¿Tenemos los gobernantes que merecemos?

Trinchera    19.Jul.19    Nacional

¿Tenemos los gobernantes que merecemos?

“Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos…” Maquiavelo

Haciendo un recorrido por el sistema democrático moderno y observando lo que pasa a nivel de América Latina con sufragios masivos que se están realizando hasta fines de este año (2019); lleva a pensar que las elecciones son una suerte de contención de seguridad social, por lo que nos obliga a ser más cautos a la hora de elegir a un candidato.



¿Tenemos los gobernantes que merecemos?

“Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos…” Maquiavelo

Haciendo un recorrido por el sistema democrático moderno y observando lo que pasa a nivel de América Latina con sufragios masivos que se están realizando hasta fines de este año (2019); lleva a pensar que las elecciones son una suerte de contención de seguridad social, por lo que nos obliga a ser más cautos a la hora de elegir a un candidato.

Es indudable que, en tiempos de campaña, los candidatos seducen con propuestas que todos esperan escuchar, aunque escalan lo irracional en conceptos y objetivos para acaparar el interés ciudadano, cada discurso se vuelve más convincente que otro, pero al final, todos resultan seductores, sobre todo para aquellos que esperan cambios o continuidad en una determinada opción política.

Pero, ¿qué hay detrás de ese discurso? Según Robert Here1, el mundo está regido por psicópatas e individuos patológicos, que con el paso del tiempo han construido una civilización que destruye tanto a la humanidad como al planeta; éstos constituyen más del 1% de la población y se desenvuelven como “pez en el agua” pasando desapercibidos; a diferencia de lo que solemos creer y decir, un psicópata no es necesariamente un asesino en serie al mejor estilo de Hannibal Lecter (los asesinos son una minoría en el conjunto de psicópatas).

El psicópata es una persona con un trastorno importante de personalidad de efectos antisociales, que el DSM 52 clasifica como un subgrupo dentro del diagnóstico de trastorno antisocial de la personalidad, que engloba a todos aquellos sujetos cuyo comportamiento antisocial es debido fundamentalmente a sus características biológicas casi innatas. Existen criterios diagnósticos para identificar los principales rasgos del comportamiento psicopático, según Hervey Cleckley3 estos son: presencia de un encanto superficial y una notable inteligencia; ausencia de alucinaciones y otros signos de pensamiento irracional; ausencia de nerviosismo; falsedad e insinceridad; mentirosos; ausencia de remordimiento; conducta antisocial sin aparente justificación; falta de juicio, problema para aprender de la experiencia; egocentrismo patológico e incapacidad para el afecto; pobreza para reacciones emocionales; pérdida específica de intuición; falta de respuestas a las relaciones interpersonales; conducta fantasiosa y/o consumo de sustancias; se suicidan raramente; vida sexual impersonal y fracaso al seguir un plan de vida.

Teniendo un alto coeficiente intelectual y características que otros carecen, los psicópatas, buscan o se agrupan con otros psicópatas para trabajar juntos, manteniendo complicidad y apoyo mutuo para lograr un objetivo común; sea este por placer, dinero o poder, infestándose en grupos, organizaciones, etc. que, si se les da la cantidad adecuada de tiempo y las condiciones de cultivo, afanosamente llenan todas las posiciones de poder dentro de ella.

En el caso de los gobiernos, lo que surge es definido como una patocracia; término por demás de sugestivo si desglosamos el significado; proviene del griego Pathos “sentimiento, dolor, sufrimiento” y Kratos “poder, control”; patocracia es un sistema de gobierno creado por una pequeña minoría patológica que posee una anomalía innata (psicopatía) que toma el control de una sociedad de personas normales (no psicópatas) y que a través de un proceso de ponerización o infiltración psicopática, corrompe y destruye la sociedad tal como lo indica Andrzej Lobaczewski4.

Obviamente que, estos psicópatas protegerán el poder adquirido a cualquier costo, sin reparar en los medios para aniquilar aquello que le signifique un riesgo. El gobierno que se sienta amenazado, inmediatamente tomará medidas para anular cualquier oposición percibida a su control y autoridad. Si observamos la historia de los últimos años, en muchos países del mundo, encontraremos en repetidas oportunidades, que muchas figuras públicas han muerto trágicamente, han sido encarceladas, remplazadas o depuestas de las altas esferas de poder debido al grado de consciencia que manejaban, ante aquel sistema patócrata.

No hay que olvidar que estos psicópatas siendo un porcentaje muy pequeño de la población, no son representativos; a nivel intelectual o habilidades profesionales son más difíciles de encontrar, por lo que son muy valiosos para los patócratas; son considerados los más fieles, sin importar que con anterioridad estuvieron implicados en otro lado.

Finalmente, se puede decir que, los patócratas no sólo arman y blindan el poder a favor de su entorno de psicópatas, sino que manejan su propio idioma, lenguaje y vocabulario, construyendo sus propios escenarios, de acuerdo a su conveniencia, son “camaleónicos”. Su talón de Aquiles, al contrario de las creencias, es dominado por una línea delgada entre poder y frustración y, su tendencia de aseptizar el pueblo de toda ideología lo lleva a imponer la suya propia como pensamiento sacralizado en el presente y posmortem; así marca la historia y su presencia permanente en la misma.

1 Robert Here, canadiense, Doctor en Psicología y profesor de la University of British Columbia de Canadá. Without conscience (Sin conciencia) Guilford Press 1999.
2 DSM 5, American Psychiatric Association (Asociación Estadounidense de Psiquiatría) Manual Diagnóstico y Estadístico de los
Trastornos Mentales. 2014
3 Hervey Cleckley, psiquiatra estadounidense. Pionero de la investigación sobre psicopatía. The mask of sanity (La máscara de la
cordura) 1941
4 Andrzej Lobaczewski, Doctor en psiquiatría y sociólogo. Investigador de la ponerología política. Political Ponerology (Ponerología Política, una ciencia de la naturaleza del mal adaptada a propósitos políticos) 2006