¿La Asamblea Constituyente… una victoria o un fracaso?

   

¿La Asamblea Constituyente… una victoria o un fracaso?
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Jueves 26 de junio de 2008

Las tres últimas sesiones de trabajo de la Cátedra Che Guevara Zarate Willka fueron dedicadas al análisis de la Asamblea Constituyente, como del texto que produjo dicho foro, siendo uno de los aspectos centrales del presente período.

Si bien, se tiene escrito los Temas 36, 37, 38, 39, 40 y 41, dentro del Módulo cinco de los materiales de la Cátedra, ha sido necesario debatir y escribir algunos tópicos más sobre este tema, aspecto que desarrollamos a continuación.


¿La Asamblea Constituyente… una victoria o un fracaso?

Al final del presente balance se debe contar con los elementos suficientes para poder afirmar si la Asamblea fue un triunfo o fue un fracaso, desde la perspectiva de las fuerzas que apostamos a un cambio estructural de este sistema.

Desde nuestro punto de vista, por el proceso constituyente llevado bajo los cánones derivados, por las partes claves del contenido del texto final y por el tiempo que transcurre sin que dicho esfuerzo pueda ser legalizado como nueva constitución, llegamos a la conclusión de que la Asamblea Constituyente ha sido un fracaso. Veamos los argumentos de esta afirmación.

Construcción de la situación hegemónica

Uno de los aspectos que no podemos dejar de mencionar, es la relación que tiene la Asamblea Constituyente y su producto (el nuevo texto) con la posibilidad de generar hegemonía, especialmente aquella que hace referencia a “la hegemonía exitosa” es decir a la creación de una voluntad colectiva “Nacional Popular”. (Citado por S. Zermeño: en “Referentes históricos y sociológicos de la hegemonía”, en Hegemonía y alternativas, Ob. Cit. P. 263.)

Con la Asamblea Constituyente si se podía crear una situación exitosa de hegemonía, al refundarse el marco institucional del Estado, donde la cuestión multinacional redefina el contenido popular y originario de lo nacional, es decir, pasar de la situación actual de un Estado-nación colonial, monocultural y excluyente a un proceso nacionalitario de construcción multinacional de Bolivia, incorporando la enorme potencialidad de la lucha autodeterminativa de las naciones originarias, así como del proyecto socialista de la clase obrera y de los trabajadores en general.

Empero, toda esta posibilidad quedo frustrada.

Sobre el tema nacional y la posibilidad de pasar del viejo Estado-nación a la comunidad de naciones u otra forma de organización intermedia, como lo pude ser el Estado plurinacional del MAS, se puede discutir mucho, sin embargo, la posibilidad de construcción hegemónica pasaba por incorporar -en forma categórica- el tema de una nueva división política y administrativa del país, así como la organización de un nuevo sistema político y de gobierno con participación directa de los sectores excluidos del poder político. Toda esta posibilidad el MAS la desecho por decisión propia y por un errado cálculo político.

En cuanto a las diferencias entre multinacional y plurinacional, adjuntamos una monografía que nos aclara conceptos y propuestas al final de esta Gaceta, trabajo realizado por Mario Machicado, asambleísta de CN-Patria Insurgente.

Volviendo al tema de la construcción hegemónica mediante la resolución de la cuestión nacional-popular, el MAS fue matando su propia propuesta de “Estado-Plurinacional”. Para algunas personas que no tuvieron la posibilidad de hacer un seguimiento al trabajo interno de la Asamblea, les ofrecemos el siguiente esquema de modificaciones que hizo el MAS a su propia propuesta.

En términos sintéticos, el MAS proponía un Estado Plurinacional, con control social (organizado como cuarto poder), con participación directa del pueblo en el sistema político, con una nueva forma de representación política plural, con un legislativo unicamaral, reversión del latifundio, recuperación de tierras territorios y recursos naturales para los pueblos indígenas, garantizando autonomías y justicia comunitaria. Algunas cosas más, pero de fondo esta era la propuesta del MAS y sus organizaciones sociales.

En el proceso sucedió lo siguiente:
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El MAS introduce modificaciones a su propia propuesta para obtener un texto hibrido, que no le ha permitido ni construir un instrumento de hegemonía, ni recibir el apoyo de los partidos de derecha para aprobar su texto por 2/3 en Sucre y luego en Oruro. El hecho de que hubiera mandado al referéndum dirimitorio el artículo 398 a) y 398 b) confirma esta ridícula situación en la que ha terminado la Asamblea y la conducción masista.

Al final el texto del MAS:

1. Abraza el Estado social democrático y de derecho;
2. Le pone candados a la llamada autonomía indígena (sólo para comunidades con tierras comunitarias de origen TSO, quedando excluidos de facto los aymaras y quechuas que hacen a la mayoría nacional poblacional), que limita al extremo la misma autodeterminación de las naciones originarias;
3. Impide que el pueblo -a través de las comunidades- sean las dueñas del territorio y los recursos naturales;
4. Legaliza el latifundio, les otorga tierras legales, no revierte nada y abre un proceso a largo plazo de revisión de dotación de tierras (ver disposiciones transitorias “séptima” del texto de constitución del MAS);
5. Mata las formas de democracia popular e indígena, privilegiando sólo las formas liberales;
6. Revierte su legislativo unicamaral y no sólo que consolida la existencia del nefasto senado, sino que le regala un cuarto senador al sistema de representación política por departamentos, mientras que niega toda forma de nueva organización estatal para las naciones y pueblos originarios;
7. Introduce el concepto ambiguo de “sociedad civil organizada” como sujeto de la participación y control social, dejando de lado su perorata continua y permanente en torno al protagonismo de los “originarios, indígenas, campesinos, afros y comunidades interculturales”.

Pero aquí no queda todo hay más:

Prioridades: ¿revocatoria o nueva constitución?

Incluso, poniéndonos en una situación menos crítica y más optimista sobre las posibilidades de ejercer una hegemonía a favor del cambio con la aprobación del texto emanado por la Asamblea Constituyente, queda puesta sobre la mesa una nueva duda: ¿por qué la prioridad del gobierno es el referéndum revocatorio y no el referéndum constitucional para aprobar la nueva Constitución?

A nosotros nos parece de suma ingenuidad la gente que apuesta políticamente por apoyar al MAS de manera incondicional.

El revocatorio es una táctica empleada por PODEMOS a la cual –misteriosamente- el MAS se suma, en una coyuntura donde la derecha corporativa y fascistoide avanza con sus propuestas de Estatutos Autonómicos neutralizando a la Asamblea Constituyente.

La prioridad debería ser la aprobación de la nueva Constitución (aceptando incluso y a regaña dientes que es el “mal menor”), mientras que el referéndum revocatorio no soluciona de manera radical la presencia del gobierno dual prefectural y su realización POSTERGA DE HECHO la posibilidad de aprobar la nueva constitución por lo menos para el año 2009-2010.

Esto nos lleva a la conclusión de que el MAS ya no aspira siquiera a modificar el viejo Estado en toda su arquitectura, simplemente desea quedarse en el gobierno para realizar una política indigenista y populista, con lo cual se genera dos aspectos fundamentales de analizar por separado:

a) Se destierra la idea de que este es un gobierno “reformista”, y
b) Se derrota o inviabiliza la posibilidad de construir un proyecto de nueva nación desde la perspectiva del indigenismo pachamámico.

Analicemos cada una de estas consecuencias:

a) Si el MAS encararía un proyecto reformista, en la tradición de los viejos partidos comunistas, éste tendría como norte la construcción del socialismo, planteándose la necesidad de avanzar cumpliendo con la etapa de la revolución democrática burguesa, para pasar a la revolución socialista, sin embargo, esto no sucede. Por ello, al MAS y a su texto constitucional no le interesa resolver los temas del poder, ergo de la construcción de un nuevo horizonte histórico indígena-popular-multinacional. Es MAS no es reformista, ni siquiera llega a eso.

b) Si bien la visión pachamámica no ha podido plantear al país un proyecto nueva de nación, esto no significa que nuevas fuerzas políticas en armonía con las naciones originarias y pueblos indígenas puedan hacerlo, enarbolando las banderas de la “comunidad de naciones”. Lo que queda claro, es que los asambleístas del MAS, la cáfila de operadores políticos e intelectuales mediocres que se articularon en torno de esta bancada han logrado hoy, redactar un nuevo texto de constitución donde fuerzan un Estado hibrido y donde han pretendido matar la autodeterminación de los pueblos con su formula de “libredeterminación” traducidas en autonomías indígenas.

El pluralismo económico y la política de “socios pero no patrones” se hacen trizas con el estallido de las dinamitas de los cooperativistas en Potosí

En la última sesión de la Cátedra, se puso énfasis en el análisis del tema económico, sin perder de vista los acontecimientos que se dieron el anterior día en la ciudad de Potosí, cuando cooperativistas mineros entraron al centro de la ciudad, tomaron la Prefectura y procedieron a quemar las oficinas del Servicio de Impuestos. Días antes, el Vicepresidente Álvaro García había aparecido en la televisión explicitando las bondades de su proyecto económico.

Todos estos aspectos tienen relación entre sí.

En primer lugar, este ataque de los cooperativistas, que fueron socios de verdad del MAS en la campaña electoral y formaron parte orgánica del equipo ministerial, bancada de parlamentarios y asambleístas del partido en función de gobierno, demuestra el quiebre del llamado PLURALISMO ECONÓMICO que implementa el gobierno y que se encuentra incorporado en el nuevo texto constitucional. Los cooperativistas no están de acuerdo ni siquiera con tributar al Estado, más luego ¿cómo pueden ser un aliado estratégico?

El gobierno asume la idea falsa de que existe un nuevo concepto o categoría económica: “pluralismo económico” consistente en una coexistencia armónica de varias formas de propiedad: privada, estatal, cooperativa y social comunitaria, en igualdad de condiciones y oportunidades. Dentro de este contexto se lleva adelante la política de “socios pero no patrones”. Sin embargo, esto es una mera ficción, porque en toda sociedad, alianza estratégica o como quiera que se le denomine, alguien -de entre los socios- es quien toma las decisiones y se beneficia al tener el control de la sociedad. En otras palabras, esa frase abría que traducirla a la siguiente formula: “socios pero bajo nuestra dirección”, o “socios pero bajo la dirección de los ex patrones”, no hay términos medios posibles, y esto no sólo lo saben los políticos, sino los agentes económicos más sencillos, como pueden ser los comerciantes, los taxistas y cualquiera que trabaja.

En la constitución del MAS, al hablarse de economía plural y no definirse el papel estratégico, dirigente y principal del Estado se cae en una ambigüedad sin parangón en la tradición económica constitucional. Incluso la actual Constitución Política del Estado, pone límites al capital y se propone proteger activamente al trabajo. Entre trabajo y capital no puede haber una relación horizontal, armónica y democrática. O el capital se impone, bajo la forma más democrática posible, o el trabajo se impone y limita al capital al grado de empujarlo a su eliminación (también bajo la “forma más democrática posible”).

En todo caso, la política de “socios pero no patrones” está rota en los hechos por los cooperativistas y las mismas empresas transnacionales, estas últimas, que siendo las dominantes en las relaciones contractuales establecidas con el Estado en el sector de los hidrocarburos han manejado el sector de acuerdo a sus intereses, al grado de hacer fracasar el negocio simple de exportación de gas a la Argentina, en volúmenes y tiempos pactados anteriormente. Por ello, el gobierno se vio en la necesidad desesperada de comprar las acciones de Chaco, Andina y Transredes para así por lo menos controlar las refinerías y los ductos. Hoy en día, YPFB no produce ni un solo pozo petrolífero en Bolivia, y mucho menos, industrializa una sola molécula de gas, de manera que su nacionalización y su modelo económico hacen agua.

En el caso de la última propuesta del Vicepresidente, de que existiría una alianza entre el Estado y los micro y pequeños empresarios que les permitiría controlar significativamente el Producto Interno Bruto (PIB), esta propuesta cae por su peso, porque el PIB no es una categoría que mida el grado de articulación de una economía mixta, que en la realidad no existe, sino es un indicador general de lo producido entre todos. En todo caso, se debería precisar, cuánto del PIB beneficia de manera directa a los empresarios y transnacionales y cuánto de lo producido va realmente al Estado, y de él cuánto va al gobierno, porque debe recordarse que los Prefectos de oposición, también administran una parte importante de dichos recursos.

En la actualidad tenemos una economía “idiota”, donde el Estado tímidamente ha recuperado algunas empresas, pero donde el capital sigue mandando. Lo idiota se encuentra en la actitud del gobierno que sigue pensando que por esta vía creará un nuevo modelo de economía plural.

Balance final

Otros temas acerca de la Asamblea y el texto propuesto se encuentran entre los materiales del presente módulo, de manera que no vale la pena reiterarlos.

Cabe señalar, que el análisis efectuado nos permite deshacer un mito que se tejió en la Asamblea Constituyente consistente en la siguiente afirmación: “no puede haber una constitución revolucionaria, porque no hay revolución alguna que tengamos que reflejar. Y si quieren una constitución revolucionaria… hagan pues la revolución”. El análisis de los candados constitucionales nos permite afirmar que el MAS y las fuerzas de izquierda en la Asamblea hubiéramos podido redactar la constitución más liberal posible, pero, en la medida en que hubiéramos puesto candados a dicho liberalismo hubiéramos dado paso a un texto que generé la profundización del proceso. Entonces, en los hechos se podía haber escrito una constitución algo ambigua, pero significativamente transformadora. El MAS hizo lo contrario, redacto un incordio y le puso los candados al lado izquierdo y hacia abajo, de manera que esta constitución no llegaría a abrir el proceso, sino a clausurarlo.

Al final, surgió la siguiente pregunta: ¿Qué hacer?, se puede pensar en comparar la nueva constitución con la vigente y establecer cuál conviene de verdad al pueblo? ¿Merece ser apoyada la constitución del MAS sabiendo los incordios que lleva dentro? ¿Qué consecuencias políticas tendrá una compatibilización entre constitución del MAS y Estatutos Autonómicos de los 4 Departamentos de la Media Luna?…

Las respuestas las tiene usted compañera, compañero, hermano, hermana…