Oportunistas al poder

29.Ene.20    Elecciones y democracia
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Oportunistas al poder

Las jornadas de octubre protagonizadas por la sociedad civil en contra del fraude electoral, con la participación mayoritaria de mujeres y hombres jóvenes lograron la caída del gobierno corrupto del MAS.


Oportunistas al poder

 

Las jornadas de octubre protagonizadas por la sociedad civil en contra del fraude electoral, con la participación mayoritaria de mujeres y hombres jóvenes lograron la caída del gobierno corrupto del MAS.

 

Aquellas movilizaciones imponentes vividas durante fin del año 2019 marcaron época y solo pueden ser comparadas con aquellas que se sucedieron durante la Campaña del Chaco en 1932 cuando las juventudes se alistaron en el Ejercito para ser participes de la Guerra que marcó para siempre una Bolivia antes y después de ella, asimismo dieron lugar al segundo momento tan significativo de nuestra historia moderna que fue sin duda la Revolución de abril del año 1952 como consecuencia directa de la participación en aquel conflicto bélico de toda una generación que destapó y saco a flote todas las contradicciones del sistema vigente y su modo de producción obsoleto heredado de la colonia.

 

Todos los acontecimientos políticos que vivimos en Bolivia a partir de octubre del año pasado marcados por las movilizaciones extendidas en las ciudades de todo el país lograron romper la “lealtad” de los órganos represivos del Estado que permitían la estabilidad del gobierno de Evo y cambiaron asimismo la realidad obligando la huida del Presidente y las renuncias desesperadas de los responsables inmediatos que debían ocupar mediante la sucesión presidencial el Gobierno abandonado, se generó lo que han venido a llamar el “vacio de poder” y ante esta situación de desconcierto y desbande de los administradores del régimen, finalmente asumió la Sra. Jeanine Añez con el mandato claro de crear las condiciones para la pacificación y la convocatoria a nuevas elecciones transparentes con un Órgano Electoral imparcial y probo.

 

La actual coyuntura política está marcada por los acontecimientos recientes y son fruto del accionar generacional, únicos responsables de hacer realidad las transformaciones políticas y sociales, también son la parte esencial de los nuevos paradigmas en una Bolivia del Siglo XXI que escribe su historia con nueva visión y con éstos, los todavía desconocidos actores, que aún no terminan de esbozar los derroteros que debemos transitar.

 

Lo único establecido hasta el momento es que ya no hay espacio para la vieja generación de políticos del siglo pasado, fracasados y desconectados de la realidad que solo atinó a corromperse -hablamos de la izquierda y la derecha- unos directamente amasando fortunas y los otros callando y siendo cómplices descarados del llamado “juego democrático” que siempre resulta ser un engaño distractivo para los incautos que aún creen que eligen y son representados; nos referimos a los viejos políticos amañados que tienen como escuela al nacionalismo revolucionario que educaron a sus exponentes en una conducta ajena a la moral y los principios (siendo sus mejores discípulos los masistas) y podemos verlos a todos, independientemente de la sigla, dando sus últimos coletazos desesperados puesto que ya fueron rebasados por la juventud que cuestiona con su irreverencia, las viejas figuras ya no representan pero todavía existen y esta realidad se percibe en todos los espacios en los que hay actividad política, es decir en todos lados, porque Bolivia es un país muy politizado.

 

En estos momentos somos testigos de cómo el oportunismo quiere encaramarse sobre los logros de la nueva generación que realizó los cambios, sobre sus hombros intentarán sacar tajada esos políticos desahuciados que bien pueden llamarse Evo, Tuto, Doria Medina, Carlos Meza o Jeanine Añez, igual todos ellos, al margen del género sucumben ante la angurria de poder. A propósito, debemos manifestarnos contrarios a la decepción y la tristeza de muchos que no pueden creer hasta donde llegan estos mediocres y sus apetitos mezquinos que olvidan cuanto costó a los bolivianos botar al tirano; deberíamos estar muy felices y optimistas porque a estos personajes se les acaba el tiempo y como el dice la sabiduría popular “están quemando sus últimos cartuchos”, igual sucede con los ex dirigentes cívicos (Camacho y Pumari) que sin ser generacionalmente parte de los viejos dirigentes, han asimilado los mismos vicios de ahí el comportamiento tan lamentable y por lo tanto también están acabados antes de tiempo, la ambición los consume a todos y no podemos encontrar diferencia alguna entre ellos, inmorales lo son todos por orden de edad, intereses y profundidad de bolsillos.

 

No importa quien gane las próximas elecciones, el resultado será el mismo, seguiremos viviendo en una Bolivia sumida en el engaño, la corrupción y la pobreza, lamentablemente vivimos la etapa de los “iletrados políticos” que no pueden hacer una lectura correcta de la realidad a pesar que ésta los atropella a diario, porque saber leer nunca es sinónimo entender; aún así no desesperemos, sin duda pronto aparecerán las verdaderas alternativas, esto lleva su tiempo y sabremos esperar, por ahora lo más oportuno es compartir un pasaje bíblico (si los oportunistas lo hacen por qué nosotros no?)

 

 “Hay bajo el sol un momento para todo, y un tiempo para hacer cada cosa: Tiempo de nacer y tiempo para morir; tiempo de plantar y tiempo para arrancar lo plantado, tiempo para matar y tiempo para curar; tiempo para demoler y tiempo para edificar, tiempo para llorar y tiempo para reír…” Eclesiastés 3 (La Biblia Latinoamericana)

 

No podemos ser cómplices de “la mentira organizada”, nos pueden obligar a inscribirnos, pero jamás votar por alguien en quien no confiamos…