Reporte Bolivia 1

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(Ante la desinformación sobre lo que acontece en nuestro país queremos poner estos reportes como referencia para su análisis y reflexión, la realidad la podemos mirar de distintas maneras, pero buscar acercarse a la verdad debe ser una responsabilidad de todos y todas).


REPORTE BOLIVIA 1/2019

(Ante la desinformación sobre lo que acontece en nuestro país queremos poner estos reportes como referencia para su análisis y reflexión, la realidad la podemos mirar de distintas maneras, pero buscar acercarse a la verdad debe ser una responsabilidad de todos y todas).

EL FRAUDE ELECTORAL PROTAGONIZADO POR EL MOVIMIENTO AL SOCIALISMO COLOCA A BOLIVIA EN UNA DE LAS PEORES CRISIS DE SU HISTORIA.
Aunque ya existieron denuncias sobre un posible fraude electoral por parte de candidatos, asambleístas de la oposición y de otras agrupaciones ciudadanas sobre movimientos extraños del oficialismo, no fue hasta el 21 de octubre, cuando la Transmisión Rápida de Resultados Preliminares (TREP) –suspendida en la noche anterior- fue reactivada anunciando que el candidato Evo Morales había obtenido más del 10% de diferencia, anulando así la posibilidad de una segunda vuelta con Carlos Mesa, candidato de Comunidad Ciudadana, que estalla una de las peores crisis de la historia de Bolivia.

A partir de entonces y con los resultados de la Auditoría de la OEA, solicitada por el mismo gobierno del MAS -que invalidó el proceso electoral y sugirió nuevas elecciones-, la sucesión de hechos ha sido tan vertiginosa que en menos de 21 días llevó al entonces primer mandatario Evo Morales y a su Vicepresidente Álvaro García Linera a renunciar a sus cargos y buscar asilo diplomático en México, con lo que abandonaron el país y las funciones que tenían como Presidente y Vicepresidente.

Las renuncias se producen luego de 21 días de protestas nunca antes vistas de ciudadanos que reclamaron por el respeto a su voto, sacando a la luz todas las irregularidades del proceso electoral administrado por los vocales del TSE y los TDEs. A pesar de la sugerencia de la OEA, el pedido de la ciudadanía ya no eran nuevas elecciones, sino la renuncia de Evo Morales. Una muestra de cómo se profundiza el conflicto cuando no hay respuestas oportunas e inmediatas de quienes administran el Estado.

Los representantes de movimientos cívicos de Santa Cruz, La Paz y Potosí fueron la punta de lanza que logró aglutinar la demanda de la ciudadanía, expresada en bloqueos y movilizaciones en todos los departamentos del país. En respuesta, militantes del MAS tomaron las calles provocando un caos de grandes magnitudes que ni la Policía podía contener.

Desde tempranas horas del domingo 10 de noviembre, en las que Evo Morales habría intentado impedir que se haga público el informe de la OEA porque confirmaba un escandaloso fraude electoral, se vio una escalada de renuncias de asambleístas y otras autoridades del MAS en diferentes lugares del país, en medio de pedidos de la renuncia de Morales. Estos acontecimientos llegaron a su punto máximo cuando el Gral Kaliman Romero, Comandante en Jefe de las FFAA en el marco de su ordenamiento institucional recomendó también la renuncia del primer mandatario a través de una conferencia de prensa, con el fin de pacificar
el país. Poco después, la Central Obrera Boliviana hizo esta misma solicitud a Morales por las mismas razones.

Producida la renuncia de Evo Morales y Alvaro García Linera y ante un caos generalizado, la Policía Nacional, rebasada en sus funciones, solicitó el apoyo de las FFAA para calmar el país. Cerca de las 8 de la noche de ese domingo, las FFAA afirmó que no saldría a reprimir a su pueblo y que apoyaría a la Policía para que retorne la calma a Bolivia. La actuación conjunta de la Policía y de las FFAA lograron devolver algo de calma a la población, sumida en una escalada de violencia y amedrentamiento también psicológico a través de las redes sociales.

El lunes 11 se conoce que Evo Morales y García Linera piden asilo a México y el martes 12 de noviembre, en una sucesión constitucional avalada por el Tribunal Constitucional de Bolivia, la Vicepresidenta del Senado, Janine Añez, asume la presidencia del Senado y luego la del Estado Plurinacional de Bolivia para conformar un gobierno transitorio dedicado a cumplir dos tareas principales en muy poco tiempo, además de pacificar el país: conformar un nuevo Tribunal Supremo Electoral y llamar a elecciones generales en el menor tiempo posible, en medio de masivas movilizaciones de partidarios del MAS que, por sus características violentas, casi paralizan el país y muestran diferentes caras de una Bolivia que durante más de 13 años estuvo bajo el mando del partido de gobierno.

A casi 72 horas después de instalado el nuevo gobierno, crece una escalada de violencia azuzada por el mismo Evo Morales desde el país de México –violando toda norma internacional sobre el asilo político- y se descubren innumerables trasgresiones de un partido que estuvo en el poder casi 14 años.

En un escenario de violencia y mientras la ciudadanía intenta recuperarse de las consecuencias de un fraude como jamás se había visto en la historia de Bolivia, la nueva presidenta toma medidas para desvincularse del ALBA y de la UNASUR; cancela relaciones diplomáticas con Nicolás Maduro, cesa a la casi totalidad de embajadores de Morales e inicia un diálogo con representantes del MAS, con mediación de la Iglesia, de la Unión Europea y Naciones Unidas, bajo la atenta mirada de observadores de partidos políticos y representantes de la oposición.

Bolivia, que nunca será otra vez la misma, intenta así enfrentar grandes obstáculos y desafíos que configuran una nueva realidad en el imaginario de las personas, una realidad donde tenemos actores políticos que buscan salidas democráticas y grupos irregulares que buscan la confrontación, el miedo y la violencia que deberán ser neutralizados con la conciencia democrática y pacífica del pueblo boliviano.

Bolivia, 15 noviembre 2019.