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Con pena y sin gloria

Julio Sebastián Acasigue Parada :: 25.04.19

Con pena y sin gloria

Saldar cuentas con la historia es lo que hoy corresponde.

Cada uno de nosotros, individuos pensantes y responsables de nuestras acciones debemos al final de cuentas ser capaces de asumir nuestros errores y derrotas que en suma hacen la mayor parte de nuestra vida política plagada de teoría.

Diferenciando necesariamente entre los que se trocaron en traidores, oportunistas y cor

Con pena y sin gloria

Saldar cuentas con la historia es lo que hoy corresponde.

Cada uno de nosotros, individuos pensantes y responsables de nuestras acciones debemos al final de cuentas ser capaces de asumir nuestros errores y derrotas que en suma hacen la mayor parte de nuestra vida política plagada de teoría.

Diferenciando necesariamente entre los que se trocaron en traidores, oportunistas y corruptos, contrapuestos a aquellos quienes a pesar de las décadas sucedidas en la marginalidad política continúan aun proclamando la revolución, estos “compañeros” sin duda no son lo mismo, empero morirán sin ver el socialismo y menos la mentada dictadura proletaria, además pretenden mostrarse como consecuentes incluso algunos lo creen y no lo son; tampoco serán recordados como tales porque al finalizar el recuento queda demostrado que jamás hicieron nada, solamente se conformaron con el discurso plagado de artimañas.

La motivación principal para escribir éste último artículo es para develar las razones que me llevan a tomar esta decisión y no dejar nada pendiente, porque luego será muy tarde.

Nunca negaré que estuve en el bando de quienes proponían la Liberación Nacional y la lucha armada, porque sí creí en las personas que militaban en estas organizaciones y sin duda fueron consecuentes al extremo de ofrendar sus vidas en el intento. De esta parte no tengo que arrepentirme jamás, a mucha honra milité junto a ellos y queda por escrito.

Lo que sí lamento –pese a que nunca fui ni anduve con éllos- es no haber cortado de raíz con los izquierdistas, personas que solamente parlotean y de seguro se perpetuaran haciendo lo mismo, ya que encontraron una forma de vida que les da utilidades, tal cual lo hacían antes hablando de democracia, cambio social y de la lucha armada, llenándose los bolsillos a nombre de la revolución, aprovechándose de la solidaridad internacional que siempre destinaba dineros para supuestas “organizaciones revolucionarias”; a costa del sacrificio de sus militantes y del Pueblo al que empujaban y aun empujan a desangrarse en las calles en desigual pelea armados solo con carteles, consignas y piedras contra la represión que siempre dispara sus armas.

Contrariamente a lo que pensaba, fui testigo de cómo la mayoría de los llamados “presos políticos” se aprovechaban de su condición para favorecerse de todas las instituciones que solidariamente nos visitaban y apoyaban, también vi cómo pueden salir a flote la miseria y cobardía de algunos “guerrilleros” que al no soportar el encierro se limpiaban con principios y las diferencias ideológicas cuando proponían como estrategia la amnistía política irrestricta para todos incluyendo a los paramilitares y García Meza con la intención de hacer viable esta posible salida, otros se mostraban dispuestos a hacer la “venia democrática” para una salida inmediata tal como nos planteaban algunos diputados, también negociaron, incluso siguen hablando de socialismo y del mismo modo nos gobiernan. Igualmente muchas de las personas que nos visitaban, supuestamente militantes revolucionarios y de izquierda, pedían “cosas” y se beneficiaban hablando a nombre de l@s “militantes” pres@s en Obrajes, Miraflores, San Pedro y Chonchocoro; no es exagerado decir que unas cuantas compañeras con nombres y apellidos jamás lucraron con nosotros, desinteresadamente nos apoyaron y al contrario dieron demasiado de sí hasta el final, cuando tal vez no fuimos merecedores de esa calidad humana.

Más duro aún es lo que me toca asumir; al haber remado siempre contracorriente no solo fui un marginal y solitario, sino que también me convertí en otro inconsecuente puesto que las ideas libertarias quedaron en la teoría y me reduje a un simple “sedicioso” de la pluma que escribía panfletos incendiarios intentando convencer a los ya convencidos que la violencia era el único camino, que la intención siempre fue destruir el Poder no tomarlo. Me refugié en el cliché de “Ácrata”.

Públicamente me declaré terrorista, apoyé y justifique todas las acciones de este tipo cualquiera fuese el lugar en que se promovían, porque creo en ellas, en mi juventud las hice práctica, y me pregunto ¿de qué sirve ahora? lo cierto es que de nada, además nadie debe vivir de recuerdos, eso –como alguien dijo- es hacer “culto a la morcilla” la cuestión es qué hago ahora.

En la actualidad los acontecimientos políticos y sociales nos muestran nuevos escenarios que no se ajustan al discurso quedado en el tiempo, los mismos deben ser tomados en cuenta para ver las alternativas reales que tenemos a nuestro alcance y si lo que decimos y hacemos tienen alguna validez aquí y ahora o simplemente es cháchara barata.

En el panorama internacional advertimos que las potencias imperialistas se disputan -desde la óptica capitalista- un nuevo reordenamiento mundial, es decir, al desaparecer el llamado bloque socialista la “unipolaridad” del sistema genera nuevas pugnas por el control en territorios lejanos a sus metrópolis y llevan allí la guerra de rapiña, a los mismos pueblos del llamado “tercer mundo” que nunca dejaron ser dependientes, por estar en juego los intereses del gran capital transnacional al que están ligados y sometidos mediante el vasallaje las clases dominantes de cada país en los que explotan los recursos naturales no renovables; estamos hablando principalmente del petróleo que es la razón y existencia de fuerzas militares de ocupación en Medio Oriente y las guerras promovidas tanto por Estados Unidos y sus aliados Europeos, como lo hace también Rusia, su Confederación y sus aliados asiáticos, por eso persisten los conflictos en Irak, Yemen, Siria, etc. en los que las víctimas son principalmente niños y mujeres civiles, los habitantes del “Mundo Árabe Musulmán” que siempre sufren y resisten.

Asimismo en nuestra América Latina tenemos conflictos parecidos a raíz de la presencia de las transnacionales y el control de la explotación, el mercado y los precios del petróleo, un ejemplo claro es el conflicto de Venezuela que tiene como justificativo al gobierno abusivo de Nicolás Maduro para que EEUU pretenda desestabilizarlo apoyando y financiando a la oposición incapaz de resolver internamente su suerte con dignidad y soberanía; la misma realidad se vive en Nicaragua con Daniel Ortega y en Bolivia con Evo Morales, conllevamos la misma realidad marcando a todo el Continente con la corrupción institucionalizada. Tal afirmación la respaldamos haciendo referencia a los escándalos y juicios seguidos a todos los gobiernos de la última década en los que se han visto salpicados tanto mandatarios como Ex, por recibir sobornos millonarios que hicieron las transnacionales Brasileras Odebrecht y Petrobras tanto en El Perú, Venezuela, Colombia, Panamá, México, etc., incluyendo obligadamente al Brasil con el encarcelamiento de Lula da Silva, Ecuador con la fuga de Rafael Correa y la negativa de asilo en varios países y en la Argentina con Cristina Fernández (Vda. de Kirchner) que se aferra al fuero parlamentario para no afrontar un juicio de responsabilidades e ir a prisión, además de estar involucrados junto a ellos varios colaboradores (ministros) que formaron parte de los respectivos regímenes. Esa es la referencia de izquierda que tanto habla de Socialismo y antimperialismo, los mismos que practicaron el terrorismo de Estado y los que aún gobiernan continúan ejerciendo la persecución política, represión e intimidación desde los órganos del Estado, control total del Legislativo, falta de independencia del Órgano Judicial, Electoral, medios de comunicación y desestructuración de instituciones y organizaciones naturales mediante el paralelismo creado y la proscripción desde cada gobierno de turno que hoy deciden y escriben la historia a su antojo.

La realidad boliviana es parte de éste escueto análisis y tenemos que lamentar la triste verdad como parte de una oleada que aún no termina de pasar y se mantendrá por un tiempo más.

Por un lado, tenemos un Movimiento al Socialismo (MAS) que lleva sobre sus espaldas por tercera vez consecutiva un discutido mandato y se prepara para su cuarto periodo en el poder con claras vistas de inconstitucionalidad; aun así, no existe una contraparte real que le hiciera frente y oportunamente hubiera frenado la re-postulación de Evo, por ese motivo nos encontramos en plena etapa electoral.

Quienes nos gobiernan encarnan todos los vicios y se encuentran como representantes oficiales de la izquierda, asimismo fuimos testigos de cómo fueron matando gradualmente las esperanzas que muchos depositaron en un supuesto gobierno que se decía “Indígena”, de la implementación de medidas que además de ser demagógicas tenían el sello del populismo, esa propaganda del llamado “Proceso de Cambio” fue explotada al extremo como por ejemplo: la “Nacionalización de los Hidrocarburos”, sin lugar a dudas la más sonada y una gran mentira porque significo simplemente reorganización de contratos con las transnacionales, además de la indemnización millonaria en otros casos, tal cual lo hizo a mediados del siglo pasado su par el MNR de quien el MAS es su continuidad y no su negación.

También el masismo se ha convertido en depredador por excelencia, en su afán de generar recursos a como dé lugar, en contraposición al discurso de la defensa de la “Madre Tierra” viene intentando destruir la Amazonia favoreciendo a las transnacionales brasileras en este caso; bien conocida es la resistencia permanente de los indígenas y la sociedad civil que en multitudinarias movilizaciones logro frenar al gobierno para que no se cree una carretera que atraviese el Parque Nacional Isiboro Secure (TIPNIS) o no se destruyan otras zonas protegidas para crear Mega-represas que afectaran a miles de indígenas y sus comunidades por la construcción de hidroeléctricas, destruyendo la selva también exterminarán la fauna y flora.

Si bien, la Ley prohíbe la siembra de la Hoja de Coca en Áreas Protegidas y en el Chapare Tropical, del 100% de la producción total la mitad de los cultivos se encuentran en el TIPNIS y la casi otra mitad en el Parque Nacional Carrasco, ambos lugares de la producción no tradicional se dan por lo tanto en estas Áreas de manera ilegal, incluso se recordará que una de las intenciones del Gobierno para la apertura de una carretera atreves del TIPNIS era precisamente ampliar su espacio cultivable en zonas indígenas; además es sabido que más del 90% de la hoja del trópico Cochabambino está destinada a la producción de cocaína.

Contra esta canalla somos impotentes, no fuimos capaces de frenar en su momento las afrentas de las que somos objeto constantemente los habitantes de estas tierras y creer que por sí solas terminaran es la mayor equivocación.

Sería un error decir que no existe la otra izquierda marginal de oposición, la que nunca hace nada, aquella que no logro ser gobierno ni aliada del Masismo, ellos ahora buscan acomodarse con candidatos opositores que intentan un pequeño espacio en las próximas justas electorales; así de rastreras son estas agrupaciones y partidos que se denominan marxistas, el común denominador es la falta de objetividad que los obliga al no tener alternativas propias, apostar por los que tienen mayor “oportunidad” frente a un Partido que impone las reglas del juego, los menos siguen creyendo que la “revolución está a la vuelta de la esquina”.

De la derecha en Bolivia solo podemos decir que la mediocridad siempre fue su rasgo, salvo algunos de sus representantes y figuras públicas; los demás no sobresalen en lo mínimo, de ahí su falta de propuesta alternativa frente al oficialismo que a pesar de su natural desgaste continuará por mucho tiempo gobernando este país, porque ha demostrado tener la capacidad de manipular todos los instrumentos “legales” favoreciéndose las veces que precisa mientras los demás se convierten en simples espectadores. Aun así, el descontento de una parte importante de la sociedad que no aprueba el continuismo permite que se aglomere en torno a representaciones políticas improvisadas que se escudan tras una frase que los movimientos ciudadanos crearon hace tiempo que dice “Bolivia dijo No”. Estos grupos manejan la consigna y se convierte así en su única propuesta que al final de cuentas no significa nada, pero atrae sobre todo a la juventud sin referente político.

El panorama político es muy sombrío, esperar que otros hagan algo es el sueño de los justos, personalmente no veo más que una salida la cual NO estoy dispuesto a realizarla por la simple verdad que significa el apoyo Popular en parte importante de las barriadas y en el Área Rural que recibe el actual gobierno, y nadie que quiera transformar la realidad puede afectar al Pueblo, peor aún si no existen personas en las cuales confiar, porque he llegado a decepcionarme de toda esta gente.

En todo caso cifro mis esperanzas en la JUVENTUD, porque son ellos los únicos que pueden transformar ésta realidad; los cambios reales los realizan las generaciones no las clases. Las revoluciones tienen el carácter que uno le estampa, la ideología solo es una justificación, asimismo no existen las guerras justas o injustas solo hay guerras y seguirán existiendo al margen de nuestras buenas o malas intenciones porque existirán intereses en juego.

Reafirmo mi confianza en la Juventud y las generaciones venideras, ellos encontraran la salida que nosotros no, harán todo lo que fuimos incapaces de hacer, lo que era nuestra obligación les dejamos como una responsabilidad, como hicieron con nosotros nuestros antecesores, junto con los viejos hemos fracasado, la historia ya nos juzgó, perdimos el último tren, merecemos la ignominia.


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