambio, los intelectuales, artistas y cultores populares.

* Perfilar las características de la nueva sociedad

Otro de los aspectos fundamentales del juicio al Estado es que ha de permitir perfilar de manera nítida los elementos de la nueva sociedad. En base a este diagnostico podremos definir la futura nueva sociedad por la que lucharemos de manera decidida.

* Diseñar la estructura del nuevo Estado

De manera complementaria, al definirse la nueva sociedad, recién se podrá definir el nuevo Estado que sirva a dicha nueva estructura social, económica, política, militar, religiosa y cultural.

* Implementar y potenciar los micro poderes

Todo este proceso, no podrá desarrollarse si las fuerzas populares y originarias no se convierten en verdaderos detentadores del nuevo poder, eso significa la construcción del poder popular, bajo la forma de los micro poderes, allí donde el pueblo se encuentra, está organizado y toma -de manera directa- los recursos naturales, decide acerca del desarrollo de la economía.

Ello significa la inmediata construcción de los municipios y las comunidades en poderes locales, ampliando y redefiniendo sus actuales competencias. Para lograr esto, es fundamental hacer una campaña política al respecto, por cuanto los actuales concejales, alcaldes, las mismas autoridades originarias, dirigentes comunales y barriales no lo harán por sí solos.

* Fortalecer el proceso de descolonización, es decir de liberación nacional

Todo lo anterior, quedaría cojo si no se avanza por el verdadero camino de la descolonización, que significa la liberación nacional de la dominación del imperialismo norteamericano.

La descolonización no es un enunciado demagógico, es un proceso de afirmación de nuestras vivencias hasta la identidad, pero también es la virtud de poder generar diversidad y limitar lo que no se acepta de lo externo, lo que se rechaza, lo que se acepta y lo que se combate, por considerarlo nocivo y contrario a nuestra forma de ser.

La descolonización es la recuperación de las formas comunales y sociales de trabajo y de vida, superando las taras del mío, del yo.

Ahora, el gobierno del MAS se preocupa de regalar tractores para el campo y no hace un verdadero trabajo de recuperación de las formas de producción. Esa no es descolonización.

El juicio político es una tarea transversal que liga nuestra presencia dentro de la vida política de la población y nos posibilita acercar al sujeto histórico revolucionario hacia el tema del poder.

 RECUPERAR LA INDEPENDENCIA POLÍTICA DE LAS ORGANIZACIONES SOCIALES, PONERLAS EN MOVIMIENTO Y EN PIE DE LUCHA

El otro elemento fundamental de la presente estrategia es desarrollar la movilización de los sectores populares y originarios recuperando su independencia política y sindical.

Dicha movilización debe ser programática, de manera de incorporar al pueblo a las tareas de profundización y rectificación del proceso, garantizando de esta forma su defensa, al mismo tiempo.

En cuanto a las organizaciones populares, sindicales y originarias, la organización debe implementar el proceso de formación interna, de recuperación política, ideológica y programática para revertir el marasmo en el que se encuentran, y de esta manera, ocupar el puesto de lucha y construcción que les corresponde.

V LA DERROTA DE LA CONTRARREVOLUCIÓN

Si el proceso es genuino, si somos capaces de revolucionalizarlo y generar las grandes transformaciones que demandan las mayorías nacionales, entonces tendremos a un enemigo poderoso al frente: al imperialismo norteamericano y sus vasallos internos.

Una simple observación de las guerras coloniales ejecutadas por el imperialismo contra los pueblos del mundo demuestran que en determinados espacios geográficos, la lucha involucró a varios países, tocando a cada pueblo un puesto en la batalla. Los pueblos que no lograron alcanzar este honor, se mantienen dominados y sometidos. Así, en la región del Asía, la heroica Corea revolucionaria enfrentó en una guerra a la contrarrevolución, como luego lo hizo Vietnam, Laos y Camboya, mientras que Tailandia y otros países fueron la base de operaciones de la contrarrevolución. En Centroamérica, mientras se triunfaba en Nicaragua, se combatía en El Salvador y Guatemala, Honduras era la base de la agresión yanqui. La contrarrevolución triunfó en Centroamérica, aunque no lo hizo por las armas, sino en la mesa de negociaciones.

Cuando se piensa en la defensa de nuestro proceso, debe tomarse en cuenta que la lucha armada directa contra el imperialismo probablemente involucre a Colombia, Bolivia, Venezuela y otros países, teniendo en Paraguay o Chile su base la contrarrevolución internacional

Frente a estos desafíos, el Partido debe prepararse, la lucha armada del pueblo será la única, en última instancia, capaz de derrotar a la contrarrevolución interna y externa.

Se deben tomar medidas, y somos conscientes, que dichas medidas generaran una reacción y una resistencia de los sectores que sean afectados, sin embargo, lo que no podemos hacer es simular que tomamos dichas medidas para luego ceder frente a las resistencias de un enemigo que no pierde su poder ni sus privilegios.

Tenemos obligaciones para con la historia… no retrocederemos ni para tomar impulso…

De la defensa del proceso …, rectificación del proceso … y profundización del proceso a la construcción de los micropoderes insurgentes!!!