El movimiento campesino indígena no tiene control ni participación real en el Fondo Indígena

   

Manuel Morales: El movimiento campesino indígena no tiene control ni participación real en el Fondo Indígena

El 2015 Manuel Morales publicó su libro el “Fondo Indígena: la gran estafa, propuestas desde los pueblos indígenas”, que hace una compilación de todas las denuncias en torno a la corrupción en esta entidad. A más de cuatro años Morales afirma en entrevista con ANF, que pese al cambio de gobierno y de directores, el sector campesino e indígena no tiene participación y control en el Fondo Indígena.


Manuel Morales: El movimiento campesino indígena no tiene control ni participación real en el Fondo Indígena

El 2015 Manuel Morales publicó su libro el “Fondo Indígena: la gran estafa, propuestas desde los pueblos indígenas”, que hace una compilación de todas las denuncias en torno a la corrupción en esta entidad. A más de cuatro años Morales afirma en entrevista con ANF, que pese al cambio de gobierno y de directores, el sector campesino e indígena no tiene participación y control en el Fondo Indígena.

 

PN30032020080004Manuel Morales. Foto. RRSS

 

La Paz, 1 de septiembre (ANF).- Fue uno de los escándalos de corrupción más grandes durante la administración de Evo Morales. Millones y millones de bolivianos se desviaron a través de proyectos y obras “fantasmas” para el beneficio de dirigentes y, de acuerdo a las denuncias, también de ex autoridades afines al pasado partido de gobierno.

Tan insólito fue este hecho que incluso se conoció que un senador del MAS inventó un pueblo fantasma llamado Curuxa, en la provincia Aroma de La Paz, con el fin de recibir en 2010 alrededor de 6 millones de bolivianos (más de ‪800.000‬ dólares) en su cuenta bancaria personal.

Desde que salió a la luz cada una de las denuncias de estos proyectos (2013), se encaminaron y publicaron diferentes informes y libros en relación a este desfalco que hasta el momento no se encausó y ter

El 2015 Manuel Morales publicó su libro el “Fondo Indígena: la gran estafa, propuestas desde los pueblos indígenas”, que hace una compilación de todas las denuncias en torno a la corrupción en esta entidad. A más de cuatro años Morales afirma en entrevista con ANF, que pese al cambio de gobierno y de directores, el sector campesino e indígena no tiene participación y control en el Fondo Indígena.

ANF: ¿Cómo surge la idea de escribir un libro sobre el desfalco en el Fondo Indígena?

MM: Cuando fui técnico (2015) de la Conamaq pude evidenciar que los montos para los proyectos sólo se les daban a los que presentaban el carnet azul del MAS.

Así que los dirigentes me pasaron la información y logramos compilar todos estos hechos y denuncias de la voz de los propios pueblos indígenas que estaban siendo marginados de este Fondo Indígena y ya habían denuncias de que había un asalto.

ANF: ¿Cuánto es el monto de desvío o desfalco?

MM: El informe de la Contraloría de Gabriel Herbas señala que había una investigación donde 151 millones de bolivianos no tenían ningún respaldo y no habrían encontrado ninguna documentación. Y desde eso comenzamos la investigación y empezamos a descubrir que la cantidad de dinero que se estaba malversando llegaba a 3500 millones de bolivianos, unos 500 millones de dólares. Es muy triste que la lucha del pueblo guaraní en el 2005 haya terminado en esto, en un desfalco tan grande.

ANF: ¿Qué otros datos se establecen en su investigación?

MM: La división que hubo de las organizaciones había servido para la gente del MAS. En el libro descubrimos que antes que el Fondo Indígena se haya formalizado y se haya conformado su directorio ya el gobierno anterior estaba sacando plata de esta entidad y que la estafa fue a nivel de dirigentes para beneficio personal y ese gobierno sacaba dinero y lo usaba como su caja chica. Hay decretos y leyes que permitían sacar dinero del Fondo Indígena antes de que este establecido el directorio.

ANF: Tras tantas denuncias y hechos comprobados del desfalco en el Fondo Indígena ¿cómo ve que se está encaminando el proceso judicial?

MM: Durante este tiempo y en las detenciones que hubo, como a Nemesia Achacollo y ex miembros del directorio, se ha escondido que el gobierno de entonces ha utilizado recursos del Fondo Indígena como su caja chica.

Y hasta hoy parecería que la Fiscalía y las actuales autoridades no tienen interés en estos temas. Encaminan su participación cuando se trata de temas de dirigentes con más presión mediática para mostrar que se está y se estaba investigando.

 

ANF: ¿Qué opina lo que sucede en el caso del ex director Marco Aramayo?

MM: En el caso de Aramayo, hemos sido duros, porque en su calidad de director ha permitido que la institución sea utilizada para beneficiar al MAS y a sus dirigentes. Y además sacó a los auténticos dirigentes, los echó.

Pero una vez que la denuncia la hace la Contraloría y sale el libro, el gobierno decidió sacrificar y buscar un chivo expiatorio y en este caso fue Aramayo, porque era preferible detenerlo a él y cargarle toda la culpa y no así a Achacollo, por ejemplo. Pero eso no lo exime de su actitud.

Aramayo es un chivo expiatorio para parar la presión en torno a que Nemesia Achacollo deba rendir respuestas a la gente, porque era Evo Morales el que decía y definía lo que sus ministros debían hacer en el Fondo Indígena.

ANF: ¿Cómo percibe hoy la situación del Fondo Indígena?

MM: Lo que sucedió es que en el Fondo Indígena se elimina al sujeto económico, al movimiento campesino productor de alimentos y como consecuencia se aniquila a la pequeña economía familiar campesina.

Han sido sumas muy grandes de dinero que supuestamente sirvieron para fortalecer las unidades campesinas, pero no hay en este momento una región que esté produciendo rentablemente alimentos.

Hasta hoy el gobierno de Jeanine Añez mantiene este sistema y pese a que se nombraron a Rafael Quispe y Fernando Vargas como directores, se sigue utilizando esa vieja política y se sigue negando el derecho del campesino a tener estos recursos.

A estas alturas el movimiento campesino indígena no tiene control ni participación real en el Fondo Indígena.