Muy malas señales

17.Nov.08    Boletines
    ()

100Muy malas señales
Artemio Cruz

En estos tiempos de triunfalismo “revolucionario” es necesario hacer una pausa y meditar acerca de lo que realmente pasa en el país y en el gobierno. Las últimas medidas asumidas por el Poder Ejecutivo, nos dan cuenta que, otra vez el sistema de partidos, o como le gusta decir a Juan del Granado ex mirista aliado del gobierno y Alcalde de La Paz, la “partidocracia”, a vuelto a marcar la agenda nacional.


Lunes 17 de Noviembre de 2008.

Muy malas señales
Artemio Cruz

En estos tiempos de triunfalismo “revolucionario” es necesario hacer una pausa y meditar acerca de lo que realmente pasa en el país y en el gobierno. Las últimas medidas asumidas por el Poder Ejecutivo, nos dan cuenta que, otra vez el sistema de partidos, o como le gusta decir a Juan del Granado ex mirista aliado del gobierno y Alcalde de La Paz, la “partidocracia”, a vuelto a marcar la agenda nacional.

Se conocen de algunas reacciones de organizaciones campesinas e indígenas que han interpelado al principal negociador del gobierno (el Ministro Carlos Romero), pero eso no basta porque la maquinaria que ha comenzado a caminar se inventará los mejores argumentos para justificar sus actos.

Pese al anuncio del letrero, el gobierno mediante la Constitución Pactada ha dado nomás el “giro a la derecha”. La fotografía que se adjunta fue tomada el mismo día en que Evo Morales juraba a la Presidencia, en un acto multitudinario en la Plaza de San Francisco (22 de enero de 2006). Ya en esos tiempos, había la sospecha de que más tarde que temprano, los nuevos gobernantes, al no realizar cambios estructurales a favor del pueblo, caerían en una política populista y derechista. El tiempo parece estar dando la razón, a los que asistieron a esa concentración y plantearon una “duda razonable” sobre los verdaderos alcances del actual gobierno.

La gran estafa que hemos sufrido los bolivianos que esperanzados apoyamos la propuesta de Constitución aprobada en Oruro, vemos hoy que ha sido transformada en su columna vertebral, en la estructura de poder. Ya hemos aprendido que el papel aguanta todo, recordemos que antes Víctor Hugo Cárdenas nos pintó un país diferente porque se incluyó en la reforma constitucional de 1995 las palabras “multiétnica y pluricultural”, sin tocar, por supuesto, los núcleos de poder generados por el nacionalismo revolucionario y después por las políticas neoliberales.

Hoy estamos asistiendo a un nuevo escenario colonial, donde se intercambian oro por espejos; ese es el resultado de las negociaciones entre oposición y oficialismo para aprobar la Ley del referéndum.
aaa

MALAS SEÑALES

La biblia y la teoría marxista tienen muchas coincidencias una de ellas está referida a que la práctica es el mejor criterio de verdad, por eso apelando a la sentencia “por sus frutos los conoceréis” analizaremos los síntomas de un gobierno no revolucionario. Para comenzar queremos referirnos a las dificultades que ha encontrada la hija de uno de los combatientes guerrilleros de Teoponte (1970), para recuperar el cuerpo de su padre. La ministra de justicia en el mejor estilo neoliberal, ni siquiera la ha recibido, por el contrario ha puesto mil pretextos para impedir que una comisión realice los trabajos de excavación en el lugar que aparentemente se encuentran los restos del combatiente.

 ¿Como podemos calificar esta actitud?
 ¿Será verdad que en el MAS ha borrado de la historia todas las acciones revolucionarias que no fueron encabezadas por indígenas o campesinos?
 ¿Cómo explican los masistas que engalanan sus oficinas con el retrato del Che y al mismo tiempo son indolentes con el pedido de la hija de un combatiente revolucionario? Malas señales.

El segundo tema y a nuestro entender el que marca un giro definitivo del gobierno es la modificación a la Constitución Política del Estado aprobada en Oruro. La comisión multipartidaria que negoció las reformas, ha reinstalado la vieja práctica del pacto político para preservar un sistema que supuestamente se quería transformar. En segundo lugar las duras batallas por la tierra y el territorio libradas por el movimiento indígena y campesino han sido rifadas por un “doctorcito de charcas” que habiendo sido relegado en la Asamblea Constituyente por las organizaciones representativas de indígenas y campesinos, en una especie de venganza altoperuana, ha beneficiado a los “barones del oriente” y ha constitucionalizado el latifundio (artículos 398 y 399), marcando así un retroceso en la temática de tierra y territorio a épocas anteriores a 1953.

Las explicaciones que dan los socialdemócratas negociadores (de formación mirista) es que el proceso de saneamiento se ocupará de revertir las tierras ¡vaya que nos creen ingenuos! porque cualquier persona con dos dedos de frente sabe que cuando sea aprobada la nueva Constitución Política del Estado, todas las Leyes que no se sujeten al texto constitucional serán revisadas ¡incluida la Ley INRA! Esta es una de las verdades que los movimientos sin tierra del país deben conocer, para no ser presa nuevamente, como en 1825 de los “doctorcitos de Charcas”. Por otra parte no podemos olvidar el incidente en la región del Chaco, en el cual el Viceministro de tierras tuvo que escapar, porque los latifundistas, con armas en la mano lo echaron de sus tierras, con esos antecedentes ¿alguien puede creer en una reversión del latifundio?

La operación destinada a salvar el viejo sistema político, ha dado al traste con el repetido lema del “gobierno de los movimientos sociales” porque les ha quitado palabra y obra a los Constituyentes legítimamente elegidos como representantes de estos movimientos sociales, que ven con preocupación el manejo del que han sido objeto. No se ha respetado las decisiones de las bases, como por ejemplo el tema de la recuperación de la tierra y el territorio, porque nuevamente, burócratas de la clase media han definido lo que se hace o no en el terreno político.

Estas malas señales obligan a tomar las armas de la crítica y recuperar la independencia organizativa de todos los movimientos sociales respecto a esa maquinaria llamada “clase política” que extrañamente ha vuelto a la vida gracias al partido de gobierno.